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Miguel
Márquez Calle
El
riesgo de la confianza
Cómo
descubrir a Dios sin huir de mí
mismo 
PRÓLOGO
Como los antiguos maestros, grandes, no por la abundancia
de sus enseñanzas, sino por la simplicidad de su
mensaje, recibí una sola clase de teatro de aquel
pequeño maestro nicaragüense. Con él te
sentías animado a ser tú mismo, a dejar salir
lo mejor. Terminaba la clase y ya había infundido en
nosotros la ilusión por el futuro de posibles
experiencias comunes. Nos sentó en el suelo, como
para una última enseñanza y abrió un
libro familiar para él y, mirándonos,
comenzó a recitar de manera cálida y vibrante:
Aquí está mi palabra, te la entrego. Habla,
di tu palabra, di tu palabra clara y sin veneno...
grítala con la verdad del primer grito con que
expresaste tu primer aliento... Solamente recibí
de él esta clase y logró transmitir mucho
más con esas palabras que otros en años de
empeño.
"Aquí está mi palabra": y era verdad
que sus palabras nacían del fondo, de una sinceridad
contagiosa, envidiable, que nos puso la carne de gallina.
É1 fue sincero y tocó nuestro miedo a
desnudarnos, a mostrarnos tal cuales.
Desde entonces y mucho antes, comprendo que la vida es
también el arte de ser sincero. Pero lo es
especialmente si la afrontamos desde la fe en un Dios que se
ha hecho para nosotros Palabra y Mirada que seduce,
interpela, conmueve, renueva... Nos encara con nosotros
mismos, con lo mejor de nosotros, invitándonos a una
permanente búsqueda de su rostro de enamorado,
apasionado por nuestra pequeña existencia.
La amistad con Dios es un riesgo que cambia la vida, es,
por tanto, una aventura peligrosa, en cuanto nos embarca en
lo desconocido de Dios y de nosotros mismos, y deshace y
reconstruye permanentemente nuestras seguridades.
Aquí está, pues, mi palabra, gestada en
varios años de búsqueda compartida; palabra
que permanece deseo en cuanto refleja el sueño de
encontrar a Dios en la limitación de mi existencia.
Aquí va algo de lo vivido e intuido estos
años. La mayoría de los capítulos son
artículos aparecidos en la Revista Teresa de
Jesús, de Ávila. A ella, a sus
responsables, que me han urgido fraternalmente en tantas
ocasiones, mi agradecimiento más sincero. Sin su
insistencia no habría escrito ninguno de estos
capítulos.
El riesgo de la confianza, título del libro,
quiere reflejar la esencia de toda oración, es decir,
del encuentro con Dios: la capacidad de vivir en una locura
atrevida por Aquel que nos ha amado; la capacidad de fiarnos
de Él en los momentos de especial soledad,
oscuridad...
Recuperaremos a través de estas páginas el
recuerdo de algunos de los grandes amigos de Dios, que
voluntariamente se hicieron proscritos de la honra y aplauso
humanos, para ser sinceros a Una verdad profunda, cultivada
en silencio de otras miradas, que no la de Dios.
Fiarse de Dios, confiar en Él es uno de los
riesgos menos comprensibles para el hombre racional de
nuestro tiempo. Nada evita la sensación desnudadora
de salto en el vacío. "Sólo la fe nos alumbra
para encontrar la fuente", para saber que detrás de
todo está Él sosteniendo y cuidando nuestras
vidas.
Sin embargo esta experiencia de confianza y salto en el
vacío es incomunicable y sólo se percibe
autobiográficamente en propia carne.
¡Ojalá estas páginas impulsen ese
salto en el vacío que cada uno ha de dar, para llegar
a la tierra prometida, no lejos de sí mismo,
allí donde Dios vive dentro de él.
Si a alguien le ayudan a dar un paso hacia esta
confianza, seré el hombre más feliz.
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