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Enrique Herp - Directorio de contemplativos  (�ndice)

 

CAPÍTULO XVII

Prácticas espirituales para aprovechar

Prosiguiendo en el tema, digamos que han de ejercitarse durante tres meses o seis o un año, hasta sentir la necesidad de mortificarse, desprecio del mundo, someter las pasiones, inflamar el alma en amor de Dios y anhelos de enriquecerse con todas las virtudes. Si quiere avanzar en la vida activa y llegar a la contemplativa, debe aceptar tres cosas.

Ejercicio de vida activa

Primero, que no se entretenga mucho, ni caiga en pusilanimidad, ni se acongoje demasiado con el recuerdo de sus pecados pasados. Ni tampoco analice con escrupulosidad los defectos cotidianos lamentándolos y confesándolos.

Hay que suspender inmediatamente cualquier obsesión, o examen minucioso de los pecados en que se mezcle una recreación pecaminosa, desesperación, pusilanimidad y escrúpulos de conciencia. Ello sería impedimento para seguir aprovechando, porque extinguen los buenos afectos, deprimen el ánimo, alejan la libertad del corazón y familiaridad con Dios, apagan la verdadera confianza y apartan el alma de la vida contemplativa.

Confesión breve

Hará una sucinta recapitulación y confesión de los pecados más notables; lo demás lo abandone en la infinita bondad y amor de Dios, donde desaparecerán como la gota de agua en un fuego enorme.

Modo de hacer penitencia

Por lo demás, practicará la contrición, pesar y arrepentimiento sin poner sus culpas en el primer plano de la meditación, porque esto aleja al hombre de Dios, creando cierto distanciamiento. No habrá libre, desnudo y amoroso acceso; ni confianza cierta de unirse con Dios.

Debe practicar la contrición, pesar y arrepentimiento de los pecados con plena confianza filial en Dios y principalmente en su amor divino.

En esta conversión, el alma siente disgusto por todo aquello que sirve de medio o impedimento entre Dios y el hombre.

Cómo se borran los pecados veniales

Ten esto por cierto: los pecados veniales se borran mucho más eficazmente por la vigorosa conversión a Dios que por la sola contrición. Pocos, sin embargo, descubren el secreto de este ejercicio.

En segundo lugar, procure con todo empeño morir a la afición de los pecados veniales, porque ese es el medio de enmendarse y breve camino muy grato a Dios. Adviértase que hay mucha diferencia entre cometer pecados veniales por flaqueza y ocasión, y caer por constante afición. Por haber tratado de esto en la parte anterior del libro (capítulo III), prescindimos aquí del tema.

Lo tercero que el hombre debe hacer es empezar a levantar su corazón, alma, afectos y potencias con frecuentes aspiraciones amorosas encaminadas a la unión con Dios, según que luego diremos ampliamente. Vemos que en los edificios suntuosos, si se trata de hacer una arquería o una bóveda de piedra, hay que poner primero arcos de madera. Sobre ellos se montan las piedras y, una vez terminado, se retiran los arcos de madera, pues se sostiene por si solo. Así sucede con el edificio espiritual. Es necesario levantar el arco del amor divino, que sostenga toda la obra de la contemplación. Como el hombre es imperfecto en el amor de Dios a los comienzos, cuando trata de construir este arco de amor necesita ejercitarse primero en meditaciones apropiadas, que exciten su corazón en deseos de Dios. Así podrá edificar este arco de amor. Cuando sienta inflamarse la voluntad, deberá alimentar el ardor de la llama de amor a Dios más con aspiraciones que con meditación. Mediante la práctica de los ejercicios aspirativos se concentran todas las fuerzas del alma, y los afectos del hombre resultan tan vigorosos que se halla a punto de sumergirse en el infinito amor de Dios y separarse de todas las cosas creadas. Es fruto de la conversión a Dios por los ejercicios amorosos de que hablamos.

Fundamento de la vida contemplativa

Éste propiamente es el origen, fundamento y medio para llegar a la vida contemplativa, que cualquiera puede encontrar ya en la vida activa. Se perfecciona con la práctica de las virtudes y mortificación de sí mismo, que tanto favorecen para llegar a la vida contemplativa. Este medio viene a ser gracia operante de la cual luego tenemos tanto que hablar Por lo demás, al tratar de la vida contemplativa explicaré lo que deba entenderse por amor unitivo. Baste lo dicho hasta aquí para conseguir plena preparación a la vida activa y entender el origen de la vida contemplativa. 

 

 

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