-
|
Al
Hno. Rafael
- Cubierto
con la capucha
- nuestro
Hermano Rafael
- sigue
siendo en todo aquel
- que
por Dios suspira y lucha.
-
- Siempre
atento y a la escucha
- de
un dulce silbo interior
- que
le transporta al amor
- y
le deja en Dios sumido
- con
el gozo presentido
- de
saberse del Señor.
-
|

|
- Sólo
Dios te basta y
sobra
- y
es tu entera
plenitud
- llenándote
de quietud
- como
vaso que se sobra.
-
- Tu
espíritu en Dios
recobra
- la
paz que no puede
dar
- el
mundo, y es tu
pensar
- un
pensar de llama
ardiente
- que
se torna viva y
fuente
- de
un continuo
borbotar.
|
Porfirio
Martínez G.
|
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- No
es difícil imaginarse al Hº
Rafael escribiendo sus notas y apuntes en el
noviciado. Alguien que fue testigo, como
compañero suyo me decía, que ,
sobre todo en la última temporada, al
terminar los actos comunitarios, fuera una
hora litúrgica, el trabajo o cualquier
otra observancia regular:
- -
iba a la capilla del noviciado para pedir luz
al Amo,
- -
volvía muy recogido a la
sala,
- -
se ponía de rodillas como estaba
prescrito, durante breves
instantes,
- -
y comenzaba a escribir sus pensamientos o a
dibujar.
-
La imagen era ésta: un novicio alto,
vestido de blanco; tal vez con la capucha
calada para guardar más recogimiento;
un crucifijo en la repisa de su pupitre con
los signos de la Pasión para
imaginárselo más real ; un
pequeño cuaderno de papel..., y una
pluma entre sus dedos, que él quisiera
no fuese de acero, sino espiritual,
para transmitir sus ilusiones a lo divino,
sus anhelos ardientes y su fuego de
volcán.
-
Él mismo nos lo dice:
- "Son
las siete de la mañana de un claro
día del mes de julio.... En el
monasterio reina, como siempre, el silencio y
los monjes se dedican cada uno a ocupar
santamente el tiempo libre que la Regla le
permite disponer.. Yo, encomendándome
a mi Madre María, he cogido la pluma y
el cuaderno, y mirando unas veces al sol que
pasa por entre las hojas de la parra, y otras
al crucifijo que tengo delante, me dispongo a
escribir un ratito".
-
Y al comienzo de MI CUADERNO dedicado a su
hermano Leopoldo, precisamente al entrar por
tercera vez, después del nombre del
Padre, del Hijo y del Espíritu Santo ,
escribe:
-
"Tengo en la Trapa un crucifijo y en el mundo
un hermano. Comienzo a escribir este cuaderno
teniendo delante el primero, y
acordándome del segundo".
-
Fue en ese pupitre sencillo y de escuela -que
se conserva en la pequeña
exposición de la Trapa como reliquia
de las más entrañables-, donde
el Hº Rafael escribió sus cartas
a la familia; sus MEDITACIONES DE UN
TRAPENSE, en cuya portada dibujó una
gran Cruz, cuya sombra cae sobre las espaldas
de un monje arrodillado a su vera, y que es
todo un símbolo de la "cruz
enfermedad" que Dios había echado
sobre sus hombros.
-
También escribió MI CUADERNO Y
DIOS Y MI ALMA, recogiendo lo que
Espíritu Santo iba alentando en su
alma.
-
Los escritos del Hº Rafael, que salieron
tan espontáneamente de su pluma,
desvelando su interioridad, son catalogados
en literatura como "género
biográfico", y en la historia de la
espiritualidad como "escritos de testimonio".
Son páginas de quienes se han visto
precisados a testificar el paso de Dios por
sus vidas. Y así tenemos las
Confesiones de San Agustín, la
Vida y las Moradas de Santa
Teresa de Ávila, la Historia de un
alma de Santa Teresita del Niño
Jesús, los escritos de Carlos
de Foucauld, por citar algunos.
-
Ahí exactamente se sitúan los
escritos del Hº Rafael. Son una especie
de "un gran manifiesto" que recuerda a todos
aquellos que lean detenidamente sus
pensamientos, que el paso de Dios por la vida
de los hombres, no es algo trasnochado que
hay que retrotraer a recodos oscuros de una
historia lejana, sino que ocurre en los
rincones geográficos más
insospechados, y entre personas las
más sorpresivas como Rafael, un joven
que no llega a arquitecto, ni a escritos de
profesión, ni siquiera a monje
trapense en sentido
jurídico.
-
El mismo en su humildad lo reconoció
así:
-
"Señor, yo no soy religioso, no soy
nada ni nadie.... soy el último de
todos... No soy más que una cosa en
posesión de Dios"
-
Y pocos meses antes de morir,
escribía:
-
"Me he dado cuenta de mi vocación. No
soy religioso (era sólo oblato)..., no
soy seglar... ,no soy nada. Bendito Dios , no
soy nada más que un alma enamorada de
Cristo"
-
Y ese mismo día 1 de enero de 1938,
hace un voto,"he
hecho el voto de amar siempre a
Jesús",
voto que, según el especialista en
espiritualidad don Baldomero Jiménez
Duque, no se ha encontrado en ningún
otro santo.
-
Sin embargo, en plena juventud, sin una
preparación teológica que
pudiera ayudarle, se ve forzado, desde dentro
de si mismo, a decir casi día a
día. el tremendo hecho religioso que
pasa por él arrasándolo,
desbordándolo y
transfigurándolo.
-
Sin duda que el Hº Rafael pertenece a un
típico grupo de escritores de raza.
Escritores no publicistas, pues escribe en lo
oculto de una Trapa y sin la menor
intención de que sus pensamientos
alcanzasen notoriedad alguna. Antes al
contrario, que tan sólo pudieran
aprovechar a quienes iban dirigidos y luego
los destruyeran.
-
El caso más típico fue el de su
tía María, Duquesa de Maqueda,
con la que concertó romper las cartas
que se escribieran, una vez leídas y
contestadas:
-
"Cuéntame lo que quieras y como
quieras, te comprendo y aunque no merezco lo
que esperas de mi, tus cartas serán
leídas, contestadas y rotas. Haz
tú lo mismo con las mías.
¿Para qué queremos
papeles?".
-
Y en otra ocasión le
recuerda:
-
"Bueno, como yo no tengo secretos para ti, ya
te iré diciendo.... No sé si
haré mal, pero hemos quedado en que
romperías mis cartas...."
-
Rafael cumplió lo prometido y
rompió todas las cartas que le
escribió su tía, pero
ésta, comprobando la profunda
espiritualidad de su sobrino, no
rompió ninguna. Con ese sexto sentido
que tiene toda mujer, entendió que
Rafael era un caso carismático
evidente, y que la mirada divina se
había posado sobre él con amor
especial. De ahí que guardase las
cartas del sobrino como un
tesoro.
-
Cartas preciosas, escritas
espontáneamente "al aire de su vuelo",
y que al ser autobiográficas, nos
revelan intimidades de su alma. De ahí
el recelo porque fueran
publicadas.
-
A pesar de esta pretensión silenciosa,
sus escritos han traspasado fronteras y han
penetrado en las almas, llevando a la
conversión a muchas y, a otras, a la
vida religiosa y de entrega a Dios. Son
sencillas arrastradas por el viento del
Espíritu para posarse en las almas y
hacerlas fructificar.
-
Esta es la fuerza que uno a uno tienen los
escritos del Hº Rafael. Escritos en
cierto modo, químicamente puros que se
realizan en si mismos. Y compuestos
más por necesidad del autor, que por
la funcionalidad y servicio. El mismo nos lo
aclara:
-
"Escribo estas cosas tal como se me
ocurren..., quizás no sean
pensamientos profundos ni de grandezas, lejos
de mí suponerlas tales, lo que
sí quiero que sean es el fiel reflejo
de lo que pienso , de mi manera de ver y
sentir las cosas.
-
Cuando cojo la pluma y pienso, un poco antes,
lo que voy a decir, al ver que mi
único pensamiento es hablar de Dios y
siempre de Dios..., me siento tan
pequeño, que me dan ganas de cerrar el
cuaderno y dejar las páginas en
blanco, que así seguramente
dirán, más expresivamente que
yo, con mis torpes palabras, la grandeza de
Dios
-
Mis escritos son al mismo tiempo reflexiones
conmigo mismo y oraciones a Dios. Mis
impresiones de lo que mis ojos ven por el
mundo en donde estoy, están vistas a
través del prisma de Dios... No lo
puedo ver de otra forma, ni lo quiero
tampoco
-
Si me impresiona un paisaje, es porque en
él veo a Dios, y los colores, los
vientos y el sol, son obras suyas.
Alabémosle, pues. En las criaturas, o
sea, lo mismo en los hombres que en los seres
irracionales, también veo a Dios. En
la grandeza de las almas para alabarle, y en
las miserias de los cuerpos para
implorarle.... En los actos de la vida,
también veo a Dios..."
-
Es cierto que en un momento concreto, le
sorprendemos trenzando hilos de posible
publicista, cuando impulsado por un
cariño profundo a la Virgen, le dice a
su tía María que:
-
"He pensado una cosa: cuando esté en
la Trapa se lo voy a decir al Padre Abad;
seguramente me dejará escribir, y
entonces allí, con calma, y a los pies
de María, escribo todo lo. que se me
ocurra a la Virgen y que se pueda leer... Te
mando a ti los borradores, y con la firma de
"un cisterciense, hijo de María", se
puede publicar si así te parece.
Así cumplo dos cosas: seguir
ayudándote a ti y publicar las glorias
de María, obligación de todo
trapense. ¿Te parece bien?"
-
El proyecto quedó en puro
sueño, y sólo nos quedan los
escritos más íntimos, con trazo
radical y constitutivo, que se acercan a la
esencia de la auténtica literatura
espiritual.
-
Porque "escrito espiritual", no es
precisamente el que habla de temas
espirituales, sino aquel que contiene en si
mismo el hecho espiritual vivido por el
autor.
-
En su experiencia religiosa
fuerte, no los pensamientos
meramente pensados, ni la
captación estética
de la belleza creada y religiosa.
No. Rafael vierte sobre sus
páginas, el hecho de su
experiencia de Dios: el supremo
fascinante. El Dios que se acerca
y toca. El omnipotente que
avasalla y deja libertad. Con el
que se topa en cada momento, que
al mismo tiempo de ser Dios real,
resulta muy poco
cómodo.
-
Y, a la vez tenemos un Hermano
Rafael, que vive
patéticamente el paso de
Dios por su vida, por lo mucho
que El le quiere
Que se
encuentra desconcertado,
fascinado, chiflado, desbordado,
obligado a decirse todo eso a si
mismo sobre el papel, y a la vez,
claramente convencido de su
incapacidad para decir, para
acabar de decir ese hecho
indecible, precisamente por eso,
porque es
indecible
|

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-
Vemos un ejemplo como detalle. Ha salido por
tercera vez del Monasterio. Se encuentra en
el pueblo burgalés de Villasandino y
desde allí escribe a su tío
Leopoldo, Duque de Maqueda, y entre otras
cosas le dice:
-
"Querido hermano, no sé para
qué he cogido la pluma y me he puesto
a escribir... Solamente hay una
razón... el deseo de hablar de
Él. Nadie en el mundo escucha con
paciencia las locuras que se le pueden
ocurrir al que, vislumbrando un poquito la
grandeza de Dios, se atonta, y dando de lado
la nada y vanidad de las cosas de la tierra,
se le ocurra gritar: necios, insensatos...
¿qué buscáis? daros
prisa
Sólo Dios,
¿qué hay fuera de El?
¿Cómo es posible que nos podamos
ocupar en tantas cosas, en reír, en
hablar, en llorar, en discutir, y en cambio
,de Dios nada?
-
Y tú te pones a pensar un poco;
primero, muy despacio y después muy
deprisa, sólo Dios..., sólo
Dios, hasta que de repente notes que
también te has vuelto loco, y tengas
el corazón muy alegre, y no sepas
qué hacer, ni qué decir, y te
rías mucho, mucho, como un tonto, de
tanto que amas a Dios. Y lo mismo te
dé todo. Y cuando alguien te diga
algo, contestes, sí, sí, es
verdad, tienes razón, pero allá
adentro muy adentro, te digas a ti mismo...
sólo Dios, sólo
Dios.
-
Y luego un día , también cojas
un papel y una pluma y te pongas a decir
todas las locuras que se te ocurran y se las
mandas a quien se te ocurra, o a lo mejor te
chiflas tanto, que se te olvida escribir
-
No sé decir mas..., me he cortado, y
con la pluma en la mano y mirando este cielo
tan claro de Castilla, me he quedado
pensando..., sólo Dios...,
sólo Dios..., sólo
Dios"
-
He aquí el hecho radical que confiere
unidad y continuidad a los escritos del
Hº Rafael, a modo de gran
sinfonía en torno a un secreto y
diminuto motivo melódico como es el
nombre de cuatro letras:
DIOS.
-
Ante su cuaderno, el Hº Rafael tiene que
quedar solo -no como islote incomunicado,
sino como testigo directo, inconfundible,
incontaminado; citado ante "el hecho
religioso"; por él convocado a hablar
de Dios y de su paso por la propia vida; algo
que ningún otro autor podría
ayudarle a decir.
-
Y a este hecho frontal y determinado, se debe
el desarrollo de su producción como
escritor espiritual:
- -
se adentra en el buceo de su propio
misterio,
- -
pasa a hablar de Dios y con Dios,
- -
para terminar hablando de Dios a los
lectores.
-
Lo primero que hace es: leer el propio
misterio, su vocación, su
pulsión de trascendencia, su
condición de antena receptora de las
ondas que lo sacuden, lo barrenan, lo dejan
en constante tensión de proyecto
inacabado, siempre a tiro de los dones de
Dios. No
sé lo que me pasa...me vuelvo
loco...,vivo sin vivir en mí... no
sé lo que digo... quisiera dar
gritos..., en silencio te
gritare.
-
Lo que dice en esas páginas es de una
inmediatez imparable y, a la vez, de un
imprevisto remoto y desconcertante. Para el
teólogo, esas páginas en que
Rafael habla así, son un "test" de
teología espiritual en vivo. Y para el
lector sencillo, se trata de un corte
transversal sobre el tejido mismo de la vida
cristiana.
-
Lo segundo que hace Rafael es colocarse
más allá: como en la Biblia, un
hombre ante Dios, ante Cristo, ante la Virgen
María, "la Señora", como
él la llamaba.
-
Comienza hablando de Dios, y al menor
descuido, casi insensiblemente, pasa a hablar
con Dios, a intimar con El de
corazón a corazón, como un
amigo con otro amigo. No hay truco literario
en sus páginas, ni efectismo de luces
y sonido. Rafael no hace literatura, ni
teología. No lima ni revisa. El
borrador es definitivo; testifica y vive a la
par.
-
Y viene un tercer momento, que es el de
comunicar la superabundancia de los que vive.
Y escribe cartas, no importa a quien, desde
las familiares a sus padres y tíos,
hasta a personas tan poco conocidas como
tía Ropi (Rosa Calvo)
administradora de Lotería en Toro
(Zamora), y hasta a Marino del Hierro, que
entró en la vida del Hº Rafael de
forma puramente accidental.
-
Y cuando no pueda escribir cartas por estar
en el Monasterio, ya que según los
USOS de entonces "debían ser pocas y
con permiso del Padre Abad o Padre Maestro",
entonces desbordará sus vivencias en
pequeños tratados como: MEDITACIONES
DE UN TRAPENSE, MI CUADERNO y ya en la
enfermería DIOS Y MI ALMA, cuaderno
guardado en una carpeta donde el mismo Rafael
había escrito con tinta china y
cuidada caligrafía, "notas de
conciencia, reservado".
-
Es precisamente en MI CUADERNO donde redacta,
el 4 de enero de 1937, su escrito titulado
SOLO
DIOS Y YO.
Ejemplo poético y de lo más
sublime que se ha escrito, pues llega a
sintetizar toda su historia y su vida en una
sola palabra:
¡DIOS!
-
Aunque está redactado en prosa, es
pura, poesía tridimensional, por su
altura, su anchura y su profundidad, y suena
así:
- Silencio
en los labios
- cantares
en el corazón;
- alma
que vive de amores,
- de
sueños y de
esperanzas...
- alma
que vive de Dios.
-
- Alma
que mira a lo
lejos
- lejos,
muy lejos del mundo,
- pasando
la vida en silencio...,
- cantando
en el corazón.
-
- Una
Trapa
,
- un
monasterio...,
- hombre
-
¡sólo Dios y
yo!
-
- Pasan
rápidos los días, en
ellos se va la vida
,
soñamos en lo pasado,
esperamos lo que ha de
llegar.
- El
alma mira a lo lejos buscando la
única vida, Y que espera sea
mejor.
-
- Una
Trapa.., cantares a
Dios.
- ¿Qué
importan los hombres?
- ¿Qué
importan las nieblas o el
sol...?
- ¿Qué
importa lo que nos
rodea?
- Todo
es nada,
- y
la nada no merece nuestra
atención.
-
- Busca
el alma lo que aquí no
encuentra...
- Busca
en las alturas sus ansias de
Dios,
- y
cuando a ella llegan los rayos de
luz
- que
Cristo la
envía...
- ¿qué
importan los hombres, las nieblas o
el sol?
-
- Y
cantan en silencio murmullos de
amores,
- y
busca sus consuelos en la paz
tranquila,
- quieta
y sosegada del que nada
espera,
- y
pasa su vida sin mirar al
mundo,
- que
ignora lo que es
oración.
-
- Pasan
serenos los días,
- en
la dulce calma del amor que
espera.
- El
alma comprende,
- que
nada en el mundo la puede
llenar
-
- -
la tierra es de barro
- -
los hombres son pobres,
- -
la vida muy corta,
- -
todo es muy pequeño,
frágil y caduco,
-
- y
el alma está
ansiosa
- de
verse en el cielo
- mirando
a la Virgen,
- contemplando
a Dios.
-
- Monasterio
de hombres..., casa de un
día;
- monjes
penitentes
- aves
de paso que vuelan
cantando.
-
- -
Flores y espinas.
- -
Llantos y cruces.
- -
Vientos y hielos.
- -
Himnos de
alegría.
- -
Momentos de angustia.
- -
Campañas...
incienso
-
- Todo
lo que vibra,
- todo
lo que al alma en la vida
rodea
- todo
es flor de un
día,
- que
ahora viene y luego se
va.
-
- Nada
le interesa que no sea
Cristo,
- nada
la conmueve que no sea
Dios,
- y
esconde muy hondo
-
sus
ansias,
-
sus
penas,
-
sus
cruces,
-
su
amor.
-
- Ya
todo la cansa,
- no
busca en los hombres
- lo
que jamás podrá
dar.
- Para
ella, no existen ni cielo ni
tierra,
- ni
hombres ni bestias
- ni
mundo, que es polvo
mortal.
-
- Sólo
tiene el alma una
ocupación
- que
llena su vida entera...,
- un
ansia grande de cielo
- y
un Dios a quien adorar.
-
- En
el monasterio, pasan los
días
- ¿qué
importa? Sólo Dios y
yo...
- Vivo
aún en la tierra, rodeado de
hombres,
- ¿qué
importa? Sólo Dios y
yo
- Y
al mirar al mundo no veo
grandezas,
- no
veo miserias
- no
veo las nieblas,
- no
distingo el sol...
-
- El
mundo entero se reduce a un
punto
- En
el punto, hay un
monasterio,
- Y
en el monasterio... "¡SOLO DIOS
Y YO!"
|
-
Expresión de auténtico
enamorado: ¡Sólo
Dios y yo!.
Es el anhelo cumplido de la esposa del cantar
de los cantares : "Mi amado es para mi y yo
para mi amado". Es el deseo de Cristo: " El
que no me prefiere a mí, no es digno
de mí".
-
En otro soliloquio anterior había
escrito: Sólo Tú,
dibujando al final una banderola en la que
ponía la frase de Santa Teresa:
Sólo Dios basta.
-
Toda persona, sea hombre o mujer, posee un
secreto interior, un lugar que ha sido creado
para el amor, un paraíso
íntimo, un huerto cerrado y una fuente
sellada.
-
Lo único necesario en la vida, es que
esa cámara no se encuentre
vacía, y en el Hº Rafael
había una urgencia de amor, que quiso
y consiguió llenarla de
Dios:
-
"Dios...., he aquí lo único que
anima; la única razón de mi
vida monástica.... Dios para milo es
todo, en todo está y en todo lo veo.
¿Qué interesa la criatura? ¿
Y yo mismo? Qué loco estoy cuando de
mi me ocupo, y qué vanidad es ocuparse
en lo que no es Dios. Y, sin embargo, con
cuanta facilidad nos olvidamos del verdadero
motivo de vivir, y cuántas veces
vivimos sin motivo.
-
Tiempo perdido son los minutos, las horas,
los días o los años que no
hemos vivido para Dios"
-
Y su escrito se convierte en
oración:
-
"Señor, Dios mío,
¿qué me interesa nada que no seas
Tú? ¿Qué saco de ocuparme
tanto de la criatura"
Verdaderamente
todo es vanidad. Sólo Tú eres
lo que debe ocupar mi vida. Sólo
Tú llenar mi corazón...
Sólo Tú ser mi único
pensamiento".
-
Ante este escrito, nace espontánea una
pregunta: ¿De verdad que no le
interesaban a Rafael las criaturas?.
Interrogante que es necesario aclarar con
toda transparencia para poder entenderle como
verdadero pregonero del Absoluto, y profeta
solitario que se eleva en medio de nuestra
sociedad, instándole con urgencia a
que despierte de su ilusión de
autosuficiencia y entienda que no hay
más absoluto que Dios.
-
Si con atención nos paramos ante los
escritos y el arte del Hº Rafael,
notaremos sin esfuerzo, que el joven oblato
trapense ,se distinguió siempre por su
sensibilidad a la belleza de la
creación:
-
"Yo veo la creación muy hermosa... El
sol brilla, me gustan las flores, los
pájaros, los niños. Todo es un
motivo de alabanza al Creador las estrellas,
la noche y los campos llenos de luz... Es
alegre y dichoso ver la bondad reflejada en
las criaturas"
-
En varias ocasiones, nos cuenta su
afición a contemplar la naturaleza
para que desde ella, nos elevemos hasta Dios.
Unas veces será el mar, y otras los
espléndidos panoramas de Asturias,
donde pasaba las horas rumiando los dichos de
San Juan de la cruz, y que plasmó en
sus cuadros. Rafael siempre amó la
belleza de la creación y su
función mediadora en la
elevación del alma al
Absoluto.
-
"¡Cuánto gozaba mi alma, viendo
la inmensidad de Dios, reflejada en los
profundo de los valles, y en las escarpadas
cimas de las sierras y de los montes!
¡Cuántos ratos me tengo pasados
viendo los mares de nieblas y escuchando el
silencio solemne de una naturaleza donde
pocas veces llega el hombre!"
-
Eso lo decía de esos mares de niebla
de los montes asturianos vistos desde las
cumbres, encajonados en los profundos valles.
Pero la misma experiencia tendría
contemplando los interminables horizontes de
su Castilla natal:
-
"En mis ansias de horizontes recorría
las llanuras de Castilla, llenándome
los ojos de la luz de sus cielos, inundando
mi alma de la paz de sus campos, gozando de
la austeridad de sus paisajes y amando esa
tierra que es mi tierra"
-
No cabe la menor duda de que la
contemplación de Dios en la naturaleza
y en los seres en general, tanto racionales
como irracionales, ocupó un lugar
importante en la vida del Hº Rafael.
Tuvo la capacidad de descubrir siempre en la
creación, la presencia inmanente de
Dios que todo lo llena, y que acaba,
imponiéndose a su mirada
orante:
-
"Al ver ese mar tan grande, pensaba en
Dios... Y después pensaba:
¡Qué pequeño es el mare El
mar tiene un límite, y cuando nos
hundimos de veras en EL.., entonces
no vemos nada, le vemos a El en todo,
todo lo es El"
-
La sensibilidad estética y espiritual
del Hº Rafael, le hacía sentir
una profunda atracción por las
grandezas naturales, ante las que
experimentaba su propia pequeñez, y en
las que veía reflejada la grandeza
infinitamente mayor de Dios
-
Sin embargo, es claro también, que
para él la criatura no tiene sentido
alguno en si misma. Ante la Belleza de Dios ,
la maravillosa belleza de la creación,
le resulta infinitamente
pequeña.
- -
La inmensidad del mar, como acabamos de ver,
y sus horizontes aparentemente ilimitados,
palidecen ante la inmensidad sin
límites de Dios-Todo e
inabarcable.
- -
Los más grandes y hermosos paisajes
del mundo, nada son, ante la pequeñez
del Sagrario.
-
Por otra parte, en su canto de
Sólo
Dios y yo,
subraya la fragilidad y fugacidad de las
criaturas:
- -
La tierra es de barro, la vida muy
corta.
- -
el monasterio es casa de un
día.
- -
Los monjes.... aves de paso.
- -
Todo es flor de un día que ahora viene
y luego se va.
-
Por eso ora en su soliloquio:
-
"Señor, admirable eres en tus
criaturas. Por medio de ellas te manifiestas
a mi alma, pero no permitas que en ellas
me quede. Hermoso es el cielo, la
tierra y sus moradores, pero no son
Tú y a Ti quiero llegar a
través de todo y de
todos".
-
La contemplación de Dios en la
naturaleza, no es más que un inicio
para sacar al alma principiante de su
sueño y despertarla al sentido del
absoluto. Pero Rafael está convencido
de que es preciso dar pasos hasta la
posesión o invasión de
Dios. De ahí que nos ponga con
sencillez, esta imagen
aclaratoria:
-
Contemplar a Dios en las
criaturas, es como mirar un
paisaje a través de la
niebla. Las criaturas son esa
niebla.. Es cierto que en todo
está Dios, pero
está como detrás:
detrás de lo que los
sentidos perciben, los
sentimientos sienten y las
ilusiones sueñan.
Detrás del insecto o el
sol, de la flor o del
árbol frondoso, del trozo
de música o del paisaje
grandioso. El verdadero paisaje
es Dios en Si mismo. Para
contemplarlo hay que disipar la
niebla creatural y descender a la
completa soledad del
espíritu.
-
Quien lea detenidamente los
escritos del Hº Rafael,
percibirá con claridad e
inmediatez, que la clave
estructural de fondo, y aquello
que constituye el motor
fundamental de su tensión
religiosa , es : el anhelo
insaciable de Dios.
-
Ya desde su misma petición
de entrada en la Trapa,
escribía al P. Abad con
toda sencillez:
|

|
-
"Dios nuestro Señor, ha obrado en mi
de tal manera, que me he formado el
propósito decidido de entregarme a
él con todo mi corazón y de
cuerpo y alma... Por tanto, mi reverendo
Padre, si me recibe en la comunidad con sus
hijos, tenga la seguridad de que recibe
solamente un corazón muy alegre con
mucho amor a Dios"
-
Su máxima convencida fue
ésta:
-
"El que busca a Dios lo
encuentra"
-
Y nos da este consejo, que para él fue
un propósito de por vida:
-
"Acompañadme y ved que es verdad que
os digo: Buscad a Dios y lo
encontraréis, y una vez hallado, tened
la seguridad de que nada ni nadie os
hará dejarle".
-
Buscar a Dios
es buscar el amor y la vida, que no aparece
al final como el encuentro de un objeto, sino
como el rostro vivo que alumbra desde siempre
por doquier, pero que hay que tener ojos
nuevos para verle. Por eso recomienda el
salmista: Buscad al Señor y
vivirá vuestro
corazón.
-
Todo lo que no sea Dios, no tiene ni poder
último , ni consistencia. Sólo
Dios es ser y sustancia, lugar irremovible no
exiliable por los poderes, o destructible por
los elementos que anonadan.
-
Buscar a Dios,
no es perseguir un deseo nacido de nuestras
carencias, sino ir tras su rostro que nos ha
fascinado y sin cuya contemplación el
alma no puede vivir.
-
Por eso, buscar su faz, es la
expresión permanente para demostrar
que Él es alguien con semblante y
mirada, con ojos que identifican, desvelan,
enclavan y retan. Búsqueda que no
cesa, y encuentro que no cansa. Porque la
relación de intimidad con El, es
perennemente innovadora de vida y
acrecentadora de gozo.
-
No es una fantasía, ni una mera
utopía el impulso que nos lleva a
buscar a Dios y a desear encontrarlo.
Responde a una necesidad honda grabada de
forma indeleble en el corazón de toda
persona sea hombre o mujer. Cuando nos
dejamos llevar por el amor que procede de
Dios, y que ha dejado impreso en todo
corazón humano, sólo El es la
respuesta que no puede defraudar jamás
y la calma gozosa de nuestras expectativas y
esperanzas.
-
Buscar a Dios,
para descansar en su posesión, es la
tarea más sublime y más
cualificada de cuantas nos es dado realizar
en esta tierra de
peregrinación.
-
Cuando el corazón humano digamos la
persona con su conocimiento y voluntad '
alcanza a percibir o sentir a Dios, como su
objeto propio, experimentándolo como
el bien total ,y absoluto a que
espontáneamente aspira,
irremisiblemente se adhiere a El.
Diríamos que inevitablemente se
enamora de El.
-
Es entonces cuando el corazón hecho
amor y deseo, se convierte en
buscador
ardiente del Rostro
divino,
que llega a resultarle por su fuerza de
atracción, del todo
absorbente.
-
Rafael, maestro espiritual en este tema, nos
dirá cómo debemos hacerlo, ya
que lo vivió en su propia persona con
ansias y sed ardiente.
-
Para ello usa verbos en sentido ascendente,
cada vez más concretos y
comprometedores, hasta llegar a la
unidad
de
espíritu,
de una radical intimidad, dedicación y
consagración.
-
El primer verbo es
buscar.
-
Él está convencido de que:
"el
que busca a Dios lo encuentra"
(34,94),
y por eso lanza el consejo a todos y cada uno
:"Busca
el corazón de Dios que es insondable,
húndete en él, y no busques
otra cosa" (421).
Y ya en el monasterio:
"No
hay que buscar la trapa, sino al Dios de la
Trapa"
(638)
-
"Callemos
los cistercienses, pues vinimos al Monasterio
a buscar a Dios en el silencio de nuestras
almas.... Guardemos silencio, pues en
él hallaremos, si sabemos buscarlo,
nuestro tesoro que es
Dios"
( 695)
-
"El
mundo se busca a si mismo y a sí mismo
se encuentra; el corazón que busca a
Cristo, ama la soledad de todo y de todos. Es
en esa soledad dónde Dios busca a las
almas" (764).
-
"Un
alma sedienta de horizonte infinitos,
sólo encuentra lo que busca, en la
grandeza e inmensidad de Dios"
(790)
-
"Sólo
Dios .... Sólo Dios, gritará
con berridos nuestro corazón, ya que
los labios no pueden abrirse para gritar por
las calles y plazas sus maravillas, su
grandezas, su misericordia y amor.
Sólo Dios....no busques otra cosa"
(
926)
-
Y en sus últimos días,
aún se preguntaba:
"¿Qué
vine yo a buscar a la Trapa? No a los
hombres, Dios mío..., no...
Sólo a Ti... queriéndote a Ti y
suspirando por
Ti"
(1061)
-
Y termina convencido:
"Sólo
en Dios encuentro lo que busco"
(1142)
-
Pero hay que buscar a Dios , -y éste
es el segundo verbo-
"deprisa",
corriendo"
-
Comenta San Juan de la Cruz:" Cuando el
ciervo está herido, vase con gran
priesa a buscar refrigerio a las aguas
frías (CB. 13,9)
-
Como eco de esta frase, el Hermano Rafael nos
habla en intimidad de si mismo, de su
pulsión de trascendencia, y nos dice
que "pica
muy alto",
que "no
sabe lo que le pasa"
que
"vivo
sin vivir en
mí",
y, concluye con un consejo:
"Hay
que darse prisa para ser santos"
(406)
-
Y un día, sin fecha fija, -tal vez el
9 de diciembre de 1936- traza un dibujo que
tiene por fondo la Cruz ,que es Cristo, y
saltando fuertes fronteras, la silueta de un
ciervo veloz, figura de sus propias ansias y
anhelos.
-
Y reza más que escribe:
"Señor,
Señor.... murmuran los labios: como el
ciervo desea las fuentes (Sal, 41,2) como el
cervatillo sediento olfatea el aire buscando
con qué mitigar sus sed, así mi
alma suspira de sed de vida.... Vida eterna,
vida de espacio y luz, vida en la cual, esa
centellica que tengo dentro se
dilatará, y a la vista de tu Rostro,
dará más luz que el
sol....
-
Señor, Señor, como el ciervo
desea las fuentes, así está mi
alma." (757)
-
Y cierra estas prisas San Juan de la Cruz
diciéndonos:
-
"Cuando el Amado envía al alma el olor
de sus ungüentos, le hace correr hacia
Él, que son sus divinas inspiraciones
y toques " (Can. 1,34; LB. 3,28)
-
En el octavo grado de la "Secreta escala del
amor" que el místico español
nos trae en la "Noche Oscura", ocurre el
encuentro de fusión por el que "hace
el alma unir y apretar. sin soltar al Amado,
tal como lo recuerda el Cantar de los
Cantares: "Encontré al Amor de mi
alma, lo agarré y no lo
soltaré". (CC.3,4; N
2,20,3)
-
He aquí la meta de toda alma buscadora
de Dios: la de llegar y asir al Amado. Y no
es porque no se le poseyera antes, pues
sabemos que por gracia somos
auténticos "theóforos".
portadores de Dios, sino porque en este
estado, se vive de manera experimental,
tangible e indecible.
-
La contemplación mantenida y
alimentada, es siempre camino de
posesión; pero cuando se sorprende
entre los brazos al Amado, los deseos
irrumpen en ansias de transformación,
y ni los labios saben decir, ni la pluma
escribir, a no ser expresiones de
misterio.
-
Por eso, como en aquella escena de los
"nabos"," Las piruetas de los nabos" que
él titula ,cuando se hizo luz en su
alma, de haberse dejado llevar de sus
impulsos interiores, hubiera comenzado a
hacer verdadera filigranas malabares con los
nabos, la navaja y el mandil; así,
ahora, que se sabe poseedor de Dios, "No sabe
lo qué decir
-
Nos lo recuerda precisamente en la
oración espontánea de un martes
santo, cuando le quedaban tan sólo
catorce días de vida
"Jesús
mío, a pesar de lo que soy,
cuánto te quiero, y te querré
siempre.... y me agarraré a ti, y no
te soltaré no sé lo que iba a
decir".
(1170)
-
Este "no saber decir" lo ha repetido muchas
veces al hablarnos de que "no sabe lo que le
pasa", que "desbarra", que "está
chiflado y loco", y así nos
dice:
-
"Ni el mundo puede comprender, ni tampoco es
necesario, la locura del que ama a Cristo. La
locura si, no tiene otra palabra, la locura
de la cruz, que hace que el alma desbarre,
que las palabras se hagan torpes de tanto
querer decir y no poder decir nada. La locura
sostenida únicamente por esa "camisa
de fuerza" que consiste en unirse a la
voluntad de Dios, y que nos hace callar
cuando quisiéramos gritar, que nos
hace prudentes cuando el alma se desata y
desea.... no sé....Que nos hace serena
la espera cuando el ansia de Cristo palpita
impaciente dentro del
corazón.
-
La locura de Cristo .... no se comprende, es
natural, y hay que ocultarla; ocultarla
dentro, muy dentro. Que sólo El ,la
vea y que nadie, y si fuera posible ni
aún uno mismo , se enterara de que se
está dominado por ella.
-
"Bueno, no me hagas caso
-escribe
a su tía, la Duquesa de
Maqueda-,
ya te he explicado el motivo de todas estas
palabras torpemente escritas, como ves, es
muy sencillo: estoy loco y nada más"
(916)
-
Pero la vehemencia más profunda es,
cuando "loco por Dios" usa verbos de total
"absorbimiento" , y así dice que
quiere "abismarse",
"desaparecer"
,
ser "absorbido".
-
"Quiero vivir en esta vida oculta y humilde
de mi Trapa, en que olvidado de los hombres
me entregue a Dios de lleno... A veces me veo
muy solo y muy pequeño.... ¿
qué podré hacer, Señor"
Quisiera abismarme y desaparecer
(372)
-
"En la vida espiritual, en la vida interior,
no hay principio ni fin,,,, no hay más
que Dios ... Ese sentimiento, ante el cual la
palabra enmudece, quisiera el alma no verse,
desaparecer, no ser ni existir y solamente la
grandeza de Dios ... En fin , me pierdo"
(
650)
-
¿Hay algo más profundo en las
ansias y anhelos de este Oblato trapense?.
Hemos de reconocer y recordar que el Hº
Rafael es un caso carismático
evidente; la mirada de Dios se posó
sobre él con amor especial, y
él supo encontrarse con esa mirada y
responder a sus exigencias amplia, generosa y
heroicamente.
-
La "pasión de Dios" le consumió
de ahí que los estudiosos de la
espiritualidad tendrán que profundizar
despacio; porque Rafael, dentro de la vida
contemplativa,
-
es torbellino
-
es contagio y contagioso
-
ojo huracán que arrastra con fuerza de
espíritu
-
remolino absorbente para meter a
Dios
-
vértigo vertiginoso
-
Los anhelos y ansias más vehemente
fueron como los de San Pablo: "dissolvi et
esse cum Cristo", o como Santa Teresa :" Vivo
sin vivir en mi" ; por eso, no encontrando en
el léxico una palabra más
fuerte de unión transformativa con
Dios, habla de que quiere "disolverse
*
* *
-
Es tan solo un símbolo y casi una
parábola. Me encontraba yo lejos de
España, como capellán, en una
Comunidad de monjas contemplativas de nuestra
Orden, en el Monasterio del Encuentro, en
ciudad Hidalgo, Michoacán,
México.
-
Al entrar por primera vez en el templo, me
impresionó de verdad su lectura
arquitectónica:
-
La iglesia era circular;
-
el altar, así como su base, eran
redondos;
-
el sagrario con su lamparilla también
eran redondos
-
los candelabros eran circulares
-
y circular era también el coro y la
sillería, siguiendo la línea de
la iglesia.
-
Una hechura tan original, no sólo
contribuía a la unión de voces
y resonancias en la liturgia de las monjas,
sino que invitaba y casi impelía a
poner los ojos en otro centro invisible en el
que , en teofanía velada,
aparecía la voz de Cristo alabando al
Padre, en medio de aquellas voces
femeninas.
-
Al tener que dirigirlas la palabra por
primera vez, la conferencia versó
sobre la "O"
de Dios, que era lo que a mí me
parecía el coro, con todas aquellas
formas y detalles circulares.
-
Porque:
-
DiOs
tiene una "O"
-
CristO
tiene una "O"
-
El hOmbre
tiene una "O",
y también la mujer pues Dios al
sacarla del hombre, la llamó
"viragO"
o "varOna".
(Gen. 2,23)
-
Y yo creo que es la definición mejor
que yo puedo dar sobre la vida contemplativa,
la cual consiste nada más y nada menos
que esconder nuestra
"O"
de hombres y mujeres en la
"O"
grande de DiOs
y de CristO,
y que, en realidad, no es otra cosa que el
grito extático de San Pablo: "Vivo yo,
más no yo, es Cristo quien vive en mi.
(Gal. 2,20)
-
Más tarde, consultando a San Juan de
la Cruz, he quedado sorprendido de que
también él nos habla de la
"O"
de Dios, o sea, de la "figura circular
esférica", cuando comenta que
escondidos en los misterios de Dios, que son
las cavernas insondables de
Cristo:
-
-
- "Allí
nos
entraremos,
- y
el mosto de las granadas
gustaremos"
-
-
"Y notamos aquí la figura
circular esférica de la
granada", dice el Santo, porque
cada granada entendemos
aquí por cualquier virtud
y atributo de Dios, o sea, Dios
mismo; el cual es significado por
la figura circular
esférica, porque no tiene
principio ni fin", (CB.
37.7)
-
De este modo, todo nuestro
empeño, no sólo
teórico., sino vital, como
personas consagradas, debe
consistir en meternos,
escondernos, desaparecer tan de
verdad en la
"O"
de Dios, que, cuando intentaran
encontrarnos, sólo
pudieran hallarnos en lo
"escondido de Dios"
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Interior
de la Iglesia de San
Sebastián de Bonn
(Alemania)
- Un
logotipo en la simplicidad de su
confección
simbólica lo decía
todo: el arco elíptico
como letra "O" estilizada,
significaba la gran asamblea o la
Comunidad mundial de las
Iglesias; la persona de Cristo
estaba representada por la Cruz,
y en el fondo las agujas de la
catedral de Colonia indicadas por
una estrella, significaban el
lugar de adoración, ya que
en su slogan condensaba el fin de
la Jornada: "venimos a
adorarle".
-
Como auténtico profeta,
Juan Pablo II invitó a los
jóvenes en el Downsview
Park de Toronto, Canadá, a
un nuevo encuentro, con estas
palabras: "Deseo anunciar
oficialmente que la
próxima Jornada Mundial de
la Juventud, se celebrará
el año 2005 en Colonia,
Alemania. Cristo os espera
allí. Que la Virgen
María Madre nuestra, os
acompañe en la
peregrinación de la
fe".
|
-
Los jóvenes acogieron con entusiasmo
la invitación, y del 16 al 21 de
agosto, miles y miles de jóvenes
llegados de todas partes, convirtieron a
Colonia, en la capital de la Juventud
Católica Mundial durante toda una
semana. Las diócesis de Ávila,
Burgos, León, Palencia Salamanca,
Valladolid y Zamora no podían
faltar.
-
Los feligreses de la Parroquia
del Beato Rafael, junto con la
Delegación de Juventud,
presentaron a los asistentes a la
Jornada Mundial una glosa de tres
horas sobre el monje trapense en
la parroquia de San
Sebastián de Bonn el
día 17 de agosto de las
6,30 a 9,30 de la tarde, teniendo
como objeto resaltar la figura
humilde, atractiva y asombrosa de
este joven místico de
nuestro tiempo, para que sea
conocida en el mundo entero: la
radicalidad de su entrega, la
profundidad de su renuncia, la
delicadeza de sus sentimientos,
la heroica aceptación de
su cruz, y la alegría de
saber esperar.
-
Aunque no pocos jóvenes
emprendieron su marcha mucho
antes de la Jornada oficial,
peregrinando por tierras de
España, Francia, Suiza
hasta llegar a Alemania, el
encuentro de palentinos y
Burgaleses fue el 17 por la
mañana en la capilla de
Marien-Hospital de Dusseldorf.
Antes de la misa, se dio lugar a
al sacramento de la
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