Algunos
pensamientos de Pedro Finkler
- El
contemplativo trabaja, lee, pasea, viaja, hace compras,
reza, visita a sus amigos, etc. Mas en el centro de todas
sus actividades está siempre aquel sentimiento
precioso de intima unión con su amado.
-
Para contemplar basta elevar el corazón a Dios con el
simple y amoroso deseo de estar con él y
esperar.
-
Contemplar o rezar contemplativamente exige la capacidad y
disposición de estar ahí sin HACER
nada.
- El
contemplativo prefiere amar la maravilla que descubre en vez
de tratar de comprenderla.
-
Todo el trabajo de aprender a ser contemplativo se resume en
desvelar el natural deseo de amar, mirar después
hacia Dios y extender los brazos hacia él movidos de
un fortísimo deseo de estar con él.