Boletín Informativo 160

 

Que toda la tierra te adore

Que toda la tierra te adore
Que la tierra LO adore y lo venere
y la nieve, y los montes y los prados,
altísimos ribazos y collados...,
cuando al fondo la aurora reverbere.
 
Dios está ahí. La tierra lo sugiere,
en el monje que deja proyectados
sus hábitos en sombra prolongados...,
¡y luego salga el sol por do saliere!
 
La sombra de la Cruz siempre es más larga
que la Cruz misma que la proporciona,
por ópticas que engañan y exageran...
 
Pero queda en el suelo, y ya no es carga
que calca las espaldas y aprisiona,
sino más bien los pasos se aligeran.
 
Las carnes se moderan,
y su sombra se trueca con la luz...,
¡y ama a Dios en lo bello de una Cruz!
 

P. Germán Lezcano, ocd

GIJÓN

 

 

2ª CONFERENCIA

VOCACIÓN - NOVICIADO

El primer testimonio del que tenemos constancia, y sólo como un atisbo de vocación indefinida, es el que nos recuerda su querido maestro Don Eugenio Tamayo, el paisajista asturiano que daba clases de pintura a Rafael, cuando contaba de 15 a 18 años. El maestro así nos lo asegura:

Algo había en él, que le encaminaba a alturas mayores, y muy pronto obtuve sus confidencias íntimas, siendo yo el primero que oí de sus labios su deseo de una vida asceta, silenciosa, aún no definida"...

Así nos lo asegura también José Cervero Lorences, uno de los testigos procesales de Oviedo, y que fue compañero de Rafael, desde el mismo momento que llegó de Burgos, cuando comenzó el segundo año de bachillerato en el colegio de San Ignacio.

Hace del joven Rafael este conjunto de comportamiento: "Hombre pulcro y elegante, muy ameno en sus conversaciones; le gustaba mucho la literatura y escribir como a su madre. Intentamos hacer un periódico y él quería colaborar. Su conducta mientras estuvo en el colegio, excelente, muy dado a las cosas religiosas con las que estaba completamente ilusionado. En el colegio llegaba siempre a misa y comulgaba a diario. En las charlas con los compañeros siempre buscaba la idea religiosa y la mejor parte. Yo pensé siempre, que al acabar el bachillerato entraría religioso, pero supe que había ingresado en la Escuela de Arquitectura en Madrid.

Y prosigue: "Ya teníamos en el colegio formada la idea, de que se iría religioso, tal vez Jesuita, por educarse con ellos, pero de ningún modo a la Trapa".

Como vemos, tanto entonces como ahora, se siente una cierta prevención a esconderse en una Trapa, interpretándola tan sólo bajo el flanco de austeridad y privaciones, sin fijamos en el prisma de la fe y del amor que es la primacía de toda vocación, y lo que está en juego en el sentido mismo de nuestra vida: y bien merece la pena el esfuerzo por encontrar ese albor, para que nuestra entrega sea alegre y total a Dios.

Porque si queremos explicar el sentido profundo de lo que es la vocación, tenemos que decir, que no es otra cosa que la vocación cristiana sin más, ya que no implica nada radicalmente nuevo y extraño a ella: en la misma medida que el poeta o el artista no tienen una vocación distinta de la humana. Cristo es uno e indiviso, y hemos de vivir nuestra vocación a la luz del Evangelio.

Ha sido el Concilio Vaticano II el que nos asegura, que "la vocación última, la más profunda y sublime, en realidad es 2una sola", es decir "divina" (G.S, 22); y que "la razón más alta de la dignidad humana, consiste en la vocación del hombre a la unión con Dios" (G.S,22).

Tan solo nos diferenciamos en porque Dios llama al hombre en una comunidad de salvación; de ahí que la vocación cristiana sea vocación en Cristo y vocación en la Iglesia. No hay que olvidar la índole y el contenido comunitario de la vocación personal, y al mismo tiempo hemos de poner de relieve el sentido personal e irrepetible de toda vocación, de toda vocación en la comunidad.

Dentro de esta vocación común universal, no al margen o paralelamente a ella ' se inscribe la "vocación religiosa" y la "vocación sacerdotal", que además de ser vocaciones estrictamente personales tienen una marcada dimensión social y un quehacer específico en la Iglesia.

En este sentido, la vocación contemplativa de un trapense, como la que vivió el hermano Rafael y tratamos de vivir nosotros ' no es otra cosa que hacer explicitud de la vida cristiana, como acción y pasión de nuestra existencia, como único quehacer y total testimonio, al que tratamos de ordenar todos nuestros potenciales y subordinar todas las necesidades de la vida.

Al intentar ponerlo en práctica con radicalidad, queremos tan sólo ser signos vivos dentro de las dimensiones esenciales del Evangelio de Cristo, recordando con nuestra presencia escondida, aquel pequeño resto de Israel, que no anhelaba otra cosa que permanecer fiel y ser esperanza granada. Más que intentar "hacer", pretendemos "vivir por dentro", "ser" a los ojos de Dios, y de este modo:

- rememorar el rostro de Aquel que buscamos;
- hacer caer en la cuenta, frente a los caminos que marchan hacia Dios, que es Él el camino personal, la palabra explícita y el rostro vivo;
- y frente a todos los contrapuntos de la música de los hombres, no intentamos otra cosa que ser el acento en la melodía de fondo y el canto firme del recuerdo de Cristo, para convertirlo en soporte y centro de atracción en todas nuestras actividades.

Esta vocación es la que estaba bullendo en el interior del joven Rafael, esperando el momento propicio para una feliz eclosión.

Toda persona por el portentoso hecho de venir a la vida, ya lleva por dentro encendida una estrella; estrella no fugaz, sino permanente y fija que llamamos "vocación" y que lo único que hace falta es que se dé cuenta de tanta maravilla.

Alguien ha escrito, que si hubiera de expresar cual es la mayor de las bienaventuranzas de este mundo subrayaría sin vacilar, que la de poder vivir lo que uno ama. de lo que uno ama. Y a continuación, que una segunda y formidable bienaventuranza, aunque de segunda clase seria llegar a amar aquello de lo que se vive.

Pero curiosamente, parece que son pocos los que disfrutan de la primera, y no muchos más los que conquistan la segunda.

Y no es que la luz de la propia "vocación" suela ser opaca; lo que pasa es que, muchos la confunden con las tenues estrellas del capricho o de las ilusiones superficiales.

Exactamente todo lo contrario. Una "vocación no es ni un lujo, ni un sueño quimérico, y menos un afán de notoriedad. Todas las aventuras espirituales son calvarios. Y el que se embarca en una verdadera "vocación" ha de estar bien seguro de que será feliz, pero no vivirá nada cómodo, pues supone sobre todo, una terquedad santa, y una entrega total, como lo veremos a lo largo de la vocación del Hno Rafael.

Por eso repetimos la bienaventuranza: Dichosos los que saben a dónde van, para qué viven, y qué es lo que quieren, pues de ellos es el Reino de los vivos, y después es el reino de los santos.

- Y todo comienza cuando uno menos se piensa y en la data más imprevista:

Dios llega a su persona en el interior del alma, y de pura abstracción que era, como pasa la mayoría de los mortales, se convierte en " el que Es", en el "Viviente", con una intensidad tan real, que cualquiera otra vivencia pierde relieve y casi desaparece; al menos queda esfumada en el último plano.

Es entonces cuando el protagonista él o ella encuentran a Dios en su conciencia, en su vida y fuera de ella, en el mundo y en todo lo que vive en su entorno. Ya no hay ni ensueños ni ilusiones que merezcan la pena sólo están El y el alma, y el resto desaparece.

Y no es cuestión de dar razones, pues las propias palabras resultan pobres para expresar realidad tan grande.

- decimos que "Dios habla", y nada oyen nuestros oídos
- que "Dios se manifiesta" y nada ven nuestros ojos; y a pesar de ello no hay expresión más adecuada que el "oír" y "ver", sin ver ni oír.

Y tampoco se trata de llevar una vida en el mundo, O entre valores y categorías humanas a las que se procura impregnar de fe y amor cristiano, es más bien, un dejarse atraer y seducir, para darse a Dios como suprema aspiración en la vida.

Dos preguntas se nos ofrecen en este misterio vocacional:

- ¿Cuál era la génesis y hontanar de ese deseo de darse a Dios en el Hno Rafael?
- ¿Y cuál fue la causa inmediata de su vocación precisamente en la Trapa?
 
GÉNESIS DE LA VOCACIÓN
a) La Familia

Si hubiera que precisar en qué consiste la comunicación del Espíritu que da origen a la "vocación", pudiéramos decir que es un acento o modalidad en el don de la fe que suscita en el alma cristiana "una intensa aspiración vital hacia Dios" y la lleva a consagrarse en plenitud y para siempre a su búsqueda y al cumplimiento de su voluntad.

D. Rafael y Dña. Mercedes, padres del Beato Rafael

Es por la moción de este carisma y en su función cómo el cristiano puede ser impulsado a llamar a las puertas de un Instituto o Monasterio.

Hay algo insustituible en la vida de los hijos: la transmisión de fe en la iglesia doméstica o sea en la familia. Lo recuerda la Constitución 'Dogmática Lumen Gentium: "Los padres deben ser para sus hijos, lo primeros transmisores de la fe ,mediante la palabra y el ejemplo, y deben fomentar la vocación propia de cada uno, pero con un cuidado especial, la vocación sagrada" . (L.G. 11)

Esto hicieron los padres de Hno Rafael. Hay constancia muy subrayada en los testigos procesales, sobre todo de los que vivieron y convivieron con ellos:

- sus padres gozaban de cualidades morales, excelentes, nos dice uno;
- eran personas muy cristianas, formaron a sus hijos religiosamente, y la prueba es que de los cuatro, tres de ellos ingresaron en el convento, nos dice otro;
- familia sinceramente religiosa y que se preocupó siempre de la buena educación de sus hijos;
- su padre aunque serio, era honrado a carta cabal y ella una señora muy católica, dedicada siempre a organizar festivales para recabar donativos con destino a obras benéficas:
- ambos muy rectos y religiosos, la madre dedicaba mucho a obras de caridad;
- la madre de Rafael era muy religiosa; estaba dotada de grandes cualidades artísticas y culturales, de gran temple; el padre más serio, pero no se opuso a la vocación de Rafael, antes al contrario, él mismo le llevó a la Trapa.
- Y finalmente nos dice Socorro Fernández, sirvienta durante 38 años en la casa Arnáiz-Barón: "Ambos eran buenos, buenísimos, él era de carácter serio pero de buen fondo, ella muy agradable y muy buena, como una santa de Dios. Se preocuparon sobremanera de la educación de sus hijos"

Gracias a este ambiente de amor y religiosidad, es como en el templo familiar - que es el hogar , tienen cabida y se expresan con toda espontaneidad los componentes clásicos de lo religioso: la adoración, la acción de gracias, la petición, el culto a los misterios de Cristo etc....

Unos detalles tan solamente:

- En la fotografías de niño, aparece Rafael con una cadena en el cuello, de la que pende una cruz y una medalla. No era un mero adorno externo, sino una profesión de fe y uno de tantos gestos de religiosidad del hogar Arnáiz-Barón.
- Tenían la feliz y piadosa costumbre de que en el momento que bautizaban a sus hijos les colocaban la cadenita de oro con la cruz de Cristo, poniendo el nombre de cada hijo en el reverso, como refrendo y recuerdo de su regeneración cristiana. El día de la ía Comunión añadían a la cruz, la medalla de la Virgen del Pilar, pues el "Patrón", como llamaban los hijos cariñosamente a su padre, le tenía especial devoción, así como a la Virgen del Carmen devociones que él recibió a si mismo de su propia madre Dª Luisa de la Campa.
- No se ponían a comer sin que Dª Mercedes bendijera la mesa, como no terminaban tampoco el día sin coronarlo con el rezo del santo rosario. Debía ser precioso al anochecer, o ya de noche ciega, ver a aquella familia recogida en oración; los padres sentados en postura magnificada de autoridad y protección, y los cuatro niños de rodillas a su alrededor, en el salón de la casa.
- A su ingreso en el Colegio de la Compañía de Jesús, cuando Rafael contaba ocho años nada más, se inscribió como Congregante de María Inmaculada, de la que desde chiquito fue muy amante. Por la intensa piedad que observaba en ambos colegios ,en el de Burgos y el de Oviedo ,perteneció a la directiva de la Congregación de San Estanislao de Kostka, cuya medalla llevaba consigo más tarde. La de San Luis Gonzaga se conserva entre los recuerdos que se hallan en el Monasterio.
- Todas la iglesias y conventos de Burgos y de Oviedo, fueron testigos de las fervorosas visitas al Santísimo que Dª Mercedes hacía, acompañada de sus hijos, a los que enseñaba a rezar y a vivir la presencia real de Cristo en la Eucaristía.
- En el hogar Arnáiz -Barón, se vivía en sentido profundo, al mismo tiempo que con naturalidad increíble, esa piedad familiar llamada a desembocar en auténtica contemplación, basada en la fe elemental de las personas sencillas.
 

Siendo así que la piedad del hogar está inspirada en las verdades de la revelación, es natural que se cultive una comunicación cordial como de amigo a amigo, como de persona a persona. Recordad si no, la entrañable película de "Marcelino Pan y Vino " cuando se pasaba ratos y ratos hablando con Manuel", que en realidad era el Enmanuel, su amigo invisible.

Rafael niño

Este hecho que parece elemental, al basarse en las prácticas de piedad corriente, llega sin embargo al núcleo esencial de la fe, bien en contra de las abstracciones meramente intelectuales.

Si quisiéramos buscar un símil para simbolizar este influjo materno de oración en el alma de sus hijos, pudiéramos encontrarlo en el riego gota a gota que hoy día se usa con tanta frecuencia en huertas y jardines . Ni que venga el ábrego, ni la sequía más recia, pueden con las tiernas plantas, porque a sus raíces llega siempre el frescor del agua que les da vigor y fortaleza.

Y quiero ilustrar este símbolo con un caso histórico de nuestros días lleno de ternura. A una joven muy llena de Dios, pero sencilla y jovial en su hacer y decir , le invitaron a tomar parte en un grupo de animación. El tema - bien extraño en nuestra sociedad y ambiente ' era el de dar testimonio viviente de cómo había aprendido ella a hacer oración y entenderse con Dios.

De momento comenzó a bucear en su propia historia, y quiso llegar al origen de su encuentro con el Señor ; y con quien se encontró fue... con su propia madre.

Recordaba, que con su corta edad de tres a cuatro años recién estrenados mientras su padre trabajaba en el turno de noche, iba a refugiarse en la cama con su madre; y entre mimos y ternuras, ésta abajándose a su corta edad, y recordando su juguete preferido, un teléfono de plástico , en lugar de las oraciones que ya se sabia de memoria, le dijo a la niña que podía hablar a Dios y pedirle todo lo que quisiera, que de seguro lo alcanzaría.... Primero hablaba a Dios su madre, y luego la niña, hasta que rendida , se quedaba dormida

Y tanto le gustó la idea a la pequeña , que cuando llegaba la hora de recogerse, a diario se lo recordaba a su madre , para que ambas repitieran las llamadas a Dios. A la Virgen, a los santos.

Después de años. - habían pasado la escuela, el Instituto, la Universidad ella cuenta a su madre que va a tomar parte en ese grupo, eligiendo como tema la oración. La madre que ya se había olvidado de todo, le pregunta con la sonrisa en los labios : ¿ y qué les vas a decir?

Cuando le recordó como si lo estuviera viviendo, que había sido ella el origen de su aprendizaje por medio del "teléfono", hablando y orando a Dios , la madre se derretía de gozo, pues nunca soñó, que un entretenimiento tan sencillo, hubiese calado tan hondo en el alma y en el corazón de su hija. ¿Consecuencia? Que hoy día está determinada y entusiasmada por seguir a Cristo muy de cerca, mientras la madre sigue llorando entremezclando el dolor y el gozo : dolor porque ya es la segunda hija que se va ; y gozo... porque el Señor ha puesto la mirada de preferencia en sus hijas.

Y porque la misma fe es referencia a lo invisible, por eso supone soordinar toda la vida y los proyectos de acción a un ser y amor invisibles que se revelan en Cristo.

De esta referencia a lo invisible, aparecerá espontáneamente el fenómeno de la contemplación, ya que todo el que confía en que por encima de lo casual y lo fatal - que es el mundo de los adultos sin fe y por encima de los conatos impotentes, hay una inteligencia y una voluntad que nos ama… ése es el contemplativo.

Y aquí viene el milagro de la iglesia doméstica, que originándose en un sacramento, vive un auténtico dinamismo sobrenatural. Esta piedad cristiana del hogar Arnáiz Barón, fue el paso obligado en el desarrollo espiritual de nuestro Hno Rafael, de la niñez a la juventud, del fervor familiar a la contemplación monacal.

La casa de sus padres y el monasterio, llegaron a ser para él, dos hogares, o si queremos, la piedad que nació entre besos y ternuras, se desarrolló, afianzó y consolidó en el monasterio hasta la propia inmolación, desgranada en los detalles más insignificantes

- de aquella cruz que pendiera de su cuello cuando fue bautizado, y que no tenía Cristo, seguiría teniéndola en su pupitre monacal, haciendo de su propia persona una ofrenda de Cristo viviente.
- Lo mismo pudiéramos decir del rezo del rosario a la "Señora" y su devoción entrañable seguiría dedicándoselo siempre a la Virgen, aún en los momentos más insospechados, como era el ambiente estudiantil y divertido en la Pensión de Madrid. Representará cómicamente el "Tenorio", bailará la jota., pero antes ha rezado el rosario....

Y lo mismo hará en el convento.

Escribe a su padre desde el noviciado; después de contarle los mil detalles del día, concluye la carta con este párrafo:

"Bueno os dejo que tengo aún mucho que hacer, como es hacer el viacrucis y rezar el rosario a la Santa Madre.... y aconseja a su padre: Mira que no le dejes de rezar, que aunque yo no estoy muchas veces me acuerdo de las rapideces de mi madre; ahora yo lo rezo solo, pero siempre lo hago como si estuviese con vosotros, y yo creo que la Virgen recibe las oraciones vuestras y las mías al mismo tiempo, aunque sean en distintas horas.

Verdaderamente es un gran consuelo para los cristianos el sentirnos tan tinidos.... Cuando hay fe no existen distancias ni edades, ni padres, ni hijos; no existe más que una cosa que es Dios.

Y en su primera salida, recuerda a su tía desde Oviedo "Cuando salía a trabajar al campo, con una mano el azadón, y con la otra el rosario, ya podían caer heladas que no me importaba.... Y si vieras con qué cariño hacíamos en el Noviciado el mes de las Flores lo tuve que interrumpir con mi enfermedad".

Vuelto por segunda vez al convento escribe: "Los ratos que tengo libres entre el Viacrucis, el santo rosario a María, un poco de lectura espiritual y todos los ratos que puedo junto al Sagrario, se me pasan los días que no me doy cuenta".

La segunda fuente de su vocación fue:

b) El Colegio

Pablo VI dejó escrito, dentro de la doctrina del Concilio algo muy interesante y básico sobre la "Declaración de la Educación Cristiana de la Juventud" : "La Iglesia es consciente del gravísimo deber de procurar con sumo cuidado, la educación moral y religiosa de todos sus hijos recuerda a los padres la grave obligación que tienes de disponer y aún exigir ,todo lo necesario para que sus hijos puedan disfrutar de tales auxilios y progresen en la formación Cristiana"

Y prosigue: La nota distintiva de la Iglesia Católica, es crear un ambiente animado por el espíritu evangélico de libertad y caridad ayudar a los adolescentes, para que en el desarrollo de la propia persona, crezcan a un tiempo según la nueva criatura que han sido hechos por el bautismo, y ordenar finalmente toda la cultura humana , según el mensaje de salvación, de suerte que queda iluminado por la fe, el conocimiento que los alumnos van adquiriendo del mundo, de la vida y del hombre" Gravissimun Educationis, 8).

Rafael, al fondo Colegio de La Merdez en Burgos

Este mensaje aunque escrito para nosotros en el Concilio Vaticano II lo vivió en toda su perfección e intensidad el Hno Rafael, en los Colegios de "La Merced " en Burgos , y en el de "San Ignacio" en Oviedo

Realmente fue donde todo lo que recibió de sus padres en sentido piadoso de oración y devoción, no sólo se consolidó profundamente ,sino que floreció en intensidad y amplitud, pudiendo perdurar a lo largo de su adolescencia, juventud y madurez.

Por su comportamiento edificante y orientado por el P. Aramburu, a quién los jóvenes buscaban con mucha ilusión, recibió los distintivos más honoríficos que existían en aquel entonces en los Colegios. El mismo se lo recordará escribiendo a su tío:

"¿Te acuerdas del Colegio? Algunas veces te he oído hablar de la Virgen del Recuerdo...

Se refiere Rafael a aquel himno de despedida que cantaban los alumnos al irse de vacaciones y que además de ser una plegaria preciosa, dejaba en los corazones de los jóvenes una vibración de añoranza y un propósito de ser más buenos .( Sólo una estrofas):

Madre del santo Recuerdo
que nunca podré olvidar
Virgen que como un lucero
me alumbras sobre el altar
bajo tu manto sagrado
mi madre aquí me dejó:
¡Señora, ya eres mi Madre,
no me abandone tu amor!

Otra versión en sentido de despedida rezaba así ante un cuadro de la Dolorosa:

Dulcísimo recuerdo de mi vida
bendice a los que vamos a partir
¡Oh Virgen del Recuerdo Dolorida,
recibe Tú , mi adiós de despedida
y acuérdate de mí!

Y continua la carta: ¿verdad que efectivamente es el mejor recuerdo que tienes del Colegio? Ya lo creo, yo también les estoy muy agradecido a los Padres Jesuitas por aquella iniciación en la devoción a María en nuestros primeros años.

¿Te acuerdas del solemne mes de las Flores?… Los congregantes con sus cintas blancas y azules .... Aquellos cánticos ingenuos , que cantábamos en la capilla nuestros libros forrados en papeles de colores y muy leídos que hablaban de San Estanislao, de San Luis Gonzaga, San Juan Berchmans, todos tan amantes de Maria Inmaculada?…

¡Qué lejos todo! ,¿verdad? Pero la Virgen sigue, y aunque nosotros ya no somos niños, Maria no nos olvida.... Cambian los tiempos, las circunstancias. Ahora y no son cintas azules de Congregantes, es un Monasterio Cisterciense dedicado a María Es San Bernardo, el Abad blanco, el que nos enseña a cantar y publicar sus alabanzas"

Este paso de la infancia y la adolescencia a la juventud y de la piedad jesuítica a la piedad cisterciense, se realizó en él , con toda naturalidad y sencillez. El contacto con la Trapa, no añadió nada esencial a su alma mariana, sino que la hizo vibrar de un modo nuevo.

Rafael no solamente no se olvidó de su colegio, sino que en sus escritos se puede percibir el marchamo que dejaron impresas las lecciones y prácticas de su estancia con los PP Jesuitas, no solamente en frases concretas y en oraciones tomadas de San Ignacio, sino en algunos enfoques de la vida espiritual.

El tercer origen de su vocación, fue:

c) La finca de "Pedrosillo"

Ya sabemos por D. Leopoldo ,hermano de su madre, que Rafael, niño de 9-10 años conoció el precioso rincón de la finca de Pedrosillo, cerca de Ávila, hacia el año 1921, en la que pasaría semanas enteras reforzando su constitución debilitada por la enfermedad, no solamente durante el verano, sino también durante el invierno.

Pero fue en 1929 al terminar su bachillerato, cuando Rafael pidió a sus padres ir a pasar un mes a Pedrosillo. En esta ocasión le acompañaría su hermana Merceditas, a quien profesaba un cariño entrañable.

De esta visita nos habla la hija mayor de los Duques, en su exposición procesal: "Respecto a mi primo Rafael, para mí como un hermano lo más asombroso fue cómo encajó allí con mis padres y con nosotros , lo pequeños, empezando con mis padres charlas larguísimas.

Vio también la vida casi conventual que nosotros hacíamos en casa con D. Justo, el capellán que teníamos entonces . Por la mañana celebraba la santa Misa en la Capilla de casa, por la tarde , el santo rosario, los jueves y domingos la Exposición Mayor , pues mis padres tenían permiso del Sr. Obispo para ello, y por la noche , nadie se marchaba a la cama , sin pasar antes por la Capilla para hacer una visita al Santísimo como despedida.

En lo sucesivo todos estaban pendientes de que llegaran las vacaciones para tenerle a su lado y durante el curso, si Rafael tenía algún día libre, en vez de quedarse en Madrid, venia a Ávila a pasarlo con sus tíos. "Abrir la puerta y ver a Rafael era fiesta mayor en casa" dice la Duquesa. Allí en aquel ambiente de piedad, se fue forjando la vocación monástica de Rafael…

Sabemos por el testimonio de su profesor Eugenio Tamayo, cómo llegó él a vislumbrar el ideal ascético de su discípulo cuando recibía en su casa clases de pintura, aunque no supiera todavía y en concreto su punto de elección.

Sería aquí, precisamente en Pedrosillo, donde se iba a aclarar del todo el horizonte, en fuerza a la sugerencias que D. Leopoldo le iba a presentar, y que Rafael iba asimilando en su interior.

Finca de Pedrosillo

"De jóvenes, mis padres, -sigue diciendo Dolores- hicieron una vida social algo mundana pero en una ocasión en que hicieron Ejercicios Espirituales con el P. Torres, sus palabras le llegaron a lo más profundo de sus corazones, recibiendo con ellas un verdadero impacto y cambiando en el acto su modo de vida y de pensar, empezaron a confesarse con este Padre, efectuándose una verdadera conversión en ellos, cambiando la tónica de su casa.

Mis padres pertenecieron a la generación de los grandes santos de su tiempo, con los cuales tuvieron gran relación: con los jesuitas P. Torres y P. Rubio, con sor Ángela de la Cruz, con la que hicieron una fundación en Toro (Zamora), con Luz Casanova, muy amiga de mi madre, y con la madre Maravillas, así como Don José María Escribá de Balaguer".

Duques de Maqueda, tíos del Bto. Rafael

Fue precisamente en esta recién conversión cuando llegó el Hno. Rafael a Pedrosillo. Los Duques, en sus ansias de ser cada vez más de Dios, buscaron entre otros lugares el silencio y soledad de nuestro convento.

Don Leopoldo, hombre de Dios, se sentía atraído por el ambiente monacal de oración y silencio del que escribiría sendas estampas literarias, como pueden leerse en su libro: "Un secreto de la Trapa", el primero que vio la luz después de la muerte del Hno. Rafael.

Para él, el monasterio era: "Todo quietud, reposo, silencio, un verdadero remanso. Y escribía: si aquí en esta Abadía, los pensamientos se convirtiesen en cuerdas musicales, y en ciertos momentos se les hiciese sonar, producirían magníficos acordes de muchas voces".

Y un poco demasiado poéticamente aseguraba: "el silencio constante de los trapenses es un cántico perpetuo: cántico porque es siempre armonía, y perpetuo porque es de todo el día y de todas las horas".

Finalizamos la conferencia anterior con la misiva de petición que Rafael escribiera al Abad del Monasterio.

A vuelta de correo, recibe una carta del Padre Maestro de novicios, Fray Marcelo León en la que accede a celebrar una entrevista, en la cual le declara que queda admitido como novicio.

Como quien suelta amarras, Rafael ya se ve bogando por el mar de Dios. y lleno de alegría se lo comunica por carta a su abuela Fernanda como primera confidente, a sus tíos los Duques de Maqueda, con quienes se explayará de palabra, y a su amigo Juan Vallaure.

Ardiente en ansias de renuncia inmediata, no quería despedirse ni de sus padres ni de nadie; anhelaba irse desde Ávila al monasterio y ya no moverse de allí por ningún género de consideraciones. En realidad lo que temía Rafael, era a su propio corazón. La prudencia de don Leopoldo -su tío Polín- aconsejándole que diera cuenta a sus padres de su determinación, fue avalada por la monición paternal del Nuncio Apostólico Mons. Tedeschini, que en aquellos días se encontraba en Ávila y que le dijo: "creo debe ir usted a despedirse de sus padres, y recibir su bendición, que por mi parte, aquí me tendrá usted siempre, para todo cuanto pueda ocurrirle en el nuevo camino que emprende; en garantía de ello voy a anticiparme a sus padres de la tierra y bendecirle con todo el afecto que merece su generosa decisión".

Rafael, obediente a este consejo que interpreta como venido de Dios, se fue a Oviedo a pasar el mes y medio que le quedaba entre los suyos. En su carta a la abuela le había dicho:

"Lo que sí te suplico es que pidas a Dios que dé fortaleza a mis padres, y más que fortaleza, comprensión, y en cuanto a mi, que Dios me ilumine y me dé luces para la empresa que a los ojos de los hombres parece heroica y que en realidad no es más que corresponder de una manera a los beneficios que el Señor me ha dado, que son muchos".

Y al P. Marcelo le da cuenta en estos términos:

"Aún no he dicho nada, pues cualquier cosa me desarma: un cariño... , una atención de mi madre... De manera que no tengo más remedio que dar la noticia de golpe, diciéndoles que ustedes me esperan y que yo me voy..., y créame, Padre, me faltan fuerzas para hacer la herida, y no es por mi, que yo la tengo sangrando".

Y a su tío le confiesa:

"¡Cuánto me pide Dios!!!, pues no solamente me pide que lo deje todo, sino que antes de dejarlo para siempre, me pide que lo paladee bien y duro es tener que hacerse una operación, pero más duro es tener que prepararse uno mismo todos los utensilios e incluso deleitarse con los preparativos...

Mi madre toca el piano..., me tengo que ir. Si callo, sufro mucho, si mi alegría alegra a mis padres, sufro más... Qué bueno es Dios, tío Polín que me hace sufrir por Él, pues si no fuese por Él, yo no tenía por qué desgarrarme el corazón poco a poco y lentamente como lo estoy haciendo. Pero bueno..., dejémosle hacer a El y que se cumpla su voluntad"

Rafael, despidiéndose de su madre

Dejó Rafael que pasaran las Navidades, Año Nuevo y Reyes, fiestas en las que, al no estar su familia en el secreto que dolorosamente ocultaba, todos las pasarían bien menos él; esperaría un momento oportuno que bien pronto llegó.

Fue en la tarde del 7 de enero. Cuando su madre estaba sola tocando el piano, Rafael se acerca y le pide que deje de tocar. Con sencillez y firmeza le dice en pocas palabras: "Madre... Dios me llama... Quiero irme a la Trapa".

Sabía que Rafael decía siempre la verdad, por lo que la madre le creyó absolutamente. Sólo supo decir entre sorpresa y lágrimas: "¡hijo!

Cuando llegó el padre y se lo contó su esposa, doña Mercedes, quedó mudo de momento, pero recibió el golpe con entereza cristiana, notándose tan solo un imperceptible temblor de labios. Después de bendecir a Dios, le preguntó: ¿cuándo quieres irte?. Yo te llevaré... "y no hubo más. Todo fue natural y sencillo sin dramas ni tragedias. Dios pedía lo que era suyo y voluntariamente se lo daba. Un hijo que obediente acudía a la llamada de su primer Padre, y unos padres humanos que cumplían con su deber".

La mañana del día 15, fue la señalada para la partida: austera en su profunda sencillez y serena dentro de lo dramático del momento. Acompañado de su padre en el coche, Rafael llega a la Trapa de San Isidro de Dueñas.

Al despedir a su padre le dice: "Márchate tranquilo, que yo me quedo aquí para rezar por ti". Le besó la mano y le despidió . Y no hubo más. Fue la despedida de dos hombres creyentes : uno sabia por qué se iba y el otro por qué se quedaba.

En la crónica del monasterio quedó anotado: " Ingresa para corista el postulante Rafael Arnáiz Barón, estudiante de arquitectura, de 22 años, natural de Burgos.

YA EN LA TRAPA

Rafael lleno de ilusión, cree haber llegado a la mera de sus aspiraciones y de su vocación, de modo que puede decir a boca llena: "la Trapa la ha hecho Dios para mí, y a mí para la Trapa... Ahora puedo morir contento, ya soy trapense…"

Todo lo ve con ojos de novel principiante, y por lo mismo con novedad gozosa; escribe a su madre:

"… La campana me dice que son las dos y que tengo que bajar a Maitines. No lo dudo ni un minuto.., y con el pensamiento puesto en Dios, y el corazón alegre, bajo las escaleras del noviciado a toda velocidad y entro en la iglesia donde mi Dios está en el Tabernáculo, esperaudo a sus monjes para que empiecen a cantar sus alabanzas

"¡Qué hermoso es el silencio!… Estoy convencido, el silencio ayuda mucho para no perder la presencia de Dios."

"El trabajo en el campo es alegre".

Y se trataba ¡qué paradoja! ,de arrancar cepas a pura azada, cuando la tierra en pleno enero estaba hecha un carámbano…

Las heladas las califica de "magníficas", y " no me molestaba estar a bajo cero, pues precisamente el frío que yo tenía estaba bendiciendo al Señor".

Las lentejas… las como con mucho gusto, porque las sazono con dos cosas: con hambre y con amor de Dios.

En la cuaresma… se pasa hambre, pero se pasa con alegría, pues se pasa por Dios

Todo esto lo decía el Hno Rafael, que como él mismo escribió a sus padres:" parezco un novicio recién desempaquetado", cuando acababa de estrenar su antenombre monacal de Fray María del que él hacia tanta gala.

Sin embargo los caminos de Dios, suelen comenzar, seguir y concluir por la puerta estrecha, según la doctrina del maestro místico san Juan de la Cruz:

Porque la puerta angosta es la noche del sentido, del cual se despoja y desnuda el alma para entrar en ella, juntándose en fe , que es ajena de todo sentido, para caminar después por el camino estrecho, que es la otra noche del espíritu, en que después entra el alma para caminar a Dios en pura fe, que es el medio por donde el alma se une a Dios"

De momento el Señor permitirá que goce de las emociones y alegrías de una novedad cuasi celeste, y cuando esté afianzado en fe, esperanza y amor secreto y hondo de su vocación trapense, vendrá muy calladamente el momento duro de la prueba y de la noche más oscura de sentidos y del espíritu. Dios es así de sorprendente, cuando ha conquistado por amor a un alma, y quiere llevarla a la cima de la santidad.

Sólo cuatro meses de goces de enamorado, y su castillo de naipes más soñado rodará por el suelo, quedando en el desconcierto más profundo. De momento guardará un silencio de misterio, porque ni él mismo entiende lo que le está ocurriendo, y desahogará su desvalimiento llorando en la intimidad. Su alma y su cuerpo, están verdaderamente triturados. Su cuerpo flagelado por una "diabetes méllitus", que en pocos días le ha robado veinticuatro kilos dejándole casi ciego; y su alma ,por habérsele cerrado todos los caminos y hasta hallarse sin brújula para poder orientarse.

Una carta desconcertante llega a la familia Arnáiz-Barón:

"Muy señor mío y distinguido amigo D. Rafael: Cuando menos lo esperábamos, se ha notado hoy que Rafael, su hijo, padece diabetes sacarina, que podrá curarse con un tratamiento apropiado y una medicación racional. Consultado el caso con nuestro médico, opina que es conveniente marche al lado de ustedes para ponerle ahí en tratamiento a la mayor brevedad.

Por esta razón y con el natural sentimiento, ruego a ustedes vengan con su coche para llevárselo y aquí se le darán todas las instrucciones convenientes.

Con este motivo y en espera de su llegada, me reitero atento s. s. Fray María Marcelo León.

Puedo atestiguar -nos dice un monje compañero suyo-,que la noticia comunicada a Rafael aquel 25 de mayo de 1934, constituyó para él el más terrible de los martirios. Comienza para el Hno Rafael, la escalada más difícil, el crisol más purificador, el despojo más absoluto, el cauterio más torturante. Vive instantes de incertidumbre, de duda, de total oscuridad. En lo más intimo, Rafael se interroga, si de verdad el Señor le quiere en la Trapa, ya que padece una enfermedad incurable que hasta jurídicamente se lo imposibilita.

Durante casi un mes guardará silencio absoluto con el monasterio. Luego, como quien despierta de una hipnosis moral, de un letargo prolongado, vuelve poco a poco a la luz, colocando las cosas en su sitio y dando la preferencia a Dios en la interpretación misma de su enfermedad:

"Cuando me fui a la Trapa a Él le entregué todo lo que yo tenía y todo lo que yo poseía: mi alma, mi cuerpo... Mi entrega fue absoluta y total, muy justo es, pues ,que Dios ahora haga de milo que le parezca y lo que le plazca, sin que haya por mi parte una queja ni un movimiento de rebeldía.... Dios es mi dueño absoluto y yo su siervo, que obedece y calla.. La prueba que me ha exigido es dura, pero con su auxilio saldré adelante... sin retroceder

Él ha interpretado este grave contratiempo de la diabetes, como un cambio de escena con ojos de artista: "Dios me cambió el paisaje..:

- La declaración de su "diabetes sacarina", que en poco tiempo le llevaría físicamente a un coma definitivo;
- La torturada convivencia que le tocó vivir en la soledad de la enfermería monacal;
- Y los demás sufrimientos tanto interiores como exteriores que tuvo que pasar, orientaron decisivamente su vocación religiosa, en el sentido de una espiritualidad de identificación con Cristo Crucificado en expresión de San Pablo

Después de la más negra de "las noches oscuras" en pura incertidumbre ante Dios y los hombres, causado por este "cambio de paisaje", al fin se convence de que todo lo que está ocurriendo es obra de la pedagogía de Dios para con él.

Este fuerte sentido providencialista. le hace pensar que todo forma parte del plan de Dios para con su vida, llegando a esta conclusión sublime: "Cada vez veo más su mano en todo lo que me ocurre y acontece"… Pero antes había declarado: "Dura, muy dura es la prueba que estoy pasando, pero ni tiemblo ni me asusto, ni desconfío de Dios. Lo que pasa, -dice con interpretación en clave absolutamente cristiana-, es en resumidas cuentas, que Dios me quiere mucho"....

Frase sublime y heroica, que nos indica hasta dónde llegaba la profundidad de su fe y su entrega a Dios, en lo más desolado de su prueba. Esa mano sobrenatural y divina la seguirá viendo siempre en los cortos años de su vida; por eso Rafael, no se detiene tanto en considerar su enfermedad como una desgracia, cuanto un cambio pedagógico de horizontes que Dios introduce en su vida, para que aquellos planes tan idílicos que hiciera en la Trapa, y aquellos esquemas tan bellos y fáciles se acomodaran cada vez más a la cruz de Cristo.

De ahí que, más adelante, recordando el brusco giro que el Señor había dado a su existencia, hable de su "pobre alma, a la que Dios en su infinita bondad, cortó sus alas" para así, mostrarle su pequeñez, es decir, para que se encontrase a sí mismo en la verdad.

Aquel novicio ingenuo nos dice Rafael, Dios de improviso, "le cambió el paisaje y le mandó la cruz".

No buscó ni pidió, sino que fue la Cruz la que le buscó a él, en la medida que podía recibirla y abrazarla.

Lo valioso de esta experiencia en Rafael, no está en lo que sufriera o pudiera sufrir, pues todo el mundo vive probado, sino que descubrió la ciencia del dolor, y supo sufrir por Cristo y Cristo Crucificado.

Rafael no sucumbió impotente ante la sorpresa dolorosa de su enfermedad, sino que consiguió asumir en libertad su propia tragedia, hasta llegar a transformaría en autodonación a Dios.

Al igual que tantos otros santos, Rafael supo descender al infierno de si mismo, asistir a la muerte de su propio yo, para que de sus cenizas surgiera y resucitara una nueva criatura.

Es ingenuo pensar en una santidad sin desgarros en el corazón; porque es precisamente ese desgarro la destrucción de todo lo cimentado en el egoísmo, que se infiltra hasta las profundidades más escondidas de nuestro ser, donde el amor es imposible, o mejor, donde amar es sinónimo de poseer, dominar y codiciar.

De ahí que, un corazón en el que nunca pasa nada, no sea un corazón real y maduro; Rafael supo traducir el camino del dolor o "vía crucis", en amplia calzada del amor, por eso su espiritualidad se interpreta y califica como "ciencia y sabiduría de la cruz".

Se ha barajado diversas hipótesis sobre la aparición de la enfermedad en el Hno Rafael; pero siendo así que ningún miembro de la familia la padeció, el desencadenamiento diabético bien pudo ser el resultado de una insuficiente adaptación del organismo a un ritmo de vida y alimentación enteramente contrapuesto al que hasta entonces había llevado.

Rafael era de los pocos que provenía, no sólo de un ambiente cultural urbano, sino además de un grupo social, que perfectamente podía ser calificado de élite, todo lo cual cambió de golpe por un régimen de vida rural que se levaba en la Trapa, que además vivía de una espiritualidad que enfatizaba fuertemente la austeridad y la penitencia físicas, con una alimentación poco cuidada y un trabajo manual intenso.

A ello se añadía que el Hno Rafael ingresó justo antes de comenzar la Cuaresma: tiempo que, era de gran exigencia. El organismo, sin duda se resintió, y al final se le declaró una diabetes implacable y sin esperanza.

Pero lo que interesa no es ya cómo o por qué apareció, sino sobre todo, cómo la afrontó él, y desde qué claves espirituales.

Una de ellas, tal vez la más sentida fue la del "despojo" afectivo a la Trapa. Es bien conocida la frase que escribe a su tío Polín: "Me quedaba una cosa: el amor a la Trapa".

Esta ruptura afectiva no era sólo con el monasterio en cuanto lugar, sino además, y quizás sobre todo, con el más excelente ambiente que había encontrado en el noviciado

A su tío le recordará en la misma carta "los cariños profundos que dejó en el monasterio y de las lágrimas que sus connovicios derramaron en la despedida.

Pero el propósito firme de Rafael, su verdadero "esquema" es el de entregarse totalmente a Dios , darle todo lo que tiene y lo que es , y amarle de modo radical y absoluto:

- sólo Dios
- Dios totalmente
- Dios absolutamente

Y lo conseguirá a fuerza de pasos de acercamiento a la cruz y con la Cruz pero con mucho amor a Dios.

Rafael, con sus padres

El 11 de Enero de 1936, Rafael vuelve al Monasterio por segunda vez en condición de Oblato, pues a causa de su enfermedad no curada, ni puede hacer noviciado canónico, ni menos emitir los votos religiosos.

Es más, según los Usos y costumbres de entonces: los oblatos, canónicamente hablando no son miembros de la Orden, sino simples agregados que siguen en todo o en parte los ejercicios regulares, a juicio del Abad. Practican en el noviciado los mismos ejercicios que los novicios por tiempo de dos años, después de los cuales estarán con los profesos, si le pareciere bien al Abad. En todos los lugares se colocan después de los novicios, o sea: los últimos de la Comunidad.

En este segundo ingreso Rafael vuelve a la Trapa encontrándose con un panorama muy distinto al de la primera vez:

- un aislamiento relativo de la comunidad y de sus compañeros de noviciado, al tener que hacer vida de enfermería;
- la difícil convivencia con el P. Pío, mentalmente desequilibrado y que le tenía vecino tabique por medio;
- la crisis de vocación cisterciense, al notar que algunos miembros de la Comunidad, incluso sacerdotes, no aceptaban su condición de Oblato perpetuamente enfermo
- la poca comprensión del nuevo P. Maestro, que no supo descubrir el tesoro de Rafael, ni entrar en su corazón;
- y finalmente su situación humillante, al no poder seguir la vida regular como los demás, sintiéndose un inútil en medio de todos y viviendo como de prestado… sin hablar de la imposibilidad de profesar y de acceder al sacerdocio.

Pero Rafael ya había aprendido en la escuela de la purificación, a pasar por encima de las fórmulas jurídicas, y fijándose en lo esencial supo asumirías, elaborando con ellas su ciencia de la Cruz. Por eso escribiendo a su tía María le dice "En el rincón de mi Trapa, pediré al Señor, rogaré a la Virgen en silencio... pide tú también para que el Señor acepte mi ofrenda... pues eso significa "Oblato"…, ofrenda".

Y al P. Abad en otra carta: "San Benito los admitió( a los oblatos) y entre ellos hubo santos, ¿por qué no he de ser yo uno de ellos?"

Y en cuanto a los " votos": ¿no amo a Dios con todas mis fuerzas? Pues ¿qué más votos? Nada de eso me impide estar a su lado, el consagrarle mi silencio con los hombres y el amarle calladamente, humildemente en la sencillez del oblatado.

Por eso escribe a su tía desde el Monasterio y como reflejo de la experiencia que ha acumulado en el primer mes de su ingreso, le dice: "Si supieras lo que he cambiado en este mes.... Mira, vine a la Trapa buscando una cosa ,y el Señor en su bondad infinita me ha dado otra".

Rafael está aprendiendo a pasos agigantados: al venir al Monasterio se le ha impuesto una realidad bien distinta de la prevista; pero su mirada percibe enseguida que la mano de Dios quiere conducirle a la desnudez del espíritu y a la ruptura de su propio ego.

Y así dice. "Yo creo que es mejor no buscar nada, pues el Señor nos va dando a medida de nuestra necesidad, los manjares que El cree conveniente... No desear nada, no buscar nada, no pedir... solamente amar a Dios y entregarse en sus manos como un niño pequeño.

Queremos una cruz ,y esa no es la que nos conviene pues es "la nuestra". Debemos querer la de Dios, la que Él nos envíe".

El designio del Señor para Rafael es un estado de completa dependencia respecto de Dios ...; de este modo va transformando su situación humillante en situación de gracia, e incluso de alegría espiritual: "Ha sido necesario que el Señor me pusiera en este estado, para que abriera bien los ojos, para que desterrara mis deseos, incluso el de ser trapense, para que me abandonara en sus manos y viviera colgado de su Providencia".

Si tuviéramos que sintetizar en una sola palabra lo que Rafael aprende en este tiempo, dicha palabra seria, sin duda," abandono santo, por eso escribió: "Hasta que no tengamos un perfecto abandono en manos de Dios, no habremos hecho nada".

En este sentido su actitud se identifica con el propósito que hiciera Santa Teresita del Lisieux, cuando en sentido simbólico y en un momento en que ni veía luz ni esperanza en su camino se ofreció al Niño Jesús para ser su "pelotita".

Le había dicho -escribe ella- que no me tratase como a uno de esos juguetes caros, que los niños se contentan con mirar sin atreverse a tocarlos, sino como a una pelotita sin valor que pudiera tirar al suelo, o golpear con el pie, o "agujerear"..., o dejarla en un rincón, o bien si le apetecía, estrecharla contra su corazón. En una palabra, quería "divertir al Niño Jesús", agradarle, entregarme a sus caprichos "infantiles… Y El, había escuchado mi oración.

Los santos coinciden en todo lo que se refiere a la donación y entrega por amor.

A partir de su segundo ingreso, el Hno Rafael, va a experimentar la Trapa principalmente, como una escuela de desprendimiento y configuración con Cristo.

A pesar de su situación incómoda, Rafael está bastante repuesto de su enfermedad. Sigue casi todos los oficios litúrgicos y sale al campo a trabajar moderadamente. Es la etapa en la que Rafael se impregna mejor de los valores monásticos y comunitarios : el trabajo, el silencio, la liturgia etc... a los cuales dedica vaciar "Meditaciones" desde las más diversas perspectivas.

Buen tiempo, pues, para nuestro joven Oblato, tanto en el exterior como en el interior . Son ocho meses los que ahora va a pasar dentro del monasterio el período más largo de todos los que Rafael estuvo en la Trapa. Tiempo suficientemente amplio como para aficionarse y tomar cariño a esa vida apacible que llevaba, en medio de su abandono orante a Dios ,y de la dulce paz que de ahí le brotaba.

De hecho cuando Rafael, tenga que salir de nuevo por haber sido llamado a filas junto con otros hermanos, estará muy poco tiempo fuera, poco más de dos meses y ,después de haber sido declarado inútil, se apresurará a volver al monasterio, a pesar de la cruz que sabe allí le espera.

Si Rafael decide esta vez no esperar más tiempo, es porque sabe que después la ruptura será más dolorosa. Ahora es el momento apropiado y él lo aprovecha, lo cual prueba muy bien la maduración interior que ha ido teniendo lugar durante el veraneo. Escribe a su padre desde Ávila:

"No quiero estar aquí mucho tiempo, al fin y al cabo mi Trapa es mi Trapa.... ¿comprendes?"

Pero el Señor le tenía preparada otra sorpresa: el 7 de febrero de 1937 agravada de nuevo su enfermedad, y a la vista de las difíciles condiciones de la vida monástica en el tiempo de la guerra, los superiores le mandaron de nuevo a su casa...¡es la tercera salida!

Parece uno de los sinos de Rafael el hecho de encontrarse con un panorama distinto al esperado, cada vez que retorna al monasterio, como si formase parte de la providencia de Dios para con él, este cambio no esperado de situaciones, que estrecha un poco más en torno suyo el abrazo de la cruz, aumentándosela, por así decirlo, en la forma dosificada, y a la medida de su capacidad de integración.

La víspera de su salida escribe en" Mi cuaderno" encabezando la meditación con el "Fiat":

"Aquí llego en mi cuaderno cuando la obediencia me obliga a dejar mi celda en la enfermería, mi silencio, mi vida de retiro del mundo....El me saca de aquí, El me ha de volver a llevar otra vez a vivir en su morada....¡Estoy tan seguro que he de morir Trapense! .No sé por qué ...pero aunque humanamente hablando parece que todo me ses adverso, no es así… Hace falta otros ojos que no son los del cuerpo para verlo. Hágase la voluntad de Dios".

En plena guerra como estaba España, la familia de Rafael se había trasladado de Oviedo a Villasandino (Burgos) donde sus padres poseían una casa y una finca. En aquella soledad castellana, Rafael volvió a sus lienzos y pinceles en Dios y en ellos se refugiaba su alma de artista, soñadora y endiosada.

De entonces son sus obras más logradas, y en todas es Dios quien guía sus manos, dando al ambiente de sus cuadros, una religiosidad profunda, un amor grande en perfiles y tonalidades : el pueblo de Villasandino bajo la lluvia, y al fondo la vetusta Iglesia Parroquial... Sus ojos al hacerlo debieron ver al Dios escondido en el Sagrario de la Iglesia magnífica de aquel humilde pueblo castellano.

Otra de sus obras de entonces, que dedicó a un tío suyo muy querido, es de un simbolismo impresionante. En el centro del lienzo se alza una gigantesca Cruz con el cuerpo muerto del Señor..., a sus pies la figura microscópica de un trapense. arrodillado, y sobre todo, el interior de la iglesia con un pequeño altar pueblerino con la figura de Cristo en la cruz y el arranque de la amplia escalera que sube al coro.

Volvió Rafael a hacer su vida ordinaria, a pasear por los campos., a hablar afablemente con criados y colonos.

Un día Rafael fue a Burgos, subió a la Cartuja de Miraflores y allí, en una lata vacía que encontró a su paso, recibió en la cola de los mendigos, la comida que diariamente repartía la caridad de los monjes. ¡Aquel día fue ese único alimento!

Las escasas cartas que escribe en estos meses, reflejan una fuerte crisis interna entre lo que el cuerpo necesita y lo que Dios le pide . El sabe muy bien el ambiente de combate real que le espera: la enfermería, la enfermedad mal cuidada, la soledad experimentada como aislamiento y encierro. Y sabe además que con su decisión acorta drásticamente las posibilidades de vida; así lo confesará con toda claridad:

"Cuando abandoné mi casa ,abandoné de propio intento una serie de cuidados que requiere mi enfermedad, y vine a abrazar un estado, en el cual es imposible cuidar una enfermedad tan delicada. Sabía perfectamente a lo que venía... Al ver que tu vida aquí en la Trapa. La acortabas a sabiendas, al ver que por voluntad de Dios (y no de los hombres), sentías más el peso de la enfermedad incurable aquí, que en el mundo ,donde todo está a su servicio, también sufrías".

Rafael no teme la muerte; está deseando que se rompa la tela del dulce encuentro con Dios ,por eso marcha hacia ella como el que va voluntariamente al martirio, a consumar su vocación: por voluntad de Dios, no de los hombres", nos acaba de decir

O sea, no precisamente por gusto, o por tozudez, y menos aún por una especie de masoquismo espiritual; sino porque está convencido de que es Dios mismo quien le convoca.

Gracia a esta luz interior , lo que en un principio parecía razonablemente humano, se revela como sobrenaturalmente irracional. Por eso Rafael no vacila en dejar a un lado los prudentes consejos que le llegan de Tescelino, (el enfermero) contraponiendo su propia argumentación con esta parábola:

"Suponte que tú estás en tu casa enfermo, lleno de cuidados y atenciones, casi tullido, inútil.., incapaz de valerte en una palabra... pero un día vieras pasar debajo de tu ventana a Jesús...."

Si vieras que a Jesús le seguía una turba de pecadores, de pobres, de enfermos, de leprosos..."

"Si vieras que Jesús te llamaba y te daba un puesto en su séquito y te mirase con esos ojos divinos que desprendían amor, ternura y perdón y te dijera:"

"¿Por qué no me sigues..."

"¿Tú que harías? ¿Acaso le ibas a responder:" "Señor, te seguiría si me dieras un enfermero...., si me dieras médicos para seguirte con comodidad y sin peligro de mi salud..., te seguiría si estuviera sano y fuerte para poderme valer? ..."

"No. Seguro que si hubieras visto la dulzura de los ojos de Jesús, nada de eso le hubieras dicho, sino que te hubieras levantado de tu lecho sin pensar en tus cuidados, sin pensar en ti para nada."

"Te hubieras unido aunque hubieras sido el último....fíjate bien, el último, a la comitiva de Jesús y le hubieras dicho:

"Voy, Señor, no me importan mis dolencias, ni la muerte, ni comer, ni dormir, si Tú me admites voy; si Tú quieres puedes sanarme..., no me importa que el camino por donde me lleves sea abrupto, sea difícil y esté lleno de espinas , no me importa si quieres que muera contigo en la cruz...., voy, Señor porque eres Tú el que me guía, eres Tú el que me promete una recompensa eterna, eres Tú el que perdona, el que salva eres Tú el único que llena mi alma...."

"Fuera cuidados de lo que me pueda ocurrir en el porvenir; fuera miedos humanos, que siendo Jesús de Nazaret el que te guía... ¿qué hay que temer?"

"No te parece hermano, que tú le hubieras seguido y nada del mundo, ni aún de ti mismo, te hubiera importado?"

"Pues eso es lo que a mí me pasa. Siento muy dentro de mi alma esa dulce mirada de Jesús..., siento que nada del mundo me llena..., que ¡sólo Dios..., sólo Dios..., sólo Dios"

"Y Jesús me dice:

"Puedes venir cuando quieras..., no te importe ser el último..., ¿acaso por eso te quiero menos? ... quizá más".

Este convencimiento de que Cristo pasa y le llama a un requerimiento, es decir a participar en el misterio de su amor oblativo, es determinante en Rafael. El seguimiento es parte esencial en la ciencia de la Cruz; pero un seguimiento en el séquito de los pobres. Y como pobre retornará al monasterio: sin equipaje, a excepción de su rosario, su oficio divino y su crucifijo en el bolsillo. No exagera su madre cuando escribe: "El Rafael trapense era mísero y pobre como el más pobre mísero mendigo".

El relato de la despedida es breve y lacónico pero encierra un profundo dramatismo. En la casa se crea una atmósfera silenciosa y triste. Todos saben que es el último adiós, y él se siente como oveja llevada al matadero: "madre, pídele a Él que me muera pronto"... ¡Siempre quisiste mi felicidad, no me desees una larga vida en la Trapa!

Los acentos dramáticos, y hasta patéticos, en que la madre ha sabido relatarlo, son corroborados por el propio hijo, cuando al día siguiente escribe, ya desde el monasterio: "Ayer al dejar mi casa y mis padres y hermanos ,fue uno de los días de mi vida que más sufrí". Y considero un auténtico "milagro de Dios" haber tenido fuerzas para abandonar nuevamente todo, y "venir a la enfermería de la Trapa, a pasar penalidades".

Pero Dios sigue haciendo "milagros", y gracias a ellos, podemos admirar e imitar la heroicidad de nuestros santos de ayer, de hoy y de siempre.

 

        Burgos 27 de Septiembre de 2004

         A las ocho de la tarde de este día, congregados en el atrio de la iglesia, parte la comitiva de fieles encabezada por el Arzobispo de la diócesis de Burgos D. Francisco Hellín y sacerdotes de la Parroquia y de otras parroquias de Burgos, cantando hacia la Cruz que ha de ser bendecida, y que se hallo situado fuera de la iglesia, a poca distancio del ábside de la misma.

         Llegados al pie de la Cruz, cesan los cantos y la ceremonia se inicio con una monición, en la que se da la bienvenida a las autoridades civiles y religiosas y a los amigos de Rafael procedentes de Villasandino, Palencia, Valladolid y otras parroquias de Burgos.

MONICIÓN

         Queridos hermanos: Los sacerdotes y la comunidad Parroquial del Hermano Rafael os dan a todos la bienvenida:

         Rafael nos convoca en este 27 de septiembre de 2004, cuando se cumplen doce años de su beatificación en Roma, a la bendición de esta inmensa y bella Cruz por el Ilmo. Sr. Arzobispo de Burgos Don Francisco Gil Hellín.

         Como todos sabéis la Cruz es uno de los símbolos más elocuentes de la espiritualidad del Hermano Rafael. Sin embargo, para algunos que pasan por delante de ella, sigue siendo escándalo y necedad. Para nosotros los creyentes, es el instrumento de redención en el que murió Jesús para salvarnos.

         En ella quiso también Rafael consumar su vida, uniendo sus sufrimientos a los de Cristo para que fueran redentores. El nos enseña que "en la noche oscura del mundo, sólo la cruz de Cristo ilumina la senda de nuestra vida".

         Seguidamente y tras el saludo del Sr. Arzobispo, Carmen Argüelles, curada milagrosamente por el Hno. Rafael, hizo la proclamación de la lectura relativa a la Cruz: Libro de los Números 21, 49.

         A continuación el coro entonó un salmo, y el Arzobispo proclamó el evangelio: Juan 3, 13l7, y pronunció la siguiente homilía:

         Queridísimo Sr. Párroco, sacerdotes, Sr. Alcalde de la ciudad, autoridades, y queridos parroquianos todos y representaciones de fuera.

         No se si D. Avelino pensaba que hoy podía compararse esta bendición de la Cruz, a la última piedra de la Parroquia. Quizá hubiera bendiciones al comenzar la obra, y también bendiciones y consagración cuando ya se pudo al culto, pero hoy aquí estamos poniendo la última piedra simbólica y no es del interior del Templo sino en este lugar adyacente que es para todos los parroquianos lugar de referencia a la iglesia y también al tiempo de descanso y fruición.

         La Cruz de Cristo que nos ha hecho descubrir en secreto aquí el Hermano Rafael. La Cruz de Cristo que se pone hoy aquí, se bendice, cuando nubarrones contra la Cruz de Cristo se elevan en nuestro ambiente nacional, la Cruz de Cristo que nos está hablando de raíces de nuestra identidad española, ciertamente no para imponer a nadie pero si para ofrecer.

         El Hermano Rafael no quiso imponer a nadie la Cruz, pero la devoción que tenía a la Cruz, nos sirve para descubrir que quien sabe leer el mensaje de amor encerrado en la Cruz, no solo se abre a una relación especial con Dios, sino que también descubre toda relación con todo hermano, con todo prójimo.

         Precisamente la Cruz, con esa extensión hacia arriba, y con aquella otra cruzada hacia los hermanos, nos está haciendo la síntesis de lo que debe ser la vida del hombre abierta a Dios, sin duda a lo trascendente; porque si esa dimensión desaparece del hombre, fácilmente la también la dimensión de solidaridad, de encuentro con el hermano como hermano en todo momento, de saber ser solidario sobre todo en los momentos difíciles, podría desaparecer.

         Por eso, quienes habéis ido viendo no sólo la construcción material de esta parroquia y templo, sino también la formación espiritual y cuanto supone la existencia de un núcleo parroquial para la misma ciudad y muy en concreto para una zona que ha crecido en pocos años, puede descubrir los beneficios que lleva a todos, los que sin cerrarse a las luces de Dios, saben descubrir en Cristo al hermano; al hermano que muere con el hermano para darle horizonte de vida, de amor y de sentido.

         Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por él, y la Cruz de Cristo nos recuerda que ese ejemplo de amor sin límites, no sólo de Dios nuestro Padre, sino del mismo Jesús, que siendo hombre como nosotros y Dios verdadero, abraza, se abraza a la Cruz no porque le agradase, no porque fuese placentera, sino porque era el modo de religamos entre nosotros y Dios.

         Permitamos que desaparezca de nuestra vida la Cruz y entonces, no entenderemos tantas cosas: ni el dolor, ni la contrariedad, ni el sufrimiento, y nuestra vida se convertirá en enigma que no sabremos descifrar, ni siquiera en sus momentos gozosos.

         La Cruz de Cristo, haciéndonos percibir el sufrimiento de Jesús por salvarnos, nos da un talismán precioso para convertir gozos y penas, sufrimientos y alegrías, convivencia gozosa y prueba en la contrariedad en momentos de gloria.

         Por eso el Beato Rafael, que en su vida personal nos hace descubrir en carne propia de un paisano nuestro, la Cruz de Cristo, nos puede hacer más solidarios con el que sufre, con el enfermo, con el que tiene un mal más o menos incurable, porque lo que necesitan esas personas no es confirmarles en la desesperación, sino ofrecerles el cariño de nuestro amor y podrán, hasta el último momento en que Dios se le lleve a la otra vida, experimentar el gozo de la caridad que hace soportable también el momento de prueba por extremo que sea.

         Agradecemos por tanto, a esta Parroquia, a su Párroco y a todos los que han secundado esta iniciativa, no sólo a aquellos que han arropado la idea, sino también a los que con generosidad han puesto la idea en acción y en posibilidad concreta de que nuestro Barrio, todo este vecindario junto a la Parroquia del Beato Rafael, tenga aquí el punto de referencia, que luego ha de plasmar en su vida, para que sea una realidad la salvación de Cristo, que ha querido aportarnos a todos los que, mordidos, como nos recordaba la primera lectura en el desierto por las víboras, mordidos por el desaliento, por el desánimo, levantemos la mirada a Cristo en la Cruz para escucharle: "Yo he vencido al mundo", vosotros venceréis con este signo.

         Un agradecimiento pues, y una felicitación a todos los que con este motivo nos hemos conjuntado aquí y nos alegramos porque lo consideramos signo del cristiano y nosotros lo somos. Amén.

         Después se hizo la oración universal y se procedió a la aspersión e incensación de la Cruz por el Sr. Arzobispo, que subió los escalones que le situaban al pié de la misma, mientras el magnífico Coro de esta iglesia, entonaba cantos referentes a la Cruz.

         Poco a poco el día fue dejando paso a la noche y una luna redonda y llena se situó detrás de la Cruz y la iluminó sin abarcarla.

         Y en la oscuridad de la noche, los numerosos fieles que acudieron al acto, la veneraron en medio de un silencio que llegaba al cielo.

         Finalmente, ese silencio fue roto por las palabras llenas de emoción y gratitud, que el párroco D. Avelino Toledano, dirigió a cuantos habían hecho realidad el proyecto de levantar la Cruz del Hermano Rafael en la primera iglesia dedicada a el, en la ciudad donde nació.

         Quiero agradecer, dijo el párroco en primer lugar al Sr. Arzobispo. Ayer estaba en su pueblo, en Murcia y ha hecho un esfuerzo para estar con nosotros. Sí, se lo agradecemos de verdad.

         Tengo que agradecer tanto y a tantos que no sé por donde empezar y para no equivocarme y no dejar a nadie... ,Gracias a todos!.

         Tengo que felicitar a Leopoldo: Leopoldo es el sobrino carnal del Beato Rafael, le tenemos aquí a nuestro lado; es el arquitecto de esta iglesia y también de esta Cruz. Esta Cruz que ya se vislumbraba cuando se pusieron los primeros cimientos de esta iglesia. Ya se pensó en ella. Está muy estudiada la Cruz, y como consecuencia de ello resulta tan bella.

         Cuando este verano se colocaba y yo venía unos días de descanso para ver cómo iba a quedar, mientras lo estaba gravando tan sólo decía: "Rafael, ya tienes Cruz, la Cruz que llevaste en tu vida y la de tu iglesia, la iglesia que lleva tu nombre."

         Por eso ya nuestra iglesia ya no parece otra cosa, es la iglesia del Hermano Rafael y la Cruz es la insignia, como nos ha dicho nuestro Arzobispo D. Francisco.

         Jesús en medio de nosotros, Jesús en el Sagrario, es la pieza fundamental de esta iglesia. Recordad lo que os decía el día de la inauguración de este templo: que pesaba y daba miedo hacer una iglesia, me había algo que me llenaba de emoción y era, porque Dios así lo quiso, porque el Arzobispo así lo mandó y este "cura" dijo sí, Cristo puso su pié en medio del Barrio hasta El sólo sabe cuando.

         Y esta Cruz nos está indicando eso. Por eso de verdad, que tanto D. Félix, D. Pedro como D. Germán como todos los compañeros, como toda la feligresía, como todos los que nos acompañáis tenemos que estar dichosos. Y lo estamos. Nos sentimos felices, como nos decía D. Francisco hace un momento en su bendición. Nos sentimos muy contentos con esta Parroquia.

         Más...? No quiero cansaros, porque tampoco puedo. Hay algunas cimas que no se pueden escalar en solitario, cuesta mucho; la negociación de esta Cruz ha sido muy costosa; pero hay almas, hay gente con un corazón más grande que el universo, podíamos decir, que se han dado cuenta que en esta Parroquia era necesario esto, y nos ha echado la cuerda, no al cuello, sino a la mano, para que juntos hayamos llegado a la cima y la cima es la inauguración y bendición de esta Cruz que tantas ganas teníamos de colocar donde está.

         Gracias a ellos, gracias a nuestros queridos hermanos sacerdotes aquí presentes, gracias a todos vosotros feligreses, gracias a todos; a todos, gracias de corazón.

         Y cómo no decirlo también... Junto a la Cruz, junto a nosotros, tenemos a estas autoridades locales y regionales, que han querido no faltar a esta cita con el Hermano Rafael, nuestro paisano. Así nos sentimos más apoyados, más fortalecidos, y con unas alas más grandes para volar."

         Al acto también asistieron, D Leopoldo Arnáiz Eguren, sobrino del Hermano Rafael, que en su calidad de arquitecto diseñó la Cruz, así como los empresarios que la financiaron y quienes la construyeron.

         Acto seguido y mientras proyectaban unas imágenes sobre la iglesia y la Cruz, un coro de niños de la Escuela de Música del barrio, entonó unas canciones, terminando el emotivo acto con el himno al Hermano Rafael cantado por el coro.

         Mientras, un haz de fuegos artificiales danzando en torno a la Cruz, puso el sello festivo y el broche final al acontecimiento, y los asistentes se fueron retirando a los salones de la iglesia para seguir celebrándolo.

POEMA A LA CRUZ
¡Oh Cruz!
Bella y esbelta
que naciendo del suelo
surcas el cielo
en ágil vuelo.
 
Hermoso poema,
lecho de amores
escuela de amadores.
 
De amores en ella quise morir…
Un oblato arrodillado
a tus pies
te está adorando.
 
Ese monje es Rafael.
Reza y musita:
"Si el mundo supiera
el tesoro escondido en la Cruz!"
 
Pero el mundo no entiende
para el la Cruz es locura.
 
¡Oh si yo pudiera hablar!
piensa Rafael.
Os diría:
Elevad los ojos del suelo
mirad hacia lo alto,
contempladla, adorarla.
Acoged la sangre redentora
que Jesús clavado en ella derramó.
 
¡Oh Cruz!
Fuente de vida eterna.
"¡Cuántas lágrimas cuesta
besarte ¡Cruz! llegar a amarte.
 
Mas ¡qué bien se está a tus pies!
Dejadme... que aquí quiero seguir
Y mudo al mundo gritar: Silencio...
 
¡O Cruz!
Ojalá vosotros la améis.
Amad a Jesús en ella.
Si vosotros lo queréis
yo os lo enseñaré.
Pedidme esa gracia
y la recibiréis.
 
Ella es vuestro tesoro,
"A sus pies postrados
a todos os quiero ver".
 
 
 
 

       Conchita Aspas

LA CRUZ, O LA VIDA DE UN GRAN AMOR

         Puede llamar la atención la Cruz que ha sido colocada en la Parroquia del Beato Rafael Arnáiz Barón. La verdad que es una Cruz llamativa y quizá provocadora, pesa 40.000 kilos y mide 23,150 metros de altura.

         Ha sido diseñada por el Arquitecto madrileño Leopoldo Arnáiz Eguren, sobrino del Beato Rafael Arnáiz y ha querido dejar plasmado en duro acero una Cruz "nueva"; la espiritualidad de un santo de nuestro tiempo, en una arquitectura abierta a la modernidad y al tercer milenio. Porque la vida de los cristianos está inserta en la misma vida de los hombres y mujeres de su tiempo.

         La idea del Arquitecto Leopoldo Arnáiz, la ha plasmado en acero agranallado y acero inoxidable, la empresa de Estructuras Marcos con las manos y el cariño de sus obreros. Porque construir una Cruz para todo artista sea o no creyente es una obra especial.

         Es una Cruz provocadora, no cabe la menor duda. Pero la provocación de la Cruz es la memoria de la verdadera dignidad humana que afecta a todo ser humano. Es la provocación del amor, de Aquel que nos amó y ama a todos sin medida.

         Por eso la Cruz es signo y verdad de la verdadera tolerancia, acogida, fraternidad, reconciliación y perdón, no sólo para la comunidad cristiana sino para todos los hombres. Los verdaderos símbolos son patrimonio de todos los seres humanos en la medida que cada ser humano, cada cultura y religión los percibe. Normalmente son respetados y queridos por todos. Sobre las obras de arte opinamos todos, no sólo los entendidos.

         La percepción de lo bello tiene muchos matices y vivencias, de ahí quizá la disparidad de opiniones y criterios.

         En mi humilde opinión, creo que la Cruz del Beato Rafael traduce su propia vida orientada a Cristo en una Cruz liberadora y gozosa de la fe.

         Desde el punto de vista artístico la Cruz no rompe la armonía del Parque y de todo su entorno urbanístico y parroquial, sino que lo enriquece e integra.

         Es verdad que estamos en una época secularizada incluso en los símbolos religiosos, y pueda llamar la atención tanto a los creyentes como a los que no lo son. No tengamos miedo a la Cruz ni unos ni otros.

         Los verdaderos hechos de la humanidad, en este caso de Jesús de Nazaret, merecen memoria y relato. Nietzche no toleraba la mirada de la Cruz, no aguantaba la verdadera mirada del ser humano, él hizo brotar la idea del superhombre que tanta destrucción, violencia y persecución trajo al ser humano, especialmente en Europa.

         Que la mirada de la Cruz sea encuentro, rica convivencia y solidaridad profunda! Los brazos abiertos de Cristo son algo más que un símbolo. La Cruz es una historia de amor que no debemos olvidar ni unos ni otros. Por eso es tal alta la Cruz, porque es causa de la verdadera dignidad humana.

 
PRESENTACIÓN

Con el titulo "Un secreto de la Trapa" sale al público la segunda parte de las "Meditaciones de un Trapense", finalizando así el primer bloque de la obra escrita del Beato Rafael, musicalizada por Alberto Ramos. Quedan aún otros aspectos que irán apareciendo en sucesivas ediciones.

La acogida que el público ha hecho a esta primera parte, ha superado con creces todas las previsiones. Y es que la belleza que el autor nos ofrece en música y texto, por su dimensión trascendente, nos lleva a la contemplación de las cosas divinas por medio de esta expresión artística. Se podría decir que es una "teofanía", puesto que dios es experimentado y sentido aquí vivencialmente, a través de nuestro sentido estético.

Sabemos que al inicio y al final de esta historia de "una amor del siglo XX", está Dios-en-Cristo, puesto que El "fue el primero en amar". El coprotagonista es el joven Rafael, que supo dar una respuesta a ese amor. Por eso este CD va dedicado especialmente a los jóvenes, a los que sean capaces de percibir esta llamada amorosa y quieran responder a ella, y a los monjes y monjas trapenses comprometidos ya en esta aventura.

Espero que el anhelo siempre creciente de lo Absoluto, nos haga acelerar la culminación de esta obra que Alberto nos presenta y que tanto bien aporta a las almas sedientas de Belleza, Arte y Experiencia religiosa.

SOR GEMA MARCOS SUTIL O.C.S.O.

MONASTERIO CISTERCIENSE DE SANTA MARIA DE CARRIZO. (LEON)

FAVORES   TESTIMONIOS    FAVORES   TESTIMONIOS

Rafael ha cambiado mis caminos

Queridos hermanos: Escribo desde Cuba, y soy un joven médico que se ha encontrado con el Hermano Rafael, y ése encuentro ha cambiado mis caminos desde la fe y la búsqueda de Dios.
Tengo inquietudes por la vida religiosa, pero lamentablemente en Cuba todavía no hay ninguna fundación masculina contemplativa. Los que se interesa tienen que ir a Dominicana donde creo que hay trapenses.
Quisiera que me enviasen alguna reliquia y algún librito del Hermano Rafael, lo agradecería muchísimo. Con humildad pido que haya muchos jóvenes que quieran seguir el caminito del querido Hermano Rafael.
Afectuosamente
          Emilio Álvarez (Holgín, Cuba)
 
Maestro inmejorable
Muy estimado Padre: Hace ya mucho tiempo quería escribirle, pero siempre lo he ido dejando. Pero ahora aprovecho la visita que va a hacer una de las empleadas de mi departamento a ese Monasterio, ya que todas ellas se han visto beneficiadas por la intercesión del Hermano Rafael.
Yo hablo de el a todo el mundo, y cuando no le conocen de nada, presto libros, boletines, cintas, lo que sea con tal que les pique la curiosidad y se interesen más en el.
Estoy convencidísima que Rafael es un guía y maestro inmejorable en el amor a Dios que contagia el fuego que en su corazón ardía, a cuantos se acercan a el; y además como era tan simpático, atrae sin poderlo evitar. Para mi, desde luego es mi mejor amigo, le pido continuamente que me ayude en mi camino de fidelidad y santidad, y puedo asegurarle que le noto cercanÍsimo.
Nada más Padre, en unión de oraciones
           Sor Isabel Mª Guijarro (Xátiva, Valencia)
 
Este regalo me sabe a cielo
Mi muy querido Padre Alberico: Padrecito, hoy si que no sé cómo comenzar , y es que siento mi alma inundada de tanta alegría y agradecimiento a Dios y a Fray Rafael.
Padre, anoche cuando llegué de mi trabajo, encontré en mi cuarto el regalo tan inesperado del libro "Vida y Escritos de Fray Maria Rafael", su reliquia, las estampitas y la tarjeta que usted me escribió. También hoy hace ocho días recibí el Boletín Informativo de Julio-Septiembre.
Usted que ha sido testigo de cuánto hemos llegado a querer nosotros los fieles a este joven Moje Trapense, podrá hacerse una idea de mi alegría al recibir estos regalos del cielo que tan bondadosamente me ha enviado.
De verdad que hoy puedo hacer mía, con el corazón postrado a los pies de mi Jesús, esa frase de Fray Rafael: "¡Cuánta alegría me causa el pensar en el modo que Dios me quiere, el camino por donde me lleva, en las luces que sin merecerlo me da! Pues claro, tengo a Dios y Dios me tiene cogido; ¿qué más puedo desear?" ¡pensar en el modo que Dios me quiere!... y cómo me lo demuestra tan palpable y sin yo merecerlo.
Recibir el regalo de su libro, cuando aquí en Costa Rica no lo venden, después de diez años de querer tenerlo y ahora en mis manos... y su reliquia!
No se cómo agradecerle, este regalo me sabe a cielo, pero la mejor forma de corresponder a Dios, a Fray Rafael, a usted y a sus hermanos este detalle que han tenido conmigo, es tratando de imitar a este gran Santo en su amor a Dios. Por eso es mi Santo favorito, porque yo quiero llegar a amar a Dios como el lo amó.
La semana pasada que recibí el Boletín Informativo, se lo enseñé a mi Párroco y me pidió prestadas las fotocopias que tenía, ahora ya puedo prestarle el libro, pues quería conocer a este nuevo Beato del que no había oído hablar y quería saber por qué es mi Santo favorito. Sé que también será de mucho aliento espiritual para el y para mi director espiritual, quien también desea leer el libro cuando lo desocupe mi párroco.
Le puedo decir que al recibir esto, me siento ya dentro de la gran familia de la Trapa, que buscamos la intercesión de este Santo para que nos ayude y desde el cielo guíe nuestra alma con certeza hasta que lleguemos también a la presencia de nuestro Dios y Señor.
Padrecito, mil gracias, le envío mis pobres oraciones por ustedes y el fruto de la santa misa que en acción de gracias le ofrecí a mi Dios y a nuestro gran Beato.
Confiándome a sus oraciones y a su bendición, infinitamente agradecida
           Laura Vanesa leiva Córdoba (Cartago - Costa Rica)
 
 
Regalo de Dios a su Iglesia
Estimado Padre: No se puede imaginar lo que significa para mi vida espiritual, la lectura de las Obras Completas del Hermano Rafael, pues las tengo todas subrayadas.
Verdaderamente ha sido un regalo que Dios ha hecho a su Iglesia para que nos aliente a todos los que siendo consagrados, tratamos de buscar al ¡"Sólo Dios"!.
Le agradezco así mismo las letras que usted me envía, porque las que estamos inmersas en el ajetreo del apostolado docente, afloramos y anhelamos el fresco del espíritu, y más viniendo de la abadía Cisterciense.
Con todo cariño
           Mª Rosario Benítez (Cheste - Valencia)
 
 
Ya se encuentra en casa
Rvd. Padre: El motivo por el que escribo a su Reverencia es para contarle un gran beneficio obrado por el Hermano Rafael al cual tengo mucha devoción.
Teniendo una hermana muy enferma con una deficiencia cardiaca y después de estar doce días en cuidados intensivos con peligro de su vida, encomendé el problema al Hº Rafael y una de las personas amigas, muy devota del Hermano le hizo la novena, y para tranquilidad de toda la familia, al séptimo día salió de la UVI.
y ha ido mejorando poco a poco, con un pequeño tratamiento y actualmente se encuentra ya en casa.
Gracias a Dios y a la intercesión del Hermano Rafael, al que estoy tan agradecida.
Atentamente
           Una Devota