El ayunoRincones

El ayuno: concepto y fundamento bíblico

Conceptos básicos

El ayuno es una disciplina espiritual por la que voluntariamente se renuncia a ciertos alimentos por un tiempo definido con el fin de liberarse de los apegos carnales y poner todo el corazón en Dios.

Ayuno Eucarístico: Antiguamente era costumbre ayunar desde la medianoche antes de recibir la Eucaristía. Es curioso que la palabra “desayuno” significa romper el ayuno. En la actualidad se requiere un ayuno de una hora antes de recibir la Eucaristía. (Excepto medicinas ni agua)

Ayuno de Cuaresma: La Iglesia requiere:

– Ayuno (una sola comida completa al día, siendo las otras algo ligero) y abstinencia (no comer carne) los días: Miércoles de Ceniza y Viernes Santo.

– Abstinencia todos los viernes de cuaresma

– ¿Para quién? Para todos los mayores de edad (18 años), hasta cumplir los 59 años. Los enfermos están excluidos. (Canon 1251)

La Iglesia recomienda el ayuno (cf. Canon 1249) como ayuda al dominio de las pasiones y como reparación de los pecados. El ayuno siempre ha sido y es parte de la ascética católica. No fue rechazado, como dicen algunos, por el Concilio Vaticano II.

La vida de los santos manifiesta el valor del ayuno y la importancia de integrarlo en una vida de caridad. Algunas comunidades religiosas han incluido el ayuno en su regla.

La Virgen en varias apariciones (La Salette, Lourdes, Fátima) nos exhorta a la penitencia, práctica que en la tradición de la Iglesia incluye el ayuno.

 

Fundamento Bíblico

El ejemplo principal es el de Jesucristo, quién preparó su ministerio público retirándose al desierto para orar y ayunar por cuarenta días (Lucas 4 y Mateo 4). Basado en Su ejemplo podemos entender que Su crítica al ayuno de los fariseos se fundamenta en la falta de sinceridad con que la hacían y no en el ayuno en si mismo. El ayuno auténtico debe siempre estar unido a la conversión, la sinceridad y la conducta moral.

«Mas ahora todavía – oráculo de Yahvé – volved a mí de todo corazón, con ayuno, con llantos, con lamentos.» Desgarrad vuestro corazón y no vuestros vestidos, volved a Yahvé vuestro Dios, porque El es clemente y compasivo, tardo a la cólera, rico en amor, y se ablanda ante la desgracia. – Joel 2,12-13.

Los profetas enseñan que la compasión y la conducta ética es mas aceptable que el ayuno mezclado de contiendas (Cf Is 58, 4-7; Zacarías 7, 5-10). No se rechazan el ayuno sino que lo sitúan en contexto.

El ayuno es necesario como forma de vida para estar listo y saber descubrir la presencia de Dios. Lucas 2,37: “(Ana) no se apartaba del Templo, sirviendo a Dios con ayuno y oraciones”.

 

La Biblia nos presenta numerosos ejemplos de ayuno en diferentes situaciones:

Intercesión general para lograr auxilio del Señor

– Salmo 109,24 – ayuno hasta debilitarse las rodillas.

 

En arrepentimiento y para evitar castigo:

– La ciudad de Nínive ayuna colectivamente al escuchar la predicación de Jonás (Jonás 3,4-7)

– Joel 2,12 “volved a mi de todo corazón, con ayuno, con llanto, con lamentos”

 

En caso de peligro:

– Deuteronomio 10,10 “en cuanto a mi, me estuve en el Monte, como la primera vez, cuarenta días y cuarenta noches, en ayuno. También esta vez me escucho Yahveh y renuncio a destruirte”.

– Saúl ayunó ante la batalla con los filisteos (Cf. I Samuel 28, 20-22)

– Ajab ayunó al escuchar la profecía de desgracia pronunciada por Elías (I Reyes 21, 27)

– Josafat ayunó cuando las naciones le hicieron la guerra (II Crónicas 20, 3-4)

– David ayunó ante la persecución injusta. Ayuna y hace penitencia (Salmo 35,13)

– Ante la amenaza de Nabucodonosor, los Israelitas ofrecen alabanzas, intercesión, penitencia y ayuno. El Señor oyó sus voces y vio su angustia. (Judit 4, 9-15)

– Ester 4,16 Ester dice a Mardoqueo: “vete a reunir a todos los judíos que hay en Susa y ayunad por mi. No comáis ni bebáis durante tres días y tres noches. También yo y mis siervas ayunaremos. Y así, a pesar de la ley, me presentare ante el rey; y si tengo que morir, moriré”. (Ester va a ir ante el rey a defender a su pueblo que estaba condenado a morir. Va a desenmascarar al enemigo. Pareciera la petición de la Virgen en Fátima, se aparece con una estrella en su vestido. Ester: estrella)

 

Ante decisiones y actos importantes:

– Éxodo 34,28 –Moisés está cuarenta días y cuarenta noches, si comer pan, ni beber agua. Y escribió las nuevas tablas de la ley.Mientras estaban celebrando el culto del Señor y ayunando, dijo el Espíritu Santo: «Separadme ya a Bernabé y a Saulo para la obra a la que los he llamado.» Entonces, después de haber ayunado y orado, les impusieron las manos y les enviaron. (Hechos 13, 2-3)

– “Designaron presbíteros en cada Iglesia y después de hacer oración con ayunos, los encomendaron al Señor en quien habían creído”. (Hechos 14,23)

 

En la batalla contra el demonio

– Mc 9, 29 “esta clase de demonio solo puede ser expulsado por la oración y el ayuno”

 

El beneficio del ayuno en la batalla se deduce también de estos pasajes:

– Col 1, 24 “Ahora me alegro por los padecimientos que soporto por vosotros, y completo en mi carne lo que falta a las tribulaciones de Cristo, en favor de su Cuerpo, que es la Iglesia”

– 1 Cor 9, 25 “los atletas se privan de todo y eso por una corona corruptible, nosotros, en cambio, por una incorruptible”

– Gal 5, 17 “pues la carne tiene apetencias contrarias al espíritu y el espíritu contrarias a la carne, como entre si antagónicos, de forma que no hacéis lo que quisierais”

 

En caso de duelo:

– Los hombres de Yabes de Galaad ayunaron por siete días después de enterrar a Saúl y sus hijos (I Samuel 31,13)

– David ayunó al conocer la muerte de Saúl y Jonatán (II Samuel 1, 12) y al enterarse que Abner había muerto (II Samuel 3, 35)

 

Después de un desastre:

– Los israelitas ayunaron cuando fueron derrotados por los benjamitas (Jueces 20, 26)

– El profeta Joel proclama el ayuno público tras una plaga. (Joel 1, 14)

 

Día de expiación

– Era día anual de ayuno para los israelitas. (Levítico 16, 29-30: “ayunareis..porque en ese día se hará expiación por vosotros para purificaros”. Además de ese día, los reyes o profetas podían llamar a un día especial de ayuno.

– Después de la destrucción del Templo y del exilio en Babilonia se instituyeron al menos cuatro días de ayuno: el ayuno en el cuarto mes (el día noveno de Tammuz, cuando las murallas de Jerusalén fueron tomadas por los babilonios); el ayuno del quinto mes (cuando el Templo fue incendiado del séptimo al décimo día del mes); el ayuno del séptimo mes (en memoria del asesinato de Guedalías en el año nuevo) Jer 41, 1-2; y el ayuno del décimo mes (el noveno día cuando Jerusalén fue sitiado por los Babilonios (Zac 8,19).

 

Ayuno personal

– Los salmos invitan frecuentemente al ayuno personal en ocasiones de dificultad: salmos 35, 69, 109. Ver también: Daniel 9,3s.; 10,3; Esdras 10,6; Nehemías 1,4.

– La práctica del ayuno era frecuente en el judaísmo del primer siglo y aparece en el NT, especialmente con los discípulos de Juán Bautista (Mc 2,18). Jesús ayunaba (Cf Mt 4) y su advertencia a no manipular esta práctica para atraer atención (Cf Mt 6,17); Lc 18,12) no debe interpretarse como un rechazo. Como los profetas, Jesús enfatizó la contrición y el arrepentimiento como la esencia del ayuno.

 

AYUNA Y LLÉNATE

El ayuno tiene como objetivo vaciar nuestro corazón para llenarlo de algo mas valioso. Es una necesaria limpieza del alma para atener la grandeza para la que Dios nos ha creado.

Ayuna de juzgar a otros; descubre a Cristo que vive en ellos.

Ayuna de palabras hirientes; llénate de frases sanadoras.

Ayuna de descontento; llénate de gratitud.

Ayuna de enojos; llénate de paciencia.

Ayuna de pesimismo; llénate de esperanza cristiana.

Ayuna de preocupaciones; llénate de confianza en Dios.

Ayuna de quejarte; llénate de aprecio por la maravilla que es la vida.

Ayuna de las presiones que no cesan; llénate de una oración que no cesa.

Ayuna de amargura; llénate de perdón.

Ayuna de darte importancia a ti mismo; llénate de compasión por los demás.

Ayuna de ansiedad sobre tus cosas; comprométete en la propagación del Reino.

Ayuna de desaliento; llénate del entusiasmo de la fe.

Ayuna de pensamientos mundanos; llénate de las verdades que fundamentan la santidad.

Ayuna de todo lo que te separe de Jesús; llénate de todo lo que a El te acerque.

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