Anónimo inglés del siglo XIV 

La nube del no-saber

y El libro de la orientación particular

ÍNDICE

Introducción a la edición inglesa

LA NUBE DEL NO-SABER

Prólogo

Introducción

  1. De los cuatro grados de la vida cristiana; del desarrollo de la vocación de aquel para quien he escrito este libro.
  2. Breve exhortación a la humildad y a la actividad contemplativa.
  3. Cómo se ha de hacer la contemplación; de su excelencia sobre las demás actividades.
  4. De la simplicidad de la contemplación; que no se ha de adquirir por el conocimiento o la imaginación.
  5. Que durante la oración contemplativa todas las cosas creadas y sus obras han de ser sepultadas bajo la nube del olvido.
  6. Breve explicación de la contemplación en la forma de un diálogo.
  7. Cómo se ha de conducir una persona durante la oración respecto a los pensamientos, especialmente respecto a los que nacen de la curiosidad e inteligencia natural.
  8. Una buena exposición de ciertas dudas que pueden suscitarse respecto a la contemplación; que la curiosidad del hombre, su saber y su natural inteligencia han de abandonarse en este trabajo; de la distinción entre los grados y las partes de la vida activa y contemplativa.
  9. Que los pensamientos más sublimes son más obstáculo que ayuda durante el tiempo de la oración contemplativa.
  10. De la manera que tiene el hombre de conocer cuándo sus pensamientos son pecaminosos; de la diferencia entre pecados mortales y veniales.
  11. Que el hombre ha de valorar con precisión sus pensamientos e inclinaciones y evitar una actitud de descuido con respecto al pecado venial.
  12. Que en la contemplación queda destruido el pecado y se fomenta toda clase de bien.
  13. De la naturaleza de la humildad; cuándo es perfecta y cuándo es imperfecta.
  14. Que en esta vida la humildad imperfecta ha de preceder a la perfecta.
  15. Una prueba de que los que piensan que el motivo más perfecto de la humildad es la comprensión de la bajeza del hombre están en un error.
  16. Que un pecador verdaderamente convertido y llamado a la contemplación llega a la perfección del modo más rápido a través de la contemplación; que este es el camino más seguro para obtener de Dios el perdón del pecado.
  17. Que un verdadero contemplativo no ha de mezclarse en la vida activa ni preocuparse de lo que está a su alrededor, ni siquiera defenderse contra los que le critican.
  18. Cómo hasta el presente las personas activas critican a las contemplativas por ignorancia, lo mismo que Marta criticó a María.
  19. Breve defensa del autor en que enseña que los contemplativos han de excusar a las personas activas que se quejan de ellos.
  20. Que de un modo espiritual Dios todopoderoso defenderá a todos los que por su amor no abandonen su contemplación para defenderse a sí mismos.
  21. Una verdadera explicación del pasaje evangélico: «María ha elegido la mejor parte».
  22. Del maravilloso amor que Cristo tuvo por María Magdalena, que representa a todos los pecadores verdaderamente arrepentidos y llamados a la contemplación.
  23. Que en el camino espiritual Dios contestará por y cuidará de todos aquellos que no abandonan su contemplación para responder por y cuidarse de sí mismos.
  24. Qué sea la caridad en sí misma; y cómo se contiene sutil y perfectamente en el amor contemplativo.
  25. Que durante el tiempo de la oración contemplativa, el perfecto contemplativo no centra su atención en ninguna persona en particular.
  26. Que sin una gracia especial o una prolongada fidelidad a la gracia ordinaria, la oración contemplativa es muy difícil; que esta obra es sólo posible con la gracia, que es la obra de Dios.
  27. Quién ha de comprometerse en la obra de la contemplación.
  28. Que el hombre no debe atreverse a iniciar la contemplación hasta haber purificado su conciencia de todo pecado particular según la ley de la Iglesia.
  29. Que el hombre ha de perseverar pacientemente en la obra de contemplación, soportando alegremente sus sufrimientos y sin juzgar a nadie.
  30. Quién tiene el derecho de juzgar y censurar las faltas de los demás.
  31. Cómo han de conducirse los principiantes en la contemplación con respecto a sus pensamientos e inclinaciones al pecado.
  32. De dos recursos espirituales que pueden aprovechar a los principiantes en la contemplación.
  33. Que la persona se purifica de sus pecados particulares y de sus consecuencias por medio de la contemplación; sin embargo, nunca llega a la seguridad perfecta en esta vida.
  34. Que Dios da el don de la contemplación libremente y sin recurrir a métodos; los métodos solos nunca pueden suscitarla.
  35. De la «lectura», el «pensamiento» y la «oración», tres hábitos que ha de desarrollar el principiante en la contemplación.
  36. Del modo de meditar propio de los contemplativos.
  37. De la oración personal propia de los contemplativos.
  38. Cómo y por qué una breve oración penetra los cielos.
  39. Cómo ora el contemplativo avanzado; qué es la oración; y qué palabras son las más adecuadas a la naturaleza de la oración contemplativa.
  40. Que durante la contemplación la persona da de lado toda meditación sobre la naturaleza de la virtud y del vicio.
  41. Que en todo, excepto en la contemplación, la persona ha de ser moderada.
  42. Que no teniendo moderación en la contemplación, el hombre puede llegar a la perfecta moderación en todo lo demás.
  43. Que el hombre ha de perder la conciencia radical de concentración en su propio ser, si es que quiere llegar a las altas cimas de la contemplación en esta vida.
  44. Cómo se ha de disponer la persona a fin de destruir la conciencia elemental de concentración en su propio ser.
  45. Una buena exposición de ciertos engaños que pueden acechar al contemplativo.
  46. Una instrucción provechosa para evitar estos engaños; que en la contemplación se ha de confiar más en un entusiasmo gozoso que en la simple fuerza bruta.
  47. Cómo crecer hasta la perfección de la pureza del espíritu; cómo manifiesta un contemplativo su deseo a Dios de una manera y los hombres de otra.
  48. Que Dios desea ser servido por el hombre en cuerpo y alma; que él glorificará a ambos; y cómo distinguir entre goces espirituales buenos y malos.
  49. Que la esencia de toda perfección es una buena voluntad; los consuelos sensibles no son esenciales para la perfección en esta vida.
  50. Qué se entiende por amor puro; que algunas personas experimentan poca consolación sensible mientras que otras experimentan mucha.
  51. Que los hombres han de procurar no interpretar literalmente lo que se dice en sentido espiritual, en particular el «dentro» y «arriba».
  52. Cómo algunos jóvenes principiantes presuntuosos interpretan mal la palabra «dentro»; los engaños que resultan de ello.
  53. De los diversos amaneramientos inadecuados en que caen los pseudocontemplativos.
  54. Que la contemplación agracia al hombre con sabiduría y equilibrio y le hace atractivo en cuerpo y espíritu.
  55. Que los que condenan el pecado con celo indiscreto quedan burlados.
  56. Que aquellos que confían más en su propia inteligencia natural y en el saber humano que en la doctrina común y la dirección de la Iglesia están engañados.
  57. Cómo algunos jóvenes presuntuosos principiantes distorsionan la palabra «arriba»; los engaños que se siguen.
  58. Que ciertos ejemplos de san Martín y san Esteban no se han de tomar literalmente como ejemplos de elevación hacia arriba durante la oración.
  59. Que la ascensión corporal de Cristo no ha de tomarse como ejemplo para probar que los hombres han de forzar su mente hacia arriba durante la oración; que en la contemplación se ha de olvidar el tiempo, el lugar y el cuerpo.
  60. Que el camino más suave y más seguro del cielo se mide por los deseos y no por los kilómetros.
  61. Que en el recto orden de la naturaleza la carne está sujeta al espíritu y no viceversa.
  62. De cómo el hombre puede saber cuándo su actividad espiritual está por debajo y fuera de él, a su mismo nivel y dentro de él, y cuándo está por encima de él, pero debajo de Dios.
  63. De las facultades del espíritu en general; cómo la memoria, como facultad principal, abarca en sí misma todas las demás facultades y sus obras.
  64. De las otras dos facultades principales, la razón y la voluntad; cómo funcionaban antes del pecado original.
  65. De la primera facultad secundaria, la imaginación; cómo funciona y cómo la ha dañado el pecado original.
  66. De la otra facultad secundaria, la percepción sensorial; cómo funciona y cómo ha sido dañada por el pecado original.
  67. La ignorancia respecto al funcionamiento de las potencias del alma puede llevar fácilmente a error y a entender mal la instrucción sobre la contemplación; de cómo la persona se hace casi divina por la gracia.
  68. Que no estar en ninguna parte físicamente significa estar en todas espiritualmente; que nuestro yo superficial puede ridiculizar la contemplación como una pérdida de tiempo.
  69. De cómo el amor del hombre queda maravillosamente transformado en la experiencia interior de esta nada y de esta falta de lugar.
  70. Que así como comenzamos a entender lo espiritual allí donde termina el conocimiento del sentido, de la misma manera llegamos mucho más fácilmente a la altísima comprensión de Dios, posible en esta vida con ayuda de la gracia, donde termina nuestro conocimiento espiritual.
  71. Que algunas personas experimentan la perfección de la contemplación en raros momentos de éxtasis, llamados «raptos», mientras que otras lo experimentan cuando están en medio de su trabajo rutinario de cada día.
  72. Que un contemplativo no debe tomar su propia experiencia como criterio para otros contemplativos.
  73. Que el Arca de la Alianza es figura de la contemplación; que Moisés, Besalel y Aarón y su comunicación con el Arca representan tres caminos de contemplación.
  74. Que todo aquel que está llamado a la contemplación podrá reconocer algo afín a su espíritu al leer este libro y que sólo a esta persona se le debiera permitir leerlo o escucharlo; se repiten las observaciones del prólogo.
  75. De ciertos signos por los que el hombre puede saber si Dios le llama o no a la contemplación.

 

EL LIBRO DE LA ORIENTACIÓN PARTICULAR

 

Prólogo

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