Santa Teresa de Lisieux

Oraciones

 

INTRODUCCIÓN A LAS ORACIONES

Aun cuando Teresa haya compuesto las veintiún oraciones que aquí recogemos, nunca sintió la tentación de rivalizar con la intensa creatividad de su época en este campo. Es más, ella misma confesó que no apreciaba demasiado esta superproducción: "Fuera del Oficio divino, que tan indigna soy de recitar, no me siento con ánimos para sujetarme a buscar en los libros bellas oraciones; me causa dolor de cabeza. ¡Hay tantas...! ¡...Y cada cual más bella...!" (Ms C 25rº).

Estas líneas, escritas en junio de 1897, dejan traslucir un cierto humor; y sin embargo, está ya muy enferma cuando redacta su último manuscrito. No, Teresa nunca quiso componer "bellas" oraciones. Se ha vuelto demasiado sencilla, demasiado niña, demasiado "pequeña" desde que ha entrado por el camino de la confianza y del amor. A sus ojos, lo único que cuenta es la verdad. Hay que tener mucho cuidado con la "moneda falsa" en materia espiritual (CA 8.7.16). La joven carmelita, siempre tan lúcida, tiene verdadero miedo a la inflación verbal: "No desprecio los pensamientos profundos, que alimentan al alma y la unen a Dios. Pero hace mucho tiempo ya que he comprendido que no hay que apoyarse en ellos, ni hacer consistir la perfección en recibir abundantes luces. Los pensamientos más hermosos no son nada sin las obras" (Ms c 19vº).

Ella reza de la manera más sencilla: "Dios nunca se cansa de escucharme cuando le cuento con toda sencillez mis penas y mis alegrías como si él no las conociese..." (Ms C 32vº).

Todo lo que brota del corazón y de la pluma de sor Teresa del Niño Jesús tiene esa misma autenticidad interior. La única "definición" que nos dejó manifiesta esa espontaneidad: "Para mí, la oración es un impulso del corazón, una simple mirada dirigida al cielo, un grito de agradecimiento y de amor, tanto en medio del sufrimiento como en medio de la alegría. En una palabra, es algo grande, algo sobrenatural, que me dilata el alma y me une a Jesús" (Ms C 25rº).

Evidentemente, estas veintiún oraciones no deben hacernos olvidar todas las que se encuentran en sus otros escritos. Así por ejemplo, en los Manuscritos Autobiográficos con frecuencia el relato se desliza hacia la oración1. En el simple plano literario, Teresa alcanza cotas muy altas cuando se dirige directamente a Jesús. Como ocurre en el Ms B: "Al escribir, le hablo a Jesús; así me resulta más fácil expresar mis pensamientos" (Ms B 1vº). Arrastrada por su impulso interior, tropieza con las limitaciones del lenguaje y lamenta con frecuencia no poder expresar lo que siente: "¡Cómo me gustaría saber explicar mi pensamiento!"(Ms A 38 vº). "A la palabra humana le es imposible expresar ciertas cosas que el corazón del hombre apenas si puede vislumbrar..." (Ms B 1rº). Y cuando llega a los límites de lo inefable, Teresa entra en la oración silenciosa que ya no requiere palabras: "Muchas veces, sólo el silencio es capaz de expresar mi oración, pero el huésped divino del sagrario lo comprende todo, aun el silencio del alma de una hija que está llena de gratitud..." (Cta 138; Cta 106).

Se comprende así la importancia de las dos horas diarias de oración en la vida de carmelita de Teresa. Basta leer la parábola del "pajarillo" (Ms B 4vº/5 rº) para captar en todo su realismo la actitud de la carmelita, allí quieta "mirando fijamente a su Sol divino", sin importarle las nubes ni las tormentas.

Por lo demás, ¿no es altamente revelador que treinta y tres de sus cincuenta y cuatro poesías sean verdaderas oraciones? Las Recreaciones están también salpicadas de ellas por todas partes. Y las cartas contienen también invocaciones a Jesús y numerosas citas bíblicas.

 

Las oraciones de Teresa

Teresa ha dejado veintiún oraciones escritas, de importancia cuantitativa muy dispar, ya que algunas no constan más que de una línea y la más larga tiene setenta y cinco.

Sin usar demasiados artificios, se las podría agrupar según unos criterios de fácil aplicación:

  • oraciones espontáneas, escritas en situaciones de angustia o de alegría (Or 1, 14, 15, 16, 17, 19, 21);

  • oraciones "pedagógicas", compuestas para una u otra de las novicias (Or 3, 4, 5, 7, 18, 20) y para una persona seglar (Or 10);

  • oraciones mayores, en un momento decisivo de la vida de Teresa (profesión, Or 2; Acto de ofrenda, Or 6; oración por un hermano espiritual, Or 8; consagración a la Santa Faz, Or 12).

Estas oraciones van punteando a su manera el caminar de Teresa y ritmando su "carrera de gigante" 2.

La importancia de las mismas no se mide por su extensión. Nada tan conmovedor como esas "oraciones-grito" (Or 1, 11, 19), o jaculatorias como entonces se las llamaba, flechas lanzadas hacia el cielo según los Padres del desierto. Tienen que haber salido de lo más hondo de un corazón angustiado para que Teresa haya querido escribirlas con el fin de poderlas repetir y volver a leer una y otra vez.

La súplica a la Virgen María (Or 1) que le había sonreído "en la mañana de su vida" el 13 de marzo de 1883, es sin duda un eco de aquellos dos "sufrimientos del alma" (Ms A 30 vº) que padeció todavía durante mucho tiempo después de su curación física.

Trece años más tarde, sumergida en una angustia todavía mayor, la Oración 19 (1897) ilustra un pasaje del Ms C: "Creo haber hecho más actos de fe de un año a esta parte que en toda mi vida" 3. Estas dos líneas escritas en un pobre borrador, y que atestiguan la rudeza del combate, son más elocuentes que mil palabras.

La Oración 11, todavía más breve, escrita en la parte superior de un icono de la Santa Faz de Tours, expresa el intenso deseo de parecerse al Amado que anunciara Isaías 53. En el cara a cara Teresa-Jesús, la carmelita implora la gracia de la semejanza, según los deseos de su maestro san Juan de la Cruz: hacerse semejante al esposo del Cantar de los Cantares 4. Un deseo que aparece expresado de nuevo en la Oración 16: "Dígnate imprimir en mí tu divina semejanza".

Menos vibrantes de angustia y de amor impetuoso aparecen las poesías de los años 1893-1894, que se pueden calificar de "pedagógicas" a condición de no pensar que Teresa las escribió únicamente para otros las usaran. Es muy cierto que pretende ayudar a las novicias que le han sido confiadas, pero cuando dice "nosotras" se implica también ella por entero. Al ponerse a la cabeza de aquel pequeño rebaño, lo arrastra tras de sí a un esfuerzo ascético de reparación (Or 9), sobre todo de las blasfemias (Or 4); les enseña a mantener los ojos bajos en el refectorio (Or 3), a adiestrarse en las oraciones y en los sacrificios (Or 5), a "hacer el examen de la noche" (Or 7), a alcanzar la humildad (Or 20).

No es, sin duda, una simple coincidencia el que las Oraciones 11 a 16 (año 1896 y principios del 1897) estén centradas en la contemplación de la Santa Faz. A partir del 10 de enero de 1889 (fecha de su toma de hábito), sor Teresa del Niño Jesús había completado su nombre con la advocación "(y) de la Santa Faz". Con mucha frecuencia había meditado en misterioso Siervo del Segundo Isaías. Y esta fascinación por "la Faz adorable de Jesús" nunca se extinguió en ella. El cántico del 12 de agosto de 1895 es una clara prueba de que esta contemplación persistía:

Tu Faz es mi sola patria...
En ella, escondida siempre,
a ti me pareceré... 5.

La brusca entrada en la noche, en Pascua de 1896, reavivó la atracción por esta "Faz querida" y "velada". Ahí tiene su origen, el 6 de agosto de ese año, fiesta de la Transfiguración, la consagración a la Santa Faz (Or 12), cuya importancia no ha sido quizás suficientemente subrayada por los estudiosos de Teresa. Basta ver el original para observar con qué cuidado quiso ella solemnizarlo. Nótese la fuerte inspiración apostólica ("nos hacen falta almas..."), que coincide en este período con la ampliación de su deseo misionero.

Este había sufrido un fuerte impulso algunos meses antes debido a un acontecimiento imprevisto que la afectó profundamente: la madre Inés de Jesús le encomendó un seminarista, el abate Bellière, para que lo ayudase espiritualmente (Ms C 32rº). Una vez más uno de sus deseos más queridos -tener un hermano sacerdote- acaba de cumplirse de manera inesperada. E inmediatamente redacta para él un oración apostólica, que es también, en cierto modo, un acto de ofrenda, ya que por ese futuro misionero Teresa "ofrece feliz todas las oraciones y todos los sacrificios" de que pueda disponer (Or 8).

El 24 de febrero de 1897, le pedirá que haga "todos los días" esta oración por ella: "Padre misericordioso, en el nombre de nuestro buen Jesús, de la Virgen María y de los santos, te suplico que abrases a mi hermana en tu Espíritu de amor y que le concedas la gracia de hacerte amar mucho" 6.

La estampa de la Santa Faz que Teresa confeccionó para su breviario (Or 15 y 16), paralela a la del Niño Jesús (Or 13 y 14), pone bien de manifiesto ese deseo acentuado de semejanza, de identificación con el Cristo niño y sufriente. El 7 de junio de 1897, posará, aunque ya muy agotada, ante la cámara fotográfica de Celina 7, para dejar un testamento visual en dos retratos; y su nombre resumirá su vocación y su "misión": "Yo soy Jesús de Teresa", dice el Niño Jesús levantando un dedo hacia el cielo. "Yo soy Jesús de Teresa", susurra la Santa Faz con sus ojos bajos. "Yo soy Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz", responde en un eco la que pronto va a entrar en su pasión siguiendo a Jesús en Getsemaní.

Las oraciones inspiradas en Juana de Arco (Or 17) -aún no canonizada-, en san Sebastián y en los santos Inocentes (Or 18) expresan la lucha de Teresa que a finales de 1896 y comienzos de 1897 ha entrado en una fase aguda: lucha contra la enfermedad, algunos de cuyos síntomas pueden anunciar un final cercano. Al derramar también ella "la sangre de (su) corazón", quiere animar a su hermana Celina que está manteniendo también un duro combate por seguir su vocación al Carmelo (Or 17).

Y ya en la enfermería, y en el límite de sus fuerzas, Teresa redacta otra oración pedagógica para sor Marta, que cumplirá treinta y dos años en la festividad de Nuestra Señora del Carmen, "para obtener la humildad" (Or 20). Esta meditación sobre los "anonadamientos" de Jesús y sobre su propia debilidad, y el recurso a la Misericordia divina son otras tantas realidades que la enferma está viviendo. Pronto, en plena agonía, se atreverá a pronunciar esta frase audaz: "Sí, he comprendido la humildad de corazón... Me parece que soy humilde..." (CA 30.9).

Tres semanas antes había escrito dificultosamente su último autógrafo, una oración dirigida a María en la fiesta de la Natividad, séptimo aniversario de su profesión 8.

Jalonando este recorrido, emergen dos oraciones espontáneas, cual dos montañas de altura sin igual desde las que se dominan alturas y colinas: el billete de su profesión del 8 de septiembre de 1890 y el Acto de ofrenda del 9 de junio de 1895.

El primero, de grafía dolorida, expresa "a la vez el miedo de una niña y la audacia de un guerrero" 9. El nombre de Jesús -a quien Teresa tutea- aparece ocho veces en veintitrés líneas; le suplica que él, y sólo él, lo sea todo para ella y le pide el amor, "un amor cuyo centro no sea yo, sino tú, Jesús mío". Ese día, quiere salvar "muchas almas".

El segundo texto domina sobre todo el conjuntos de las Oraciones: se trata del célebre "Acto de Ofrenda de mí misma como víctima de holocausto al Amor misericordioso de Dios". Las circunstancias históricas que referimos confirman la opinión de cuantos, siguiendo a Mons. Combes, ven en esta nueva orientación de la espiritualidad "una de las revoluciones más emocionantes y grandiosas que el Espíritu Santo ha desencadenado en la evolución espiritual de la humanidad" 10. La madre Inés de Jesús sometió el texto a la aprobación de la Iglesia antes de ofrecerlo a las carmelitas. Teresa lo había propuesto espontáneamente a Celina a algunas otras hermanas. A partir de entonces, ha sido difundido en todo el mundo en millares y millares de ejemplares en todas las lenguas.

Para comprender la Oraciones en todo su valor, es preciso situar cada una de ellas en su ámbito cronológico. Al igual que en el resto de sus escritos, Teresa se comprometió de lleno en estos textos tan variados, cuya verdad radical no puede quedar velada por un lenguaje en ocasiones convencional. Sus oraciones brotaron de la necesidad: una necesidad interior en los once texto espontáneos, y una necesidad de caridad fraterna para ayudar a sus hermanas, a un seminarista, a una mujer casada. En todas y en cada una de esas ocasiones Teresa se expresa con total veracidad.

He aquí, pues, el tesoro que nos ofrece aquella joven carmelita que escribía en su último manuscrito: "Toda mi fuerza se encuentra en la oración y en el sacrificio; estas son las armas invencibles que Jesús me ha dado, y logran mover los corazones mucho más que las palabras. Muchas veces lo he comprobado por experiencia" (Ms C 24vº).

 


Oración 1 (notas)

Querida Virgen Santísima, haz que tu Teresita ya nunca más se atormente.


Oración 2 (notas)          [Billete de su Profesión]

8 de septiembre de 1890

¡Oh Jesús, divino esposo mío 1!, que nunca pierda yo la segunda vestidura de mi bautismo 2. Llévame antes de que cometa la más leve falta voluntaria. Que nunca busque yo, y que nunca encuentre, cosa alguna fuera de ti; que las criaturas no sean nada para mí y que yo no sea nada para ellas, sino que tú, Jesús ¡lo seas todo 3...! Que las cosas de la tierra no lleguen nunca a turbar mi alma, y que nada turbe mi paz. Jesús, no te pido más que la paz, y también el amor, un amor infinito y sin más límites que tú mismo, un amor cuyo centro no sea yo sino tú 4, Jesús mío. Jesús, que yo muera mártir 5 por ti, con el martirio del corazón o con el del cuerpo, o mejor con los dos... Concédeme cumplir mis votos con toda perfección, y hazme comprender cómo debe ser una esposa tuya. Haz que nunca sea yo una carga para la comunidad, sino que nadie se ocupe de mí, que me vea pisada y olvidada 6 como un granito de arena7 tuyo, Jesús.

Que se cumpla en mí perfectamente tu voluntad, y que yo llegue al lugar que tú has ido por delante a prepararme...

Jesús, haz que yo salve muchas almas, que hoy no se condene ni una sola y que todas las almas del purgatorio alcancen la salvación 8... Jesús, perdóname si digo cosas que no debiera decir, sólo quiero alegrarte 9 y consolarte.


Oración 3 (notas)          Miradas de amor a Jesús

Jesús, tus humildes esposas hacen el propósito de mantener los ojos bajos en el refectorio, a fin de honrar y de imitar el ejemplo que tú les diste en el palacio de Herodes 1. Cuando ese príncipe impío se burlaba de ti, Hermosura infinita, ni una sola queja salió de tus divinos labios, ni siquiera te dignaste posar en él tus ojos adorables. Ciertamente, divino Jesús, Herodes no merecía que lo miraras; pero nosotras, que somos tus esposas, deseamos atraer sobre nosotras tu mirada divina; te pedimos que nos recompenses con una mirada de amor 2 cada vez que nos privemos de levantar los ojos; y te pedimos también que no nos niegues tampoco tu dulce mirada cuando caigamos, pues no llevaremos cuenta 3 de nuestros fallos 4. Formaremos un ramillete que tú, así lo esperamos, no vas a rechazar. En esas flores verás nuestro deseo de amarte, de parecernos a ti, y bendecirás a tus pobres hijas.

¡Jesús, míranos con amor y danos tu dulce beso! Amén.


Oración 4 (notas)          Homenaje a la Santísima Trinidad

Aquí estamos, Dios mío, postradas ante ti. Venimos a implorar la gracia de trabajar por tu gloria.

Las blasfemias de los pecadores resuenan dolorosamente en nuestros oídos. Y para consolarte y reparar las injurias que te hacen sufrir las almas redimidas por ti, ¡oh adorable Trinidad!, queremos formar un concierto con todos los pequeños sacrificios que vamos a hacer por tu amor. Durante quince días, te ofreceremos el canto de los pajarillos 1 del cielo, que no cesan de alabarte y de reprochar a los hombres su ingratitud. Te ofrecemos también, Dios mío, la melodía de los instrumentos musicales, y esperamos que nuestra alma merezca ser una lira armoniosa que tú hagas vibrar para consolarte de la indiferencia de tantas almas que no piensan en ti. Queremos también, durante ocho días, atesorar diamantes y piedras preciosas que reparen el ansia de los pobres mortales por correr tras las riquezas pasajeras sin pensar en las eternas. ¡Dios mío!, concédenos la gracia de ser nosotras más diligentes en la búsqueda de los sacrificios, que las almas que no te aman en correr tras los bienes de la tierra 2.

Por último, durante ocho días, tus hijas recogerán el perfume de las flores, deseando reparar así las indelicadezas que te hacen sufrir las almas sacerdotales y religiosas 3. ¡Oh, bienaventurada Trinidad!, concédenos la gracia de ser fieles y la de poseerte cuando termine el destierro de esta vida... Amén.


Oración 5 (notas)          "Flores místicas"

Cubierta:

¡Magdalena! ¡Mi queridísima esposa!
Yo soy todo tuyo y tú eres mía para siempre.

Página del título:

1rº Flores Místicas 1 destinadas a formar una Cesta de Bodas.
Se oyó una voz: "Que llega el Esposo, salid a recibirlo..." (Evangelio)

Aspiraciones 2:

(Para el texto completo de las páginas, cf Prières p. 73. Omitimos aquí el enunciado del día y la palabra "Aspiraciones" que se repite dieciséis veces.)

2rº Rosas blancas.
¡Jesús, purifica mi alma para se haga digna de ser tu esposa!
 
2vº Margaritas.
¡Jesús, concédeme la gracia de realizar todos mis actos sólo por complacerte a ti!
 
3rº Violetas blancas.
¡Jesús, manso y humilde de corazón, haz mi corazón semejante al tuyo!
 
3vº Lirio de los valles.
Santa Teresa, Madre mía, enséñame a salvar almas, para que pueda ser una verdadera carmelita 3.
 
4rº Agavanzo.
Jesús, a ti sólo sirvo 4 cuando sirvo a mis Madre y a mis hermanas.
 
4vº Flores de té.
Jesús, María y José, concededme la gracia de hacer unos buenos ejercicios espirituales y preparad mi alma para el hermoso día de mi profesión.
 
5rº Campanillas blancas.
Santa María Magdalena, obtenme la gracia de que mi vida no sea más que un acto de amor.
 
5vº Madreselva.
Jesús, enséñame a renunciar siempre a mí misma para agradar a mis hermanas.
 
6rº Vincapervincas blancas.
Dios mío, yo te amo con todo el corazón.
 
6vº Peonías blancas.
Dios mío, mira el Rostro de Jesús y convierte en elegidos a los pobres pecadores 5.
 
7rº Jazmín.
Jesús, no quiero probar ninguna alegría fuera de ti.
 
7vº Miosotis blancas.
Santo ángel de mi guarda, cúbreme siempre con tus alas, para que nunca tenga la desgracia de ofender a Jesús.
 
8rº Reina de los prados.
María, Madre mía querida, concédeme la gracia de no empañar nunca la vestidura de inocencia que me vas a dar el día de mi profesión.
 
8vº Verbenas blancas.
Dios mío, creo en ti, espero en ti, y te amo con todo el corazón.
 
9rº Lirios blancos.
Dios mío, te doy gracias por todas las gracias que me has concedido durante estos ejercicios.
9vº Ha llegado el Gran Día 6.
Flor de lis.
¡¡¡Mi Jesús amado, tú eres ya todo mío y yo soy ya para siempre tu humilde esposa...!!!


Oración 6 (notas)          Acto de Ofrenda al Amor Misericordioso

J.M.J.T.

Ofrenda de mí misma

como víctima de holocausto

al amor misericordioso de Dios 1

¡Oh Dios mío, Trinidad santa!, yo quiero amarte y hacerte amar 2, y trabajar por la glorificación de la santa Iglesia salvando a las almas que están en la tierra y liberando a las que sufren en el purgatorio. Deseo cumplir perfectamente tu voluntad y alcanzar el grado de gloria que Tú me has preparado en tu reino. En una palabra, quiero ser santa. Pero siento mi impotencia, y te pido, Dios mío, que Tú mismo seas mi santidad 3.

Ya que me has amado 4 hasta darme a tu Hijo único para que fuese mi Salvador y mi Esposo, los tesoros infinitos de su méritos son míos; te los ofrezco gustosa, y te suplico que no me mires sino a través de la Faz de Jesús y en su Corazón abrasado de amor 5.

Te ofrezco también todos los méritos de los santos (de los que están en el cielo y de los que están en la tierra), sus actos de amor y los de los santos ángeles. Y por último, te ofrezco, ¡oh santa Trinidad!, el amor y los méritos de la Santísima Virgen, mi Madre querida; a ella le confío mi ofrenda 6, pidiéndole que te la presente. Su divino Hijo, mi Esposo amadísimo, en los días de su vida mortal nos dijo: "Todo lo que pidáis al Padre en mi nombre, os lo concederá". Por eso estoy segura de que escucharás mis deseos. Lo sé, Dios mío, cuanto más quieres dar, tanto más haces desear 7. Siento en mi corazón deseos inmensos 8, y te pido confiadamente que vengas a tomar posesión de mi alma. ¡Ay!, no puedo recibir la sagrada Comunión con la frecuencia que deseo, pero, Señor, ¿no eres Tú todopoderoso...? Quédate en mí como en el sagrario, no te alejes nunca de tu pequeña hostia 9...

Quisiera consolarte de la ingratitud de los malos, y te suplico que me quites la libertad de desagradarte 10. Y si por debilidad caigo alguna vez, que tu mirada divina purifique 11 enseguida mi alma, consumiendo todas mis imperfecciones, como el fuego, que todo lo transforma en sí...

Te doy gracias, Dios mío, por todos los beneficios que me has concedido, y en especial por haberme hecho pasar por el crisol del sufrimiento 12. En el último día te contemplaré llena de gozo llevando el cetro de la Cruz. Ya que te has dignado darme como lote esta cruz tan preciosa, espero parecerme a ti en el cielo y ver brillar en mi cuerpo glorificados los sagrados estigmas de tu Pasión...

Después del destierro de la tierra, espero ir a gozar de ti en la Patria, pero no quiero acumular méritos para el cielo 13, quiero trabajar sólo por tu amor, con el único fin de agradarte, de consolar a tu Sagrado Corazón y de salvar almas que te amen eternamente.

En la tarde de esta vida 14, compareceré delante de ti con las manos vacías 15, pues no te pido, Señor, que lleves cuenta de mis obras. Todas nuestras justicias tienen manchas 16 a tus ojos. Por eso yo quiero revestirme de tu propia Justicia y recibir de tu Amor la posesión eterna de Ti mismo. No quiero otro trono ni otra corona que Tú mismo, Amado mío...

A tus ojos, el tiempo no es nada, y un solo día es como mil años. Tú puedes, pues, prepararme en un instante para comparecer delante de ti...

A fin 17 de vivir en un acto de perfecto amor 18, yo me ofrezco como víctima de holocausto a tu Amor misericordioso, y te suplico que me consumas sin cesar 19, haciendo que se desborden sobre mi alma las olas de ternura infinita que se encierran en ti, y que de esa manera llegue yo a ser mártir de tu amor, Dios mío...

Que ese martirio, después de haberme preparado para comparecer delante de ti, me haga por fin morir 20, y que mi alma se lance sin demora 21 al eterno abrazo 22 de tu Amor misericordioso...

Quiero, Amado mío, renovarte esta ofrenda 23 con cada latido de mi corazón y un número infinito de veces, hasta que las sombras se desvanezcan y pueda yo decirte mi amor en un cara a cara eterno...

María Francisca Teresa del Niño Jesús

y de la Santa Faz

rel. carm. ind.

Fiesta de la Santísima Trinidad
El 9 de junio del año de gracia 1895.


Oración 7 (notas)          [Oración a Jesús en el sagrario]

Jesús +

16 de julio de 1895

¡Oh Dios escondido en la prisión del sagrario!, todas las noches vengo feliz a tu lado para darte gracias por todos los beneficios que me has concedido y para pedirte perdón por las faltas que he cometido en esta jornada, que acaba de pasar como un sueño...

¡Qué feliz sería, Jesús, si hubiese sido enteramente fiel! Pero, ¡ay!, muchas veces por la noche estoy triste porque veo que hubiera podido responder mejor a tus gracias... Si hubiese estado más unida a ti, si hubiera sido más caritativa con mis hermanas, más humilde y más mortificada, me costaría menos hablar contigo en la oración 1.

Sin embargo, Dios mío, lejos de desalentarme a la vista de mis miserias, vengo a ti confiada, acordándome de que "no tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos". Te pido, pues, que me cures, que me perdones, y yo, Señor, recordaré que "el alma a la que más has perdonado debe amarte también más que las otras..." Te ofrezco todos los latidos de mi corazón como otros tantos actos de amor y de reparación, y los uno a tus méritos infinitos. Y te pido, divino Esposo mío, que seas tú mismo el Reparador 2 de mi alma y que actúes en mí sin hacer caso de mis resistencias; en una palabra, ya no quiero tener más voluntad que la tuya. Y mañana, con la ayuda de tu gracia, volveré a comenzar una vida nueva, cada uno de cuyos instantes será un acto de amor y de renuncia 3.

Después de haber venido así, cada noche, al pie de tu altar, llegaré por fin a la última noche de mi vida, y entonces comenzará para mí el día sin ocaso de la eternidad, en el que descansaré sobre tu divino Corazón de las luchas del destierro 4... Amén.


Oración 8 (notas)          [Oración para el abate Bellière]

J.M.J.T.

Jesús mío, te doy gracias por haber colmado uno de mis mayores deseos: el de tener un hermano sacerdote y apóstol...

Me siento sumamente indigna de este favor; sin embargo, ya que has querido concederle a tu pobre y humilde esposa la gracia de trabajar de manera especial por la santificación de un alma destinada al sacerdocio, te ofrezco por ella, muy contenta, todas 1 las oraciones y los sacrificios de que puedo disponer; te pido, Dios mío, que no mires a lo que soy, sino a los que debiera y quisiera ser, es decir una religiosa totalmente abrasada en tu amor 2.

Tú sabes, Señor, que mi única ambición es hacerte conocer y amar, y ahora mi deseo se va convertir en realidad. Yo no puedo hacer más que orar y sufrir, pero el alma a la que te has dignado unirme con los lazos de la caridad irá a combatir a la llanura para conquistarte corazones, mientras yo, en la montaña del Carmelo, te pediré que le des la victoria.

Divino Jesús, escucha la oración que te dirijo por el que quiere ser tu misionero, guárdale en medio de los peligros del mundo 3, y hazle sentir cada día más la vanidad y la nada de las cosas pasajeras y la dicha de saber despreciarlas por tu amor. Que su sublime apostolado se ejerza ya desde ahora sobre los que lo rodean, y que sea un apóstol digno de tu Sagrado Corazón 4...

¡María, dulce Reina del Carmelo!, a ti te confío el alma de este futuro sacerdote cuya indigna hermanita soy. Enséñale ya desde ahora con cuánto amor tocabas tú al divino Niño Jesús y lo envolvías en pañales 5, para que él pueda un día subir al altar santo y llevar en sus manos al Rey de los cielos.

Te pido también que lo guardes siempre a la sombra de tu manto virginal, hasta el momento feliz en que, dejando este valle de lágrimas 6, puede contemplar tu esplendor y gozar por toda la eternidad de los frutos de su glorioso apostolado...

Teresa del Niño Jesús

rel. carm. ind.


Oración 9 (notas)          [Oración de Celina y de Teresa]

"Os aseguro que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, mi Padre del cielo se lo concederá. Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos".

San Mateo, c. 18, vv. 19-20.

Dios mío, te pedimos que tus dos lirios nunca estén separados en la tierra 1. Que juntas 2 os consuelen del poco amor que encuentras en este valle de lágrimas, y que por toda la eternidad sus corolas brillen con un mismo resplandor y derramen el mismo perfume cuando se inclinen hacia ti.

Celina y Teresa

Recuerdo de la noche de Navidad de 1895


Oración 10 (notas)          [Ofrenda del día]

Dios mío, te ofrezco todas las acciones que hoy realice por las intenciones 1 del Sagrado Corazón y para su gloria. Quiero santificar los latidos de mi corazón, mis pensamiento y mis obras más sencillas uniéndolo todo a sus méritos infinitos, y reparar mis faltas arrojándolas al horno ardiente de su amor misericordioso 2.

Dios mío, te pido para mí y para todos mis seres queridos la gracia de cumplir con toda perfección tu voluntad y aceptar por tu amor las alegrías y lo sufrimientos de esta vida pasajera, para que un día podamos reunirnos en el cielo por toda la eternidad. Amén.


Oración 11 (notas)          Que yo me parezca a ti

Haz que yo me parezca a ti

¡Jesús...!


Oración 12 (notas)          Consagración a la Santa Faz

Escóndeme, Señor, en el secreto de tu Rostro...

Sor C. Genoveva de Sta. T. - María de la Santa Faz.
Sor L. J. María de la Trinidad y de la Santa Faz.
Sor María F. T. del N. Jesús y de la Santa Faz 1.

"Un poquito de este puro amor más provecho hace a la Iglesia que todas esas obras juntas" 2. "Pro eso es gran negocio ejercitar mucho el amor, para que, consumándose aquí el alma, no se detenga mucho acá o allá sin verle cara a cara" 3...

Consagración a la Santa Faz

¡Oh Faz adorable de Jesús!, ya que has querido elegir nuestras almas de manera especial para entregarte a ellas, venimos a consagrarlas a ti... Nos parece, Jesús, oír que nos dices: "Abridme, hermanas mías, esposas mías queridísimas, que tengo la Faz cubierta de rocío y los cabellos del relente de la noche". Nuestras almas comprenden tu lenguaje de amor, nosotras queremos enjugar tu dulce Faz y consolarte del olvido de los malvados. A sus ojos, tú estás todavía escondido, te consideran como objeto de desprecio...

¡Oh Faz más bella que los lirios y las rosas de primavera 4, tú no estás escondida a nuestros ojos... Las lágrimas que velan tu mirada divina nos parecen diamantes preciosos que queremos recoger para con su valor infinito comprar las almas de nuestros hermanos.

De tu boca adorada hemos escuchado la amorosa queja. Y sabiendo que la sed 5 que te consume es una sed de amor, quisiéramos, para poder apagártela, poseer un amor infinito... Esposo amadísimo de nuestras almas, si tuviésemos el amor de todos los corazones, todo ese amor sería para ti... Pues bien, danos tu ese amor y ven a apagar tu sed en tus pobres esposas...

Almas, Señor, tenemos necesidad de almas 6..., sobre todo de almas de apóstoles y de mártires, para que gracias a ellas podamos iluminar con tu Amor a la multitud de los pobres pecadores.

¡Oh Faz adorable, lograremos alcanzar de ti esta gracia!

Olvidándonos de que estamos desterradas junto a los canales de Babilonia, te cantaremos al oído las más dulces melodías, y como tú eres la verdadera, la única Patria de nuestros corazones, esos nuestros cantos no serán cantados en tierra extranjera.

¡Oh Faz adorada de Jesús!, mientras esperamos en día eterno en que contemplaremos tu gloria infinita, nuestro único deseo es hechizar tus divinos ojos escondiendo también nosotras nuestro rostro para nadie aquí en la tierra pueda reconocernos...

Tu mirada velada: he ahí nuestro cielo 7, Jesús.

Firmado:

T. del N. Jesús y de la Santa Faz

M. de la Trinidad y de la Santa Faz

G de Sta. T. María de la Santa Faz


Oración 13 (notas)          "Padre eterno, tu Hijo único"

Todo lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo concederá...

Padre eterno 1, tu Hijo único, el dulce Niño Jesús, es mío, porque tú me lo diste 2. Te ofrezco los méritos infinitos de su divina infancia, y te pido en su nombre que llames a las alegrías del cielo a innumerables falanges de niñitos que sigan eternamente al divino Cordero.


Oración 14          [Al Niño Jesús]

Yo soy Jesús de Teresa 1

¡Niñito Jesús 2!, mi único tesoro, yo me abandono a tus divinos caprichos, y no quiero otra alegría que la hacerte sonreír. Imprime en mí tu gracia 3 y tus virtudes infantiles 4, para que en el día de mi nacimiento para el cielo 5 los ángeles y los santos reconozcan a mí a tu pequeña esposa,

Teresa del Niño Jesús


Oración 15          "Padre eterno, ya que me has dado"

"Así como en un reino con la efigie del príncipe se obtiene todo lo que se desea, así también con la moneda preciosa de mi santa humanidad, que es mi Faz adorable, obtendréis cuanto queráis 1".

(N.S. a sor María de San Pedro)

Padre eterno, ya que me has dado por herencia la Faz adorable de tu divino Hijo, yo te la ofrezco, y te pido, a cambio de esta Moneda infinitamente preciosa, que olvides las ingratitudes de las almas que se han consagrado a ti y que perdones a los pobres pecadores.


Oración 16          [A la Santa Faz]

Yo soy Jesús de Teresa 1

¡Oh Faz adorable de Jesús, única Hermosura que cautiva mi corazón!, dígnate imprimir en mí tu divina semejanza, para que no puedas mirar el alma de tu humilde esposa sin contemplarte a ti mismo 2.

¡Oh Amado mío!, yo acepto, por tu amor, no ver aquí abajo la dulzura de tu mirada ni sentir 3 el inefable beso de tu boca; pero te pido que me abrases en tu amor, a fin de que me consuma rápidamente 4 y haga aparecer pronto ante tu presencia a

Teresa de la Santa Faz


Oración 17 (notas)          "Señor Dios de los ejércitos"

Oración inspirada por una estampa

que representa a la Venerable Juana de Arco

Señor Dios de los ejércitos, que nos dijiste en el Evangelio: "No he venido a sembrar paz, sino espadas" 1, ármame para la lucha. Ardo en deseos de combatir por tu gloria, pero te pido que fortalezcas mi valor... Así podré exclamar con el santo rey David: "Tú solo, Señor, eres mi escudo, tú adiestras mis manos para el combate..."

¡Amado mío!, sé muy bien a qué combate me tienes destinada, y que no es en los campos de batalla 2 donde tendré que luchar...Yo soy prisionera de tu amor, voluntariamente he remachado la cadena que me une a ti y que me separa para siempre del mundo que tú maldijiste 3... Mi espada no es otra que el Amor; con ella arrojaré del reino al extranjero y te haré proclamar Rey de las almas 4 que no quieren someterse a tu divino poder.

Es cierto, Señor, que no necesitas de un instrumento tan débil como yo; pero, como dijo Juana, tu virginal y valiente esposa: "Para que Dios dé la victoria, hay que luchar" 5. Pues bien, Jesús mío, yo lucharé por tu amor hasta la tarde de mi vida 6. Puesto que tú no has querido gozar de descanso en la tierra, yo quiero seguir tu ejemplo, esperando que así se realice en mí aquella promesa que salió de tus divinos labios: "El que quiera servirme, que me siga, y donde esté yo allí estará también mi servidor, y mi Padre lo honrará".

Estar contigo, estar en ti, ése es mi único deseo...La certeza que tú me das de que esto se realizará me hace soportar el destierro, a la espera del día radiante del cara a cara eterno...


Oración 18 (notas)          Santos Inocentes y San Sebastián

¡Santos Inocentes 1, que mi palma y mi corona se parezcan a las vuestras!

¡San Sebastián 2, alcánzame tu amor y tu valor, para que yo pueda combatir como tú por la gloria de Dios...!

Glorioso soldado de Cristo 3, tú que peleaste victoriosamente por la gloria del Dios de los ejércitos y que alcanzaste la palma y la corona del martirio, escucha mi secreto 4: "Como el angelical Tarsicio 5, yo también llevo al Señor". No soy más que una niña, y sin embargo tengo que luchar continuamente para conservar el Tesoro inestimable que se esconde en mi alma...... Con frecuencia debo enrojecer con la sangre de mi corazón 6 la arena del combate...

¡Poderoso guerrero!, sé tú mi protector, sostenme con tu brazo victorioso y no temeré a las fuerzas enemigas. Con tu ayuda, lucharé hasta la tarde de la vida. Entonces me presentarás a Jesús, y recibiré de su mano la palma que tú me ayudaste a conquistar...


Oración 19 (notas)          [Acto de fe]

Dios mío, con la ayuda de tu gracia estoy dispuesta a derramar toda mi sangre por profesar mi fe 1

(Otra lectura: por todos y cada uno de los artículos del Símbolo).


Oración 20 (notas)          Oración para alcanzar la humildad

16 de julio de 1897

¡Jesús!

Jesús, cuando eras peregrino en nuestra tierra, tú nos dijiste: "Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón 1, y vuestra alma encontrará descanso". Sí, poderoso Monarca de los cielos, mi alma encuentra en ti su descanso al ver cómo, revestido de la forma y de la naturaleza de esclavo, te rebajas hasta lavar los pies a tus apóstoles. Entonces me acuerdo de aquellas palabras que pronunciaste para enseñarme a practicar la humildad: "Os he dado ejemplo para que lo que he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis. El discípulo no es más que su maestro... Puesto que sabéis esto, dichosos vosotros si lo ponéis en práctica". Yo comprendo, Señor, estas palabras salidas de tu corazón manso y humilde, y quiero practicarlas con la ayuda de tu gracia.

Quiero abajarme con humildad y someter mi voluntad a la de mis hermanas, sin contradecirlas en nada y sin andar averiguando si tienen derecho o no a mandarme 2. Nadie, Amor mío, tenía ese derecho sobre ti, y sin embargo obedeciste, no sólo a la Virgen Santísima y a san José, sino hasta a tus mismos verdugos. Y ahora te veo colmar en la hostia la medida de tus anonadamientos 3. ¡Qué humildad la tuya, Rey de la gloria, al someterte a todos tus sacerdotes, sin hacer alguna distinción entre los que te amen y los que, por desgracia, son tibios o fríos en tu servicio...! A su llamada, tú bajas del cielo; pueden adelantar o retrasar la hora del santo sacrificio, que tú estás siempre pronto a su voz...

¡Qué manso y humilde de corazón me pareces, Amor mío, bajo el velo de la blanca hostia! Para enseñarme la humildad, ya no puedes abajarte más. Por eso, para responder a tu amor, yo también quiero desear que mis hermanas me pongan siempre en el último lugar y compartir tus humillaciones, para "tener parte contigo" en el reino de los cielos.

Pero tú, Señor, conoces mi debilidad. Cada mañana tomo la resolución de practicar la humildad, y por la noche reconozco que he vuelto a cometer muchas faltas de orgullo. Al ver esto, me tienta el desaliento, pero sé que el desaliento es también una forma de orgullo. Por eso, quiero, Dios mío, fundar mi esperanza sólo en ti. Ya que tú lo puedes todo, haz que nazca en mi alma la virtud 4 que deseo. Para alcanzar esta gracia de tu infinita misericordia, te repetiré muchas veces: "¡Jesús manso y humilde de corazón, haz mi corazón semejante al tuyo!"


Oración 21 (notas)         "Si yo fuese la Reina del cielo"

¡¡¡María, si yo fuese la Reina del cielo y tú fueras Teresa, quisiera ser Teresa para que tu fueses la Reina del cielo...!!!

8 de septiembre de 1897.


NOTAS A LA INTRODUCCIÓN

1 Ms C 6rº. Cf Ms A 84rº; MS C 3rº, 9vº, 16rº, 34rº/vº, 35rº. volver

2 Ms A 44vº, citando el Salmo 18,5. volver

3 Entre estos actos patéticos de fe que Teresa hizo durante su prueba, hay que recordar el Credo que escribió con su propia sangre (AJ/PA p. 151) y la inscripción grabada en su última celda: "Jesús es mi único amor". volver

4 Cántico Espiritual, canción 36. volver

5 P 12,3.5. volver

6 Cta 220. También al P. Roulland le había pedido que rezase esa misma oración (Cta 189, LC 166, 171, 175 y Cta 201). En Cta 221 (19/3/1897) modifica la fórmula. volver

7 VTV, nn. 41, 42, 43. volver

8 9/9/1890, fecha de la composición de Or 2. volver

9 Mss II, p. 53. volver

10 Introduction à la spiritualité de Sainte Thérèse de l'Enfant-Jésus, Vrin, 1948, 2ª edición, p. 184. volver


NOTAS a la Oración 1 - Querida Virgen Santísima

Documento: autógrafo. - Fecha: junio (?) 1894. - Publicación: Prières (1988).

Dos líneas a tinta, de la mano de Teresa, a continuación de una poesía copiada por sor Inés de Jesús para el 21 de junio, fiesta de la madre María de Gonzaga, después de la primera comunión de Teresa (8 de mayo de 1884, a la que hace alusión). Sería, pues, en torno al 21 de junio cuando Teresa (de once años) escribió esta plegaria. La caligrafía es sin duda alguna la de 1884.

¿Qué sufrimiento "atormentaba" en esas fechas a la niña Teresa que justificase este grito dirigido a María? El primer Manuscrito puede ofrecernos la respuesta: "... la Santísima Virgen permitió este tormento para bien de mi alma" (Ms A 31rº). Recordemos los hechos: el 13 de mayo de 1883, Teresa se cura de una enfermedad nerviosa gracias a la sonrisa de la Santísima Virgen. En un primer momento quiere guardar el secreto. Pero María, su hermana mayor, lo descubre y se lo cuenta a las carmelitas. La niña empieza a dudar y cree "haber mentido". Le han robado su "felicidad". Ya no siente más que "humillación" y un "profundo horror" (ibid.). Su sufrimiento dura, pues, desde hace un año cuando Teresa conjura aquí a la Virgen que la libre de él. Y, en efecto, disfrutará de un período de calma "durante casi un año", 1884-1885 (cf Ms A 32vº). Pero la liberación definitiva no tendrá lugar hasta el 4 de noviembre de 1887, en Nuestra Señora de las Victorias; ese día, "la Santísima Virgen me hizo sentir que había sido realmente ella quien me había sonreído" (Ms A 56vº). "Querida Virgen Santísima": Teresa volverá a lanzar esa misma exclamación en su lecho de muerte (CA 30.9.6). volver


NOTAS a la Oración 2 - Billete de su profesión

Documento: autógrafo. - Fecha: para el 8 de noviembre de 1890. - Publicación: HA 98, pp. 127s (retocada) y Manuscrits autobiographiques, 1957.

Sobre las disposiciones interiores de Teresa en el momento de su profesión, cf Ms A 75rº/77vº y las que cartas que escribió durante los ejercicios espirituales de diez días previos a la misma (Cta 110-117). Al escribir este billete, Teresa hace suya una tradición del Carmelo. Era costumbre en aquel tiempo que la novicia en la toma de hábito -o la profesa el día de su profesión- llevase sobre su pecho un billete de esa índole, en el que pedía para sí y para sus amigos las gracias que deseaba alcanzar. Una tradición aseguraba que todas las peticiones que se hacían en el momento de la postración solemne, con los brazos en cruz, sobre la alfombra de buriel, serían escuchadas. volver

1 La profesión consagra a Teresa como "esposa" de Jesús. Este tema recurre a menudo bajo su pluma, especialmente en la correspondencia con Celina. volver

2 Una larga tradición espiritual ve en la profesión religiosa un "segundo bautismo", que devuelve al alma su "vestidura de inocencia" (Or 5); cf Cta 114 y Ms a 70 rº. volver

3 Eco, sin duda, de la Imitación de Cristo, pero también de san Juan de la Cruz de quien Teresa se fue impregnando a lo largo de todo el año 1890 (cf Ms A 83rº). volver

4 Bajo un vocabulario muy sencillo, Teresa pide en realidad la "transformación de amor" por la que el Amado y el alma "el uno da posesión de sí al otro y cada uno se deja y trueca por el otro" (Cántico Espiritual, B, canc. 12, 7). volver

5 Uno de los profundos deseos de Teresa desde su misma infancia; cf Ms B 3rº. En 1896 afirmará que esos "deseos de martirio no son nada" (Cta 197). Sin embargo, sufrirá el "martirio del cuerpo" por la enfermedad, y el "martirio del corazón" de múltiples maneras (cf Cta 167 y 213). volver

6 La constante aspiración de Teresa; cf Cta 95, 103, 176; Ms A 71rº; P 15,7; etc. volver

7 Uno de símbolos preferidos de Teresa desde marzo de 1888; cf Cta 45 y 111. Pero después de su profesión sólo volverá a aparecer en junio de 1897 (Ms C 2vº). volver

8 Ya en su toma de hábito expresaba Teresa este mismo deseo (Cta 74). En el examen canónico, el 2 de septiembre de 1890, insiste en la orientación apostólica de su vocación: "salvar almas" (Ms A 69vº). Y hasta en la enfermería conservará Teresa el preocupación por las "almas del purgatorio"; CA 18.5.2; 6.8.4; 11.9.5, etc. En fecha desconocida, había hecho el "acto heroico" (o renuncia a sus méritos) en favor de esas almas (cf PA, pp. 178 y 286s). volver

9 Ser la alegría de Jesús, agradarle, hacerle feliz, consolarle: ése es el último resorte de toda la existencia de Teresa. volver


NOTAS a la Oración 3 - Miradas de amor a Jesús

Doc.: CE II, 181 rº/vº. - Fecha: julio (?) de 1893. - Compuesta para: sí misma y para sor Marta de Jesús. - Publ.: HA 14, p. 267 (retocada); HA 53, p. 256.

Teresa compuso esta oración, probablemente en julio de 1893, para sor Marta de Jesús y para sí misma. Habían hecho la profesión en septiembre de 1890 y continuaban el noviciado bajo la dirección de la madre María de Gonzaga. En el Carmelo, con el fin de conservar el espíritu de soledad, incluso durante las comidas en comunidad, se recomendaba a las carmelitas que tuvieran siempre los ojos bajos. Teresa se somete a esta práctica ascética: ella vive en presencia de una persona, Jesús; por amor a él no desperdiciará "ni una sola mirada" (cf Ms B 4rº). Así se explica su exigencia sobre este punto, y no sólo respecto a sor Marta sino respecto a todas las novicias. volver

1 Lucas sólo habla del silencio de Jesús, pero para Teresa Cristo en la Pasión se identifica con la Santa Faz, con los "ojos bajos" (Cta 110, Cta 87; CA 5.8.7). volver

2 El tema de la "mirada de amor" es eminentemente teresiano, y probablemente lo tomó de san Juan de la Cruz. Esta mirada recíproca entre Jesús y el alma "esposa" es para Teresa como el símbolo de la vida contemplativa. volver

3 A Teresa le repugna por temperamento eso de "llevar las cuentas". Si en julio de 1893 coge un "rosario de prácticas", lo hace "por caridad" con sor Marta (Cta 144); y reconoce que, en esa época, esa ascesis le es "de gran utilidad". volver

4 "... nuestros fallos": el rasgo genial de esta oración de apariencia tan modesta, y ahí está una vez más el secreto de esa inversión teresiana que dinamizará el "caminito". Cf Prières, p. 66. volver


NOTAS a la Oración 4 - Homenaje a la Santísima Trinidad

Doc.: CE II, 180vº/181rº. - Fecha: febrero de 1894. - Compuesta para: sí misma y sor Marta de Jesús. - Publ.: HA 53, p. 255s.

Para situar esta oración de reparación, es importante encuadrarla en la gran corriente reparadora que se desarrolló en el siglo XIX, todavía bajo la fuerte impresión de las violencias antirreligiosas de la Revolución francesa. Y lo primero que tenemos que decir es que este texto, aparte su dedicatoria a la Santísima Trinidad, no tiene nada en común con las fórmulas que corrían entre manos en aquella época. En 1885, Teresa adolescente se afilió a la Archicofradía Reparadora de Saint-Dizier (1847) y a la Cofradía de la Santa Faz de Tours (1876). Es conocido el importante papel que jugaron M. Dupont, "el santo hombre de Tours", y sor María de San Pedro en la difusión y el desarrollo del movimiento reparador. Las apariciones de la Salette (19 de septiembre de 1846) vendrían a fortalecer todavía más ese movimiento. Teresa conoció sin duda el Association de prières contre la blasphème, les imprecations et la profanation des jours de dimenche et de fête. Estas corrientes de piedad, muchas veces explotadas sin discreción con un trasfondo apocalíptico, propiciaron la multiplicación de "víctimas de la justicia de Dios" (Ms A 84rº). Cf Or 6. volver

1 En dos semanas, el "Número total de melodías cantadas por los pájaros" (es decir, los sacrificios de Teresa y de Marta anotados en una hoja) es de 208; esa misma cuenta para los "instrumentos musicales", las "piedras preciosas" y "el perfume de las flores". volver

2 Probable alusión al trabajo en domingo, profanación deplorada por la Virgen de la Salette. volver

3 Cf Cta 261, donde las "indelicadezas" son la manera de actuar de los "amigos" de Jesús; las "almas sacerdotales y religiosas" son una de las grandes preocupaciones en la oración de Teresa; cf Ms A 69vº. volver


NOTAS a la Oración 5 - Flores Místicas

Doc.: autógrafo. - Fecha: para el 20 de noviembre de 1894. - Compuesta para: sor María Magdalena. - Publ.: Prières (1988).

En el cuaderno (de 10/8'3 cms.), conservado en un sobre, la madre Inés escribió: "Cuadernillo escrito por sor Teresa del Niño Jesús para preparar a sor maría Magdalena para la profesión". María Magdalena, primera profesa de la madre Inés y muy apegada a ella, huye de Teresa, que es muy perspicaz para con ella. Obligada a usar una gran discreción con una compañera tan desconfiada, Teresa le propone un florilegio de oraciones de lo más modesto. En él sigue exactamente el esquema que en 1884 preparó sor Inés para la primera comunión de Teresa. Señalemos por último que en 1910 sor María Magdalena tenía aún "este cuadernito en su celda" (PA, p. 591). volver

1 Adjetivo raro en Teresa: Ms A 79rº; P 36,7; y aquí. volver

2 Algunas llevan el sello de Teresa, pero el conjunto es convencional. volver

3 Cf "Una carmelita que no fuese apóstol dejaría de ser hija de la seráfica santa Teresa" (Cta 198). volver

4 Delicada alusión a la condición de hermana conversa de María Magdalena. volver

5 Según una tradición oral, transmitida por sor Genoveva, durante la elevación de la hostia en la Misa, Teresa decía y hacía decir a las novicias: "Padre santo, mira el Rostro de Jesús y convierte en elegidos a todos los pecadores". Sabemos también que, en la elevación del cáliz, Teresa decía: "Sangre divina de Jesús, riega nuestra tierra y haz que germinen los elegidos", inspirándose para esto en sor María de San Pedro. volver

6 La misma expresión en Ms A 25rº, para la primera comunión de Celina. volver


NOTAS a la Oración 6 - Acto de Ofrenda al Amor Misericordioso

Doc.: autógrafo. - Fecha: 9 de junio de 1895. - Publ.: HA 98, pp. 257-259.

En los Archivos del Carmelo de Lisieux existe una primera versión de esta Acto de Ofrenda, escrito por mano de Teresa los días 9-11 de junio de 1895. Este texto ha sido reproducido en facsímil en las "Pièces jointes" de la edición fotocopiada de los Manuscritos autobiográficos, 1956. En ella hay algunas ligeras divergencias con la versión definitiva, que es la que ofrecemos aquí. Esta fue redactada por Teresa para la madre Inés a finales de 1896 o principios de 1897, y luego fue ampliamente difundida y aprobada por la Iglesia. Para un estudio detallado de los documentos, ver Prières 1988, pp. 77s.

En cuanto a lo esencial, la ofrenda de Teresa fue escrita sin seguir ninguna fórmula, con pocas palabras, durante la misa del 9 de junio de 1895, fiesta de la Santísima Trinidad. Pero ya desde el principio Teresa piensa en comunicar esta consagración, y antes que a nadie a su hermana Celina. De ahí la necesidad de un texto escrito, que pudiera además ser sometido a la aprobación de los superiores. Escuchemos el testimonio de sor Genoveva: "Al salir de esta Misa, me arrastró tras de sí en busca de nuestra Madre. Parecía estar como fuera de sí, y no me hablaba. Por fin encontramos a nuestra Madre [Inés de Jesús] y le pidió permiso para ofrecerse conmigo como víctima al Amor misericordioso. Le dio una breve explicación. Nuestra Madre tenía prisa, no pareció comprender demasiado bien de lo que se trataba, y dio permiso para todo, tanta confianza tenía en la discreción de sor Teresa del Niño Jesús" (PO, p. 281). El martes 11 de junio, las dos hermanas se vuelven a encontrar, de rodillas ante la estatua de la Virgen de la Sonrisa para ofrecerse "las dos juntas".

A finales de 1895, Teresa vuelve a hablar, en el Manuscrito A (84rº/vº) sobre la iluminación del 9 de junio: "Pensaba, escribe, en las almas que se ofrecen como víctimas a la justicia de Dios a fin de desviar y atraer sobre sí mismas los castigos reservados a los culpables" (84 rº). Podríamos preguntarnos si, el 9 de junio de 1895, Teresa no piensa más en concreto en sor María de Jesús, carmelita de Luçon, cuya circular acaba de llegar a Lisieux precisamente el 8 de junio. Esta hermana "se ofreció muchas veces como víctima a la justicia divina", decía la circular. Su agonía, el Viernes Santo de 1885, fue terrible. La moribunda dejaba escapar este grito de angustia: "Sufro los rigores de la justicia divina... ¡la justicia divina...! ¡la justicia divina...!" Y también: "No tengo suficientes méritos, y tengo que adquirirlos". El relato es realmente impresionante, y pudo muy bien impresionar a las oyentes (cf Prières, p. 84). volver

1 A propósito de este título de Teresa, haremos tres observaciones: La palabra "ofrenda" figura en la agenda de sus fechas importantes: "Ofrenda de mí misma al Amor" (Ms A 86rº); en la enfermería: "mi ofrenda al Amor" (CA 29.7.9); mi ofrenda" (8.8.2). - La palabra "holocausto" significa "totalmente consumido por el fuego". En el Antiguo Testamento, la víctima de holocausto ofrecida en sacrificio era quemada totalmente en honor de Dios. Cf Ex 29. - Y finalmente, la expresión "Amor misericordioso" aparece aquí por primera vez como tal en los Escritos. volver

2 Esta fórmula se repite con frecuencia en las cartas. Por ejemplo, en febrero de 1897 Teresa escribirá: "En el cielo desearé lo mismo que deseo ahora en la tierra: amar a Jesús y hacerle amar" (Cta 220). volver

3 Nos encontramos aquí con la dinámica fundamental del "caminito": deseo incoercible, constatación de imposibilidad, resurgir de la esperanza; compárese con Ms A 32rº y Ms C 2vº. volver

4 Después de haber invocado a la Trinidad, Teresa se dirige ahora al Padre; más adelante le hablará a Jesús ("la sagrada comunión, el cetro de la Cruz"). volver

5 "Y en su Corazón abrasado de amor": estas palabras faltaban en la primera redacción y fueron añadidas a petición sor María del Sagrado Corazón (al igual que, más adelante, la expresión "consolar a tu Sagrado Corazón"). En realidad, ese 9 de junio, Teresa tiene los ojos muy puestos en el "Corazón" de Jesús: "¡Oh Dios mío!, tu amor despreciado ¿tendrá que quedarse encerrado en tu corazón?" (Ms A 84rº). volver

6 El Acto de Ofrenda será leído a los pies de la estatua de María, gesto éste que expresa una realidad constante en la vida de Teresa que lo ofrece todo a Dios por las manos de María. volver

7 Sobre esta cita de san Juan de la Cruz, véase Ms C 31rº, n. 150. volver

8 Según el deseo de Teresa, la madre Inés hizo revisar por un teólogo el texto del Acto de Ofrenda, ya en 1895. Después de examinarlo, el P. Armando Lemmonier lo sometió al juicio de su superior (y homónimo), quien hizo cambiar la expresión "deseos infinitos" por "deseos inmensos". Teresa obedeció, aunque ya había hablado de "deseos infinitos" en Cta 107 y RP 2; véase también la petición de un "amor infinito" en Or 2. Teológicamente, Teresa tenía razón: ella no reduce a Dios a la medida del hombre (ni a su pecado ni a sus deseos), sino que ajusta al hombre a la medida de Dios, abriéndolo al infinito (cf Tomás de Aquino y Catalina de Sena). volver

9 Por más que la madre Inés de Jesús y sor María de la Trinidad hayan visto en esta expresión la petición de un milagro (la conservación de la presencia real en Teresa bajo la forma de las sagradas especies), parece que la perspectiva de Teresa era muy otra. Lo que pide en realidad que tome "posesión" de ella Aquel que si transforma el pan en su Cuerpo lo hace únicamente para transformar en Sí mismo al que comulga. Cf Prières, pp. 95s. volver

10 Compárese con el relato de la primera comunión (Ms A 35rº). volver

11 Teresa pudo leer esta idea en varios pasajes del Cántico Espiritual, por ejemplo: "el mirar de Dios aquí es amar" (Cántico Espiritual, B, canc. 32,3); ver también, del mismo san Juan de la Cruz, Glosa a lo divino). volver

12 La acción de gracias por toda su vida pasada es también el hilo conductor de todo el Ms A. En la primavera de 1895, Teresa da gracias "en especial" por la "inexpresable gracia / de haber sufrido" (PN 16,1). No pide que se repita, pero tampoco lo rehúsa. Sobre las reacciones de sor María del Sagrado Corazón y de sor Genoveva, cf Prières, p. 99. volver

13 Teresa, santa del momento presente y de la pobreza espiritual, no hace reservas de ninguna clase: ni deudas que expiar en el purgatorio, ni méritos para hacer valer como derecho a recompensa. Teresa no niega que tenga méritos (Ms C 33rº/vº), pero se niega a atesorar. Y, sobre todo, de lo que se trata aquí, lo mismo que en toda la ofrenda, es menos de dar que de recibir gratuitamente. volver

14 Cf la máxima de san Juan de la Cruz citada por Teresa en Cta 188: "A la tarde te examinarán en el amor". volver

15 Teresa, pues, se distancia incluso de santa Teresa de Avila, que escribía: "Cueste lo que costare, Señor, no queráis que vaya delante de Vos tan vacías las manos, pues conforme a las obras se ha de dar el premio" (Vida, 21,5). Cf CONRAD DE MEESTER, Las manos vacías. El mensaje de Teresa de Lisieux. Burgos, Monte Carmelo, 1977. volver

16 Es ésta una de las fórmulas estereotipadas con que terminaban muchas de las circulares de las carmelitas en aquella época. volver

17 Desde 1923, la Iglesia ha aplicado indulgencias a la recitación de esta última parte del Acto de Ofrenda, para animar a los fieles a hacerlo suyo. volver

18 En la enfermería, Teresa subrayará la repercusión de su ofrenda hasta en su actos más sencillos: "Todo lo que hago, los gestos, las miradas, todo, desde mi ofrenda, lo hago por amor" (CA 8.8.2). volver

19 Es éste uno de los deseos más constantes en Teresa desde su juventud religiosa; y los repite hasta unas veinticinco veces en sus escritos (cf las referencias en Prières, p. 101). volver

20 Cf P 10,14 y 15. De la "muerte de amor" habla en muchas ocasiones san Juan de la Cruz, de quien se ha impregnado Teresa. Cf CA 27.7.5 y 31.8.9. volver

21 Alusión probable al purgatorio. Cf Ms A 84vº. volver

22 Teresa ha encontrado con frecuencia esta expresión nupcial del "abrazo" en el Cántico Espiritual a propósito del matrimonio espiritual del alma con Dios. volver

23 Cf CA 27.7.9. volver


NOTAS a la Oración 7 - Oración a Jesús en el Sagrario

Doc.: CE II, 180rº/vº. - Fecha: 16 de julio de 1895. - Compuesta para: sor Marta. - Publ.: HA 53, p. 261.

Esta oración fue compuesta para sor Marta, a petición suya, para sus treinta años. Como es hermana conversa, su jornada se termina con una visita al Santísimo durante el silencio nocturno que manda la Regla. En esa visita sor Marta hace el examen de conciencia, una práctica con frecuencia poco agradable, sobre todo para un temperamento proclive a la tristeza y al desaliento (Or 7 y 20). volver

1 En los escritos de Teresa no encontramos, hablando con propiedad, un método de oración. Estas líneas son preciosas en extremo, pues precisan la actitud que se ha de guardar fuera de la oración: unión a Dios durante el día, caridad fraterna, renuncia habitual. volver

2 Esta es la única vez que utiliza esta palabra. Considerar a Jesús como el único "Reparador" del hombre es algo que entronca con la más antigua tradición patrística y monástica. volver

3 Palabra muy rara en Teresa (Ms A 33rº y 48rº), aunque esa realidad la vivió de continuo. volver

4Todo este final y no pocas pinceladas de esta oración han de compararse con la poesía Al Sagrado Corazón (P 14), que es probablemente de junio de 1895. volver


NOTAS a la Oración 8 - Oración para el Abate Bellière

Doc.: autógrafo. - Fecha.: entre el 17 y el 21 de octubre de 1895. - Compuesto para: Mauricio Bellière, seminarista. - Publ.: HA 53, pp. s.

Teresa compuso esta oración de manera espontánea, dedicándosela a su nuevo hermano espiritual, que le había encomendado la madre Inés en octubre de 1895 (cf Ms C 31vº s). Esta adjuntó la oración de Teresa a su respuesta afirmativa al seminarista. volver

1 El subrayado de "todas" responde a la petición del seminarista. Para entender adecuadamente el sentido de esta ofrenda exclusiva, véase el relato de Teresa, Ms C 33vº. volver

2 Esta es la oración que Teresa pedirá a su hermano que haga por ella, cf Cta 220. volver

3 Los del cuartel sobre todo, cuando las "huellas de una vida ligera" aún no se han borrado de la mente del joven, como acaba de escribirlo. volver

4 Una devoción predilecta de M. Bellière, que añade tras su firma: "Guardia de Honor del Sagrado Corazón". volver

5 Reminiscencia de la oración de Teresa Durnerin, cf Cta 101 y RP 2, nota 25. volver

6 Reminiscencia de la Salve Regina. volver


Notas a la Oración 9 - Oración de Celina y de Teresa

Doc.: autógrafo. - Fecha: Navidad de 1895. - Compuesto para: sor Genoveva. - Publ.: Lettres 1948, p. 305.

Es texto se encuentra al dorso de una estampa con orla de encaje que representa a un Niño Jesús segando lirios; debajo del grabado, este texto impreso: "Dichoso el lirio que llegue sin mancha a la hora de la siega, su blancura brillará eternamente en el paraíso". Bajo dos lirios segados se lee: "Teresa" y "Celina", de mano de sor Genoveva (después del 30/9/1897). Esta estampa iba a ser colocada en la sandalia de la novicia la noche de Navidad. Este gesto tan sencillo quiere subrayar que Teresa está presente y vigilante en su afecto fraternal en medio de las dificultades que sor Genoveva está encontrando para ser admitida a la profesión; cf Prières, pp. 110-111. volver

1 Recordemos el pensamiento de Teresa a este respecto en Ms A 82rº y CA 16.7.2. volver

2 Esta palabra es el centro de la oración, ya que traduce la intimidad de las dos hermanas, especialmente en los últimos ocho años; cf CG, p. 223 y 1364; Ms A 47vº y Ms C 8vº. Para el símbolo de la flor, cf Cta 134. volver


NOTAS a la Oración 10 - Ofrenda del día

Doc.: copia MSC. - Fecha: 1895 (?). - Compuesta para: Edith de Mesmay. - Publ.: NS 1927, p. 212s.

Esta oración fue compuesta "para una persona del mundo", Edith de Mesmay (1860-1927), que nació en La Porte de Sainte Gemme, amiga predilecta de María Martin en el internado de la Visitación de Le Mans. Se puede tener por seguro que María del Sagrado Corazón pidió a Teresa esta oración para su amiga Edith. Como antiguas alumnas de la Visitación, las dos tenían en común una gran devoción al Sagrado Corazón. volver

1 No se debe excluir que Teresa utilice un matiz entre orar "a intención de alguien", es decir, en favor de ese persona (Cta 226) y orar "por las intenciones " de alguien, es decir con ella, identificándose con sus preocupaciones y sus ilusiones, como en el caso presente. Los libros de oraciones de esa época recogen un buen número de fórmulas de ofrenda de día en unión al Sagrado Corazón. volver

2 Un eco del Acto de Ofrenda (Or 6). Las semejanzas de las expresión permiten proponer la fecha del segundo semestre de 1895 para esta Or 10. volver


NOTAS a la Oración 11 - Que yo me parezca a ti

Doc.: autógrafo. - Fecha: 1896 (?). - Publ.: DE, p, 517.

Pergamino (7/4'2 cm.) plegado a la mitad. En el interior, al lado izquierdo, una viñeta de la Santa Faz de Tours. Texto: sobre la viñeta: "Haz que yo me parezca a ti"; debajo: "¡Jesús...!". En el sobre en que se conserva, Celina escribió tardíamente a lápiz: "Pergamino que Sta. Teresa del N. J. llevaba, con otras oraciones, en una bolsita prendida sobre el pecho".

Teresa expresó muchas veces los deseos que le inspiraba la contemplación de la Santa Faz (cf CA 5.8.9). Lo cantó en una de sus poesías: "Mi cielo en la tierra" (P 12). Y lo repitió en sus oraciones apasionadas (Or 12 y 16). Aquí lo resume todo en un grito de amor: aspiración a la transformación perfecta en su Amado, a la configuración con Jesús en su Pasión. Tenemos aquí algo así como la oración intemporal y fundamental de "Teresa de la Santa Faz" (sobre la "semejanza", cf Prières, p. 117). volver


NOTAS a la Oración 12 - Consagración a la Santa Faz

Doc.: autógrafo. - Fecha: 6 de agosto de 1896. - Compuesto para: ella misma, sor Genoveva y sor María de la Trinidad. - Publ.: HA 98, pp. 160-161, sin el rº; para éste último: Mss I, pp. 20s. - Las palabra en cursiva fueron escritas por Teresa con tinta roja.

Esta oración fue compuesta para el 6 de agosto, fiesta de la Transfiguración. Teresa eligió esta fecha para consagrarse solemnemente a la "Faz adorable de Jesús" junto con sus compañeras de noviciado que llevaban el nombre "de la Santa Faz". Una primera versión, con importantes variantes aparece reproducida en Prières, pp. 124s. - La oración está escrita al dorso de un cartoncito de 13 por 9 cm. En el anverso, una reproducción de la Santa Faz de Tours, rodeada de tres medallones ovales dispuestos en semicorona, y dentro de ellos las fotografías de las firmantes cuyos nombres se reproducen. volver

1 Teresa pone las iniciales de los nombres de pila de cada una de ellas: "C" para sor Genoveva (Celina); "L. J." (Luisa Josefina) para María de la Trinidad; "María F." (María Francisca) para sí misma. Sor Genoveva de Santa Teresa se llamaba originariamente "María de la Santa Faz" (cf Cta 174), y sor María de la Trinidad "María Inés de la Santa Faz" (cf PN 11 y 12). Esta última tenía desde la infancia una marcada devoción a la Santa Faz. Teresa fue la primera carmelita de Lisieux que llevó el "título de nobleza" (cf Cta 118) "de la Santa Faz", así como también el "del Niño Jesús". volver

2 SAN JUAN DE LA CRUZ, Cántico Espiritual, B, 29,1. Es la primera vez que esta cita aparece en los Escritos. Se repetirá en Ms B 4vº; Cta 221 y 245. volver

3 ID., Llama de amor viva, canción 1, n. 28. (Teresa señalará este pasaje con una cruz a lápiz, ya en la enfermería, en 1897; cf UC, pp. 419-420). Hay que hacer notar que si Teresa no cita estas palabras del Santo hasta 1896-1897, sí las está viviendo ya desde hace años; cf CA 27.7.5. volver

4 Teresa se inspira aquí en las Letanías de la Santa Faz: "¡Oh Faz adorable, más fresca que las rosas de primavera!". volver

5 Este versículo (Jn 19,28) está en el origen del ardor apostólico de Teresa; cf Ms A 45vº, 46vº. Algunas semanas más tarde, en el Manuscrito B (8/9/96), esta dimensión apostólica se expresará en su dimensión universal. Cf también P 20+. volver

6 La mayor parte de los libros de oraciones de Tours proponen un "Grito de amor" en el que se lee: "¡Almas! ¡Almas! ¡Tenemos necesidad de almas!". volver

7 Este final es como un eco de P 12: Mi cielo en la tierra (12 de agosto de 1895) y de P 21: Mi cielo (7 de junio de 1896); entre estas dos poesías se sitúa la entrada de Teresa en la noche de la fe. volver


NOTAS a las Oraciones 13 a 16

Doc.: autógrafo. - Fecha: verano (?) de 1896. - Publ.: HA 07, p. 305 (Ora 13 y 15); HA 98, p. 260 (Ora 14 y 16).

Por exigencias del análisis, hemos separado estas cuatro oraciones (13 a 16) que Teresa había reunido en una misma estampa de su breviario. Para ella, se trata de algo así como un carnet de identidad que resume su nombre religioso. Las compuso para sí misma, sin duda durante el verano de 1896. En el dorso de la cartulina (8'6/12'8cm.) está pegada una imagen del Jesús adolescente (4'9/6'5); en los dos ángulos superiores se encuentra el texto del la Ora 13; abajo, el texto de Or 14. Al dorso, una imagen de la Santa Faz (3'1/4'4) idéntica a la de Or 12. Arriba, en los márgenes, el texto de Or 15; abajo, el texto de Or 16. volver


NOTAS a la Oración 13 - Padre Eterno, tu Hijo Único

1 Este calificativo es excepcional en Teresa (aquí y en Or 15); escribe más bien "Padre celestial" (Cta 107 y 247; Ms C 34rº/vº), "Padre santo" (Ms C 34vº), "Padre misericordioso" (Cta 220). volver

2 Podemos pensar en san Juan de la Cruz y su Oración del alma enamorada: "Míos son los cielos y mía es la tierra (...) Cristo es mío y todo para mí". Escuchamos también un eco del Acto de Ofrenda, que Teresa repita "con mucha frecuencia". Cf también Cta 137. volver


NOTAS a la Oración 14 - Al Niño Jesús

1 Es la respuesta del "niño" que un día encontró Teresa de Ávila en un claustro; cf OTILIO RODRÍGUEZ, Leyenda áurea teresiana, Madrid, Espiritualidad, 1970, p. 2. volver

2 Teresa tiene ante los ojos un Niño Jesús de uno doce años. Con el dedo índice izquierdo muestra su corazón y con el derecho apunta hacia el cielo; este detalle conmueve a Teresa en plena prueba de la fe. Lo seguirá teniendo ante los ojos en la enfermería; cf CA 25.7.4. volver

3 Expresión sacada del Cántico espiritual: "Cuando tú me mirabas, / su gracia en mí tus ojos imprimían..." Es sabido cuánto le gustaban a Teresa estas estrofas (canciones 32, 33 y 36). Una vez más hay que señalar la gran importancia de san Juan de la Cruz en el itinerario espiritual de Teresa en este verano de 1896. Es ésta, en efecto, la cuarta vez que se inspira en los pensamientos del Santo para actualizar imágenes del breviario: Glosa a lo divino (P 19); Cta 188, estampa con una imagen del Santo y varios pensamientos de él al dorso; la Consagración a la Santa Faz (Or 12); y este registro. volver

4 Tenemos que recordar que no se trata de ninguna clase de amaneramiento, sino de esas "humilde virtudes" (PN 35,3) contrarias a la virtud orgullosa proclamada por Lucifer poco antes (RP 7, El triunfo de la humildad). Este texto -la Or 14- ocupa, entre las Oraciones, el lugar del "niñito", o el del pajarillo" del Ms B, casi contemporáneo de aquél. Cf P 8, nota 4. volver

5 Es el "dies natalis" del Martirologio, cuya lectura en francés Teresa escuchaba todas las noches en el refectorio. Y es éste el único lugar donde habla de su muerte en estos términos. volver


NOTAS a la Oración 15 - Padre Nuestro, ya que me has dado

1 Transcripción simplificada de unas palabras interiores que escuchó sor María de San Pedro (el 28/10/1845), citadas en su Vie, p. 234, y que se convirtieron en la séptimo de las "Promesas de Nuestro Señor" a quien honrare su Santa Faz. Varias de las expresiones que utiliza Teresa en este registro de su Breviario provienen de esta fuente ("Padre eterno", imprimir... su divina semejanza"). volver


NOTAS a la Oración 16 - A la Santa Faz

1 Teresa se apropia audazmente y hace una transposición de la palabra que atañe a Jesús niño. Y de la anécdota pasa al misterio del nombre, poniendo a la par las dos expresiones que forman su apellido: Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz. volver

2 Encontramos de nuevo el Cántico Espiritual, canción 36, explicación del v. 2: "Que da tal manera esté yo transformada en tu hermosura, que, siendo semejante en hermosura, nos veamos entrambos en tu hermosura, teniendo ya tu misma hermosura..." (CB 36,5). volver

3 "No ver ... ni sentir": actitud fundamental en Teresa, que se acentúa todavía más con la prueba de Pascua de 1896. "Por amor" acepta verse privada de las manifestaciones sensibles del amor. volver

4 Expresión inspirada en san Juan de la Cruz, quien escribe no obstante: "consumiéndose rápidamente" (cf Or 12). volver


Notas a la Oración 17 - Señor Dios de los ejércitos

Doc.: CE II, 175rº/vº. - Fecha: 1896-1897. - Publ.: HA 07, pp. 306-307 (retocada); Prières 1988, p. 50s.

La crítica interna permite fechar esta oración durante el invierno de 1896-1897 (cf Prières, pp. 133s). Durante este invierno, la tuberculosis avanza y va minando las fuerzas de Teresa que presiente cercana su muerte. Además, la atormentan las tentaciones contra la fe. En esta lucha solitaria, vuelve los ojos hacia Juana de Arco. ¿A qué estampa de Juana de Arco se refiere el título (que no es de Teresa, sino de la copia de los Procesos)? Las palabras "prisionera" y cadena" inclinarían a pensar que se trata de VTL nº 13, Juana (= Teresa) en la prisión. volver

1 Cf BT, pp. 164s. El texto repetirá más adelante. "Mi espada". Sobre esta imagen, puede verse el fascículo Mes Armes (1895), pp. 102 y 121s. volver

2 Cf Ms B 2vº y Cta 224. La palabra "batalla" aparece 13 veces en los Escritos, y se repite sobre todo en 1896-1897 (nueve veces). volver

3 Única vez que esta expresión aparece en la pluma de Teresa. Se trata del "mundo" en sentido joánico (cf Jn 17). volver

4 La misma idea en Cta 224, donde Teresa hace una transposición explícita de la misión de Juana. volver

5 Réplica histórica de Juana a los jueces durante su proceso. volver

6 Cf la afirmación fuerte de Teresa en CA 9.8.1. volver


Notas a la Oración 18 - Santos Inocentes y San Sebastián

Doc.: autógrafo. - Fecha: finales de 1896-comienzos de 1897 (?). Compuesto para: sor Genoveva. - Publ.: NV 1927, pp. 213s e HA 53, pp. 258s.

Estampa con orla de encaje (11'9/8'2 cm) que representa a un soldado ("San Sebastián") prestando auxilio a Tarsicio, y dos angelitos ("los santos Inocentes") que presentan la palma y la corona. Arriba, se puede ver un copón con una hostia resplandeciente y estos dos versos en el grabado: "A este soldado valiente, cuyo corazón conoce, / dice el niño su secreto: 'Llevo al Señor'". Esta oración fue compuesta para sor Genoveva (tal vez para el primer aniversario de su profesión, el 24 de febrero de 1897). volver

1 Sobre este tema, cf RP 2,2rº; RP 6,5rº y 9rº; Cta 182; P 28 (28/12/1896). volver

2 Este santo tan popular es uno de los héroes de Fabiola, obra muy leída en los Buissonnets. A partir de 1893, la madre Inés comparaba a Celina con san Sebastián (a quien esta última tenía especial devoción). Teresa incluye a este guerrero en el cortejo de honor de la profesión de Celina (Cta 182). Ya en su lecho de muerte, el 20 de enero de 1959 (día de la fiesta del santo), sor Genoveva cantará una vez más: "¡Oh gran san Sebastián, a quien Dios no niega nada!". volver

3 Cf P 31,5, compuesta en enero de 1897. volver

4 Teresa retoma por su cuenta el texto impreso en el anverso de la estampa. volver

5 Adolescente de la iglesia de Roma que murió mártir (hacia el 225) mientras llevaba la eucaristía en secreto a los cristianos presos: al tropezar con unos paganos, se negó a entregársela y fue asesinado. volver

6 Cf P36,23. En la estampa Teresa pintó más sangre de la que había en el modelo. Toda esa frase tiene un alcance autobiográfico: también Teresa lucha "hasta la sangre" contra la tentación; cf Or 19. volver


NOTAS a la Oración 19 - Acto de Fe

Doc.: autógrafo. - Fecha: junio-julio (?) 1897. - Publ.: Le Triomphe de l'Humilité, p. 114.

Fecha propuesta de acuerdo a la caligrafía y al contenido. El original de esta oración, escrita a lápiz, se encuentra en un trozo del margen de una carta (2/9 cm. aproximadamente) , rasgado de manera irregular.

Desde Pascua de 1896, la fe de Teresa en la vida eterna está sometida a una dura prueba. Durante los ejercicios espirituales del mes de octubre de 1896, se abre con el P. Godofredo Madelaine, quien le aconseja escribir el Credo y llevarlo sobre su pecho. Entonces, Teresa escribe, con su propia sangre, el Símbolo de los Apóstoles y lo pega al final de su evangelio.

En 1897, las tinieblas se hacen más espesas. El 9 de junio, escribe: "Creo que he hecho más actos de fe de un año a esta parte que en toda mi vida. Cada vez que se presenta el combate (...), corro hacia Jesús y le digo que estoy dispuesta a derramar hasta la última gota de mi sangre por confesar que existe un cielo" s C 7rº). Cf también CA 7.8.4 y UC, p. 449. Cf Prières, p. 142.

La madre Inés manifestó a sor Luisa de Jesús (carmelita de Lisieux desde 1919 hasta 1982) que Teresa se sentía en ocasiones asaltada con tal violencia por el espíritu de blasfemia, que se mordía con fuerza los labios para no proferir las palabras blasfemas que muy a su pesar le venían a la mente (tradición oral, DCL). volver


NOTAS a la Oración 20 - Oración para alcanzar la humildad

Doc.: CE II, 181vº/183rº. - Fecha: 16 de julio de 1897. - Compuesta para: sor Marta. - Public.: HA 07, pp. 307-308 (retocada); Prières 1988, p. 53.

Esta oración fue compuesta para sor Marta de Jesús, con ocasión de sus treinta años, el 17 de julio de 1897 (confirmado por la Cta 256). La condición de conversa de esta última la expone a que cualquiera de las hermanas le mande lo que sea, y su espíritu de contradicción le hace difícil la obediencia. Por eso Teresa la invita a mirar a "Jesús, manso y humilde de corazón". En esa época, Teresa no usa ya otro lenguaje con las novicias, María de la Trinidad (Cta 264), María de la Eucaristía (UC, p. 698) y sobre todo sor Genoveva (Cta 243). volver

1 Esta frase, que se repite por tres veces en la oración, ayudaba a vivir a Teresa, especialmente en las últimas semanas (Cf CA 15.5.3). volver

2 Imitación II,49,7 y CSG, p. 118. volver

3 Única vez que se emplea esta palabra en los Escritos. volver

4 Cf CA 6.8.8 y 7.8.4. volver


NOTAS a la Oración 21 - Si yo fuera la Reina del Cielo

Doc.: autógrafo. - Fecha: 8 de septiembre de 1897. - Publ.: fuera de texto, HA 07, pp. 48-49 (facsímil retocado) ; Lettres 1948, pp. 438s.

Este 8 de septiembre es un día de calma momentánea y de tranquilidad para Teresa, enferma; cf CA 8.9. Pide "volver a ver la imagen de Nuestra Señora de las Victorias, a la que había pegado la florecita que le dio (su) padre cuando le permitió entrar en el Carmelo" (sor Genoveva, PO, p. 309). Fue en esa ocasión cuando escribió al dorso, con mano temblorosa, esta última Oración: "Fueron las últimas líneas que escribió en la tierra".

Esta Or 21, un poco alambicada a primera vista, y por tanto sorprendente en Teresa, ha sido considerada como inspirada en estas palabras atribuidas comúnmente a san Agustín: "Señor, mi alma se alegra inmensamente cuando piensa que eres Dios; pero si, por un imposible, pudiera darse que Agustín fuese Dios y que tú fueses Agustín, preferiría que tú fueses Dios a que lo fuese Agustín". Esta anécdota la cuenta el P. Ribadeneira en la Vie des saints et fêtes de toutte l'année. Había costumbre de leer esta Vie des saints en el refectorio, en tiempos de Teresa. Es probable que la madre Inés le haya vuelto a leer algo en la enfermería para la fiesta de san Agustín, el 28 de agosto. Por otra parte, esta Or 21 evoca una idea que le gustaba mucho a Teresa: "Querida Virgen Santísima, me parece que yo soy más dichosa que tú, porque yo te tengo a ti por Madre, mientras que tú no tienes a una Santísima Virgen a quien amar" (Cta 137, del 19 de octubre de 1892, idea que se repite de otra forma en CA 11.8.4). Hay ahí una especie de cambio de identidad, expresado en un grito de amor. volver

 

 

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