-
|
Al
Hno. Rafael
- Tu
corto tiempo en la "Trapa"
- Fue
de una grande vivencia
- En
que tuviste experiencia
- De
Dios que tu mente empapa.
- Fuiste
cual ave que escapa
- De
la red del cazador
- En
vuelo arrebatador
- Hacia
las grandes alturas
- Huyendo
de las presuras
- De
este mundo engañador
-
- Caro
Hermano Rafael
- Dios
te envuelve en su silencio
- Y
en ti connoto y presencio
- El
llamear del clavel.
-
- Fuiste
en todo siempre fiel
- A
la voz de tu conciencia
- Que
era grito y exigencia
- De
entregarte a Dios de lleno
- Arrojándote
en su seno,
- Luz
de infinita sapiencia.
Porfirio
Martínez G.
|
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3ª
CONFERENCIA
|
|
En
esta primera conferencia vamos a exponer lo que
pudiéramos llamar: "el esquema del
edificio espiritual del Beato Rafael",
según el P. Teófilo.
Hay
un detalle que no aparece en ninguna de las
biografías que se han escrito a pesar de
que una sido varias. Una de ellas es la que
escribió el P. Paulino Beltrame
Quattrocchi, titulada "Fascinado por el
Absoluto", que en aquel momento era Postulador
General de los Cistercienses. Otra fue la obra
del P. Gonzalo Mª Fernández antiguo
abad de San Isidro, y que tampoco habla de ese
detalle; una tercera fue la excelente y
magnífica obra teológica de
Francisco Cerro Chaves que verificó en la
Gregoriana para conseguir el
doctorado.
¿Por
qué no aparece este detalle que les voy a
decir? Sencillamente por no haber estudiado las
fuentes, o sea los escritos del P.
Teófilo de manera
sistemática.
Es
en los Boletines, es decir, en ese
"Boletín Informativo" que ustedes conocen
y que inauguró el P. Teófilo en
abril del año 1963, donde fue escribiendo
cosas durante treinta años, estudiando la
persona del Hermano Rafael, cómo vio su
evolución y desarrollo
espiritual.
Pues
bien, les voy a repartir una copia de este
esquema, que es todo un estudio del itinerario
espiritual del Beato, tal como lo vio el P.
Teófilo, o sea la síntesis del
edificio espiritual del Hermano Rafael,
según su confesor y director.
|
ESQUEMA
DEL EDIFICIO ESPIRITUAL DEL HERMANO
RAFAEL
I.-
Los cimientos del edificio o la
génesis de la
vocación
1.
Génesis remota:
infancia y adolescencia (8-18
años), en especial, desde la
primera comunión en Burgos en
1919, hasta terminar el Bachillerato
en el Instituto de Oviedo, en
1929.
2.
Génesis inmediata:
primera juventud (18-22
años)
a)
preparación: en
Ávila los veranos de 1929
y 1930
b)
decisión: en la primera
visita a San Isidro el 21 de
septiembre de 1930
c)
maduración: 1931/1932, con
sendas visitas a San
Isidro
d)
resolución: con
ocasión del episodio de la
Pensión del Callao, en
torno al 15 de noviembre de
1933.
II.-
La primera planta o la "felicidad
sensible" de la entrega (22-23
años)
Los
meses monásticos como novicio:
del 15 de enero al 26 de mayo de 1934,
cuando deja el monasterio por
enfermedad.
III.
Entreplanta o lucha con el "destierro"
y la enfermedad: elegido por Dios como
víctima.
1.
Primera fase: con la
esperanza de reanudar el noviciado
(23 años)
a)
creciente desde junio hasta la
revolución de octubre de
1934
b)
truncada del 21 de noviembre de
1934 (entrevista con el P.
Teófilo que le sugiere el
camino del oblatado)
2.
Segunda fase: ante la nueva
perspectiva del oblatado (23-24
años)
a)
crisis aguda hasta febrero de
1935: los "túneles
navideños" de 1934.
b)
lucha espiritual en primavera y
verano de 1935
(Torrelodones)
c)
resolución de
petición de reingreso como
oblato: (Ávila 9 de
octubre de 1935)
d)
"rápido y seguro progreso"
en el otoño ovetense de
1935: cartas a la tía
María.
IV.
La segunda planta o la
identificación kenótica
con Cristo en al camino del oblatado:
la consumación de su
vocación de víctima
(24-27 años)
1.
Primera fase: un año
de soledad y confirmación en
su "nueva vocación", con
cierto predominio de la luz y del
consuelo (del 11 de enero de 1936,
hasta la última salida el 7
de febrero de 1937)
a)
confirmado en su "despojo" con la
"prueba" del P.
Teófilo
b)
más honda soledad en las
navidades de 1936, tras haber
sido rechazado para el servicio
militar en octubre.
2.
Segunda fase: la
"inmolación" en medio de una
noche cerrada, a trechos luminosa
(desde elide febrero de 1937 hasta
su muerte el 26 de abril de
1938)
a)
maduración del "Fiat" en
Villasandino, del 7 de febrero al
15 de diciembre
b)
vuelta al monasterio por cuarta
vez para morir.
|
a)
Un "doble amor" alimentado en la familia y en la
escuela.
Si
Rafael dejó los estudios de arquitectura,
para ingresar en el Monasterio de San Isidro de
Dueñas, fue para convertirse en un gran
"arquitecto espiritual".
Esta
idea de "arquitectura espiritual, es un
símil que nos recuerda el mismo San
Pedro: "piedras vivas, que vais entrando en la
construcción del templo espiritual"
(1ª Pedro 2, 5); y San Pablo al hablarnos
de la "edificación" de la Iglesia
(lª Cor. 14, 5); y la misma Santa Teresa al
recordar "las distintas "moradas del
Castillo"...,; todas ellas, ideas de la
arquitectura que un nuevo lenguaje no solo al
hablar de un edificio, sino el trabajo que
supone el ir construyendo ordenadamente piso
tras piso y paso tras paso.
Pues
bien, este es el símil que nos recuerda
el P. Teófilo al hablarnos de este joven
arquitecto, que dejó los cartabones y
cartapacios, para dedicarse a construir un
edificio espiritual.
Este
edificio, como pueden ver, tiene unos cimientos
de los que vamos a hablar esta tarde, y que no
son otra cosa que la "génesis
remota":infancia y adolescencia; y
también la "inmediata": primera juventud,
de la vocación de Rafael, para luego
hablar de "la primera planta" o sea, de la
primera entrada de los cuatro meses de vida
monástica, hasta su salida obligada; y
"la entreplanta" o intermedio, que es el tiempo
que pasó enfermo fuera del monasterio,
algo muy importante y fundamental, para poder
tener una visión de conjunto y de la
génesis de su vocación; para
terminar con "la segunda planta" que es todo el
camino que Rafael va a seguir desde que
entró por segunda vez en la Trapa, con
una orientación ya muy específica
y que le va a conducir hasta la entrega plena
con Cristo.
Este
esquema está inspirado en el P.
Teófilo y se deduce de sus
escritos.
La
vida y vocación del Hermano Rafael, tiene
dos grande secciones:
-
una primera parte, desde su entrada en el
monasterio, hasta su salida del
noviciado;
-
y una segunda parte, desde su nueva entrada, con
una visión y una vocación
nuevas.
Pero
antes quiero expresarles, lo acertado que ha
sido, que en este primer encuentro de estudios
sobre Maestros de Espiritualidad" celebrado en
este Centro de Valladolid, se haya dedicado esta
primera sesión al Hermano
Rafael.
Y
digo que es un gran acierto, porque a parte de
la fuerte convocatoria de que goza, el Hermano
Rafael es en este momento, un
actualización muy original, no solo
porque concierta con el modo y la vida de los
Padres y grandes Maestros y místicos
antiguos del siglo XVI, sobre todo con San Juan
de la Cruz, a quien cita con tanta frecuencia, y
del que afirma que "es el Santo en el que
encuentro tantas veces, pensamientos que parecen
escritos para mi"; sino también porque es
una actualización de ese vivir
"sólo para Dios" dentro del contexto de
un siglo XX, tan distinto al XVI; un siglo del
ateísmo más obcecado y del
más empedernido agnosticismo; y es en
medio de este siglo, donde Rafael supo vivir ese
"sólo Dios" de manera tan vital y
absoluta, que le llevó a la muerte a los
27 años; muerte que era también
consecuencia de las grandes tragedias del siglo
XX; siglo de los episodios y violencias
más tremendas de la historia de la
humanidad, de las que el fue testigo, en parte a
causa de los sistemas anticristianos que dieron
lugar al siglo del horror.
Porque
el siglo XX fue el siglo del horror, de las
mayores muertes, de los genocidios más
crueles y de las catástrofes más
espantosas, siendo al mismo tiempo el siglo de
los mayores errores, aunque esto último
no se quiere a veces reconocer.
La
vida del Hermano Rafael es un ejemplo de la vida
mística de la Iglesia, llevada a cabo en
el contexto de un siglo antihumanista, en nombre
del humanismo no cristiano. Vamos pues a ver,
las grandes líneas de este camino seguido
por el Hermano Rafael.
Hay
una cosa que me ha llamado grandemente la
atención, y es: cómo el camino del
Hermano Rafael está marcado por hechos,
personas y acontecimientos
providenciales
Esto
no es algo original en el, ya que todas nuestras
vidas están marcadas por algo que no son
meras casualidades, sino situaciones de un plan
que tiende a un fin, que tiene circunstancias
especiales, y se dirige hacia una meta con
mediaciones también especiales no solo
para esa persona, sino también para otras
muchas, en que se percibe la permisión de
Dios en sus vidas, y que según el P.
Teófilo en la vida del Hermano Rafael
está muy marcado.
Comenzamos
entonces, con el plan remoto de la primera
providencia de Dios que es: la familia y la
escuela.
Ahí
está el origen remoto de la vida
cristiana de Rafael; son las primeras
mediaciones humanas: el se encontró con
una familia de unas características
concretas, cosas que subraya mucho el P.
Teófilo, sobre todo cuando comienza a
investigar lo que había sido la vida de
aquel monje, que el no había conocido,
pero que luego se fue enterando al hablar con su
madre, con las religiosas Esclavas del
Corazón de Jesús, con D. Eugenio
Tamayo y también con los tíos del
Hermano Rafael, viendo de donde venia aquella
obra maestra de la gracia.
¿De
dónde venia?. Venia de una familia que
supo guiar y acompañar el despertar
religioso de su hijo, y luego de aceptar con
gozo, incluso estimular, su entrega a Dios en la
vida monástica.
El
papel de la madre está particularmente
subrayado. Dña Mercedes fue la
protagonista de la formación cristiana de
sus hijos. Algo que en llamó la
atención al P. Teófilo, fue esa
formación materna: lo bien que
acertó de palabra y de obra a iniciar a
sus hijos en la vida sacramental de la
Iglesia.
"Yo
se, escribe, que..., además de
enseñarles los primarios ejercicios de
piedad para que se acostumbraran a rezar con
cariño a Jesús y Maria, les
ayudó a aprender el catecismo
íntegramente de modo que estuvieran
preparados para recibir con mucho fruto
espiritual los Sacramentos de la Penitencia y de
la. Comunión".
Desde
ahí traza el P. Teófilo una
línea que conduce a la vocación
monástica:
"Esto
significa que cuando el niño Rafael...
recibió por primera vez la
Comunión a los ocho años y medio,
estaba plenamente preparado para conocer y amar
a quien iba a recibir; por eso, desde aquel
día..., se estableció un lazo tan
apretado y a la vez tan dulce entre Jesús
y Rafael que, según me aseguró
el mismo cuando ya se acercaba a la meta de
su carrera, no se llegó a romper, ni
siquiera aflojar, en toda su vida... Debido a
esto Rafael buscaba siempre todas las ocasiones
que podía para estar a solas con El...
hasta que por fin logró estabilizar
más sus relaciones intimas y en solitario
bajo las arcadas del recoleto claustro de San
Isidro de Dueñas.
En
la familia se inició, pues, Rafael en el
trato personal con Dios hecho hombre y vivo en
la Eucaristía. Y también,
naturalmente, con aquella de quien el Hijo
eterno tomó su cuerpo humano, con
María. Los sacramentos de Cristo y la
piedad mariana van unidos y se reclaman
mutuamente. El P. Teófilo lo pone de
relieve con frecuencia:
"Tres
potentes resortes impulsaron a Rafael a correr
hacia la cumbre de la santidad: Maria, la
Eucaristía y el Crucifijo. Los dos
primeros avanzaron enlazados desde los albores
de la infancia de Rafael. El tercero
surgió vigoroso y absorbente en la
última etapa de su vida, vida de enfermo,
de víctima.
Sigue
contando otras cosas referentes a la influencia
de la formación de los colegios de los
Jesuitas en la profundización de la
piedad de la piedad mariana de nuestro
Hermano:
"Un
año después ingresó en el
Colegio de la Compañía de
Jesús, donde bien pronto se alistó
como congregante de Maria Inmaculada para poder
disfrutar del privilegio de comulgar todos los
domingos y fiestas, aun estando
enfermo".
De
ahí pues "los dos amores" de la infancia
y de la juventud de Rafael, que, según el
P: Teófilo, están en el origen
más remoto y profundo de su
vocación monástica: el amor, en la
Eucaristía, al Dios encarnado, y a Maria
en la mujer que fue humilde protagonista del
designio divino de hacerse uno de
nosotros.
Dos
amores que se fueron haciendo cada vez
más absorbentes . Y como esos amores
están también en el alma de la
Orden Cisterciense, el P. Teófilo no duda
en afirmar, que ahí está
también la base de la opción
posterior de Rafael por ese concreto camino
monástico.
"Este
doble amor, eucarístico y mariano,
llegaron a cobrar tanta fuerza, llegaron a
hacerse en Rafael tan imprescindibles, que le
impulsaron a entrar en una Orden religiosa cuya
vida litúrgica es intensamente
eucarística y mariana. Rafael no
paró hasta formar parte en las filas de
los hijos de San Bernardo, el melifluo
capellán de María y uno de los
más finos amantes de la Humanidad de
Jesús Hijo de Dios".
A
renglón seguido, el P. Teófilo
afirma con toda rotundidad que no hay razones
más importantes que esos dos amores en la
vocación de Rafael al Cister:
"Estos
dos amores fueron los principales móviles
de su ingreso en la Orden
Cisterciense"
El
cristocentrismo católico, que se halla en
la raíz del monacato y, en concreto en la
vocación monástica de Rafael,
lejos de minusvalorar o menospreciar los
sacramentos, los honra y vive de ellos. Una vida
sacramental adecuada impide el extravío
autosuficiente de la especulación y de la
falsa mística antropocéntrica, que
encerrando al ser humano en sus propias ideas y
deseos, le obstruye el acceso a la fe que da la
vida, o si ya era creyente, acaba por apartarle
de ella.
b)
El carácter de un "Buscador de
Dios"
Cuando
el P. Teófilo se encontró con
Rafael novicio, que era ya una obra maestra de
la gracia, se preocupó de conocer
cómo había sido antes aquel ser
humano que de tal manera se había dejado
modelar por Dios.
Llegado
el momento, buscó en Oviedo lugares y
personas que le hablaran de su Rafael. Pudo ver
la capilla de las religiosas Esclavas del
Corazón de Jesús. Ellas mismas
testificaron que,
"al
llegar a la capilla se postraba de rodillas con
los ojos clavados en el tabernáculo
permaneciendo largo tiempo inmóvil y como
estático, no menos de una hora en dulce
contemplación del Amado".
Otro
testigo cualificado en Oviedo, fue su maestro de
pintura D. Eugenio Tamayo:
"Un
día me acerqué a este pintor
paisajista, y le pregunté qué
recuerdos conservaba de su predilecto
discípulo Rafael. Apenas pronuncié
este nombre, se le humedecieron los ojos,
deslizándose unas furtivas
lágrimas; luego me hizo subir con el al
desván o estudio de pintura, que estaba
en lo más alto de la casa, y llorando me
dijo: Mire padre, ese caballete es el que
usó Rafael. Siempre le recuerdo de pie
frente al mismo, horas y horas de silencio... se
le veía ausentarse de cuanto le rodeaba y
completamente absorto en su trabajo. Ya entonces
vi en el algo especial que me atraía
irresistiblemente..., y al correr de los
años, cuando ya Rafael era un hombre de
una madurez de juicio superior a su edad,
comprendí que aquel espíritu
selectísimo no servía para el
tráfico de la vida vulgar. Algo
había en el que le encaminaba hacia
alturas mayores, y obtuve muy pronto sus
confidencias intimas, siendo yo el primero que
oi de sus labios su deseo de una vida asceta,
silenciosa, aún no definida"
Testimonio
conmovedor. El profesor de Rafael, privilegiado
por éste por su confidencia, por
más que, según parece, no se
mostrara especialmente religioso, percibe en su
discípulo un modo de ser que
podríamos denominar naturalmente
contemplativo.
En
este momento Rafael todavía no
conocía la Trapa ni la Orden
Cisterciense, y solo dijo a su profesor que
deseaba una vida religiosa, que se iría
definiendo, gracias a una serie de
acontecimientos providenciales:
-
providencial había sido el nacer en una
familia cristiana y el estudiar en un colegio de
Jesuitas;
-
providencial el haber tenido a este. maestro con
quien desahogarse;
-
y providencial el haberse encontrado con la vida
trapense, Cisterciense.
¿Cómo
se encontró con ella? En medio de su
carrera.
Pero
el P. Teófilo no se queda ahí, en
algo idealizado, mostrándolo como un
hombre con gran amor a la Eucaristía y
con una sensibilidad contemplativa, natural,
amante del silencio.
Hay
otras cosas, la otra cara de la moneda de las
que otros autores no hablan, por ejemplo, su
tío Polín que escribió "Un
secreto de la Trapa", el primer libro sobre
Rafael el año 1944, seis años
después de su muerte. En el Habla de su
sensibilidad profunda, pero no de sus faltas;
antes bien, niega que las tuviera, y ni
aún defectos de
carácter.
Sin
embargo, hay un .estudio que se hizo con motivo
del 50 aniversario de la muerte del Hermano
Rafael en el que el P. Ismael Bengoechea, ocd.
habla de "Los defectos del Hermano Rafael: amigo
de la "buena vida", refinamiento,
hipersensibilidad etc. (Cfr. "Cistercium"n0 174
de 1988, pags.171-198).
Los
santos no nacen santos, tienen cualidades
magnificas pero tienen también un
carácter especial que les hace capaces de
responder en un momento oportuno a la
invitación de la gracia en sus
vidas.
Dejamos
aquí esta primera parte, para ver
enseguida cómo descubre Rafael la Trapa,
y cuándo decide visitar el
Monasterio.
-
Juan
Antonio Martínez
Camino
-
Secretario
de la Conferencia Episcopal
Española.
|

La fecha del día 9 de abril, fue
anunciada con anticipación por la prensa
y los medios de comunicación. En efecto,
a las 10 de la mañana, los monjes de San
Isidro de Dueñas, se disponían a
cantar la hora de tercia; hora litúrgica
en la que se pide de manera especial, ayuda e
iluminación al Espíritu
Santo.
Este día estuvo presidida por nuestro
Sr. Obispo D. Rafael Palmero Ramos, quien al
término de la cual, procedió a la
Sesión de apertura del Proceso Diocesano
para la Canonización del Beato Rafael,
ante la Comunidad de monjes y una asamblea
numerosa a de fieles.
Compareció el Rvdo. P. Alberico Feliz
Carbajal O.C.S.O. Vicepostulador de la causa de
canonización, según consta por el
mandato procuratorio que exhibe, y pidió
que se procediese a la apertura del proceso
sobre la presunta curación milagrosa
atribuida al Beato Rafael Arnáiz
Barón.
Oída la petición del
Vicepostulador, el Excmo. Sr. Obispo, a
requerimiento del promotor de Justicia,
examinó el mandato procuratorio e hizo
entrega del mismo al Juez Delegado y al Promotor
de Justicia para que inspeccionasen y, no
habiendo nada que oponer al dicho mandato, el
Excmo. Sr. Obispo lo admitió como
legítimo.
Los nombramientos del Proceso fueron los
siguientes:
- -
M.I.Sr. Don Ginés Ampudia Caballero,
Juez Delegado
- -
Rvdo. Sr. D. Antonio García Redondo
Promotor de Justicia
- -
Fr. Juan Javier Martín
Hernández O.C.S.O. Notario
Actuario
- -
Dom. Enrique Trigueros Castillo Abad del
Monasterio Cisterciense de San Isidro de
dueñas, Notario adjunto
- -
Notario "ad casum"de la Curia diocesana Rvdo.
D. José María Gómez
Laso.
Una vez designados los cargos y revisados
los documentos, todos y cada uno prestaron
juramento, estamparon su sello particular, y
señalaron como lugar de las audiencias en
que se han de ejecutar las pruebas, el
Monasterio Cisterciense de San Isidro de
Dueñas. Como días y horas de las
sesiones señalaron todos los días
laborales de la semana, desde las 10 horas de la
mañana a las 18 horas.
Exposición
del "posible milagro" para la
Canonización.
Excelencia
Reverendísima:
En calidad de Vicepostulador, y con plenos
poderes conferidos por la Postuladora General de
la Orden Cisterciense de la Estrecha Observancia
(OCSO), presento a su Excelencia
Reverendísima la siguiente
instancia:
Desde el año 2003 hasta el momento,
como Vd. bien sabe, me ha prestado todo su apoyo
e interés para llegar a comprobar y
seguir estudiando una curación al parecer
"milagrosa" atribuida a la intercesión
del Beato Rafael Arnáiz
Barón.
Y habiendo cumplido todos los requisitos
preliminares, y obtenido su Excelencia el
traslado de poderes de competencia para llevar a
cabo en Proceso en su Diócesis, por la
presente pido que forme y constituya el tribunal
diocesano para proceder a la
investigación canónica del
presunto "milagro".
El tema se relaciona con Dña.
Begoña León Alonso, que
nació el 21 de junio de 1970 en Madrid, y
vive domiciliada en la misma capital de
España, Avenida de los Poblados
número 44, lº B.
Todo comenzó, cuando a los dos meses
de la segunda gestación, tuvo que ser
ingresada en la "Clínica Belén",
que era donde le llevaban el seguimiento
médico. Permaneció allí una
semana por motivo de deshidratación, y
después de las atenciones médicas
pertinentes, todo pareció estabilizarse,
por lo que le dieron de alta, siguiendo en su
casa y en su empleo una vida normal.
Sin embargo a los cinco meses de embarazo,
comenzó a sentir contracciones,
esporádicas al principio, pero constantes
más tarde. Un día yendo al
trabajo, viendo que persistían,
decidió irse al Hospital. Después
de una semana de atenciones, volvió a
casa con un tratamiento para las contracciones y
reposo absoluto.
En vísperas de Navidad,
comenzó con un dolor de cabeza espantoso,
que le hizo pasar toda la noche en vela;
llamando al tocólogo de cabecera,
después de explicarle las
características de la dolencia, le
recetó "paracetamenol", pero sin
resultado positivo, pues el dolor
persistió durante ocho días con
sus noches.
El momento álgido fue el mismo
día de Navidad, 25 de diciembre del 2000:
de repente, durante la comida del medio
día, además del intenso dolor de
cabeza y las repetidas contracciones, se le
presentaron vómitos, diarreas, fuerte
dolor de vientre y un mareo profundo que le
impedía toda seguridad, por lo que
tuvieron que llamar a la ambulancia, pues los
dolores eran insoportables: aquello no era un
parto normal.
|

|
Fue conducida a la "Clínica
Belén", donde el médico
de urgencias le pronosticó
equivocadamente una gastroenteritis.
Avisado el médico titular, vio
que había sufrimiento fetal, por
lo que llamando al Hospital "Gregorio
Marañón" pasó
directamente al quirófano, donde
le hicieron la cesárea. Una vez
terminada, el cirujano se
presentó ante la familia y dijo
al padre de Begoña, que
había nacido una niña y
que estaba sana y bien, pero que
respecto a su hija no había
esperanza.
Había tenido una subida de
tensión altísima llamada
"eclampsia" y no creían que el
corazón aguantara.
|
Se añadió a esto un fallo
hepático; tenía hemorragias
internas por lo cual la ingresaron en
Reanimación, pues sufría el
"Síndrome de Hellp". Cuando
despertó de la anestesia Begoña se
sentía morir y pronto volvió a
quedar inconsciente.
Y fue en este momento álgido de su
gravedad, cuando su mejor amiga, se
enteró de que estaba tan enferma y
comenzó a rezar por ella, y a pedir al
Hermano Rafael por su
salvación.
Mientras tanto, la salud de Begoña
empeoraba, y tuvieron que operarla por segunda
vez. Como los médicos sabían que
corría peligro con la anestesia total,
decidieron operarla tan sólo con la
sedación que tenía ya
puesta.
El momento más crítico se
produce a las cuarenta y ocho horas siguientes a
esta operación quirúrgica urgente,
realizada el 30 de diciembre por la tarde, con
pronóstico fatal, y con mortalidad
esperada del cien por cien. El cuadro
médico estaba resultando aún
más negativo a causa de las hemorragias
internas, a las que acompañaron varios
infartos cerebrales.
Finalmente le dio una "distress
respiratoria", por lo que tuvieron que entubar a
la enferma. Llamaron a la familia y le dijeron
que ya era imposible que siguiera con vida, que
era cuestión de horas o de días,
pero que ya no contasen con ella. La lloraron y
le administraron el último de los
Sacramentos: la Unción de los
enfermos.
Por entonces, una de las amigas, Dña
Josefa Maria González Cueva,
familiarmente "Josefina", visitó el
Monasterio de San Bernardo en Burgos, y
pidió a las monjas que oraran por
Begoña encomendándoselo al Hermano
Rafael, "¡sólo al Hermano
Rafael!".
|

|
El seis de enero, fiesta de la
Epifanía y día de Reyes,
despertó con alegría de
todos, a pesar de estar completamente
entubada. En este estado, lo más
difícil fue el comienzo de la
alimentación. A pesar de todo
siguió en el empeño de
ingerir algún
alimento.
La próxima meta era la de
poder moverse sola; cada día
progresaba un poco más e iba
moviendo mejor las extremidades a pesar
de que aún le era imposible
ponerse en pie.
Los días iban pasando, hasta
que llegó el momento, el
día feliz en que le dieron la
noticia del alta en Reanimación.
En silla de ruedas le acercaron las
enfermeras a la incubadora donde se
hallaba su niña, y al verla
lloró de
alegría.
|
Poco a poco fueron quitando más
cables: el oxigeno, la sonda, el suero, de modo
que ya podía alimentarse por si misma.
Siguieron haciendo infinidad de pruebas y
análisis y el resultado era siempre
positivo y estable: todo su cuerpo y sus
órganos habían estado paralizados
y ahora todo funcionaba bien: ¡era
milagroso!.
Al fin llegó el momento tan
soñado: el 25 de enero de 2001, le
comunicaron que al día siguiente, le
daban definitivamente de alta. Su respuesta fue:
"¡Señor gracias, me voy a casa!"...
Y todo ha ido tan bien que ni en la madre ni en
la niña ha quedado secuela ninguna,
gracias a Dios y al Beato Rafael.
A vista de los hechos expresados, el
infrascrito Vicepostulador, ruega a su
Excelencia Reverendísima, se digne
instruir un Proceso Canónico sobre el
supuesto hecho milagroso, atribuido al dicho
Beato Hermano Rafael Arnáiz Barón,
cuya Canonización es ardientemente
deseada por miles de devotos.
-
Fr. Mª Alberico Feliz
Carbajal
-
Vicepostulador
Después
de exponer una pequeña síntesis
biográfica del Hermano Rafael, de
exhortar el Sr. Obispo a la imitación de
sus virtudes y de dar las gracias el P. Abad a
toda la asamblea, el acto de apertura del
Proceso Diocesano se clausuró cantando el
"Regina Coeli" a la Virgen de la Trapa, como
último ruego a la "Señora", para
que glorifique a Rafael que tanto la
quiso.
|
RUEGO
Con
estos acontecimientos, que pudieran ser
el final de la meta que perseguimos,
que es la canonización de
nuestro Hermano Rafael, queremos llamar
encarecidamente la atención a
nuestros lectores.
Nuestro ruego es de intensificar
nuestra oración en favor de este
evento jubiloso; y junto con la
oración llamar a las puertas de
vuestra caridad en sentido de
generosidad económica, ya que
los gastos en esta última etapa,
no dejan de ser cuantiosos.
Esperamos ser escuchados, y desde este
momento, nuestro agradecimiento
más cordial y
profundo.
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Por
haberse celebrado este año a las
6,30, la asistencia a la misa fue mucho
más concurrida que otros
años. Se integraron las
Vísperas, y al final se dio a
besar y venerar la reliquia del
Beato.
Fue
presidida por el P. Abad, y esta fue su
homilía.
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La
persona del hermano Rafael es una de las figuras
que con el paso del tiempo parece que se va
agrandando, en la medida que se profundiza en
sus escritos y en la medida en que va saliendo
de su monasterio y se va extendiendo a lo largo
de la Iglesia universal, el conocimiento de su
sanidad a través de sus escritos y de la
devoción de tantas personas que se
encomiendan a su intercesión.
Para
nuestra comunidad ha sido siempre una figura
entrañable, diría que
doméstica, corno que casi parece que fue
ayer cuando se le veía caminar por
nuestros claustros o estar confinado en la
enfermería.
Y
sin embargo, a medida que su figura va tomando
nuevos contornos, y se va dando a conocer
más y más, al menos yo, tengo la
impresión de que se nos va escapando.
Nuevos estudios, nuevos libros sobre el Beato,
nuevas canciones..., va perdiendo algo de su
íntima sencillez de oblato de San Isidro,
para irse convirtiendo poco a poco, en un gran
santo de la Iglesia universal, en el orante, el
escritor delicado y perspicaz en su experiencia
de Dios, amante de Maria Santísima, y en
fin, en el seguidor incansable del Señor
Jesús que le llamó a su
seguimiento y al que amó con todo su
corazón, con toda su alma con todas sus
fuerzas.
Entre
las muchas páginas que podríamos
citar de Rafael, creo que en las meditaciones de
su última época, que el titula
"Dios y mi alma", encontramos textos de una
intensidad, y unos deseos de Dios, que
valdrían ellas solas para calificarle de
gran místico, como otros autores
autorizados lo han hecho. El 4 de marzo del 38,
dice:
"Cojo
hoy en nombre de Dios la pluma, par que mis
palabras al estampa rse en el blanco papel,
sirvan de perpetua alabanza al Dios bendito,
autor de mi vida, de mi alma y de mi
corazón.
Quisiera
que el universo entero, con todos los planetas,
los astros todos, y los innumerables sistemas
siderales, fueran una inmensa superficie tersa
donde poder escribir el nombre de
Dios.
Quisiera
que mi voz fuera más potente que mil
truenos, y más fuerte que el
ímpetu del mar, y más terrible que
el fragor de los volcanes, para solo decir,
Dios.
Quisiera
que mi corazón fuera tan grande como el
cielo, pero como el de los ángeles,
sencillo como la paloma para en el tener a
Dios.
Y
en una meditación anterior, del 28 de
febrero, expresando su decepción de las
criaturas, y de su deseo de sólo Dios,
expresa como puede ,en el lenguaje humano, lo
que su corazón, en aquel momento
atormentado, está experimentando, y
cómo Dios le llevó a comprender
que lo único que merece la pena en esta
vida es el "Sólo Dios".
Escribe
Rafael:
"Hubo
un tiempo en que busqué al hombre...,
busqué su consuelo.... busqué a
Dios en la criatura..., vana ilusión...
cuánto me ha hecho sufrir.
El
otro día vi y entendí algo que me
llenó el alma de turbación...
¿Cómo es posible, Dios mío?
Soy hombre y sufrí... ¿cómo
no? No podía estudiar, ni rezar, ni
pensar en otra cosa ... Dios mío, Dios
mío ¿dónde están los
que te aman?.
No
cabe duda que son los quejidos de un alma
enamorada que desea ardientemente a Dios, y
comprueba con dolor que no es amada por el resto
de las criaturas. Y sin embargo su alma
está llagada de ese amor, que deja de
herir su corazón, y le lleva a buscarle
de modo incansable.
Estas
páginas de Rafael nos recuerdan a las del
otro gran místico español, san
Juan de la Cruz, al que nos consta que Rafael
leyó y meditó:
- ¡Descubre
tu presencia
- y
máteme tu vista y hermosura
mira que la dolencia
- de
amor, no se cura
- sino
con la presencia y la
figura!
- ¡Oh
cristalina fuente,
- si
en esos tus semblantes
plateados
- formases
de repente
- los
ojos deseados
- que
tengo en mis entrañas
dibujados!
|
En
estas canciones se está expresando el
ansia de la esposa, (el alma fiel) que ya ha
experimentado las gracias del esposo (Dios), y
que una vez que ha saboreado el amor de Dios
sólo desea llegar a poseerlo en plenitud.
Plenitud de su presencia por siempre, cosa que
solo será posible cuando traspase el
umbral de esta vida, y llegue a descansar
plenamente en Dios.
¿Cómo
es la mirada de Dios para dejar tan herida de
amor al alma? Algunos textos del evangelio nos
lo pueden aclarar. Mirada de misericordia,
cuando se dirige a la adúltera y
mirándola le dice: "Mujer, nadie te ha
condenado; pues yo tampoco; vete en paz y en
adelante no peques más. Mirada de amor,
cuando el joven rico le dice que desde
pequeño ha guardado todos los
mandamientos. Deseando comunicarle sus dones a
través de la presencia por
afección espiritual, le dice: una sola
cosa te falta. Pero el joven rico no tuvo fuerza
par desprenderse de la única cosa que le
faltaba, y por eso se marchó sin que dios
le pudiera comunicar todas esas intimidades que
le tenía reservado; sin embargo la mirada
de Dios fue una mirada de amor. Y sobre todo la
mirada profunda, que recrea, deleita y
transforma, como fue la mirada que
dirigió a Mateo, cuando le dijo:
¡Sígueme!, y dejando todo su dinero
encima de la mesa, marchó inmediatamente
detrás del Señor.
Esa
mirada profunda amorosa y transformante es la
que ha sentido la esposa, (la que sintió
Rafael) y por ello ya no busca otra cosa que
volver a ver los ojos del Amado. Mira en las
cristalinas fuentes, y diríamos que en su
entorno una y mil veces esperando que se
formasen de repente los ojos del Amado que
están en sus entrañas
dibujados.
La
experiencia de Dios cuando es auténtica y
profunda, nunca se puede olvidar, y es fortaleza
para los momentos difíciles, en los que
parece que se ha perdido al Amado, pero que de
alguna manera ha dejado su impronta en el alma,
que no la puede olvidar.
"La
dolencia del amor no se cura, sino con la
presencia y la figura". La dolencia de amor es
lo que desde el principio de la canción
ha manifestado la esposa: " como el ciervo
huiste habiéndome herido; salí
tras ti clamando y ya eras ido" Tras haber
experimentado las delicias del amor del esposo,
(la experiencia de Dios), la esposa ha quedado
herida de amor y con pasión
buscará de nuevo los regalos del esposo,
por eso en las siguientes canciones irá
buscando por los montes y riberas, los bosques y
espesuras, sin encontrar consuelo, porque no
acaba de encontrar la plenitud del amor del
esposo en todas esas cosas que, aún
reflejando las perfecciones de Dios por ser sus
criaturas, (vestidos los dejó de su
hermosura), no son Dios.
Y
por ello exclamará la esposa:
¿quién podrá sanarme?; pues
aunque todas las criaturas le van mil gracias
refiriendo de su Amado, con un gran quejido
seguirá insistiendo que ya no le
"envíe más mensajero, que no saben
decirme lo que quiero", ya que esa llaga de
amor, esa herida que lleva la esposa
después de haber experimentado el amor de
Dios y haber fijado en el interior de sus
entrañas los ojos del Amado,
terminará diciendo que la dolencia de
amor no se cura sino con la presencia y la
figura. Solo cuando veamos a Dios cara a cara y
le disfrutemos por toda la eternidad, se
podrá aplacar la llaga del amor y por
consiguiente entrar en la dimensión del
amor de Dios, que es eterno y sin
fisuras.
La
aplicación a nuestra vida personal, es
que mientras el corazón del hombre no
esté llagado, herido por el amor de Dios,
El no se entregará de veras al hombre. Y
como dice San Bernardo, nuestro esposo es un
esposo púdico, que no se entregará
a la vida de otros "amantes". Es decir. que
mientras el corazón no esté
purificado de otros amores mundanos y terrenos,
nunca se entregará de veras Dios al alma
que, aunque le busque con pasión, no lo
alcanzará al no estar su corazón
totalmente "llagado" por el amor de
Dios.
La
vida ascética y de renuncia a otros
amores es necesaria para conseguir el amor pleno
de Dios. Así lo explica
Rafael:
"Si
el mundo que busca a Dios... supiera. Si
supieran esos sabios que buscan a Dios en la
ciencia, y en las eternas discusiones... Si
supieran los hombres dónde se encuentra
Dios. Insensatos y necios, que buscáis a
Dios donde no está. Escuchad y asombraos.
Dios está en el corazón del
hombre... yo lo se, Pero mirad. Dios vive en el
corazón del hombre, cuando este
corazón vive desprendido de todo lo que
no es El."
Creo
que la mejor manera de terminar este
pequeño comentario, es con la cita de un
texto del mismo San Juan de la Cruz, que expresa
como nadie la misma idea de Rafael:
"¡Oh
almas criadas para estas grandezas y para ellas
llamadas! ¿qué hacéis?,
¿en qué os entretenéis?
Vuestras pretensiones son bajezas y vuestras
posesiones miserias. ¡ Oh miserable ceguera
de los ojos de vuestra alma, pues para tanta luz
estáis ciegos y para tan grandes voces
sordos, no viendo que en tanto que
buscáis grandezas y glorias, os
quedáis miserables y bajos, de tantos
bienes hechos , ignorantes e
indignos"!
-
Dom
Enrique Trigueros Castillo
-
Abad de San Isidro de
Dueñas
|
|
Celebración
en la Parroquia de Burgos
27
de abril
|
El
27 de abril es el día
señalado para celebrar la fiesta
del Hermano Rafael en su parroquia.
Hubo todo un programa de cinco
días, desde el "Chupinazo" el
día 25, hasta la Misa Solemne
concelebrada y presidida por D. Odorico
Arranz.
En
la imposibilidad de transmitir su
homilía por falta de
audición de la cinta
magnetofónica, copio este
testimonio precioso que salió
ese mismo día en el "Diario de
Burgos
|
BEATO
RAFAEL ARNÁIZ
Conocer
a las personas nos da una posibilidad muy grande
de poder amarlas. El conocimiento nos lleva a
agradecer lo bueno o disculpar y perdonar lo
negativo. El conocimiento de las personas y de
las cosas nos lleva a comprenderlas y en
definitiva a quererlas.
Lo
santo, lo bueno, lo justo, son dones y regalos
que el Espíritu Santo da a los hombres y
mujeres de todo tiempo y lugar. Aquellos que lo
conocen, normalmente, lo aman y si lo aman lo
viven y lo sienten desde la gratitud y el
servicio. Lo santo, lo bueno y lo justo es
tangible, y tiene su visualización en el
querer y en el obrar de muchos hombres y
mujeres. Lo santo es lo mejor que tiene o puede
tener el ser humano. Es más, está
creado para serlo, esa es su plenitud de
vida.
La
Parroquia del Beato Rafael Arnáiz
Barón, de Burgos, es una parroquia joven,
que en su andadura como comunidad creyente, ha
mirado y contemplado en el Hermano Rafael un
ejemplo de vida, de vida cristiana. Mirar lo
justo, lo bueno y lo bello es tendencia de la
vida humana que es recreada y formada desde
estas realidades vitales de la vida, porque el
ojo ve, el corazón ama, y la mente
discierne desde la libertad y la responsabilidad
de vida. El titular de una Parroquia es un
regalo de Cristo y de la iglesia para esa
Comunidad.
No
suele ser ni debe ser el hombre algo caprichoso,
ni de moda. Tomar un nombre es desarrollar y
vivir lo que significa. Sin duda el Beato Rafael
Arnáiz Barón tiene una riqueza de
vida humana y cristiana que al amparo de la
Comunión de los Santos estará
llenando de esperanza y ánimos renovados
de vida cristiana a esa Comunidad parroquial del
Hermano Rafael.
A
cada momento de la vida de la Iglesia le
corresponde testimoniar, anunciar y vivir un don
del Espíritu que la Iglesia y el Mundo
necesita con mayor premura y clarividencia. Este
tercer milenio, dijo Juan Pablo II, la Iglesia
debe mostrar con gestos y acciones la ternura y
el cariño de Dios.
La
ternura y el cariño de Dios no puede ser
una expresión más, sino la
verdadera comprensión de Dios manifestada
y revelada en el don de Jesús, su Hijo.
Este regalo de la ternura y el cariño de
Dios, la tradujo Rafael en la confianza y
entrega de su vida a Dios como Padre de amor y
de misericordia, en el que ponía sus
manos, es decir, su vida.
Una
mala concepción de Dios es una mala
concepción de la persona humana y sobre
todo de vivirla. Los Santos, y en este caso el
Hermano Rafael Arnáiz Barón han
concebido por don y regalo del Espíritu
una verdadera fe en Dios en el pensar, en el
querer y en el obrar, su fruto de santidad. La
santidad de vida es algo germinal y connatural
al ser humano. Así fue creado por
Dios.
El
mal ha roto la armonía y la verdadera
dignidad de la persona. Recreados y dignificados
con el don Pascual estamos llamados a vivir la
vocación cristiana como regalo y meta de
nuestra vida.
Rafael
Arnáiz Barón testigo de la ternura
y cariño del Dios es aliento y esperanza
para esta Comunidad Parroquial del Beato Rafael,
que abre sus puertas al corazón de la
fiesta que cada año hace memoria de su
origen, de su presente y de su futuro,
trabajando bien hoy y por un mañana
mejor. ¡Felices Fiestas!
Miguel
Ángel Delgado
LA
MÍSTICA DEL HERMANO RAFAEL
Para
el Beato Hermano Rafael, el lema de su vida fue
"¡Sólo Dios!".
Los
grandes místicos del siglo XVI, Santa
Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz,
Fray Luis de León, fueron forjadores de
un misticismo pletórico de ansiedad por
encontrar una comunicación directa de sus
almas con Dios.
Fray
Luis de León decía:
- "Y
con pobre mesa y casa
- en
el campo deleitoso,
- con
sólo Dios se acompasa,
- y
solas su vida pasa:
- ni
envidiado, ni
envidioso".
|
San
Juan de la Cruz, en su campo espiritual entre el
alma y Cristo su esposo:
- "¿A
dónde te
escondiste,
- Amado
y me dejaste con
gemido?,
- como
el ciervo huiste,
- habiéndome
herido
- salí
tras ti clamando y ya eras
ido".
|
O
Santa Teresa de Jesús en versos del amor
de Dios que en si tenía:
- "Aquesta
divina unión,
- del
amor con que yo
vivo,
- hace
a Dios ser mi
cautivo,
- y
libre mi
corazón;
- mas
causa en mi tal
pasión
- ver
a Dios mi
prisionero,
- que
muero porque no
muero".
|
El
Hermano Rafael nos dice como una oración
la estrofa 35 del Cántico B de San Juan
de la Cruz:
"En
soledad vivía / y en soledad ha puesto ya
su nido / y en soledad la guía / a solas
su querido / también en soledad de amor
herido".
En
una carta de Rafael al P. Maestro de novicios,
decía:"El Monasterio va a ser para mi dos
cosas: primero, un rincón del mundo,
donde sin trabas pueda alabar a Dios noche y
día; y segundo, un purgatorio en la
tierra donde pueda purificarme, perfeccionarme y
llegar a ser santo".
En
otro escrito afirma: "Dios es mi dueño
absoluto y yo su siervo que obedece y calla.
Bendito sea Dios y bendita sea mi enfermedad,
que es el modo del que El se vale para cumplir
sus designios en mi insignificante persona",
escribía el Beato Hermano Rafael
abandonado al Ser Supremo, abrazando la
Cruz.
Con
su mística de la Cruz, y con su lema
Sólo Dios, va camino de la
santidad, dejándonos un ejemplo
místico de la unión con Dios.
"¡Sólo Dios!".
Gonzalo Arroyo Iglesia
|
|
30
de abril
- Como
en años anteriores, el
día 30 de abril se
celebró el "Cuarto Concurso
literario Beato Rafael" patrocinado
por la Asociación "Ecos del
Odra a la Virgen del Carmen" de
Villasandino. Este es el trabajo que
consiguió el primer premio,
con el título
de:
|
"LA
SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA EN LA
ESPIRITUALIDAD DEL HERMANO
RAFAEL"
- Una
gran señal apareció en
el cielo. una mujer vestida de sol,
con la Luna bajo sus pies y una
corona de doce estrellas sobre su
cabeza..." (Ap.
12,1)
|
La
Señora sabe que se acerca el momento del
encuentro definitivo. El Tabernáculo
precioso que llevó al Verbo Eterno en su
seno virginal, anhela ya la total
posesión de Dios. Sonríe y
asiente...
Mi
alimento es cumplir la voluntad de Dios. He
aquí la esclava del Señor.
Hágase en mí según su
palabra.
Siempre
fiel, inocente, purísima, se lanza al mar
insondable de los designios divinos. Cierra,
confiada, sus ojos a este mundo. Su
último pensamiento es un deseo, un
anhelo, un canto de gratitud, una alabanza, un
nombre que es ímpetu de
amor...
Jesús,
Fuerza mía, Redentor mío, Hijo
mío, no tardes, date prisa en
socorrerme...
La
humillación de la muerte no logra
contener la fuerza extraordinaria de su alma
bellísima e inmaculada. Un haz de luz de
indescriptible claridad emana de su rostro
tranquilo. La que creyó, esperó y
amó hasta el extremo, se abandona como
siempre en el regazo del
Altísimo.
Un
instante de oscuridad, leve, fugaz. Se escapa la
vida de entre sus labios puros. Todo se ha
cumplido. El aire se tiñe de un
suavísimo perfume y el alma más
bella que salió de las manos de Dios es
llevada a su presencia por una legión de
ángeles que no cesan de dar gracias a su
Creador. Están asombrados y llenos de
júbilo por la hermosura incomparable de
la Madre de Dios.
Su
cuerpo descansa. Una losa de mármol cubre
la entrada del sepulcro. La tarde se ha
oscurecido. El mundo nada sospecha del prodigio
que, en la profundidad de la tierra, está
a punto de suceder. Hace frío y la
tristeza se mezcla con la niebla que baja desde
la montaña.
Quizá
fueron tres los días que
permaneció su cuerpo amarrado por la
muerte. Ni un solo cabello se ha movido, y tan
leve ha sido su paso por Ella, que parece que
duerme. Preservada del pecado, goza del
privilegio de la
incorrupción.
Y
he aquí que el Amor de Dios llega hasta
lo más profundo de la debilidad de la
carne. El Espíritu Santo cubre con su
sombra el cuerpo inerte y el poder de Dios se
manifiesta en la fragilidad
humana.
El
sagrario incólume que llevó por
vez primera a la Palabra del Padre, no puede
permanecer más tiempo sin
vida.
El
Templo Santo que albergó a la
Santísima Trinidad desde su Inmaculada
Concepción debe participar también
de la gloria eterna.
La
mujer que dio la carne al Hijo de Dios,
será revestida de la carne y de la sangre
gloriosa del Unigénito del
Padre.
Se
unen entonces alma y cuerpo en lazo indivisible
para toda la eternidad. Se abren sus ojos,
vuelve el vigor a sus miembros transfigurados.
Poseida por el Amor de Dios, vuelve a la Vida,
la mujer fiel que pisó la cabeza de la
serpiente.
¡Esperanza
cumplida, gozo inefable! ¡La Virgen fiel es
asunta a los cielos en cuerpo y alma por los
méritos de su Hijo!
El
sepulcro vacío es testigo del
triunfo.
El
Arca de la eterna alianza es llevada a la
presencia del Altísimo sostenida por
coros angélicos e impulsados por la
fuerza del Espíritu Santo.
Extiende
sus brazos, canta y goza llena de
alegría. Un halo de luz dorada rodea su
cuerpo transfigurado y glorioso.
Resucitada
por el Hijo, arrebatada por la fuerza del
Espíritu, vuela presurosa al encuentro
definitivo con el Padre.
¡Alaben
todos tu fidelidad, tu sí sin
condiciones! Llegó el momento de entender
en plenitud el misterio.
¡Puerta
del cielo, Reina de la creación, Salud
del género humano, Esperanza del hombre!
¡Madre de Dios! ¡Madre
nuestra!
Canten
los ángeles, maravíllense los
hombres, exulte la creación entera.
Llegó el momento tan esperado en el que
la criatura, restaurada, penetra por vez primera
en el recinto sagrado...
Uno
de los rasgos que caracterizan la espiritualidad
del Hermano Rafael, es sin duda, su amor a la
Virgen María. Una intensa piedad mariana
afluye como un torrente de bendiciones desde su
más tierna infancia. Fue curado por su
intercesión de la grave pleuresía
que sufrió a la edad de nueve
años, por lo que su padre le llevó
ante la imagen de Nuestra Señora del
Pilar de Zaragoza y allí, en un acto de
profunda gratitud, consagró a su hijo a
Nuestra Señora. Maria de Nazaret, Madre
de Dios y de los hombres se convierte desde
entonces en su luz y su guía, su refugio,
su modelo, su motivo, su consuelo, su todo
después de Dios.
¿Y
por qué este amor apasionado, lleno de
locura, de ansias de eternidad?
¿Cómo
es posible vivir sin amar a María, sin
amar a Dios, sin soñar en el cielo? Todo
es nada, y no hay nada bajo el sol que nos
merezca o gozar o sufrir. Solo hay el gozo de la
verdadera esperanza y la pena grande de no amar
lo bastante..."
La
devoción a la Virgen irá creciendo
progresivamente a lo largo de toda su vida, de
manera que no hay escrito suyo en el que no
aparezca Ella, la Señora, que alienta sus
pasos, le sostiene con su amor de Madre, le
guarda de los peligros que acechan su alma, le
reconforta en el dolor y comparte con Ella sus
alegrías.
Si
efectivamente yo pudiera hacer algo por Maria...
Si vieras, se lo debo todo..., mi
vocación, la salud, poca o mucha, la
conservo para Dios y por María... Y mira,
hace años, antes de irme a la Trapa, en
una caída que tuve, no resbalé
hasta el fondo gracias a la santísima
Virgen, que me sacó milagrosamente de
donde estaba... Después, en la Trapa,
tuvo conmigo detalles que alguno te he contado
ya... En fin, en mi vida espiritual ha influido
la Señora de una manera muy especial, y
si no fuese agradecido, no merecería ni
respirar...
Es
la fe de Rafael sencilla, pero fuerte e
inconmovible. La educación religiosa, de
hondas raíces marianas, que
recibió de niño en los colegios de
La Merced de Burgos y en el de San Ignacio de
Oviedo dejó impresa en su alma la dulce
huella imborrable de Nuestra Madre.
Manifestará su agradecimiento a los
padres jesuitas en alguna carta porque le
enseñaron a rezar a la Virgen mediante
una cálida devoción popular que
fue madurando y transformándose en
vivencia mística...
"
Yo
también les estoy muy agradecido a los
Padres jesuitas por aquella iniciación en
la devoción a María en nuestros
primeros años. ¿Te acuerdas del
solemne mes de las flores? Los congregantes con
sus cintas blancas y azules.. Aquellos
cánticos ingenuos, que cantábamos
en la capilla, nuestros libros forrados en
papeles de colores y muy leídos que
hablaban de San Estanislao, de San Luis Gonzaga,
San Juan Berchmans, todos tan amantes de Maria
Inmaculada..."
|

|
Resaltan
tres notas distintivas en la
espiritualidad mariana de Rafael: la
sencillez, la intimidad y la confianza.
Habla de la Virgen con la misma
espontaneidad con que lo hiciera un
niño. Su corazón, libre
de amores mundanos y entregado de lleno
al seguimiento de Cristo, rebosa de
amores a la Madre. Es consciente, a
pesar de su juventud, de su
limitación personal y de su
incapacidad para llegar con sus propias
fuerzas a Dios. Con la ayuda de la
Señora el camino más
abrupto se vuelve llano y la oscuridad
se convierte en luz. Solo Ella puede
conducir su alma hacia Dios. Nada desea
si no es por mediación suya.
Hasta tal punto confía en su
protección y en su poder para
llegar a Jesús. Su fe heroica le
hace percibir, experimentar, sentir,
vivir al fin y al cabo, una realidad
sobrenatural que va borrando
progresivamente cualquier
interés por lo corruptible y
perecedero. Mira con los ojos del alma
a la Virgen Madre que goza ya de la
bienaventuranza prometida. Rafael sabe,
como buen cristiano, que después
del Corazón de Cristo, no hay
otro como el de María. Por eso
afirmará lleno de agradecimiento
que después de Jesús solo
María puede consolar su
corazón.
|
Al
unirse estas virtudes en el alma de Rafael: la
sencillez, la búsqueda anhelante de
intimidad con Dios y una fe que es el sustento
de toda su persona, entonces nos encontramos con
una espiritualidad ciertamente sencilla, pero
honda y profunda como un pozo sin fondo de donde
siempre salen aguas cristalinas, frescas y
transparentes que nunca se agotan. El lector
que, sediento, se acerca a las fuentes de
Rafael, y ya no es tan profano porque lleva un
tiempo gustando de sus escritos, que le permiten
conocerle y saber cómo sentía y
vivía su deseo insaciable de Dios, cae en
la cuenta de la profundidad que tiene en el
conocimiento de Cristo, de la coherencia de su
vida, de la hermosura de su alma. Le invade
entonces a ese lector anónimo la
verguenza interior, el reconocimiento de la
sofisticación personal en la que vive, la
falta de sencillez y de autenticidad de su vida.
Y en el alma brota una plegaria, un deseo de que
a Dios por María llegue su humilde
oración: "Dios mío, quiero ser
como Rafael, porque quiero amarte como él
te amó, vivir la fe como él la
vivió, ser fiel hasta el final como
él lo fue, y llenar mi vida de amores a
Maria" ¡ Qué vacía es la vida
cuando se llena de la nada de nuestras propias
argumentaciones! Y cuando Dios roza nuestra
pobre alma y llena nuestra vida de
ilusión y de sentido, ¡qué
deseo tan irresistible de dejarlo todo, de ser
otra vez un niño, de aprender a hablar
otra lengua nueva, de cantar una nueva
melodía hasta este momento
desconocida!
"
Dios
y solo Dios..., si así viviéramos
siempre, nuestra vida sería un cielo
anticipado..., qué concierto
armaríamos! ¿verdad?, ¡unirnos
a los ángeles, a los santos, a
María!
"
En
el alma de Rafael no habitaba más que
Dios. La gracia que el Espíritu Santo
infundió en su alma el día de su
bautismo fue creciendo a pasos de gigante, a un
ritmo vertiginoso. "Seguir, seguir, seguir, ese
era su grito, su fuerza, seguir a Cristo,
alcanzarle, transformarse, zambullirse,
abismarse, hundirse, deshacerse, fundirse,
desaparecer, y tantos verbos que él
utilizaba tan llenos de sentido que expresaban
el deseo incontenible de su alma de unirse a
Dios. Y no importaba nada, ni dificultades, ni
apegos humanos, ni enfermedades, ni
contrariedades, tantas idas y venidas al
monasterio, tanta incomprensión de su
enfermedad, hasta por parte de los hermanos que
con él convivían. Ni riquezas, ni
honores, ni juventud, ni belleza, ni dinero, ni
estudios sólo Dios importaba, solo
Él, sólo Dios que llenaba todo en
su alma, todo lo enamoraba y todo saltaba de
gozo en su presencia. " ¡Solo quiero una
cosa, amar a Dios, solo eso!" Se repetía
una y otra vez. Y el amor le desbordaba, no le
cabía, porque era un amor reciproco y
Dios cuando se da, no cabe en la criatura, que
es pequeña y frágil, y ésta
quiere volar para siempre ,para siempre, con
Maria, ver a María, a los santos, vivir
en Él para toda la eternidad.
Nada
deseo, nada quiero, solo cumplir mansa y
humildemente la voluntad de Dios; morir
algún día abrazado a su Cruz y
subir hasta él en brazos de la
santísima Virgen
María..."
Nadie
ha amado tanto a Dios como María, nadie
se ha parecido tanto a Jesús como Ella. Y
no solo eso, sino que El, Todopoderoso, se hizo
carne de su carne y sangre de su sangre. Ella le
amamantó, le cuidó, le
enseñó a caminar, a rezar, le
acompañó en todas las
circunstancias de su vida terrena... Mientras
vivía con Él, su dulce
corazón de Madre fue aprendiendo lo
importante que es el hombre para Dios, y en cada
caricia, en cada gesto, en cada momento de esos
treinta años que compartieron todo en un
cielo en la tierra, amaba a su Hijo con toda el
alma y en El, a todos los hombres. Tiempo de
silencio y de contemplación, de escucha y
de aprendizaje, de adoración y de
fidelidad. Rafael vive esta realidad de la
maternidad divina de Maria como algo que
pertenece a la sustancia de su propio ser. Ella
es el espejo en el que Dios se mira y refleja,
la manifestación más
entrañable de su Amor. Y en esa
búsqueda apasionada de Jesucristo,
Nuestra Señora es su punto de referencia,
su modelo, su fortaleza. Siente su
protección siempre y sabe que con Ella
todo es fácil. Su alma, llena de anhelos
divinos experimenta la fuerza
poderosísima del amor de Maria.
¡Cuánto le quiere la Señora!
Después de Dios, no hay amor como el
suyo, y su alma sedienta de amores, apaga la sed
en el regazo materno que siempre le espera, le
abraza y conforta. Y de ese encuentro surge la
gracia pedida, deseada o necesaria para seguir
caminando hacia Dios. Unas veces, envuelto en
gozo y alegría; otras, agarrado de su
mano que le lleva casi en volandas cuando
él no puede sostenerse en pie por el peso
terrible de la cruz. "Qué dulce es
María, repite, cómo me ayuda y
consuela. Nada quiero sino es por
mediación suya. Todo lo pongo en sus
manos". Ella es la mediadora de la gracia, la
luz en las tinieblas de este mundo.
"...
Dios, tan bueno conmigo que en silencio me habla
al corazón y me va enseñando poco
a poco... a desprenderme de las criaturas, a no
buscar la perfección más que en
El, a mostrarme a María y decirme: He
aquí la única criatura perfecta;
en Ella encontrarás el amor y la caridad
que no encuentras en los hombres..."
Cierto
es que Rafael tuvo el privilegio de gozar toda
su vida de forma consciente de la presencia de
la Virgen María. Ella le condujo al lugar
donde podría desarrollar de la mejor
manera posible todas las cualidades que Dios le
regaló al nacer y donde
purificaría su alma para llegar a la
perfecta unión con El. Tenía que
ser un sitio apartado, tal era la necesidad de
encuentro y de unión. Allí, en la
soledad y silencio del Monasterio, podría
contemplar los misterios de Cristo, y ahondar en
su conocimiento. Muchas cualidades y virtudes
destacan en esta alma ejemplar, pero como base
de todo, como raíz que sostiene y
alimenta un árbol que crece fuerte y
sano, se encuentra este amor apasionado a la
Madre del Salvador. Y si llegó a la
heroicidad en el ejercicio de las virtudes y a
la aceptación gozosa de los planes de
Dios en su vida, aún cuando éstos
fueran dolorosos e incomprensibles, se debe sin
duda a este abandono querido y consciente en su
maternal regazo.
Rafael
consagró toda su vida a Dios. Su mirada
estuvo muy pronto puesta en el cielo. Desde muy
niño, se vio inundado, embriagado por la
divinidad. Y es admirable cómo
vivió el misterio de la fe. Jamás
se enfrentó con él, ni
intentó comprender. No le turbó el
no llegar a lo inaccesible ni dudó nunca
de que Dios le amaba y le quería para Si.
Aceptó con docilidad la voluntad de Dios
y supo sublimar todos los acontecimientos de su
vida de manera que nada de lo que le
ocurría escapaba a los designios de Dios
en su vida. Tal era su abandono y confianza en
la Providencia. Y si pensamos en la actitud que
tuvo la Santísima Virgen ante los
misterios que vivió y de los que
además, fue participe, podemos entender
un poco mejor el alma de Rafael, porque en todo
es su Maestra y guía. Sus ansias de Dios,
su empeño en hacerse nada para que
Él lo llenara todo. Ella le hizo ver la
importancia de la interiorización, de
saber guardar en el corazón los secretos
del Rey. Su riqueza, su maravilla, está
dentro de Ella, porque es Dios quien habita en
su alma inmaculada y bellísima. Lo que
importa es ser para ÉL, no hacer para el
mundo. Ella inflamó en Rafael el deseo de
amar a Dios, de hacer de su vida un constante
acto de entrega e inmolación. Dios
prefiere la sencillez, el silencio donde
adorarle, el desprendimiento de un
corazón que nada sabe, ni latir, si no es
en su presencia. "¡Sólo Dios!
susurra Maria en el alma de Rafael
-¡Sólo Dios!- éste
responde".
Rafael
aprende de María a vivir y saborear el
misterio, lo inefable. Ella, mediadora de todas
las gracias, le entrega a u Hijo y le
enseña la mejor manera posible de
encontrarle. María entrega a Rafael la
humanidad sacratísima de su Hijo y le
inspira en su interior el camino más
corto para unirse a Él: el amor. Rafael
adora en silencio y acepta. Convive con el
misterio. Lo hace vida de su vida. Habla con
Dios, con la Virgen Maria en un tono familiar,
lleno de confianza y transparencia. Actualiza en
su concreción de criatura la infinitud de
Dios. Y lo hace como un niño que busca y
sigue con la mirada a su madre. Cuando comprueba
que ella está y le mira a su vez, ya nada
importa, el tiempo se detiene, llega la calma,
la seguridad. La alegría contenida se
desborda y brota la alegría, la risa, la
mirada encendida...
Rafael
brilla como piedra preciosa en la corona de la
Virgen. Su vida, testimonio de la
Resurrección de Cristo, es
manifestación de lo que Dios tiene
reservado para los que le aman. Vivió con
sencillez los misterios más profundos y
su corto peregrinar en esta tierra ha dejado
trazado un camino de santidad por el que ya
avanzan presurosas innumerables almas que
también ansían, como él,
amar a Dios y dejarse amar por El.
¡Qué
alegría el día que pueda ver a
María, con San Juan Evangelista, y San
Juan de la cruz, San Bernardo, San Francisco de
Asís y San José, que son mis
protectores, así como esas dos santas que
tanto te amaron y que tanto me han
enseñado: Gertrudis y Teresa de
Jesús, y Santa Teresita..., y los
ángeles todos, y el glorioso San Rafael,
y el ángel de mi guarda..., y bueno, y
Tú, Señor, a Quien tanto quiero, a
Quien adoro, a Quien amo sobre todas las cosas,
por Quien suspiro y peno y lloro, y por Quien,
Tú lo sabes bien, mi buen Jesús,
quisiera volverme loco.. .Tengo, Señor,
dentro de mi, como ves, todo eso, y así
no me es posible vivir, te lo digo en serio,
Señor..."
-
Mª
Gloria Hervella Touchard
-
Palencia
|
|
Xª
Jornada de Jóvenes
- 7
de
Mayo
|
"Tras
las huellas del Hermano
Rafael"
|
Con
anticipación había escrito el Sr.
Obispo una circular a los jóvenes con
esta consigna: "Camina con
nosotros".
Queridos
jóvenes:
"En
esta hora decisiva de la historia, vosotros -os
decía Juan Pablo II, de feliz memoria, en
el año 90-, estáis llamados a ser
protagonistas de la nueva evangelización,
para construir una sociedad justa, libre y
reconciliada".
Y
añadía: "Seréis verdaderos
testigos cuando vuestra vida se transforme en un
interrogante para los que os
contemplan:
-
¿Por qué actúa así
este joven?
-¿Por
qué se le ve tan feliz?
-¿Por
qué procede con tanta seguridad y
libertad?
Si
vivís así, obligáis a los
demás a confesar que Cristo está
vivo y presente... como camino, verdad y vida, y
que llena las más altas aspiraciones del
corazón.
Pues
bien, a demostrarlo con hechos os invito. La xa
peregrinación diocesana con
jóvenes a la Trapa "Tras las huellas del
H0 Rafael está a la vista, según
el programa que se acompaña, el 7 de
mayo. Os esperamos.
Será
una forma evidente y por lo mismo clara de
recordar en la Misa con los monjes de la Trapa
al Papa de los jóvenes, al Papa
peregrino, al Papa de María "Totus tuus"
en este año de la Eucaristía y de
la Inmaculada.
Ánimo
pues, con mi bendición, un
abrazo.
TRAS
LAS HUELLAS DEL HERMANO RAFAEL
Eucaristía
de la Ascensión del Señor al
cielo. "La Ascensión (de
Jesús) conmemora la toma de
posesión del Reino a la derecha del Padre
y su dominio universal, aunque esto ya lo
inauguró con su
Resurrección".
Dejamos
a un lado las dos primeras lecturas de esta
solemnidad (Hech 1,1-11 y Efe 1,17-23). Y nos
fijamos en una frase del Evangelio: id y
haced discípulos de todos los pueblos
(Mt 28,16-20)..
Y
sentirnos que es propio del evangelizador
convertirse en apóstol. En todos los
ambientes. Con todos los hombres y mujeres del
entorno. Sobre todo entre amigos y
compañeros de fatiga en el
camino.
|
"Mi
vida escribe el H. Rafael, transcurre
con la mayor tranquilidad de
espíritu y de cuerpo, procurando
siempre ser mejor y mejorar en lo que
pueda a los que están a mi
alrededor... Yo espero con mi poca
experiencia de andar ese camino, llevar
por él a mucha gente, pues si
nuestro Señor se valió de
doce pescadores para convertir el mundo
entero, también me
ayudará a mi en mi buen
deseo...".
|
Se
ha escrito y hablado mucho del Hermano Rafael
Arnáiz Barón. En artículos
de revistas y en conferencias habladas. Se ha
ofrecido por doquier, especialmente a los
jóvenes, la fisonomía espiritual y
el mensaje de sencillez, de serenidad y de paz
de este trapense de nuestro tiempo.
Hay
semblanzas de Rafael, siendo niño bueno,
universitario ejemplar, y oblato trapense
enamorado, de Dios y con sagrado totalmente a
El... Se han analizado y valorado sus cualidades
humanas, su garra juvenil y su fuerza de
atracción. En el Monte del Gozo,
todavía resuenan las palabras autorizadas
de un Papa, joven con los jóvenes, que
gritaba:
|
"Con
profundo gozo me es grato presentaros
también, como modelo de
seguimiento de Cristo, la encomiable
figura del H. Rafael Arnáiz
Barón, muerto como oblato
trapense a los 27 años de edad
en la Abadía de San Isidro de
Dueñas (Palencia). De él
se ha dicho justamente que vivió
y murió con un corazón
alegre y con mucho amor de Dios. Fue un
joven como muchos de vosotros y de
vosotras, que acogió la llamada
de Cristo y la siguió con
decisión".
|
Podríamos
seguir señalando facetas nuevas y
horizontes inéditos de esta figura
grande, atractiva como pocas y sugestiva para
muchos, que irradia bondad y sencillez, por
estar llena de Dios. Me fijo hoy, si os parece,
en dos puntos de clara referencia: LA
EUCARISTÍA Y LA VIRGEN SANTA
MARÍA.
1.
EL HERMANO RAFAEL Y LA
EUCARISTÍA
Rafael
vivió centrado en la Eucaristía y
caló hondamente en este maravilloso
misterio de la vida de Dios con nosotros. Sin
este pilar de su vida no podrán
entenderse otros aspectos de su
consagración al Señor. "El Hermano
Rafael no especula sobre la Eucaristía,
participa en ella. La Eucaristía estuvo
en el centro de su vida espiritual".
De
hecho, para él la Eucaristía no
fue ni punto de referencia de cuantos visitan
nuestros templos abiertos al culto, ni obligada
coincidencia con quienes, al pasar junto al
Sagrario, hacen una reverencia
obligada.
Para
Fray María Rafael, monje trapense, la
Eucaristía fue siempre:
1)
Jesús que se inmola diariamente en
nuestros altares, en cada una de las misas que
se celebran.
|

|
Ya
desde sus primeros años
asistía con su madre a la Misa
en el colegio. Después, en el
horario de trabajo que se impuso a
sí mismo siendo estudiante de
Arquitectura en Madrid,
fijó:
|
"Misa
de seis y media a
siete".
|
Y
ya en la Trapa, confiesa con sinceridad
compartida con muchos:
|
|
"A
las diez de la mañana es la misa
conventual en el monasterio... ¡
¡ Señor, Señor!!,
cuántas veces he asistido al
divino sacrificio estando mi alma
ausente... Mi pequeñez y mi
miseria nunca llegarán a
comprender el inmenso amor de un Dios
que se humilla a descender en medio de
sus criaturas...".
|
2)
Jesús que se da en alimento por la
comunión.
|
"Me
levanto todos los días a la
siete y media de la mañana
escribe a sus padres, estando en
Madrid... Antes tenía la buena
costumbre de ir a comulgar todos los
días, y he comprobado que
empezando el día
entregándonos en manos de Dios,
sale todo mucho mejor, el estudio
aprovecha más, y si no fuera por
el Amo que tanto me ayuda, yo no
serviría para nada. Y,
además, a alguien tengo que dar
cuenta de todos mis actos, buenos o
malos ¿no os parece?".
|
En
su carta Encíclica La Iglesia vive de
la Eucaristía el querido Papa Juan
Pablo II precisaba:
|
"La
Eucaristía es un verdadero
banquete, en el cual Cristo se ofrece
como alimento... No se trata de un
alimento metafórico: Mi carne
es verdadera comida y mi sangre
verdadera bebida"(Jn 6,55)
(16).
|
3)
Jesús que se queda con nosotros, junto a
nosotros y para nosotros, en el
Sagrario.
|
"Multitud
de Sagrarios existen en la redondez de
la tierra, pero solamente un Dios, que
es Jesús Sacramentado.
Consoladora verdad que hace estar tan
unidos el monje en su coro, el
misionero en tierras de infieles y el
seglar en su parroquia. Ni hay
distancias, ni hay edades... Al pie del
Sagrario estamos todos cerca, Dios nos
une. Pidámosle, por
mediación de María, que
algún día allá en
el cielo, podamos contemplar a ese Dios
que por amor al hombre, se oculta bajo
las especies de pan y vino".
"Alegrémonos
de que Dios es quien nos llama y quien
nos espera en el Sagrario
"Quisiera
estar arrodillado ante el Sagrario
día y noche".
|
II.
EL HERMANO RAFAEL Y LA VIRGEN SANTA
MARIA
Celebramos
este año el t10 aniversario de la
declaración del Dogma de la Inmaculada
Concepción, por el Papa Beato Pío
IX, de feliz memoria. Vivimos, por tanto
-conviene recordarlo con frecuencia-, el
AÑO DE LA EUCARISTÍA Y DE LA
INMACULADA. La devoción del H. Rafael
a la Virgen Santa María fue la de un hijo
enamorado de su Madre, agradecido a Ella,
empeñado en quererla y en que la quieran
todos y cada uno de sus hermanos.
|
"No
hay nada difícil para la
Señora"... Creo que no hay temor
en amar demasiado a la Virgen.... Pero,
mira ¿cómo no amar a Dios
al poner nuestro corazón en lo
que El más quiere?...
¡Qué grande es Dios,
qué dulce María!... Ponte
en sus manos y
confía".
"Ama
mucho a la Virgen y eso te
ayudará a amar a
Dios".
"Con
la ayuda de Dios y la protección
de la Virgen, todo se puede, incluso
ser un poco mejor".
|
Escondido
y silencioso en esta Trapa de San Isidro de
Dueñas, nos fijamos hoy en este monje
joven e imaginando su recogimiento interior,
repetimos a coro:
|
"Qué
fáciles y sencillos son los
verdaderos caminos de Dios cuando se
camina por ellos con espíritu de
confianza y con el corazón libre
y puesto en El".
|
|
|
Una
religiosa observadora, comentaba en uno
de sus poemas: Y comentamos con una
religiosa observadora:
|
Nosotros,
si os parece, en esta tarde memorable del
décimo aniversario de
peregrinación juvenil a la Trapa, tras
sus huellas del Hermano Rafael,
repetimos:
- Perdona,
Rafael, sólo he
querido
- que
el mundo te conozca, y al fin
vea,
- que
fuiste gozo y cruz, paz y
camino,
- gigante
en el amor a lo divino,
- y
fuego en la llanura de mi
tierra.
|
Nosotros,
si os parece, en esta tarde memorable del
décimo aniversario de
peregrinación juvenil a la Trapa, tras
sus huellas del Hermano Rafael,
repetimos:
- Rafael,
tú vas mirando
- siempre
hacia la
Eucaristía,
- con
los ojos de María
- que
siempre miran amando,
- y
con Ella... caminando...
|
Caminando
tú, caminando nosotros. Más unidos
que nunca, puesto que, ano tras año, te
conocemos un poco mejor y te queremos
mas.
Tu
súplica personal es nuestra jaculatoria,
repetida también en singular, con
referencia explícita a cada uno de
nosotros:
"Que
la Santísima Virgen María me ayude
y me guíe en este breve camino de la vida
sobre el mundo".
Amén.
Así sea.
-
+
Rafael Palmero Ramos
-
Obispo de Palencia
- J.
Salguero OP., Guiones Bíblicos poro
lo homilía dominical de los tres
ciclos litúrgicos, Las Caldas de
Besaya (Cantabria) 1998, 125.
- Obras
completas del Hermano Rafael, 4ª ed.
n. 26.
- Juan
Pablo II, Monte del Gozo, Santiago de
Compostela: 19 de agosto de 1989.
- P.
Antonio María Martín,
trapense, Charlas Cuaresmales, Palencia,
15 de marzo de 2005
- OC.
ES(28)-74. Ib. IT(18-47). Ib. C(27)-70. Ib.
ES(34)-83. Ib. MC (l69)-820.Ib. NC (217)-1102
Ib.nn. 986,954,955,960,991. Ib. 443. Ib. 913.
Ib. C(130)-657
- Gemma
Vega Abia, Tú, ¿quién
eres?, Poemas, Ed. Monte Carmelo, Burgos
1990.
- Ib.
NC (194)995
|
|
La
verdad es que me pongo a escribir sin saber a
ciencia cierta qué pretendo. Me encuentro
como ante dos cimas gigantes sin saber cual voy
a escalar primero, o mejor, queriendo escalar
las dos a la vez. Hay que ser un perito para
escudriñar los senderos que conducen a
las altas cumbres, si no se quiere perecer en el
empeño. Son indispensables los
guías, generalmente del país para
dar con la pista certera.
Hoy
tengo ante mi dos fenómenos de la
naturaleza y de la gracia: San Francisco de
Asís y el Beato Rafael Arnáiz
Barón. Quisiera llegar hasta lo
más recóndito de su ser, que en
paralelo, nos conducen hasta el descubrimiento
del milagro de Dios cuando El se empeña
en levantar sobre el árido suelo de la
vida, a quienes no han tenido otro empeño
que amarle, servirle y cumplir hasta el
heroísmo su divina voluntad.
Y
para llegar a ellos también yo requiero
un guía que me conduzca hasta lo
más recóndito de sus vidas. Ese
guía no es otro que el cariño
profundo que siento por Francisco, mi padre en
la vocación religiosa, y por Rafael mi
entrañable hermano en la fe y en el
amor.
Con
siglos de distancia biológica, son dos
vidas paralelas que parece que dieron a la luz
los siglos XIII y XX para dar esplendor y gozo
al empeño de creer, de adorar, de amar y
de entregarse por completo a Dios, que saca al
pobre de la bajura y lo enaltece hasta colocarlo
entre los príncipes de su
pueblo.
Los
dos de familia acomodada, diríamos hoy,
un tanto mimados por la vida y con todo resuelto
en ella. Un día los dos, perciben un
afinado grito del cielo: Rafael al eco de una
Salve, Francisco al encuentro de un leproso. Y
ambos recogen el eco de la llamada y se ponen
pies en polvorosa para seguir el sendero que
Jesucristo les muestra, sin condiciones y sin
intenciones interesadas o aviesas.
Puestos
a la marcha, la vida parece sonreírle a
los dos: Rafael saborea la miel de sus primeros
meses en la Trapa; Francisco descubre en las
cuevas del Subasio el néctar de la
contemplación. Pero muy pronto Dios se
pone en marcha y se descubre a los dos que ya
está bien, que ahora hay que abrazarse a
la Cruz y seguir las huellas del
Crucificado.
Rafael
emprende el Calvario de su glucosuria que
hará de el un mártir de amor hasta
el final de sus días; Francisco recorre
el camino de la más austera penitencia,
mensajero de paz por toda Italia, víctima
de graves enfermedades hasta su definitiva
crucifixión en el monte
Alvernia.
Y
en este recorrido, los dos han ido sembrando las
cuentas de un rosario que hizo vibrar las
más variadas flores de humanidad y
santidad. Bastaría cotejar las dos
biografías para darse cuenta del
paralelismo de sus vidas.
Lo
más saliente en ellos es el amor a Dios,
la pasión por Jesucristo pobre y
crucificado. Rafael ha escrito en páginas
bellísimas el fuego de amor que le
quemaba. Ya en estas páginas,
publiqué yo un articulo sobre el amor de
Rafael a Dios (Boletín 144, pgs. 621). En
su vida martirizada no hay otro hacer que amar.
Nada cuentan para el los dolores de cuerpo,
cuando del fuego del amor se trata. Quiere
volverse loco de amor:
-
por amor sufre, para el amor vive,
-
en el amor muere, alcanzando su vida interior
cuotas altísimas de místicacallada
hasta hacer de el, el místico
español más importante del siglo
XX.
Francisco,
que ha cifrado toda su vida en el amor pone la
pica de su corazón en el monte Alvernia
cuando le hace a Jesús la oración
más osada que santo alguno haya
pronunciado jamás en la vida:
"Señor Jesús, te pido que sienta
yo en mi corazón el mismo amor que tu
sentiste cuando morías por nosotros en la
Cruz". Y lloraba por los caminos de la
Umbría gimiendo porque.. "el Amor no era
amado"...
Otra
cuenta del rosario es el amor a Maria. Rafael no
escribía una letra donde no mencionase a
la Santísima Madre de Dios. Era la Virgen
el resorte que le condujo hacia el amor
más profundo a su divino Hijo. Francisco
pone en Ella los resortes de su hazaña
fundadora. A los pies de Santa Maria de los
Ángeles (la Porciúncula)
fundó sus tres Ordenes: frailes, monjas y
laicos, y puso al amparo de Maria, en sus
escritos, todo el contenido de su vida entregada
a Dios en María y por
María.
Es
proverbial el amor y la práctica de la
altísima pobreza en Francisco. Por algo
se le llama por antonomasia "II poverello". Hizo
de la pobreza el fundamento y el eje de su vida
y de sus hermanos. Su vida está jalonada
de episodios que enaltecen su pobreza, esa
"viuda de Cristo abandonada" como el gustaba
llamarla. Hasta su último suspiro
guardó fidelidad a su dama pobreza
muriendo desnudo sobre el desnudo
suelo.
Rafael
es un ejemplo mucho más cercano,
más palpable y asequible diría yo,
de la pobreza esposa de Cristo. En plena
juventud, cuando todo le sonreía, cuando
apenas tenía vida de presente porque toda
ella era vida de futuro, renuncia a todo,
incluso a lo más inocente e inocuo para
encontrarse con las riquezas de un Dios que le
recibe en brazos en los claustros austeros de
una Trapa.
A
Francisco se le conoce como el "Santo de la
perfecta alegría" por aquellas
recomendaciones a Fray Maseo de que todos los
ultrajes imaginables había que
responderlos con la exultante alegría de
padecer algo por Dios, y por la eterna sonrisa
que sembró en el espinar de su
crucificada vida.
El
Beato Rafael es la expresión eterna y
juvenil de una alegría incontenida, no
sólo cuando saborea las mieles de su
unión con Dios y de su amor encendido,
sino cuando el martirio de su cuerpo y de su
corazón cambiaban su inagotable
agonía en un torrente de felicidad.
Decenas de veces repite: "¡Qué feliz
soy, soy muy feliz!".
Si
algo cautiva de Rafael, es su asombrosa
sencillez. Hijo de familia bien, con estudios
superiores, emuló en el monasterio los
oficios más humildes y la sencilla
sonrisa que impedía traslucir la divina
tragedia que interiormente vivía. Siempre
sencillo y humilde, sin rastro de altivez o
autosuficiencia. Siempre a los pies de los
hermanos.
Francisco,
ha hecho de la sencillez el paradigma de su
vida. Quiso que sus hermanos se llamasen menores
para ser siervos de los siervos de Dios.
Sencillo en su trato con la hermana naturaleza y
con las criaturas inferiores. Sencillo hasta el
trato fraterno canonizando a fray ejemplo como
espejo de la sencillez con que unos hermanos
deben tratar a los otros.
|
El
sufrimiento y el dolor les marcó
a los dos. Rafael a veces, no puede
contener en sus escritos un resignado
"¡cuánto sufro!". Su cruel
enfermedad y el tesón con que la
lleva, bien pueden catalogarlo entre
los mártires del corazón
y del cuerpo.
Verse
mermado en una Comunidad que no puede
compartir con ella la penitencia y
tantos otros deberes de la vida
monacal. Con el crucifijo siempre en la
mano, encajó el dolor y el
sufrimiento como un apuesto soldado del
Crucificado. "saborear la Cruz, fue su
locura".
A
Francisco lo enriqueció Dios con
un cúmulo de bienes espirituales
sin cuento pero no le perdonó
también el sufrimiento y el
dolor en el cuerpo. Innumerables
enfermedades y muy dolorosas acabaron
con el a la temprana edad de cuarenta y
seis años. Pero la cima de su
dolor estuvo una vez más en el
monte Alvernia. A la petición de
amor antes citada precedió otra
no menos asombrosa: "Señor
Jesús, te pido que sienta yo en
mi cuerpo los mismos dolores que
padeciste Tu cuando morías por
nosotros en la Cruz"
Y
Jesús no se dejó vencer
en generosidad. Se le apareció
en la graciosa figura de un
serafín crucificado imprimiendo
en sus manos, pies y costado, las
llagas de su sacratísima
Pasión. Bien pudo decir: "Es
tanto el bien que espero, que el
padecer me es placentero".
Y
así podríamos ir tejiendo
el paralelismo de estas dos
señeras figuras de la santidad.
Ahora que estamos ya casi a las puertas
de la canonización de nuestro
hermano Rafael, nuestro pensamiento
vuela hacia Francisco de Asís,
canonizado a los dos años de
morir, del que Rafael era muy especial
devoto, y al que pintó varias
veces en su vida, para que impriman en
nuestra vida, a veces cobarde y
mezquina, parte del rico tesoro que
ellos portaron y que los presentan ante
nosotros como figuras de esbelta
simpatía y atractivo para
emularles en un encendido amor a Dios y
en ansias insostenibles de ajustarnos
incansablemente a los designios de su
divina voluntad sobre
nosotros.
Fray
Pedro de Fátima o.
f.m.
|


|
|
- Voy
a pedir a Dios para que llegue pronto su
canonización
- Estimado
en el Señor:
-
Hoy me llama
mi amiga muy emocionada al recibir el
libro que le encargué a Vd..
¡Cuánto le debo a este querido
Hermano... Sus Escritos me llevan a Dios
de una manera tan divina que no se
explicarlo. He recibido el almanaque con
las tres fases: de niño,
adolescente y monje. He llorado.., de la
impresión que me ha hecho.
También he recibido el
tríptico donde está el y al
lado el "¡Sólo Dios!" y he
seguido emocionada. No se explicar con
claridad a Vd. cómo este santo
lleva mi alma a Dios. Voy a pedir mucho
para que llegue pronto esa
canonización tan
deseada.
-
Le
agradezco muchísimo sus oraciones
ante la tumba de nuestro querido
hermano.
-
Mª
Teresa Domingo - Rincón de la
Victoria
-
- Siempre
atrae la figura de un santo
joven
- Estimados
hermanos:
-
Hace apenas
dos día regresado de la Argentina y
me apresuro a escribirles para
agradecerles el envío de los
calendarios del Hermano Rafael que les
había solicitado. A las Misioneras,
veinte en total, que tenemos en aquel
país les gustó
muchísimo.
-
No duden
que harán un buena propaganda de la
santidad del Beato Rafael, de quienes
alguna de ellas es devota; siempre atrae
la figura de un santo joven y más
en un país como Argentina que
cuenta con un número grande de
jóvenes en su
población.
-
Al Hermano
Rafael encomiendo la fe de aquellas
gentes. Con afecto
-
Mercedes
Moratinos - La Bañeza
(León)
-
- Doy
gracias al Hº Rafael: sus escritos
son una maravilla
- Reverendo
Padre Abad:
-
No puedo
por menos de explicar en unas
líneas las gracias que tengo que
dar al Hno. Rafael. Toda mi familia le
tenemos mucho cariño.
-
Hoy muy
emocionada me dirijo a ustedes: Hace unos
días tuve una caída muy
peligrosa, pues rodé todo un piso
de peldaños. Cuando llegué
al descansillo pude darme cuenta que
tenía vida ya que los golpes fueron
muy grandes. Yo llevaba una medalla del
Hno. Rafael y en ese mismo momento pude
comprobar y darme cuenta que Nuestro
Señor puso su mano sobre mi a
través del Hermano Rafael. Doy
gracias a Dios y al bendito Hermano; ellos
me salvaron. Estoy leyendo su vida y
escritos, pues es una
maravilla.
-
Mª
Pilar Conde - PALENCIA
-
- Que
pronto sea canonizado
- Reverendo
Padre:
-
... El
Hermano Rafael sigue siendo de la familia,
y ahora con la categoría de
"Hermano Mayor". Cada mes le hacemos mi
madre y yo la novena.
Mi padre,
que falleció hace dos años,
en el último momento tenía
la reliquia en sus manos, y durante su
enfermedad se la pasaba diariamente y le
daba paz a el y a nosotros.
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Más
adelante, si mis tíos y mi prima
quieren, escribiré un
pequeño texto para que lo publiquen
en el Boletín, pues la prima tuvo
un derrame cerebral y se va reponiendo,
tiene 32 años. Le di la reliquia a
mi tía y todos los días que
estuvo en la UCI. se la pasaba, yo veo
claramente la ayuda del Señor a
través del Beato
Rafael.
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Padre,
sigamos rezando para que pronto sea
declarado Santo se lo merece el Beato
Rafael! Un saludo y una
oración.
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Mª
Pilar Martínez - SAN JUSTO DE LA
VEGA
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- Desde
niña le tengo
devoción
- Rvdo.
P. Alberico:
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Hace muchos
años que tengo al Hermano Rafael
devoción y cariño. Vamos
recibiendo los Boletines que por cierto
nos gustan mucho y los leemos con avidez,
son muy bonitos. El de octubre-diciembre
que tengo sobre mi mesa de trabajo, me
encanta, es una biografía de mi
querido Santo y la leí y
seguiré leyendo muchas veces pues
me hace mucho bien.
-
Me
encomiendo a sus oraciones, pida al Beato
Rafael me ayude a parecerme "un poco' a
el.
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Lucila
Huelga - LLAGOSTERA
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- Apertura
del proceso diocesano para
la
- Canonización
del Beato
Rafael
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