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La
Filocalia
(�ndice)
Glosario
ACEDIA
(akidía): tedio, desgano, pereza e inercia
espiritual. Genera obtusidad del espíritu, impotencia
de la voluntad y disgusto por los mismos dones de Dios.
AFLICCIÓN
ESPIRITUAL (pénthos): Se hubiera podido traducir
como, "luto": el término define, de hecho y en modo
particular, aquel dolor que acompaña el luto por
alguien. En la vida cristiana, se designa con esta palabra
el estado de llanto por el pecado, para todo aquel que es
consciente de la gravedad de éste. La
aflicción espiritual es presentada por las Escrituras
como la actitud que debe acompañar la
conversión (cf. por ej. Gá 2:12 y St 4:9), y
es a menudo vista por los Padres como aquella
aflicción llamada por el Señor
"bienaventurado" (cf. Mt 5:4). Es llamada también
haropós, que significa "obradora de alegría,"
porque el que permanezca en esta "tristeza según
Dios" (cf. 2 Co 7:10), vive siempre más en la
plenitud de la gratitud y en un amor lleno de asombro por
Aquel que lo ha salvado y continuamente lo salva.
ASALTO
(prosvolí): ver ESTÍMULO
CARNE
(sarks): indica - conforme al uso bíblico - la
naturaleza humana, caída y pecadora. En este sentido
el término incluye, por lo tanto, la realidad humana
completa, alma y cuerpo. Otras veces es usado para indicar
el cuerpo en contraste con el alma, subrayando así,
aquellos impulsos desordenados del cuerpo hacia las cosas y
las realidades corpóreas, que tornan difícil
el gobierno de las facultades espirituales del hombre, y que
se oponen a la aspiración del alma humana que tiende
hacia Dios.
CIENCIA:
ver CONOCIMIENTO espiritual.
COMPUNCIÓN
(katánixis): Como bien lo define la etimología
de la palabra, significa ser atravesado por algo punzante.
De esta manera, se define la íntima experiencia del
alma que percibe la gravedad de su pecado en relación
con la inmensidad del amor divino y con la majestad de Dios.
La compunción se experimenta como una herida punzante
en el corazón: al ser herido, brota todo el veneno
del mal, ablanda su dureza, infunde, junto con el dolor por
el pecado cometido, un sentimiento profundo de paz, de
alivio, un humilde y amante reconocimiento de nuestra
indignidad frente al indecible amor divino. Con respecto a
la aflicción espiritual, la compunción es,
quizás, un estado menos intenso y más atenuado
que, desde su inicio, tiene un componente de dulzura que no
tiene la aflicción espiritual, la cual es,
decididamente, un estado de "luto" debido a la muerte
producida por el pecado.
CONCUPISCIBLE
(to epithimitikón): una de las tres potencias del
alma, y, según la filosofía griega, es la
potencia del deseo. Según natura, lo concupiscible
fue puesto en el hombre como una potencia que le
hacía tender a Dios. Obnubilado por el pecado,
éste tiende a acercarse a las cosas creadas, buscando
su posesión (ver también
irascible).
CONOCIMIENTO
espiritual o CIENCIA (gnósis):
realización propia de la operación del
intelecto (distinta de la operación discursiva de la
razón) que, iluminado por la fe y por la
acción de la Gracia, y en la medida en que es
purificado, penetra progresivamente, ya sea las razones de
las cosas o el misterio de Dios, ascendiendo los varios
escalones del conocimiento espiritual (ver también
discernimiento), hasta alcanzar la contemplación y la
teología. El término asume matices diversos,
según los distintos autores y períodos
espirituales. Para tener un pantallazo de la historia del
conocimiento en el cristianismo, se pueden encontrar algunos
capítulos claros e interesantes en L. Bouyer,
Espiritualidad de los Padres II , Bologna, Ed. Dehoniane, en
particular pág, 79 -143 y 332 y ss.
CONTEMPLACIÓN
(theoría): hay dos aspectos de la
contemplación: la percepción y la
visión del intelecto, que penetra las razones
(lógi) de las cosas creadas, razones contenidas en el
Verbo (Lógos), principio unitario del cosmos; y
aquel, - muy sublime -, que emerge del intelecto, en el
misterio mismo de Dios (ver teología). En este
segundo caso, el intelecto es completamente atraído
por el objeto espiritual que contempla, a tal punto, que
todas las cosas exteriores se convierten en ausentes de la
conciencia. Se habla a veces recontemplación de un
modo menos específico, con respecto a niveles
intermedios de concentración sobre un objeto
espiritual.
CONTRADICCIÓN
(antilogía): es la oposición a las sugestiones
de las pasiones o de los demonios.
CONVERSIÓN
o arrepentimiento (metánia): etimológicamente,
la palabra griega significa "cambio de la mente." Se trata,
pues, de algo que no se resuelve en un sentimiento, aunque
se implique verdadero dolor y compunción, sino que
hace cambiar el rumbo del pensamiento del hombre,
llevándolo a tomar la forma del pensamiento divino,
expreso en la Palabra y en la ley divina en lo
íntimo. Un cambio de pensamiento lleva,
necesariamente, a un cambio en el actuar, a una conducta que
se rectifique de alguna manera, que corrija y repare la
conducta precedente, de la cual nos hemos arrepentido: por
eso ha sido quizás necesario traducir esta
única palabra con el vocablo castellano
"penitencia,"que agrega un matiz práctico y expresa
mayormente la concreción existencial de la
conversión o del arrepentimiento.
CORAZÓN
(kardía): considerado - conforme a la
antropología bíblica -, el centro del ser
humano, principio determinante de las elecciones y de los
deseos de la persona. Por cierto, incluye también los
sentimientos y las emociones, pero es mucho más, y se
podría decir que en él se concentra todo
aquello que san Pablo llama el "hombre interior" (cf. Rm
7:22 y ss). Es considerado como el órgano mediante el
cual la gracia penetra, no solamente el alma, sino
también todos los miembros del cuerpo El
corazón es también el centro de la lucha,
según la enseñanza evangélica: Del
corazón salen malos pensamientos, homicidios,
adulterios, prostituciones, hurtos, falsos testimonios,
blasfemias (Mt 15:19).
CUSTODIA
del corazón, del intelecto (filakí
kardía, filakí nus): ver sobriedad.
DISCERNIMIENTO
(diákrisis): en general, es la capacidad de acoger
las mociones de la gracia y los signos de Dios,
asumiéndolos, sin alterarlos por exceso o por
defecto; se refiere también a la capacidad de
distinguir la acción verdadera de la gracia y de los
impulsos que proceden de ella, de los engaños del
demonio, quien puede quizás, presentarse bajo la
apariencia del bien. El discernimiento entre el bien y el
mal pertenece a la verdadera ciencia. En un padre
espiritual, además, el discernimiento se manifiesta
también por la capacidad de adaptarse, en alguna
manera, a la "medida" del interlocutor, secundándolo
y disponiéndolo a recibir mociones del
Espíritu, sin prevenirlo ni inducirlo a hacer lo que
Dios aún no le pide y para lo que, en consecuencia,
no da la gracia necesaria.
ECONOMIA
(ikonomía): se entiende sustancialmente como el
complejo misterio de las divinas disposiciones de la
Providencia, relativas a la salvación y a su total
desarrollo en la obra de la encarnación
-redención, en Cristo.
ENERGÍA
(enérgia): Ver Operación.
EROS
(éros): aplicado a Dios, indica el fuego ardiente y
el deseo unitivo que empuja al hombre hacia Dios. Más
que el término griego agápi (habitualmente
traducido por "amor") quiere indicar una intensidad
estática del amor, según la expresión
del Pseudo Dionisio: "El amor de Dios es estático,
porque no permite que los amantes permanezcan en sí
mismos, sino que los convierte en posesión de los
amados" (De divinis nominibus, IV 13, PG 3, 712
A).
ESPIRITUAL
o INTELIGIBLE (noitós): todo lo que se refiere
al intelecto, entendido como suprema facultad espiritual del
hombre y visto como el núcleo más profundo del
alma. Es por ello que nos pareció mejor traducir como
"espiritual" antes que "inteligible," ya que esta
última palabra - aunque sea más exacta -,
tiene un matiz más bien intelectual y abstracto,
desviando a veces el sentido respecto a estos
discursos.
ESTÍMULO
(prosvolí): estímulo o asalto es el impulso
inicial al mal. Si, mediante la fuerza de la oración
constante, y la "custodia del corazón," el mismo es
inmediatamente rechazado, la tentación es erradica da
de raíz.
FE
(parrisía): etimológicamente, en griego,
significa "decir todo," es decir, libertad de palabra y, por
lo tanto, confianza, franqueza, seguridad. En el Nuevo
Testamento, tiene generalmente un sentido positivo: es la
seguridad infundida por el Espiritual, para dar testimonio
en Cristo, frente a Dios. Pero el vocablo tiene
también el significado negativo de excesiva
seguridad, desenfado, libertad en sentido negativo, libertad
equivocada, exceso de confianza en sí mismo:
éste es quizás, el sentido prevalentemente
usado por nuestros autores. Indica de este modo, la actitud
fundamentalmente contraria a la humildad.
FILOSOFÍA,
FILOSOFAR (filosofía, filosofín): la
tradición cristiana ha usado este término
remontándose a su sentido etimológico de amor
a la sabiduría, y lo ha aplicado a la globalidad y
coherencia de la vida del cristiano, en composición a
la "filosofía" entendida como especulación
abstracta. Aun más, ella es la búsqueda de
aquella verdadera sabiduría que viene de lo alto, que
es un regalo vital del Espíritu, y que informa
concretamente a la vida cristiana, dándole un sentido
evangélico.
FÍSICA:
contemplación natural (ver
contemplación).
GNÓSTICO:
aquel que tiene el don de la ciencia o el conocimiento
espiritual
HESICASTA
(isihastís): aquél que practica la
hesichía.
HESIQUÍA
(isihía): indica al mismo tiempo recogimiento,
silencio, soledad exterior e interior, unión con
Dios. Es un termino técnico en la historia de la
espiritualidad monástica, que refiere el estado de
quietud y de silencio de todo el ser del hombre, necesario
para permanecer con Dios: es una concentración sobre
lo único necesario (cf. Lc 10:42), buscada
también mediante condiciones externas. De tanto en
tanto, el término podrá referirse al solo
aspecto interior y espiritual, o bien, a las condiciones
externas que lo favorecen, o a ambas cosas.
IMPASIBILIDAD
(apáthia): estado de reintegración del alma a
su pureza y libertad originales. Para algunos autores,
tiende a indicar una verdadera liberación de las
pasiones: para otros, más bien un retorno al buen uso
de aquellas pasiones que Dios originariamente creó,
orientándolas al bien. El vocablo no debe pues, ser
entendido con el matiz negativo de la indiferencia, que es
de uso común; tal liberación es, por el
contrario, asimilable a la pureza del corazón y se
orienta hacia la caridad.
INTELECTO
(nus): es la suprema facultad humana y órgano de la
contemplación; es aquella parte del espíritu
humano que - contrariamente a la razón -, no procede
de modo discursivo, sino que percibe intuitiva y
sintéticamente la verdad divina, de la
iluminación de la gracia. Por medio del intelecto, a
través de grados sucesivos, el hombre avanza en el
conocimiento espiritual, a los niveles supremos de la
contemplación.
INTELIGIBLE
(noitós): ver Espiritual.
IRASCIBLE
(to thimión): es una de las tres potencias del alma,
conforme a la griega. Lo irascible, o potencia irascible,
manifiesta su accionar en la cólera o en la ira, en
el desdén o, en general, en sentimientos e impulsos
particularmente ardientes y violentos. Usado según
natura, vuelve a su fuerza contra los demonios o rinde
más ardiente el ímpetu de la atracción
hacia Dios, pero en la naturaleza herida por el pecado, se
ha con vertido en fuerza prevalentemente negativa, origen de
toda violencia (ver también concupiscible y
racional).
LIBERTAD:
equivocada, negativa, excesiva (parrithía): ver
fe.
MEDITACIÓN
(meletí): el sentido del vocablo no corresponde
habitualmente al moderno de meditación. Indica, antes
que nada, una especie de frecuente petición, a menudo
hecha en voz alta o a media voz, de trozos o
versículos bíblicos, o bien de una
expresión de súplica, a menudo inspirada en
las Escrituras. Otro aspecto es el de la meditación
llamada "secreta," constituida por la constante
repetición, como en el caso precedente, de
versículos bíblicos o invocaciones,
practicadas no exteriormente, sino como constante actividad
mental. O, como se dirá en los siglos sucesivos,
referido al intelecto fijado en lo profundo del
corazón, en las profundidades del hombre interior La
oración de Jesús es una de las
fórmulas, inicialmente múltiples, usadas para
la meditación, ya sea en su aspecto más
externo de repetición vocal o como meditación
"secreta."
MENTE
(diánia): lugar e instrumento de los procesos
discursivos de la razón, usado también para
indicar la razón misma: diferenciada del intelecto e
inferior a él. Ver el vocablo
razón.
NATURA,
según y contra n. (katá físin,
pará físin): "según natura" y "contra
natura." Son expresiones con las cuales los Padres se
refieren al obrar de una pasión, conforme o
contrariamente al que fuera su cometido originario en la
naturaleza humana, tal como surgió de las manos de
Dios. Por ej. la ira, es aquel impulso de desdén
vehemente que el hombre debe dirigir contra los demonios y
el mal, y de tal modo, esta pasión obra "según
natura" cuando el desdén se dirige contra el hermano,
entonces la pasión obra "contra natura" debido a la
zozobra que el pecado ha producido en la naturaleza
humana.
OLVIDO
(líthi): es el olvido de los grandes beneficios de
Dios, de su amor, de sus juicios, y es, al mismo tiempo, el
olvido de nuestro mal y, por lo tanto, de nuestra necesidad
de ser salvados. Éste paraliza la vida del
espíritu, eliminando la oración, la
acción de gracias y la confesión, y torna el
alma siempre más opaca, inerte, incapaz de buscar a
Dios. Es uno de los mayores enemigos de la vida espiritual,
en la medida en que el recuerdo es, por otro lado, una de
las más eficaces ayudas para progresar.
OPERACIÓN
(enérgia): operación o más bien
energía, es la acción propia de cada
naturaleza. El término es usado también para
indicar la acción divinizante de Dios, y
también el acto, la acción puntual, en
oposición a la acción habitual o
hábito.
ORACIÓN
DE JESÚS (Isuevhí): es la
invocación del Señor Jesús,
constantemente repetida con los labios, con la mente y con
el corazón o, por don divino, con el corazón
solamente, poniendo en ello el intelecto silenciosamente
entregado. La fórmula más habitual es:
"Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten piedad de
mí." Junto con alguna técnica que
quizás ayude a la concentración, ésta
produce realmente sus frutos, dependiendo de la fe intensa y
actualizada al máximo en nuestro Señor
Jesús.
PASION
(páthos): la pasión es aquella tensión
que el alma "padece" con respecto de cuanto se le puede
presentar como bien o como mal. Algunos padres tienden a ver
las pasiones siempre como fundamentalmente malas, con
enfermedades del alma y, por lo tanto, debe ser eliminadas
radicalmente. Otros, sin embargo, sostienen que las pasiones
son impulsos buenos, puestos por el Creador en el hombre, y
que luego se pervirtieron con el pecado. En este caso,
más que suprimir la pasión, se hablará
de un retorno a su valor original, sustancialmente orientado
hacia Dios y hacia la salvación. Naturalmente, este
retorno no podrá producirse mediante una banal
"reeducación" de las pasiones, sino mas bien mediante
la reinserción de todo el hombre en Cristo, por medio
del bautismo, los sacramentos y el camino concreto de una
vida evangélica, con la mortificación de los
miembros que se encuentran sobre la tierra (cf. Col
3:1-10).
PASIÓN
POR DIOS (éros): ver eros.
PASIÓN
PRE-CONCEBIDA (prólipsis): hemos traducido
habitualmente con esta perifrase, la palabra griega que
podría significar "predisposición" o
"pasión preformada." Se trata del estado pasional,
determinado en el alma por una precedente "toma de
posesión" que, luego de sucesivos actos de pecado,
una particular pasión ha obtenido sobre ella. Tal
pasión, aunque haya sido vencida en la frecuente
manifestación en los actos, deja, sin embargo, el
alma enferma, "predispuesta" a caer en aquellos pecados en
los cuales la pasión se actualiza habitualmente,
sujeta, por lo menos a sentirse turbada por el recuerdo de
estos males.
PENITENCIA
(metánia): ver conversión.
PENSAMIENTO
(logismós): tiene habitualmente un sentido negativo:
se trata de los "razonamientos" que surgen en el
corazón y el intelecto, por un impulso de las
pasiones y por sugestión del demonio Es tarea de la
custodia del corazón impedir el acceso de los
pensamientos negativos.
PERCEPCIÓN
(ésthisis): ver sentido.
PLENA
CERTEZA (pliroforía): conciencia de la gracia,
sentimiento de plenitud y certeza, seguridad intocada por la
duda de los hechos de la fe, en la consciente
percepción de su presencia actual y operante de la
vida, en lo profundo del corazón. Cuando no es
originada en el engaño o la ilusión (aunque en
este caso se mezcla con la soberbia, confianza en sí
mismo, e incapacidad de someterse al discernimiento de
alguna guía), ésta es el índice de la
presencia del Espíritu Santo, es la
manifestación de su obra, la certeza de "sentir" y
obrar en Él.
PRÁCTICA,
de las virtudes, de los mandamientos (praktikí,
praktikón): vocablo usado sobre todo por Evagrio,
quien lo recibe directamente de Orígenes, el cual ve
en María y en Marta el símbolo de la
contemplación y de la práctica. Ambas virtudes
son entendidas como inseparablemente unidas, en cuanto que
la práctica es el actuar de los mandamientos, de las
virtudes, de la ascesis tendiente a la obtención del
conocimiento espiritual y de la
contemplación.
PRINCIPIO
FUNDAMENTAL o DIRIGENTE (to logikón):el
ser humano, dotado de múltiples facultades, no se
resuelve en ellas , sino que es unificado en su
núcleo más profundo, del cual proceden y son
ordenados, con un fin único, todos los impulsos. Y
éste es el principio fundamental o dirigente del
alma. Esta noción de la antropología
clásica (sobre todo del estoicismo), ha sido asumida
por los Padres. Esto se puede ya constatar en
Orígenes, quien ve en el principio fundamental, el
punto de enlace entre el hombre y el don de Dios: .".. la
parte del alma... que es la mas preciosa de todas, y que
algunos llaman el ápice del corazón, y otros,
sentido espiritual o sustancia inteligente o, que, del modo
como se la llame, está en nosotros, siendo aquella
parte de nosotros mismos, por la cual podemos ser capaces de
Dios" (cf. Homilías sobre el Exodo, hom IX, 4). Hemos
traducido el vocablo también como "suprema potencia
del alma."
PRUEBAS
(pirasmós): tentación.
RAZÓN
(lógos): facultad intelectiva que obra mediante
procesos lógicos de carácter discursivo,
procesos deductivos e inductivos, que parten de datos
proporcionados por los sentidos o por la Revelación
(contrariamente a aquella operación del intelecto que
es intuitiva y sintética). Pero a este vocablo, la
recopilación prefiere el vocablo griego
(diánia) que nosotros traducimos como
mente.
RACIONAL
(to logicón): potencia intelectiva del alma, conforme
a la filosofía griega (ver irascible y
concupiscible).
RECUERDO
(mními): la doctrina del recuerdo de Dios se remonta
a san Basilio, de la cual nos habla repetidamente en su
libro Obras Ascéticas, definiendo como "deber" del
cristiano que come el pan y bebe del cáliz del
Señor, custodiar incesantemente la memoria de Aquel
que ha muerto y resurgido por nosotros. El recuerdo de Dios,
impreso como un sello indeleble en la memoria, se opone a
las agresiones de los pensamientos e impide los males
provenientes del olvido. El recuerdo de Dios es lo opuesto a
cualquier posibilidad de auto contemplación, por la
cual nos mantenemos ajenos a nuestros semejantes, es lo
opuesto a toda tristeza malsana, a todo cansancio y
envilecimiento. Toda obra de la sobriedad tiende a
permitirnos permanecer en tal recuerdo y, por consiguiente,
en la oración continua.
SENTIDO
íntimo, del corazón, etc. (ésthisis):
significa en griego, ya sea "percepción" como
"sentido" (eventualmente con adjetivos especificantes), y
también, en plural, "sentidos," "facultades
sensitivas." En los primeros dos significados, se refiere a
la íntima experiencias de las cosas de Dios, al
sentimiento consciente de la gracia operante, y a menudo se
asocia con la plena certeza, con el sentido en plenitud.
Esta nueva sensibilidad se torna factible en el cristiano,
gracias a ese organismo nuevo que se constituye con el
bautismo y crece con los sacramentos y la oración,
organismo dotado de sentidos nuevos (la misma palabra, pero
en plural), espirituales: "'Así como hay sentidos
distintos, el gusto, la vista, así... también
en el alma existe, ya sea la facultad de ver y contemplar,
ya sea la de saborear y percibir la calidad de los alimentos
inteligibles... Al Señor se lo saborea y se lo ve"
(Orígenes, In Jo XX, 33, PG 14, 676 AB).
SINERGIA
(sinérgia): cooperación. Sin embargo, en la
patrística griega, este término tiene un
significado técnico que indica la de Dios y del
hombre en la obra a de la salvación; una
cooperación, no entre iguales, entiéndase
bien, sino que es la unión de la operación
salvificante de Dios, con el sí de la obediencia de
fe del hombre.
SOBRIEDAD
(nípsis): es una especie de ayuno espiritual que
consiste en custodiar el intelecto, la mente y el
corazón no alterados ni excitados por las pasiones ni
por las distracciones, a fin de permitir al hombre
permanecer en la oración (cf.. 1 Pe 4:7). Es la
actitud debida del cristiano quien debe, siempre "permanecer
en Cristo" (cf. Jn 15:4 y otros), con toda sus facultades
propias y que constituye en sí mismo, todo el
programa de la vida monástica, En la tradición
bizantina, los santos monjes maestros de oración son
llamados precisamente en el término griego
niptikí.
TEÁRQUICO
(thearhikós): podríamos traducir este
término como "divino," pero preferirnos conservar la
sugestión de las dos raíces griegas, de las
cuales la palabra resulta compuesta: divino y principio
deificante.
TENTACIÓN
(pirasmós): con este término se designa todo
el proceso de un pensamiento pasional o de una
sugestión diabólica, desde su comparecer como
simple estímulo, al definirse como pensamiento
acompañado por imágenes - etapa en la cual un
cierto consentimiento a la tentación ya ha sido dado
-, hasta el punto en el cual el hombre entra, por así
decirlo, en dialogo con el pensamiento (como Eva con la
serpiente), y es así que la tentación ha
alcanzado, su objetivo. Difícilmente podrá el
hombre dejar de traducir en acto su pensamiento pecaminoso,
cuando se trate de un pensamiento que encuentra su
concreción en una acción; y más
aún, si se trata de un pensamiento que encuentra su
consumación pecaminosa ya a nivel mental: al entablar
el hombre el "diálogo," se puede decir que, por lo
habitual, tal consumación ya ha actuado. La palabra
griega misma designa, y con razón, aquel
término que nosotros llamarnos "prueba," al cual
tendemos a darle el valor de "sufrimiento" meramente
soportado, y que no ofrece ninguna ambigüedad de
resultado sino que, simplemente, nos ha sido enviado por
Dios para nuestro progreso. En realidad no es tan así
para los Padres. La enfermedad, el dolor, las dificultades
interiores, las contradicciones de la vida, son reales
"tentaciones," pues ponen al hombre frente a una
elección: la de optar por aceptar y vivir la prueba,
con una adhesión y sumisión de fe, que produce
los frutos más felices, o bien, la murmuración
y la falta de fe, que nos pueden llevar a la rebelión
y al rechazo de Dios mismo.
TEOLOGÍA
(theología): según los padres griegos, este
término no se refiere al ejercicio de una actividad
discursiva relativa a las cosas de Dios, sino más
bien, al grado superior de la ciencia o conocimiento
espiritual (gnósis). Es una iluminación
(fotismós) que introduce al conocimiento de la
Santísima Trinidad, al estado de impasibilidad de la
oración perfecta, al coloquio silencioso con Dios. A
este estado, el intelecto humano no llega más que por
un don gratuito del Espíritu, además de
escuchar la palabra: sólo esta iluminación
habilita a hablar de las cosas de Dios. La liturgia griega,
en este sentido, llama "teólogo" al ladrón que
fue crucificado con Jesús, porque en la Cruz lo
reconoce como el Señor, siendo misteriosamente
instruido por el Espíritu respecto a la gloriosa
identidad del Crucificado. Teología significa
también, simplemente, el misterio trinitario, el
misterio de la vida de Dios en Dios, y en este caso, se
contrapone a economía, término que se
relaciona con los misterios de la encarnación, de la
muerte y de la resurrección de Cristo.
XENITÍA
(xenitía): se podría traducir como
"alejamiento." Indica - como la hesichía -, tanto una
actitud interior como un exterior. Es, antes que nada, una
actitud interior de alejamiento, que tiende a mantenernos
ajenos y peregrinos (cf. 1 Pe 2:11), en camino hacia la
Ciudad celeste, puesto que nuestra ciudadanía
está en los cielos (Flp 3:20). En este sentido, la
xenitía se manifiesta con humildad, rechazando toda
curiosidad, no interfiriendo en lo que no nos concierne,
dejando de lado todo juicio y evaluando cada cosa en
continua referencia con la eternidad, la incertidumbre del
mañana, la hora desconocida de nuestra muerte. Pero
la xenitía ha sido también definida en un
sentido amplio, dentro de la vida monástica, como una
elección material de vida, en un país
extranjero, para vivir a fondo, en la carne y en la
cotidiana percepción, aun psicológica, ese
desgarro que es antológicamente propio en todo
cristiano, desde el momento en que el bautismo lo ha
convertido en un extranjero en el mundo, un sin patria,
tendiendo a esa Ciudad bien fundada que está en los
Cielos (cf., Hb 11:10).
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