|
Inicio
Enrique
Herp - Directorio de contemplativos
(�ndice)
-
CAPÍTULO
XXVI
- Pacífica
unión con Dios por la
esperanza
En tercer lugar nos
levantamos a la tranquila unión con Dios, anclados en
la virtud de la esperanza. Por ella descansa en Dios, como
término final, todo movimiento originado por el
ejercicio de las virtudes morales y teologales, gustos
sensibles y gracias infusas. Todo lo traspasa la velocidad
de la intención y la sutileza del amor.
Cuando el hombre se
levanta por encima de las criaturas, sobre si mismo, sobre
los dones de Dios, y descansa en el amado con amor vivo,
entonces el alma permanece en Dios y Dios en el alma. Se ha
logrado la paz en la unión por amor.
La
consurrección de la vida activa consiste
principalmente en los tres puntos mencionados, porque las
virtudes morales, las obras buenas, los ejercicios
exteriores e interiores se ordenan, purifican y ennoblecen
por el amor e intención, aumentando su mérito.
Habiendo, pues, conseguido el ejercicio de la recta
intención y del amor activo, y adornado con las
virtudes morales, el hombre es capaz de elevarse por encima
de las cosas y descansar en Dios sólo. Ha llegado a
la cumbre de la verdadera vida activa.
Así concluye
esta parte del camino de perfección, para alabanza de
Dios.
Anterior
�ndice
Siguiente
|