Boletín Informativo 161

 

Al Hno. Rafael

Tu corto tiempo en la "Trapa"
Fue de una grande vivencia
En que tuviste experiencia
De Dios que tu mente empapa.
Fuiste cual ave que escapa
De la red del cazador
En vuelo arrebatador
Hacia las grandes alturas
Huyendo de las presuras
De este mundo engañador
 
Caro Hermano Rafael
Dios te envuelve en su silencio
Y en ti connoto y presencio
El llamear del clavel.
 
Fuiste en todo siempre fiel
A la voz de tu conciencia
Que era grito y exigencia
De entregarte a Dios de lleno
Arrojándote en su seno,
Luz de infinita sapiencia.

Porfirio Martínez G.

 

3ª CONFERENCIA

GÉNESIS REMOTA DE LA VOCACIÓN DE RAFAEL

    
En esta primera conferencia vamos a exponer lo que pudiéramos llamar: "el esquema del edificio espiritual del Beato Rafael", según el P. Teófilo.

     Hay un detalle que no aparece en ninguna de las biografías que se han escrito a pesar de que una sido varias. Una de ellas es la que escribió el P. Paulino Beltrame Quattrocchi, titulada "Fascinado por el Absoluto", que en aquel momento era Postulador General de los Cistercienses. Otra fue la obra del P. Gonzalo Mª Fernández antiguo abad de San Isidro, y que tampoco habla de ese detalle; una tercera fue la excelente y magnífica obra teológica de Francisco Cerro Chaves que verificó en la Gregoriana para conseguir el doctorado.

     ¿Por qué no aparece este detalle que les voy a decir? Sencillamente por no haber estudiado las fuentes, o sea los escritos del P. Teófilo de manera sistemática.

     Es en los Boletines, es decir, en ese "Boletín Informativo" que ustedes conocen y que inauguró el P. Teófilo en abril del año 1963, donde fue escribiendo cosas durante treinta años, estudiando la persona del Hermano Rafael, cómo vio su evolución y desarrollo espiritual.

     Pues bien, les voy a repartir una copia de este esquema, que es todo un estudio del itinerario espiritual del Beato, tal como lo vio el P. Teófilo, o sea la síntesis del edificio espiritual del Hermano Rafael, según su confesor y director.

ESQUEMA DEL EDIFICIO ESPIRITUAL DEL HERMANO RAFAEL

I.- Los cimientos del edificio o la génesis de la vocación

1. Génesis remota: infancia y adolescencia (8-18 años), en especial, desde la primera comunión en Burgos en 1919, hasta terminar el Bachillerato en el Instituto de Oviedo, en 1929.

2. Génesis inmediata: primera juventud (18-22 años)

a) preparación: en Ávila los veranos de 1929 y 1930

b) decisión: en la primera visita a San Isidro el 21 de septiembre de 1930

c) maduración: 1931/1932, con sendas visitas a San Isidro

d) resolución: con ocasión del episodio de la Pensión del Callao, en torno al 15 de noviembre de 1933.

II.- La primera planta o la "felicidad sensible" de la entrega (22-23 años)

Los meses monásticos como novicio: del 15 de enero al 26 de mayo de 1934, cuando deja el monasterio por enfermedad.

III. Entreplanta o lucha con el "destierro" y la enfermedad: elegido por Dios como víctima.

1. Primera fase: con la esperanza de reanudar el noviciado (23 años)
a) creciente desde junio hasta la revolución de octubre de 1934

b) truncada del 21 de noviembre de 1934 (entrevista con el P. Teófilo que le sugiere el camino del oblatado)

2. Segunda fase: ante la nueva perspectiva del oblatado (23-24 años)

a) crisis aguda hasta febrero de 1935: los "túneles navideños" de 1934.

b) lucha espiritual en primavera y verano de 1935 (Torrelodones)

c) resolución de petición de reingreso como oblato: (Ávila 9 de octubre de 1935)

d) "rápido y seguro progreso" en el otoño ovetense de 1935: cartas a la tía María.

IV. La segunda planta o la identificación kenótica con Cristo en al camino del oblatado: la consumación de su vocación de víctima (24-27 años)

1. Primera fase: un año de soledad y confirmación en su "nueva vocación", con cierto predominio de la luz y del consuelo (del 11 de enero de 1936, hasta la última salida el 7 de febrero de 1937)
a) confirmado en su "despojo" con la "prueba" del P. Teófilo

b) más honda soledad en las navidades de 1936, tras haber sido rechazado para el servicio militar en octubre.

2. Segunda fase: la "inmolación" en medio de una noche cerrada, a trechos luminosa (desde elide febrero de 1937 hasta su muerte el 26 de abril de 1938)

a) maduración del "Fiat" en Villasandino, del 7 de febrero al 15 de diciembre

b) vuelta al monasterio por cuarta vez para morir.

a) Un "doble amor" alimentado en la familia y en la escuela.

     Si Rafael dejó los estudios de arquitectura, para ingresar en el Monasterio de San Isidro de Dueñas, fue para convertirse en un gran "arquitecto espiritual".

     Esta idea de "arquitectura espiritual, es un símil que nos recuerda el mismo San Pedro: "piedras vivas, que vais entrando en la construcción del templo espiritual" (1ª Pedro 2, 5); y San Pablo al hablarnos de la "edificación" de la Iglesia (lª Cor. 14, 5); y la misma Santa Teresa al recordar "las distintas "moradas del Castillo"...,; todas ellas, ideas de la arquitectura que un nuevo lenguaje no solo al hablar de un edificio, sino el trabajo que supone el ir construyendo ordenadamente piso tras piso y paso tras paso.

     Pues bien, este es el símil que nos recuerda el P. Teófilo al hablarnos de este joven arquitecto, que dejó los cartabones y cartapacios, para dedicarse a construir un edificio espiritual.

     Este edificio, como pueden ver, tiene unos cimientos de los que vamos a hablar esta tarde, y que no son otra cosa que la "génesis remota":infancia y adolescencia; y también la "inmediata": primera juventud, de la vocación de Rafael, para luego hablar de "la primera planta" o sea, de la primera entrada de los cuatro meses de vida monástica, hasta su salida obligada; y "la entreplanta" o intermedio, que es el tiempo que pasó enfermo fuera del monasterio, algo muy importante y fundamental, para poder tener una visión de conjunto y de la génesis de su vocación; para terminar con "la segunda planta" que es todo el camino que Rafael va a seguir desde que entró por segunda vez en la Trapa, con una orientación ya muy específica y que le va a conducir hasta la entrega plena con Cristo.

     Este esquema está inspirado en el P. Teófilo y se deduce de sus escritos.

     La vida y vocación del Hermano Rafael, tiene dos grande secciones:

- una primera parte, desde su entrada en el monasterio, hasta su salida del noviciado;

- y una segunda parte, desde su nueva entrada, con una visión y una vocación nuevas.

     Pero antes quiero expresarles, lo acertado que ha sido, que en este primer encuentro de estudios sobre Maestros de Espiritualidad" celebrado en este Centro de Valladolid, se haya dedicado esta primera sesión al Hermano Rafael.

     Y digo que es un gran acierto, porque a parte de la fuerte convocatoria de que goza, el Hermano Rafael es en este momento, un actualización muy original, no solo porque concierta con el modo y la vida de los Padres y grandes Maestros y místicos antiguos del siglo XVI, sobre todo con San Juan de la Cruz, a quien cita con tanta frecuencia, y del que afirma que "es el Santo en el que encuentro tantas veces, pensamientos que parecen escritos para mi"; sino también porque es una actualización de ese vivir "sólo para Dios" dentro del contexto de un siglo XX, tan distinto al XVI; un siglo del ateísmo más obcecado y del más empedernido agnosticismo; y es en medio de este siglo, donde Rafael supo vivir ese "sólo Dios" de manera tan vital y absoluta, que le llevó a la muerte a los 27 años; muerte que era también consecuencia de las grandes tragedias del siglo XX; siglo de los episodios y violencias más tremendas de la historia de la humanidad, de las que el fue testigo, en parte a causa de los sistemas anticristianos que dieron lugar al siglo del horror.

     Porque el siglo XX fue el siglo del horror, de las mayores muertes, de los genocidios más crueles y de las catástrofes más espantosas, siendo al mismo tiempo el siglo de los mayores errores, aunque esto último no se quiere a veces reconocer.

     La vida del Hermano Rafael es un ejemplo de la vida mística de la Iglesia, llevada a cabo en el contexto de un siglo antihumanista, en nombre del humanismo no cristiano. Vamos pues a ver, las grandes líneas de este camino seguido por el Hermano Rafael.

     Hay una cosa que me ha llamado grandemente la atención, y es: cómo el camino del Hermano Rafael está marcado por hechos, personas y acontecimientos providenciales

     Esto no es algo original en el, ya que todas nuestras vidas están marcadas por algo que no son meras casualidades, sino situaciones de un plan que tiende a un fin, que tiene circunstancias especiales, y se dirige hacia una meta con mediaciones también especiales no solo para esa persona, sino también para otras muchas, en que se percibe la permisión de Dios en sus vidas, y que según el P. Teófilo en la vida del Hermano Rafael está muy marcado.

     Comenzamos entonces, con el plan remoto de la primera providencia de Dios que es: la familia y la escuela.

     Ahí está el origen remoto de la vida cristiana de Rafael; son las primeras mediaciones humanas: el se encontró con una familia de unas características concretas, cosas que subraya mucho el P. Teófilo, sobre todo cuando comienza a investigar lo que había sido la vida de aquel monje, que el no había conocido, pero que luego se fue enterando al hablar con su madre, con las religiosas Esclavas del Corazón de Jesús, con D. Eugenio Tamayo y también con los tíos del Hermano Rafael, viendo de donde venia aquella obra maestra de la gracia.

     ¿De dónde venia?. Venia de una familia que supo guiar y acompañar el despertar religioso de su hijo, y luego de aceptar con gozo, incluso estimular, su entrega a Dios en la vida monástica.

     El papel de la madre está particularmente subrayado. Dña Mercedes fue la protagonista de la formación cristiana de sus hijos. Algo que en llamó la atención al P. Teófilo, fue esa formación materna: lo bien que acertó de palabra y de obra a iniciar a sus hijos en la vida sacramental de la Iglesia.

     "Yo se, escribe, que..., además de enseñarles los primarios ejercicios de piedad para que se acostumbraran a rezar con cariño a Jesús y Maria, les ayudó a aprender el catecismo íntegramente de modo que estuvieran preparados para recibir con mucho fruto espiritual los Sacramentos de la Penitencia y de la. Comunión".

     Desde ahí traza el P. Teófilo una línea que conduce a la vocación monástica:

     "Esto significa que cuando el niño Rafael... recibió por primera vez la Comunión a los ocho años y medio, estaba plenamente preparado para conocer y amar a quien iba a recibir; por eso, desde aquel día..., se estableció un lazo tan apretado y a la vez tan dulce entre Jesús y Rafael que, según me aseguró el mismo cuando ya se acercaba a la meta de su carrera, no se llegó a romper, ni siquiera aflojar, en toda su vida... Debido a esto Rafael buscaba siempre todas las ocasiones que podía para estar a solas con El... hasta que por fin logró estabilizar más sus relaciones intimas y en solitario bajo las arcadas del recoleto claustro de San Isidro de Dueñas.

     En la familia se inició, pues, Rafael en el trato personal con Dios hecho hombre y vivo en la Eucaristía. Y también, naturalmente, con aquella de quien el Hijo eterno tomó su cuerpo humano, con María. Los sacramentos de Cristo y la piedad mariana van unidos y se reclaman mutuamente. El P. Teófilo lo pone de relieve con frecuencia:

     "Tres potentes resortes impulsaron a Rafael a correr hacia la cumbre de la santidad: Maria, la Eucaristía y el Crucifijo. Los dos primeros avanzaron enlazados desde los albores de la infancia de Rafael. El tercero surgió vigoroso y absorbente en la última etapa de su vida, vida de enfermo, de víctima.

     Sigue contando otras cosas referentes a la influencia de la formación de los colegios de los Jesuitas en la profundización de la piedad de la piedad mariana de nuestro Hermano:

     "Un año después ingresó en el Colegio de la Compañía de Jesús, donde bien pronto se alistó como congregante de Maria Inmaculada para poder disfrutar del privilegio de comulgar todos los domingos y fiestas, aun estando enfermo".

     De ahí pues "los dos amores" de la infancia y de la juventud de Rafael, que, según el P: Teófilo, están en el origen más remoto y profundo de su vocación monástica: el amor, en la Eucaristía, al Dios encarnado, y a Maria en la mujer que fue humilde protagonista del designio divino de hacerse uno de nosotros.

     Dos amores que se fueron haciendo cada vez más absorbentes . Y como esos amores están también en el alma de la Orden Cisterciense, el P. Teófilo no duda en afirmar, que ahí está también la base de la opción posterior de Rafael por ese concreto camino monástico.

     "Este doble amor, eucarístico y mariano, llegaron a cobrar tanta fuerza, llegaron a hacerse en Rafael tan imprescindibles, que le impulsaron a entrar en una Orden religiosa cuya vida litúrgica es intensamente eucarística y mariana. Rafael no paró hasta formar parte en las filas de los hijos de San Bernardo, el melifluo capellán de María y uno de los más finos amantes de la Humanidad de Jesús Hijo de Dios".

     A renglón seguido, el P. Teófilo afirma con toda rotundidad que no hay razones más importantes que esos dos amores en la vocación de Rafael al Cister:

     "Estos dos amores fueron los principales móviles de su ingreso en la Orden Cisterciense"

     El cristocentrismo católico, que se halla en la raíz del monacato y, en concreto en la vocación monástica de Rafael, lejos de minusvalorar o menospreciar los sacramentos, los honra y vive de ellos. Una vida sacramental adecuada impide el extravío autosuficiente de la especulación y de la falsa mística antropocéntrica, que encerrando al ser humano en sus propias ideas y deseos, le obstruye el acceso a la fe que da la vida, o si ya era creyente, acaba por apartarle de ella.

b) El carácter de un "Buscador de Dios"

     Cuando el P. Teófilo se encontró con Rafael novicio, que era ya una obra maestra de la gracia, se preocupó de conocer cómo había sido antes aquel ser humano que de tal manera se había dejado modelar por Dios.

     Llegado el momento, buscó en Oviedo lugares y personas que le hablaran de su Rafael. Pudo ver la capilla de las religiosas Esclavas del Corazón de Jesús. Ellas mismas testificaron que,

     "al llegar a la capilla se postraba de rodillas con los ojos clavados en el tabernáculo… permaneciendo largo tiempo inmóvil y como estático, no menos de una hora en dulce contemplación del Amado".

     Otro testigo cualificado en Oviedo, fue su maestro de pintura D. Eugenio Tamayo:

     "Un día me acerqué a este pintor paisajista, y le pregunté qué recuerdos conservaba de su predilecto discípulo Rafael. Apenas pronuncié este nombre, se le humedecieron los ojos, deslizándose unas furtivas lágrimas; luego me hizo subir con el al desván o estudio de pintura, que estaba en lo más alto de la casa, y llorando me dijo: Mire padre, ese caballete es el que usó Rafael. Siempre le recuerdo de pie frente al mismo, horas y horas de silencio... se le veía ausentarse de cuanto le rodeaba y completamente absorto en su trabajo. Ya entonces vi en el algo especial que me atraía irresistiblemente..., y al correr de los años, cuando ya Rafael era un hombre de una madurez de juicio superior a su edad, comprendí que aquel espíritu selectísimo no servía para el tráfico de la vida vulgar. Algo había en el que le encaminaba hacia alturas mayores, y obtuve muy pronto sus confidencias intimas, siendo yo el primero que oi de sus labios su deseo de una vida asceta, silenciosa, aún no definida"

     Testimonio conmovedor. El profesor de Rafael, privilegiado por éste por su confidencia, por más que, según parece, no se mostrara especialmente religioso, percibe en su discípulo un modo de ser que podríamos denominar naturalmente contemplativo.

     En este momento Rafael todavía no conocía la Trapa ni la Orden Cisterciense, y solo dijo a su profesor que deseaba una vida religiosa, que se iría definiendo, gracias a una serie de acontecimientos providenciales:

- providencial había sido el nacer en una familia cristiana y el estudiar en un colegio de Jesuitas;

- providencial el haber tenido a este. maestro con quien desahogarse;

- y providencial el haberse encontrado con la vida trapense, Cisterciense.

     ¿Cómo se encontró con ella? En medio de su carrera.

     Pero el P. Teófilo no se queda ahí, en algo idealizado, mostrándolo como un hombre con gran amor a la Eucaristía y con una sensibilidad contemplativa, natural, amante del silencio.

     Hay otras cosas, la otra cara de la moneda de las que otros autores no hablan, por ejemplo, su tío Polín que escribió "Un secreto de la Trapa", el primer libro sobre Rafael el año 1944, seis años después de su muerte. En el Habla de su sensibilidad profunda, pero no de sus faltas; antes bien, niega que las tuviera, y ni aún defectos de carácter.

     Sin embargo, hay un .estudio que se hizo con motivo del 50 aniversario de la muerte del Hermano Rafael en el que el P. Ismael Bengoechea, ocd. habla de "Los defectos del Hermano Rafael: amigo de la "buena vida", refinamiento, hipersensibilidad etc. (Cfr. "Cistercium"n0 174 de 1988, pags.171-198).

     Los santos no nacen santos, tienen cualidades magnificas pero tienen también un carácter especial que les hace capaces de responder en un momento oportuno a la invitación de la gracia en sus vidas.

     Dejamos aquí esta primera parte, para ver enseguida cómo descubre Rafael la Trapa, y cuándo decide visitar el Monasterio.

                              Juan Antonio Martínez Camino
                              Secretario de la Conferencia Episcopal Española.
 
 

         La fecha del día 9 de abril, fue anunciada con anticipación por la prensa y los medios de comunicación. En efecto, a las 10 de la mañana, los monjes de San Isidro de Dueñas, se disponían a cantar la hora de tercia; hora litúrgica en la que se pide de manera especial, ayuda e iluminación al Espíritu Santo.

         Este día estuvo presidida por nuestro Sr. Obispo D. Rafael Palmero Ramos, quien al término de la cual, procedió a la Sesión de apertura del Proceso Diocesano para la Canonización del Beato Rafael, ante la Comunidad de monjes y una asamblea numerosa a de fieles.

         Compareció el Rvdo. P. Alberico Feliz Carbajal O.C.S.O. Vicepostulador de la causa de canonización, según consta por el mandato procuratorio que exhibe, y pidió que se procediese a la apertura del proceso sobre la presunta curación milagrosa atribuida al Beato Rafael Arnáiz Barón.

         Oída la petición del Vicepostulador, el Excmo. Sr. Obispo, a requerimiento del promotor de Justicia, examinó el mandato procuratorio e hizo entrega del mismo al Juez Delegado y al Promotor de Justicia para que inspeccionasen y, no habiendo nada que oponer al dicho mandato, el Excmo. Sr. Obispo lo admitió como legítimo.

         Los nombramientos del Proceso fueron los siguientes:

- M.I.Sr. Don Ginés Ampudia Caballero, Juez Delegado
- Rvdo. Sr. D. Antonio García Redondo Promotor de Justicia
- Fr. Juan Javier Martín Hernández O.C.S.O. Notario Actuario
- Dom. Enrique Trigueros Castillo Abad del Monasterio Cisterciense de San Isidro de dueñas, Notario adjunto
- Notario "ad casum"de la Curia diocesana Rvdo. D. José María Gómez Laso.

         Una vez designados los cargos y revisados los documentos, todos y cada uno prestaron juramento, estamparon su sello particular, y señalaron como lugar de las audiencias en que se han de ejecutar las pruebas, el Monasterio Cisterciense de San Isidro de Dueñas. Como días y horas de las sesiones señalaron todos los días laborales de la semana, desde las 10 horas de la mañana a las 18 horas.

Exposición del "posible milagro" para la Canonización.

Excelencia Reverendísima:

         En calidad de Vicepostulador, y con plenos poderes conferidos por la Postuladora General de la Orden Cisterciense de la Estrecha Observancia (OCSO), presento a su Excelencia Reverendísima la siguiente instancia:

         Desde el año 2003 hasta el momento, como Vd. bien sabe, me ha prestado todo su apoyo e interés para llegar a comprobar y seguir estudiando una curación al parecer "milagrosa" atribuida a la intercesión del Beato Rafael Arnáiz Barón.

         Y habiendo cumplido todos los requisitos preliminares, y obtenido su Excelencia el traslado de poderes de competencia para llevar a cabo en Proceso en su Diócesis, por la presente pido que forme y constituya el tribunal diocesano para proceder a la investigación canónica del presunto "milagro".

         El tema se relaciona con Dña. Begoña León Alonso, que nació el 21 de junio de 1970 en Madrid, y vive domiciliada en la misma capital de España, Avenida de los Poblados número 44, lº B.

         Todo comenzó, cuando a los dos meses de la segunda gestación, tuvo que ser ingresada en la "Clínica Belén", que era donde le llevaban el seguimiento médico. Permaneció allí una semana por motivo de deshidratación, y después de las atenciones médicas pertinentes, todo pareció estabilizarse, por lo que le dieron de alta, siguiendo en su casa y en su empleo una vida normal.

         Sin embargo a los cinco meses de embarazo, comenzó a sentir contracciones, esporádicas al principio, pero constantes más tarde. Un día yendo al trabajo, viendo que persistían, decidió irse al Hospital. Después de una semana de atenciones, volvió a casa con un tratamiento para las contracciones y reposo absoluto.

         En vísperas de Navidad, comenzó con un dolor de cabeza espantoso, que le hizo pasar toda la noche en vela; llamando al tocólogo de cabecera, después de explicarle las características de la dolencia, le recetó "paracetamenol", pero sin resultado positivo, pues el dolor persistió durante ocho días con sus noches.

         El momento álgido fue el mismo día de Navidad, 25 de diciembre del 2000: de repente, durante la comida del medio día, además del intenso dolor de cabeza y las repetidas contracciones, se le presentaron vómitos, diarreas, fuerte dolor de vientre y un mareo profundo que le impedía toda seguridad, por lo que tuvieron que llamar a la ambulancia, pues los dolores eran insoportables: aquello no era un parto normal.

         Fue conducida a la "Clínica Belén", donde el médico de urgencias le pronosticó equivocadamente una gastroenteritis. Avisado el médico titular, vio que había sufrimiento fetal, por lo que llamando al Hospital "Gregorio Marañón" pasó directamente al quirófano, donde le hicieron la cesárea. Una vez terminada, el cirujano se presentó ante la familia y dijo al padre de Begoña, que había nacido una niña y que estaba sana y bien, pero que respecto a su hija no había esperanza.

         Había tenido una subida de tensión altísima llamada "eclampsia" y no creían que el corazón aguantara.

         Se añadió a esto un fallo hepático; tenía hemorragias internas por lo cual la ingresaron en Reanimación, pues sufría el "Síndrome de Hellp". Cuando despertó de la anestesia Begoña se sentía morir y pronto volvió a quedar inconsciente.

         Y fue en este momento álgido de su gravedad, cuando su mejor amiga, se enteró de que estaba tan enferma y comenzó a rezar por ella, y a pedir al Hermano Rafael por su salvación.

         Mientras tanto, la salud de Begoña empeoraba, y tuvieron que operarla por segunda vez. Como los médicos sabían que corría peligro con la anestesia total, decidieron operarla tan sólo con la sedación que tenía ya puesta.

         El momento más crítico se produce a las cuarenta y ocho horas siguientes a esta operación quirúrgica urgente, realizada el 30 de diciembre por la tarde, con pronóstico fatal, y con mortalidad esperada del cien por cien. El cuadro médico estaba resultando aún más negativo a causa de las hemorragias internas, a las que acompañaron varios infartos cerebrales.

         Finalmente le dio una "distress respiratoria", por lo que tuvieron que entubar a la enferma. Llamaron a la familia y le dijeron que ya era imposible que siguiera con vida, que era cuestión de horas o de días, pero que ya no contasen con ella. La lloraron y le administraron el último de los Sacramentos: la Unción de los enfermos.

         Por entonces, una de las amigas, Dña Josefa Maria González Cueva, familiarmente "Josefina", visitó el Monasterio de San Bernardo en Burgos, y pidió a las monjas que oraran por Begoña encomendándoselo al Hermano Rafael, "¡sólo al Hermano Rafael!".

          El seis de enero, fiesta de la Epifanía y día de Reyes, despertó con alegría de todos, a pesar de estar completamente entubada. En este estado, lo más difícil fue el comienzo de la alimentación. A pesar de todo siguió en el empeño de ingerir algún alimento.

         La próxima meta era la de poder moverse sola; cada día progresaba un poco más e iba moviendo mejor las extremidades a pesar de que aún le era imposible ponerse en pie.

         Los días iban pasando, hasta que llegó el momento, el día feliz en que le dieron la noticia del alta en Reanimación. En silla de ruedas le acercaron las enfermeras a la incubadora donde se hallaba su niña, y al verla lloró de alegría.

         Poco a poco fueron quitando más cables: el oxigeno, la sonda, el suero, de modo que ya podía alimentarse por si misma. Siguieron haciendo infinidad de pruebas y análisis y el resultado era siempre positivo y estable: todo su cuerpo y sus órganos habían estado paralizados y ahora todo funcionaba bien: ¡era milagroso!.

         Al fin llegó el momento tan soñado: el 25 de enero de 2001, le comunicaron que al día siguiente, le daban definitivamente de alta. Su respuesta fue: "¡Señor gracias, me voy a casa!"... Y todo ha ido tan bien que ni en la madre ni en la niña ha quedado secuela ninguna, gracias a Dios y al Beato Rafael.

         A vista de los hechos expresados, el infrascrito Vicepostulador, ruega a su Excelencia Reverendísima, se digne instruir un Proceso Canónico sobre el supuesto hecho milagroso, atribuido al dicho Beato Hermano Rafael Arnáiz Barón, cuya Canonización es ardientemente deseada por miles de devotos.

                                                      Fr. Mª Alberico Feliz Carbajal
                                                      Vicepostulador

Después de exponer una pequeña síntesis biográfica del Hermano Rafael, de exhortar el Sr. Obispo a la imitación de sus virtudes y de dar las gracias el P. Abad a toda la asamblea, el acto de apertura del Proceso Diocesano se clausuró cantando el "Regina Coeli" a la Virgen de la Trapa, como último ruego a la "Señora", para que glorifique a Rafael que tanto la quiso.

RUEGO

       Con estos acontecimientos, que pudieran ser el final de la meta que perseguimos, que es la canonización de nuestro Hermano Rafael, queremos llamar encarecidamente la atención a nuestros lectores.

        Nuestro ruego es de intensificar nuestra oración en favor de este evento jubiloso; y junto con la oración llamar a las puertas de vuestra caridad en sentido de generosidad económica, ya que los gastos en esta última etapa, no dejan de ser cuantiosos.

        Esperamos ser escuchados, y desde este momento, nuestro agradecimiento más cordial y profundo.

Por haberse celebrado este año a las 6,30, la asistencia a la misa fue mucho más concurrida que otros años. Se integraron las Vísperas, y al final se dio a besar y venerar la reliquia del Beato.

Fue presidida por el P. Abad, y esta fue su homilía.

La persona del hermano Rafael es una de las figuras que con el paso del tiempo parece que se va agrandando, en la medida que se profundiza en sus escritos y en la medida en que va saliendo de su monasterio y se va extendiendo a lo largo de la Iglesia universal, el conocimiento de su sanidad a través de sus escritos y de la devoción de tantas personas que se encomiendan a su intercesión.

Para nuestra comunidad ha sido siempre una figura entrañable, diría que doméstica, corno que casi parece que fue ayer cuando se le veía caminar por nuestros claustros o estar confinado en la enfermería.

Y sin embargo, a medida que su figura va tomando nuevos contornos, y se va dando a conocer más y más, al menos yo, tengo la impresión de que se nos va escapando. Nuevos estudios, nuevos libros sobre el Beato, nuevas canciones..., va perdiendo algo de su íntima sencillez de oblato de San Isidro, para irse convirtiendo poco a poco, en un gran santo de la Iglesia universal, en el orante, el escritor delicado y perspicaz en su experiencia de Dios, amante de Maria Santísima, y en fin, en el seguidor incansable del Señor Jesús que le llamó a su seguimiento y al que amó con todo su corazón, con toda su alma con todas sus fuerzas.

Entre las muchas páginas que podríamos citar de Rafael, creo que en las meditaciones de su última época, que el titula "Dios y mi alma", encontramos textos de una intensidad, y unos deseos de Dios, que valdrían ellas solas para calificarle de gran místico, como otros autores autorizados lo han hecho. El 4 de marzo del 38, dice:

"Cojo hoy en nombre de Dios la pluma, par que mis palabras al estampa rse en el blanco papel, sirvan de perpetua alabanza al Dios bendito, autor de mi vida, de mi alma y de mi corazón.

Quisiera que el universo entero, con todos los planetas, los astros todos, y los innumerables sistemas siderales, fueran una inmensa superficie tersa donde poder escribir el nombre de Dios.

Quisiera que mi voz fuera más potente que mil truenos, y más fuerte que el ímpetu del mar, y más terrible que el fragor de los volcanes, para solo decir, Dios.

Quisiera que mi corazón fuera tan grande como el cielo, pero como el de los ángeles, sencillo como la paloma para en el tener a Dios.

Y en una meditación anterior, del 28 de febrero, expresando su decepción de las criaturas, y de su deseo de sólo Dios, expresa como puede ,en el lenguaje humano, lo que su corazón, en aquel momento atormentado, está experimentando, y cómo Dios le llevó a comprender que lo único que merece la pena en esta vida es el "Sólo Dios".

Escribe Rafael:

"Hubo un tiempo en que busqué al hombre..., busqué su consuelo.... busqué a Dios en la criatura..., vana ilusión... cuánto me ha hecho sufrir.

El otro día vi y entendí algo que me llenó el alma de turbación... ¿Cómo es posible, Dios mío? Soy hombre y sufrí... ¿cómo no? No podía estudiar, ni rezar, ni pensar en otra cosa ... Dios mío, Dios mío ¿dónde están los que te aman?.

No cabe duda que son los quejidos de un alma enamorada que desea ardientemente a Dios, y comprueba con dolor que no es amada por el resto de las criaturas. Y sin embargo su alma está llagada de ese amor, que deja de herir su corazón, y le lleva a buscarle de modo incansable.

Estas páginas de Rafael nos recuerdan a las del otro gran místico español, san Juan de la Cruz, al que nos consta que Rafael leyó y meditó:

¡Descubre tu presencia
y máteme tu vista y hermosura mira que la dolencia
de amor, no se cura
sino con la presencia y la figura!
¡Oh cristalina fuente,
si en esos tus semblantes plateados
formases de repente
los ojos deseados
que tengo en mis entrañas dibujados!

En estas canciones se está expresando el ansia de la esposa, (el alma fiel) que ya ha experimentado las gracias del esposo (Dios), y que una vez que ha saboreado el amor de Dios sólo desea llegar a poseerlo en plenitud. Plenitud de su presencia por siempre, cosa que solo será posible cuando traspase el umbral de esta vida, y llegue a descansar plenamente en Dios.

¿Cómo es la mirada de Dios para dejar tan herida de amor al alma? Algunos textos del evangelio nos lo pueden aclarar. Mirada de misericordia, cuando se dirige a la adúltera y mirándola le dice: "Mujer, nadie te ha condenado; pues yo tampoco; vete en paz y en adelante no peques más. Mirada de amor, cuando el joven rico le dice que desde pequeño ha guardado todos los mandamientos. Deseando comunicarle sus dones a través de la presencia por afección espiritual, le dice: una sola cosa te falta. Pero el joven rico no tuvo fuerza par desprenderse de la única cosa que le faltaba, y por eso se marchó sin que dios le pudiera comunicar todas esas intimidades que le tenía reservado; sin embargo la mirada de Dios fue una mirada de amor. Y sobre todo la mirada profunda, que recrea, deleita y transforma, como fue la mirada que dirigió a Mateo, cuando le dijo: ¡Sígueme!, y dejando todo su dinero encima de la mesa, marchó inmediatamente detrás del Señor.

Esa mirada profunda amorosa y transformante es la que ha sentido la esposa, (la que sintió Rafael) y por ello ya no busca otra cosa que volver a ver los ojos del Amado. Mira en las cristalinas fuentes, y diríamos que en su entorno una y mil veces esperando que se formasen de repente los ojos del Amado que están en sus entrañas dibujados.

La experiencia de Dios cuando es auténtica y profunda, nunca se puede olvidar, y es fortaleza para los momentos difíciles, en los que parece que se ha perdido al Amado, pero que de alguna manera ha dejado su impronta en el alma, que no la puede olvidar.

"La dolencia del amor no se cura, sino con la presencia y la figura". La dolencia de amor es lo que desde el principio de la canción ha manifestado la esposa: " como el ciervo huiste habiéndome herido; salí tras ti clamando y ya eras ido" Tras haber experimentado las delicias del amor del esposo, (la experiencia de Dios), la esposa ha quedado herida de amor y con pasión buscará de nuevo los regalos del esposo, por eso en las siguientes canciones irá buscando por los montes y riberas, los bosques y espesuras, sin encontrar consuelo, porque no acaba de encontrar la plenitud del amor del esposo en todas esas cosas que, aún reflejando las perfecciones de Dios por ser sus criaturas, (vestidos los dejó de su hermosura), no son Dios.

Y por ello exclamará la esposa: ¿quién podrá sanarme?; pues aunque todas las criaturas le van mil gracias refiriendo de su Amado, con un gran quejido seguirá insistiendo que ya no le "envíe más mensajero, que no saben decirme lo que quiero", ya que esa llaga de amor, esa herida que lleva la esposa después de haber experimentado el amor de Dios y haber fijado en el interior de sus entrañas los ojos del Amado, terminará diciendo que la dolencia de amor no se cura sino con la presencia y la figura. Solo cuando veamos a Dios cara a cara y le disfrutemos por toda la eternidad, se podrá aplacar la llaga del amor y por consiguiente entrar en la dimensión del amor de Dios, que es eterno y sin fisuras.

La aplicación a nuestra vida personal, es que mientras el corazón del hombre no esté llagado, herido por el amor de Dios, El no se entregará de veras al hombre. Y como dice San Bernardo, nuestro esposo es un esposo púdico, que no se entregará a la vida de otros "amantes". Es decir. que mientras el corazón no esté purificado de otros amores mundanos y terrenos, nunca se entregará de veras Dios al alma que, aunque le busque con pasión, no lo alcanzará al no estar su corazón totalmente "llagado" por el amor de Dios.

La vida ascética y de renuncia a otros amores es necesaria para conseguir el amor pleno de Dios. Así lo explica Rafael:

"Si el mundo que busca a Dios... supiera. Si supieran esos sabios que buscan a Dios en la ciencia, y en las eternas discusiones... Si supieran los hombres dónde se encuentra Dios. Insensatos y necios, que buscáis a Dios donde no está. Escuchad y asombraos. Dios está en el corazón del hombre... yo lo se, Pero mirad. Dios vive en el corazón del hombre, cuando este corazón vive desprendido de todo lo que no es El."

Creo que la mejor manera de terminar este pequeño comentario, es con la cita de un texto del mismo San Juan de la Cruz, que expresa como nadie la misma idea de Rafael:

"¡Oh almas criadas para estas grandezas y para ellas llamadas! ¿qué hacéis?, ¿en qué os entretenéis? Vuestras pretensiones son bajezas y vuestras posesiones miserias. ¡ Oh miserable ceguera de los ojos de vuestra alma, pues para tanta luz estáis ciegos y para tan grandes voces sordos, no viendo que en tanto que buscáis grandezas y glorias, os quedáis miserables y bajos, de tantos bienes hechos , ignorantes e indignos"!

                                                 Dom Enrique Trigueros Castillo
                                                  Abad de San Isidro de Dueñas
 

Celebración en la Parroquia de Burgos

27 de abril

El 27 de abril es el día señalado para celebrar la fiesta del Hermano Rafael en su parroquia. Hubo todo un programa de cinco días, desde el "Chupinazo" el día 25, hasta la Misa Solemne concelebrada y presidida por D. Odorico Arranz.

En la imposibilidad de transmitir su homilía por falta de audición de la cinta magnetofónica, copio este testimonio precioso que salió ese mismo día en el "Diario de Burgos

BEATO RAFAEL ARNÁIZ

Conocer a las personas nos da una posibilidad muy grande de poder amarlas. El conocimiento nos lleva a agradecer lo bueno o disculpar y perdonar lo negativo. El conocimiento de las personas y de las cosas nos lleva a comprenderlas y en definitiva a quererlas.

Lo santo, lo bueno, lo justo, son dones y regalos que el Espíritu Santo da a los hombres y mujeres de todo tiempo y lugar. Aquellos que lo conocen, normalmente, lo aman y si lo aman lo viven y lo sienten desde la gratitud y el servicio. Lo santo, lo bueno y lo justo es tangible, y tiene su visualización en el querer y en el obrar de muchos hombres y mujeres. Lo santo es lo mejor que tiene o puede tener el ser humano. Es más, está creado para serlo, esa es su plenitud de vida.

La Parroquia del Beato Rafael Arnáiz Barón, de Burgos, es una parroquia joven, que en su andadura como comunidad creyente, ha mirado y contemplado en el Hermano Rafael un ejemplo de vida, de vida cristiana. Mirar lo justo, lo bueno y lo bello es tendencia de la vida humana que es recreada y formada desde estas realidades vitales de la vida, porque el ojo ve, el corazón ama, y la mente discierne desde la libertad y la responsabilidad de vida. El titular de una Parroquia es un regalo de Cristo y de la iglesia para esa Comunidad.

No suele ser ni debe ser el hombre algo caprichoso, ni de moda. Tomar un nombre es desarrollar y vivir lo que significa. Sin duda el Beato Rafael Arnáiz Barón tiene una riqueza de vida humana y cristiana que al amparo de la Comunión de los Santos estará llenando de esperanza y ánimos renovados de vida cristiana a esa Comunidad parroquial del Hermano Rafael.

A cada momento de la vida de la Iglesia le corresponde testimoniar, anunciar y vivir un don del Espíritu que la Iglesia y el Mundo necesita con mayor premura y clarividencia. Este tercer milenio, dijo Juan Pablo II, la Iglesia debe mostrar con gestos y acciones la ternura y el cariño de Dios.

La ternura y el cariño de Dios no puede ser una expresión más, sino la verdadera comprensión de Dios manifestada y revelada en el don de Jesús, su Hijo. Este regalo de la ternura y el cariño de Dios, la tradujo Rafael en la confianza y entrega de su vida a Dios como Padre de amor y de misericordia, en el que ponía sus manos, es decir, su vida.

Una mala concepción de Dios es una mala concepción de la persona humana y sobre todo de vivirla. Los Santos, y en este caso el Hermano Rafael Arnáiz Barón han concebido por don y regalo del Espíritu una verdadera fe en Dios en el pensar, en el querer y en el obrar, su fruto de santidad. La santidad de vida es algo germinal y connatural al ser humano. Así fue creado por Dios.

El mal ha roto la armonía y la verdadera dignidad de la persona. Recreados y dignificados con el don Pascual estamos llamados a vivir la vocación cristiana como regalo y meta de nuestra vida.

Rafael Arnáiz Barón testigo de la ternura y cariño del Dios es aliento y esperanza para esta Comunidad Parroquial del Beato Rafael, que abre sus puertas al corazón de la fiesta que cada año hace memoria de su origen, de su presente y de su futuro, trabajando bien hoy y por un mañana mejor. ¡Felices Fiestas!

                                                 Miguel Ángel Delgado

 

 LA MÍSTICA DEL HERMANO RAFAEL

Para el Beato Hermano Rafael, el lema de su vida fue "¡Sólo Dios!".

Los grandes místicos del siglo XVI, Santa Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz, Fray Luis de León, fueron forjadores de un misticismo pletórico de ansiedad por encontrar una comunicación directa de sus almas con Dios.

Fray Luis de León decía:

"Y con pobre mesa y casa
en el campo deleitoso,
con sólo Dios se acompasa,
y solas su vida pasa:
ni envidiado, ni envidioso".

San Juan de la Cruz, en su campo espiritual entre el alma y Cristo su esposo:

"¿A dónde te escondiste,
Amado y me dejaste con gemido?,
como el ciervo huiste,
habiéndome herido
salí tras ti clamando y ya eras ido".

O Santa Teresa de Jesús en versos del amor de Dios que en si tenía:

"Aquesta divina unión,
del amor con que yo vivo,
hace a Dios ser mi cautivo,
y libre mi corazón;
mas causa en mi tal pasión
ver a Dios mi prisionero,
que muero porque no muero".

El Hermano Rafael nos dice como una oración la estrofa 35 del Cántico B de San Juan de la Cruz:

"En soledad vivía / y en soledad ha puesto ya su nido / y en soledad la guía / a solas su querido / también en soledad de amor herido".

En una carta de Rafael al P. Maestro de novicios, decía:"El Monasterio va a ser para mi dos cosas: primero, un rincón del mundo, donde sin trabas pueda alabar a Dios noche y día; y segundo, un purgatorio en la tierra donde pueda purificarme, perfeccionarme y llegar a ser santo".

En otro escrito afirma: "Dios es mi dueño absoluto y yo su siervo que obedece y calla. Bendito sea Dios y bendita sea mi enfermedad, que es el modo del que El se vale para cumplir sus designios en mi insignificante persona", escribía el Beato Hermano Rafael abandonado al Ser Supremo, abrazando la Cruz.

Con su mística de la Cruz, y con su lema Sólo Dios, va camino de la santidad, dejándonos un ejemplo místico de la unión con Dios. "¡Sólo Dios!".

                                                  Gonzalo Arroyo Iglesia

30 de abril

 
Como en años anteriores, el día 30 de abril se celebró el "Cuarto Concurso literario Beato Rafael" patrocinado por la Asociación "Ecos del Odra a la Virgen del Carmen" de Villasandino. Este es el trabajo que consiguió el primer premio, con el título de:

"LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA EN LA ESPIRITUALIDAD DEL HERMANO RAFAEL"

Una gran señal apareció en el cielo. una mujer vestida de sol, con la Luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza..." (Ap. 12,1)

La Señora sabe que se acerca el momento del encuentro definitivo. El Tabernáculo precioso que llevó al Verbo Eterno en su seno virginal, anhela ya la total posesión de Dios. Sonríe y asiente...

Mi alimento es cumplir la voluntad de Dios. He aquí la esclava del Señor. Hágase en mí según su palabra.

Siempre fiel, inocente, purísima, se lanza al mar insondable de los designios divinos. Cierra, confiada, sus ojos a este mundo. Su último pensamiento es un deseo, un anhelo, un canto de gratitud, una alabanza, un nombre que es ímpetu de amor...

Jesús, Fuerza mía, Redentor mío, Hijo mío, no tardes, date prisa en socorrerme...

La humillación de la muerte no logra contener la fuerza extraordinaria de su alma bellísima e inmaculada. Un haz de luz de indescriptible claridad emana de su rostro tranquilo. La que creyó, esperó y amó hasta el extremo, se abandona como siempre en el regazo del Altísimo.

Un instante de oscuridad, leve, fugaz. Se escapa la vida de entre sus labios puros. Todo se ha cumplido. El aire se tiñe de un suavísimo perfume y el alma más bella que salió de las manos de Dios es llevada a su presencia por una legión de ángeles que no cesan de dar gracias a su Creador. Están asombrados y llenos de júbilo por la hermosura incomparable de la Madre de Dios.

Su cuerpo descansa. Una losa de mármol cubre la entrada del sepulcro. La tarde se ha oscurecido. El mundo nada sospecha del prodigio que, en la profundidad de la tierra, está a punto de suceder. Hace frío y la tristeza se mezcla con la niebla que baja desde la montaña.

Quizá fueron tres los días que permaneció su cuerpo amarrado por la muerte. Ni un solo cabello se ha movido, y tan leve ha sido su paso por Ella, que parece que duerme. Preservada del pecado, goza del privilegio de la incorrupción.

Y he aquí que el Amor de Dios llega hasta lo más profundo de la debilidad de la carne. El Espíritu Santo cubre con su sombra el cuerpo inerte y el poder de Dios se manifiesta en la fragilidad humana.

El sagrario incólume que llevó por vez primera a la Palabra del Padre, no puede permanecer más tiempo sin vida.

El Templo Santo que albergó a la Santísima Trinidad desde su Inmaculada Concepción debe participar también de la gloria eterna.

La mujer que dio la carne al Hijo de Dios, será revestida de la carne y de la sangre gloriosa del Unigénito del Padre.

Se unen entonces alma y cuerpo en lazo indivisible para toda la eternidad. Se abren sus ojos, vuelve el vigor a sus miembros transfigurados. Poseida por el Amor de Dios, vuelve a la Vida, la mujer fiel que pisó la cabeza de la serpiente.

¡Esperanza cumplida, gozo inefable! ¡La Virgen fiel es asunta a los cielos en cuerpo y alma por los méritos de su Hijo!

El sepulcro vacío es testigo del triunfo.

El Arca de la eterna alianza es llevada a la presencia del Altísimo sostenida por coros angélicos e impulsados por la fuerza del Espíritu Santo.

Extiende sus brazos, canta y goza llena de alegría. Un halo de luz dorada rodea su cuerpo transfigurado y glorioso.

Resucitada por el Hijo, arrebatada por la fuerza del Espíritu, vuela presurosa al encuentro definitivo con el Padre.

¡Alaben todos tu fidelidad, tu sí sin condiciones! Llegó el momento de entender en plenitud el misterio.

¡Puerta del cielo, Reina de la creación, Salud del género humano, Esperanza del hombre! ¡Madre de Dios! ¡Madre nuestra!

Canten los ángeles, maravíllense los hombres, exulte la creación entera. Llegó el momento tan esperado en el que la criatura, restaurada, penetra por vez primera en el recinto sagrado...

Uno de los rasgos que caracterizan la espiritualidad del Hermano Rafael, es sin duda, su amor a la Virgen María. Una intensa piedad mariana afluye como un torrente de bendiciones desde su más tierna infancia. Fue curado por su intercesión de la grave pleuresía que sufrió a la edad de nueve años, por lo que su padre le llevó ante la imagen de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza y allí, en un acto de profunda gratitud, consagró a su hijo a Nuestra Señora. Maria de Nazaret, Madre de Dios y de los hombres se convierte desde entonces en su luz y su guía, su refugio, su modelo, su motivo, su consuelo, su todo después de Dios.

¿Y por qué este amor apasionado, lleno de locura, de ansias de eternidad?

¿Cómo es posible vivir sin amar a María, sin amar a Dios, sin soñar en el cielo? Todo es nada, y no hay nada bajo el sol que nos merezca o gozar o sufrir. Solo hay el gozo de la verdadera esperanza y la pena grande de no amar lo bastante..."

La devoción a la Virgen irá creciendo progresivamente a lo largo de toda su vida, de manera que no hay escrito suyo en el que no aparezca Ella, la Señora, que alienta sus pasos, le sostiene con su amor de Madre, le guarda de los peligros que acechan su alma, le reconforta en el dolor y comparte con Ella sus alegrías.

Si efectivamente yo pudiera hacer algo por Maria... Si vieras, se lo debo todo..., mi vocación, la salud, poca o mucha, la conservo para Dios y por María... Y mira, hace años, antes de irme a la Trapa, en una caída que tuve, no resbalé hasta el fondo gracias a la santísima Virgen, que me sacó milagrosamente de donde estaba... Después, en la Trapa, tuvo conmigo detalles que alguno te he contado ya... En fin, en mi vida espiritual ha influido la Señora de una manera muy especial, y si no fuese agradecido, no merecería ni respirar...

Es la fe de Rafael sencilla, pero fuerte e inconmovible. La educación religiosa, de hondas raíces marianas, que recibió de niño en los colegios de La Merced de Burgos y en el de San Ignacio de Oviedo dejó impresa en su alma la dulce huella imborrable de Nuestra Madre. Manifestará su agradecimiento a los padres jesuitas en alguna carta porque le enseñaron a rezar a la Virgen mediante una cálida devoción popular que fue madurando y transformándose en vivencia mística...

"…Yo también les estoy muy agradecido a los Padres jesuitas por aquella iniciación en la devoción a María en nuestros primeros años. ¿Te acuerdas del solemne mes de las flores? Los congregantes con sus cintas blancas y azules.. Aquellos cánticos ingenuos, que cantábamos en la capilla, nuestros libros forrados en papeles de colores y muy leídos que hablaban de San Estanislao, de San Luis Gonzaga, San Juan Berchmans, todos tan amantes de Maria Inmaculada..."

Resaltan tres notas distintivas en la espiritualidad mariana de Rafael: la sencillez, la intimidad y la confianza. Habla de la Virgen con la misma espontaneidad con que lo hiciera un niño. Su corazón, libre de amores mundanos y entregado de lleno al seguimiento de Cristo, rebosa de amores a la Madre. Es consciente, a pesar de su juventud, de su limitación personal y de su incapacidad para llegar con sus propias fuerzas a Dios. Con la ayuda de la Señora el camino más abrupto se vuelve llano y la oscuridad se convierte en luz. Solo Ella puede conducir su alma hacia Dios. Nada desea si no es por mediación suya. Hasta tal punto confía en su protección y en su poder para llegar a Jesús. Su fe heroica le hace percibir, experimentar, sentir, vivir al fin y al cabo, una realidad sobrenatural que va borrando progresivamente cualquier interés por lo corruptible y perecedero. Mira con los ojos del alma a la Virgen Madre que goza ya de la bienaventuranza prometida. Rafael sabe, como buen cristiano, que después del Corazón de Cristo, no hay otro como el de María. Por eso afirmará lleno de agradecimiento que después de Jesús solo María puede consolar su corazón.

Al unirse estas virtudes en el alma de Rafael: la sencillez, la búsqueda anhelante de intimidad con Dios y una fe que es el sustento de toda su persona, entonces nos encontramos con una espiritualidad ciertamente sencilla, pero honda y profunda como un pozo sin fondo de donde siempre salen aguas cristalinas, frescas y transparentes que nunca se agotan. El lector que, sediento, se acerca a las fuentes de Rafael, y ya no es tan profano porque lleva un tiempo gustando de sus escritos, que le permiten conocerle y saber cómo sentía y vivía su deseo insaciable de Dios, cae en la cuenta de la profundidad que tiene en el conocimiento de Cristo, de la coherencia de su vida, de la hermosura de su alma. Le invade entonces a ese lector anónimo la verguenza interior, el reconocimiento de la sofisticación personal en la que vive, la falta de sencillez y de autenticidad de su vida. Y en el alma brota una plegaria, un deseo de que a Dios por María llegue su humilde oración: "Dios mío, quiero ser como Rafael, porque quiero amarte como él te amó, vivir la fe como él la vivió, ser fiel hasta el final como él lo fue, y llenar mi vida de amores a Maria" ¡ Qué vacía es la vida cuando se llena de la nada de nuestras propias argumentaciones! Y cuando Dios roza nuestra pobre alma y llena nuestra vida de ilusión y de sentido, ¡qué deseo tan irresistible de dejarlo todo, de ser otra vez un niño, de aprender a hablar otra lengua nueva, de cantar una nueva melodía hasta este momento desconocida!

"…Dios y solo Dios..., si así viviéramos siempre, nuestra vida sería un cielo anticipado..., qué concierto armaríamos! ¿verdad?, ¡unirnos a los ángeles, a los santos, a María!…"

En el alma de Rafael no habitaba más que Dios. La gracia que el Espíritu Santo infundió en su alma el día de su bautismo fue creciendo a pasos de gigante, a un ritmo vertiginoso. "Seguir, seguir, seguir, ese era su grito, su fuerza, seguir a Cristo, alcanzarle, transformarse, zambullirse, abismarse, hundirse, deshacerse, fundirse, desaparecer, y tantos verbos que él utilizaba tan llenos de sentido que expresaban el deseo incontenible de su alma de unirse a Dios. Y no importaba nada, ni dificultades, ni apegos humanos, ni enfermedades, ni contrariedades, tantas idas y venidas al monasterio, tanta incomprensión de su enfermedad, hasta por parte de los hermanos que con él convivían. Ni riquezas, ni honores, ni juventud, ni belleza, ni dinero, ni estudios sólo Dios importaba, solo Él, sólo Dios que llenaba todo en su alma, todo lo enamoraba y todo saltaba de gozo en su presencia. " ¡Solo quiero una cosa, amar a Dios, solo eso!" Se repetía una y otra vez. Y el amor le desbordaba, no le cabía, porque era un amor reciproco y Dios cuando se da, no cabe en la criatura, que es pequeña y frágil, y ésta quiere volar para siempre ,para siempre, con Maria, ver a María, a los santos, vivir en Él para toda la eternidad.

Nada deseo, nada quiero, solo cumplir mansa y humildemente la voluntad de Dios; morir algún día abrazado a su Cruz y subir hasta él en brazos de la santísima Virgen María..."

Nadie ha amado tanto a Dios como María, nadie se ha parecido tanto a Jesús como Ella. Y no solo eso, sino que El, Todopoderoso, se hizo carne de su carne y sangre de su sangre. Ella le amamantó, le cuidó, le enseñó a caminar, a rezar, le acompañó en todas las circunstancias de su vida terrena... Mientras vivía con Él, su dulce corazón de Madre fue aprendiendo lo importante que es el hombre para Dios, y en cada caricia, en cada gesto, en cada momento de esos treinta años que compartieron todo en un cielo en la tierra, amaba a su Hijo con toda el alma y en El, a todos los hombres. Tiempo de silencio y de contemplación, de escucha y de aprendizaje, de adoración y de fidelidad. Rafael vive esta realidad de la maternidad divina de Maria como algo que pertenece a la sustancia de su propio ser. Ella es el espejo en el que Dios se mira y refleja, la manifestación más entrañable de su Amor. Y en esa búsqueda apasionada de Jesucristo, Nuestra Señora es su punto de referencia, su modelo, su fortaleza. Siente su protección siempre y sabe que con Ella todo es fácil. Su alma, llena de anhelos divinos experimenta la fuerza poderosísima del amor de Maria. ¡Cuánto le quiere la Señora! Después de Dios, no hay amor como el suyo, y su alma sedienta de amores, apaga la sed en el regazo materno que siempre le espera, le abraza y conforta. Y de ese encuentro surge la gracia pedida, deseada o necesaria para seguir caminando hacia Dios. Unas veces, envuelto en gozo y alegría; otras, agarrado de su mano que le lleva casi en volandas cuando él no puede sostenerse en pie por el peso terrible de la cruz. "Qué dulce es María, repite, cómo me ayuda y consuela. Nada quiero sino es por mediación suya. Todo lo pongo en sus manos". Ella es la mediadora de la gracia, la luz en las tinieblas de este mundo.

"... Dios, tan bueno conmigo que en silencio me habla al corazón y me va enseñando poco a poco... a desprenderme de las criaturas, a no buscar la perfección más que en El, a mostrarme a María y decirme: He aquí la única criatura perfecta; en Ella encontrarás el amor y la caridad que no encuentras en los hombres..."

Cierto es que Rafael tuvo el privilegio de gozar toda su vida de forma consciente de la presencia de la Virgen María. Ella le condujo al lugar donde podría desarrollar de la mejor manera posible todas las cualidades que Dios le regaló al nacer y donde purificaría su alma para llegar a la perfecta unión con El. Tenía que ser un sitio apartado, tal era la necesidad de encuentro y de unión. Allí, en la soledad y silencio del Monasterio, podría contemplar los misterios de Cristo, y ahondar en su conocimiento. Muchas cualidades y virtudes destacan en esta alma ejemplar, pero como base de todo, como raíz que sostiene y alimenta un árbol que crece fuerte y sano, se encuentra este amor apasionado a la Madre del Salvador. Y si llegó a la heroicidad en el ejercicio de las virtudes y a la aceptación gozosa de los planes de Dios en su vida, aún cuando éstos fueran dolorosos e incomprensibles, se debe sin duda a este abandono querido y consciente en su maternal regazo.

Rafael consagró toda su vida a Dios. Su mirada estuvo muy pronto puesta en el cielo. Desde muy niño, se vio inundado, embriagado por la divinidad. Y es admirable cómo vivió el misterio de la fe. Jamás se enfrentó con él, ni intentó comprender. No le turbó el no llegar a lo inaccesible ni dudó nunca de que Dios le amaba y le quería para Si. Aceptó con docilidad la voluntad de Dios y supo sublimar todos los acontecimientos de su vida de manera que nada de lo que le ocurría escapaba a los designios de Dios en su vida. Tal era su abandono y confianza en la Providencia. Y si pensamos en la actitud que tuvo la Santísima Virgen ante los misterios que vivió y de los que además, fue participe, podemos entender un poco mejor el alma de Rafael, porque en todo es su Maestra y guía. Sus ansias de Dios, su empeño en hacerse nada para que Él lo llenara todo. Ella le hizo ver la importancia de la interiorización, de saber guardar en el corazón los secretos del Rey. Su riqueza, su maravilla, está dentro de Ella, porque es Dios quien habita en su alma inmaculada y bellísima. Lo que importa es ser para ÉL, no hacer para el mundo. Ella inflamó en Rafael el deseo de amar a Dios, de hacer de su vida un constante acto de entrega e inmolación. Dios prefiere la sencillez, el silencio donde adorarle, el desprendimiento de un corazón que nada sabe, ni latir, si no es en su presencia. "¡Sólo Dios! susurra Maria en el alma de Rafael -¡Sólo Dios!- éste responde".

Rafael aprende de María a vivir y saborear el misterio, lo inefable. Ella, mediadora de todas las gracias, le entrega a u Hijo y le enseña la mejor manera posible de encontrarle. María entrega a Rafael la humanidad sacratísima de su Hijo y le inspira en su interior el camino más corto para unirse a Él: el amor. Rafael adora en silencio y acepta. Convive con el misterio. Lo hace vida de su vida. Habla con Dios, con la Virgen Maria en un tono familiar, lleno de confianza y transparencia. Actualiza en su concreción de criatura la infinitud de Dios. Y lo hace como un niño que busca y sigue con la mirada a su madre. Cuando comprueba que ella está y le mira a su vez, ya nada importa, el tiempo se detiene, llega la calma, la seguridad. La alegría contenida se desborda y brota la alegría, la risa, la mirada encendida...

Rafael brilla como piedra preciosa en la corona de la Virgen. Su vida, testimonio de la Resurrección de Cristo, es manifestación de lo que Dios tiene reservado para los que le aman. Vivió con sencillez los misterios más profundos y su corto peregrinar en esta tierra ha dejado trazado un camino de santidad por el que ya avanzan presurosas innumerables almas que también ansían, como él, amar a Dios y dejarse amar por El.

¡Qué alegría el día que pueda ver a María, con San Juan Evangelista, y San Juan de la cruz, San Bernardo, San Francisco de Asís y San José, que son mis protectores, así como esas dos santas que tanto te amaron y que tanto me han enseñado: Gertrudis y Teresa de Jesús, y Santa Teresita..., y los ángeles todos, y el glorioso San Rafael, y el ángel de mi guarda..., y bueno, y Tú, Señor, a Quien tanto quiero, a Quien adoro, a Quien amo sobre todas las cosas, por Quien suspiro y peno y lloro, y por Quien, Tú lo sabes bien, mi buen Jesús, quisiera volverme loco.. .Tengo, Señor, dentro de mi, como ves, todo eso, y así no me es posible vivir, te lo digo en serio, Señor..."

                                            Mª Gloria Hervella Touchard
                                             Palencia

 

Xª Jornada de Jóvenes

7 de Mayo 

"Tras las huellas del Hermano Rafael"

Con anticipación había escrito el Sr. Obispo una circular a los jóvenes con esta consigna: "Camina con nosotros".

Queridos jóvenes:

"En esta hora decisiva de la historia, vosotros -os decía Juan Pablo II, de feliz memoria, en el año 90-, estáis llamados a ser protagonistas de la nueva evangelización, para construir una sociedad justa, libre y reconciliada".

Y añadía: "Seréis verdaderos testigos cuando vuestra vida se transforme en un interrogante para los que os contemplan:

- ¿Por qué actúa así este joven?

-¿Por qué se le ve tan feliz?

-¿Por qué procede con tanta seguridad y libertad?

Si vivís así, obligáis a los demás a confesar que Cristo está vivo y presente... como camino, verdad y vida, y que llena las más altas aspiraciones del corazón.

Pues bien, a demostrarlo con hechos os invito. La xa peregrinación diocesana con jóvenes a la Trapa "Tras las huellas del H0 Rafael está a la vista, según el programa que se acompaña, el 7 de mayo. Os esperamos.

Será una forma evidente y por lo mismo clara de recordar en la Misa con los monjes de la Trapa al Papa de los jóvenes, al Papa peregrino, al Papa de María "Totus tuus" en este año de la Eucaristía y de la Inmaculada.

Ánimo pues, con mi bendición, un abrazo.

TRAS LAS HUELLAS DEL HERMANO RAFAEL

Eucaristía de la Ascensión del Señor al cielo. "La Ascensión (de Jesús) conmemora la toma de posesión del Reino a la derecha del Padre y su dominio universal, aunque esto ya lo inauguró con su Resurrección".

Dejamos a un lado las dos primeras lecturas de esta solemnidad (Hech 1,1-11 y Efe 1,17-23). Y nos fijamos en una frase del Evangelio: id y haced discípulos de todos los pueblos (Mt 28,16-20)..

Y sentirnos que es propio del evangelizador convertirse en apóstol. En todos los ambientes. Con todos los hombres y mujeres del entorno. Sobre todo entre amigos y compañeros de fatiga en el camino.

"Mi vida escribe el H. Rafael, transcurre con la mayor tranquilidad de espíritu y de cuerpo, procurando siempre ser mejor y mejorar en lo que pueda a los que están a mi alrededor... Yo espero con mi poca experiencia de andar ese camino, llevar por él a mucha gente, pues si nuestro Señor se valió de doce pescadores para convertir el mundo entero, también me ayudará a mi en mi buen deseo...".

Se ha escrito y hablado mucho del Hermano Rafael Arnáiz Barón. En artículos de revistas y en conferencias habladas. Se ha ofrecido por doquier, especialmente a los jóvenes, la fisonomía espiritual y el mensaje de sencillez, de serenidad y de paz de este trapense de nuestro tiempo.

Hay semblanzas de Rafael, siendo niño bueno, universitario ejemplar, y oblato trapense enamorado, de Dios y con sagrado totalmente a El... Se han analizado y valorado sus cualidades humanas, su garra juvenil y su fuerza de atracción. En el Monte del Gozo, todavía resuenan las palabras autorizadas de un Papa, joven con los jóvenes, que gritaba:

"Con profundo gozo me es grato presentaros también, como modelo de seguimiento de Cristo, la encomiable figura del H. Rafael Arnáiz Barón, muerto como oblato trapense a los 27 años de edad en la Abadía de San Isidro de Dueñas (Palencia). De él se ha dicho justamente que vivió y murió con un corazón alegre y con mucho amor de Dios. Fue un joven como muchos de vosotros y de vosotras, que acogió la llamada de Cristo y la siguió con decisión".

Podríamos seguir señalando facetas nuevas y horizontes inéditos de esta figura grande, atractiva como pocas y sugestiva para muchos, que irradia bondad y sencillez, por estar llena de Dios. Me fijo hoy, si os parece, en dos puntos de clara referencia: LA EUCARISTÍA Y LA VIRGEN SANTA MARÍA.

1. EL HERMANO RAFAEL Y LA EUCARISTÍA

Rafael vivió centrado en la Eucaristía y caló hondamente en este maravilloso misterio de la vida de Dios con nosotros. Sin este pilar de su vida no podrán entenderse otros aspectos de su consagración al Señor. "El Hermano Rafael no especula sobre la Eucaristía, participa en ella. La Eucaristía estuvo en el centro de su vida espiritual".

De hecho, para él la Eucaristía no fue ni punto de referencia de cuantos visitan nuestros templos abiertos al culto, ni obligada coincidencia con quienes, al pasar junto al Sagrario, hacen una reverencia obligada.

Para Fray María Rafael, monje trapense, la Eucaristía fue siempre:

1) Jesús que se inmola diariamente en nuestros altares, en cada una de las misas que se celebran.

Ya desde sus primeros años asistía con su madre a la Misa en el colegio. Después, en el horario de trabajo que se impuso a sí mismo siendo estudiante de Arquitectura en Madrid, fijó:

"Misa de seis y media a siete".

Y ya en la Trapa, confiesa con sinceridad compartida con muchos:

"A las diez de la mañana es la misa conventual en el monasterio... ¡ ¡ Señor, Señor!!, cuántas veces he asistido al divino sacrificio estando mi alma ausente... Mi pequeñez y mi miseria nunca llegarán a comprender el inmenso amor de un Dios que se humilla a descender en medio de sus criaturas...".

2) Jesús que se da en alimento por la comunión.

"Me levanto todos los días a la siete y media de la mañana escribe a sus padres, estando en Madrid... Antes tenía la buena costumbre de ir a comulgar todos los días, y he comprobado que empezando el día entregándonos en manos de Dios, sale todo mucho mejor, el estudio aprovecha más, y si no fuera por el Amo que tanto me ayuda, yo no serviría para nada. Y, además, a alguien tengo que dar cuenta de todos mis actos, buenos o malos ¿no os parece?".

En su carta Encíclica La Iglesia vive de la Eucaristía el querido Papa Juan Pablo II precisaba:

"La Eucaristía es un verdadero banquete, en el cual Cristo se ofrece como alimento... No se trata de un alimento metafórico: Mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida"(Jn 6,55) (16).

3) Jesús que se queda con nosotros, junto a nosotros y para nosotros, en el Sagrario.

"Multitud de Sagrarios existen en la redondez de la tierra, pero solamente un Dios, que es Jesús Sacramentado. Consoladora verdad que hace estar tan unidos el monje en su coro, el misionero en tierras de infieles y el seglar en su parroquia. Ni hay distancias, ni hay edades... Al pie del Sagrario estamos todos cerca, Dios nos une. Pidámosle, por mediación de María, que algún día allá en el cielo, podamos contemplar a ese Dios que por amor al hombre, se oculta bajo las especies de pan y vino".

"Alegrémonos de que Dios es quien nos llama y quien nos espera en el Sagrario

"Quisiera estar arrodillado ante el Sagrario día y noche".

II. EL HERMANO RAFAEL Y LA VIRGEN SANTA MARIA

Celebramos este año el t10 aniversario de la declaración del Dogma de la Inmaculada Concepción, por el Papa Beato Pío IX, de feliz memoria. Vivimos, por tanto -conviene recordarlo con frecuencia-, el AÑO DE LA EUCARISTÍA Y DE LA INMACULADA. La devoción del H. Rafael a la Virgen Santa María fue la de un hijo enamorado de su Madre, agradecido a Ella, empeñado en quererla y en que la quieran todos y cada uno de sus hermanos.

"No hay nada difícil para la Señora"... Creo que no hay temor en amar demasiado a la Virgen.... Pero, mira ¿cómo no amar a Dios al poner nuestro corazón en lo que El más quiere?... ¡Qué grande es Dios, qué dulce María!... Ponte en sus manos y confía".

"Ama mucho a la Virgen y eso te ayudará a amar a Dios".

"Con la ayuda de Dios y la protección de la Virgen, todo se puede, incluso ser un poco mejor".

Escondido y silencioso en esta Trapa de San Isidro de Dueñas, nos fijamos hoy en este monje joven e imaginando su recogimiento interior, repetimos a coro:

"Qué fáciles y sencillos son los verdaderos caminos de Dios cuando se camina por ellos con espíritu de confianza y con el corazón libre y puesto en El".

Una religiosa observadora, comentaba en uno de sus poemas: Y comentamos con una religiosa observadora:

Nosotros, si os parece, en esta tarde memorable del décimo aniversario de peregrinación juvenil a la Trapa, tras sus huellas del Hermano Rafael, repetimos:

Perdona, Rafael, sólo he querido
que el mundo te conozca, y al fin vea,
que fuiste gozo y cruz, paz y camino,
gigante en el amor a lo divino,
y fuego en la llanura de mi tierra.

Nosotros, si os parece, en esta tarde memorable del décimo aniversario de peregrinación juvenil a la Trapa, tras sus huellas del Hermano Rafael, repetimos:

Rafael, tú vas mirando
siempre hacia la Eucaristía,
con los ojos de María
que siempre miran amando,
y con Ella... caminando...

Caminando tú, caminando nosotros. Más unidos que nunca, puesto que, ano tras año, te conocemos un poco mejor y te queremos mas.

Tu súplica personal es nuestra jaculatoria, repetida también en singular, con referencia explícita a cada uno de nosotros:

"Que la Santísima Virgen María me ayude y me guíe en este breve camino de la vida sobre el mundo".

Amén. Así sea.

                                   + Rafael Palmero Ramos
                                    Obispo de Palencia
J. Salguero OP., Guiones Bíblicos poro lo homilía dominical de los tres ciclos litúrgicos, Las Caldas de Besaya (Cantabria) 1998, 125.
Obras completas del Hermano Rafael, 4ª ed. n. 26.
Juan Pablo II, Monte del Gozo, Santiago de Compostela: 19 de agosto de 1989.
P. Antonio María Martín, trapense, Charlas Cuaresmales, Palencia, 15 de marzo de 2005
OC. ES(28)-74. Ib. IT(18-47). Ib. C(27)-70. Ib. ES(34)-83. Ib. MC (l69)-820.Ib. NC (217)-1102 Ib.nn. 986,954,955,960,991. Ib. 443. Ib. 913. Ib. C(130)-657
Gemma Vega Abia, Tú, ¿quién eres?, Poemas, Ed. Monte Carmelo, Burgos 1990.
Ib. NC (194)995

La verdad es que me pongo a escribir sin saber a ciencia cierta qué pretendo. Me encuentro como ante dos cimas gigantes sin saber cual voy a escalar primero, o mejor, queriendo escalar las dos a la vez. Hay que ser un perito para escudriñar los senderos que conducen a las altas cumbres, si no se quiere perecer en el empeño. Son indispensables los guías, generalmente del país para dar con la pista certera.

Hoy tengo ante mi dos fenómenos de la naturaleza y de la gracia: San Francisco de Asís y el Beato Rafael Arnáiz Barón. Quisiera llegar hasta lo más recóndito de su ser, que en paralelo, nos conducen hasta el descubrimiento del milagro de Dios cuando El se empeña en levantar sobre el árido suelo de la vida, a quienes no han tenido otro empeño que amarle, servirle y cumplir hasta el heroísmo su divina voluntad.

Y para llegar a ellos también yo requiero un guía que me conduzca hasta lo más recóndito de sus vidas. Ese guía no es otro que el cariño profundo que siento por Francisco, mi padre en la vocación religiosa, y por Rafael mi entrañable hermano en la fe y en el amor.

Con siglos de distancia biológica, son dos vidas paralelas que parece que dieron a la luz los siglos XIII y XX para dar esplendor y gozo al empeño de creer, de adorar, de amar y de entregarse por completo a Dios, que saca al pobre de la bajura y lo enaltece hasta colocarlo entre los príncipes de su pueblo.

Los dos de familia acomodada, diríamos hoy, un tanto mimados por la vida y con todo resuelto en ella. Un día los dos, perciben un afinado grito del cielo: Rafael al eco de una Salve, Francisco al encuentro de un leproso. Y ambos recogen el eco de la llamada y se ponen pies en polvorosa para seguir el sendero que Jesucristo les muestra, sin condiciones y sin intenciones interesadas o aviesas.

Puestos a la marcha, la vida parece sonreírle a los dos: Rafael saborea la miel de sus primeros meses en la Trapa; Francisco descubre en las cuevas del Subasio el néctar de la contemplación. Pero muy pronto Dios se pone en marcha y se descubre a los dos que ya está bien, que ahora hay que abrazarse a la Cruz y seguir las huellas del Crucificado.

Rafael emprende el Calvario de su glucosuria que hará de el un mártir de amor hasta el final de sus días; Francisco recorre el camino de la más austera penitencia, mensajero de paz por toda Italia, víctima de graves enfermedades hasta su definitiva crucifixión en el monte Alvernia.

Y en este recorrido, los dos han ido sembrando las cuentas de un rosario que hizo vibrar las más variadas flores de humanidad y santidad. Bastaría cotejar las dos biografías para darse cuenta del paralelismo de sus vidas.

Lo más saliente en ellos es el amor a Dios, la pasión por Jesucristo pobre y crucificado. Rafael ha escrito en páginas bellísimas el fuego de amor que le quemaba. Ya en estas páginas, publiqué yo un articulo sobre el amor de Rafael a Dios (Boletín 144, pgs. 621). En su vida martirizada no hay otro hacer que amar. Nada cuentan para el los dolores de cuerpo, cuando del fuego del amor se trata. Quiere volverse loco de amor:

- por amor sufre, para el amor vive,

- en el amor muere, alcanzando su vida interior cuotas altísimas de místicacallada hasta hacer de el, el místico español más importante del siglo XX.

Francisco, que ha cifrado toda su vida en el amor pone la pica de su corazón en el monte Alvernia cuando le hace a Jesús la oración más osada que santo alguno haya pronunciado jamás en la vida: "Señor Jesús, te pido que sienta yo en mi corazón el mismo amor que tu sentiste cuando morías por nosotros en la Cruz". Y lloraba por los caminos de la Umbría gimiendo porque.. "el Amor no era amado"...

Otra cuenta del rosario es el amor a Maria. Rafael no escribía una letra donde no mencionase a la Santísima Madre de Dios. Era la Virgen el resorte que le condujo hacia el amor más profundo a su divino Hijo. Francisco pone en Ella los resortes de su hazaña fundadora. A los pies de Santa Maria de los Ángeles (la Porciúncula) fundó sus tres Ordenes: frailes, monjas y laicos, y puso al amparo de Maria, en sus escritos, todo el contenido de su vida entregada a Dios en María y por María.

Es proverbial el amor y la práctica de la altísima pobreza en Francisco. Por algo se le llama por antonomasia "II poverello". Hizo de la pobreza el fundamento y el eje de su vida y de sus hermanos. Su vida está jalonada de episodios que enaltecen su pobreza, esa "viuda de Cristo abandonada" como el gustaba llamarla. Hasta su último suspiro guardó fidelidad a su dama pobreza muriendo desnudo sobre el desnudo suelo.

Rafael es un ejemplo mucho más cercano, más palpable y asequible diría yo, de la pobreza esposa de Cristo. En plena juventud, cuando todo le sonreía, cuando apenas tenía vida de presente porque toda ella era vida de futuro, renuncia a todo, incluso a lo más inocente e inocuo para encontrarse con las riquezas de un Dios que le recibe en brazos en los claustros austeros de una Trapa.

A Francisco se le conoce como el "Santo de la perfecta alegría" por aquellas recomendaciones a Fray Maseo de que todos los ultrajes imaginables había que responderlos con la exultante alegría de padecer algo por Dios, y por la eterna sonrisa que sembró en el espinar de su crucificada vida.

El Beato Rafael es la expresión eterna y juvenil de una alegría incontenida, no sólo cuando saborea las mieles de su unión con Dios y de su amor encendido, sino cuando el martirio de su cuerpo y de su corazón cambiaban su inagotable agonía en un torrente de felicidad. Decenas de veces repite: "¡Qué feliz soy, soy muy feliz!".

Si algo cautiva de Rafael, es su asombrosa sencillez. Hijo de familia bien, con estudios superiores, emuló en el monasterio los oficios más humildes y la sencilla sonrisa que impedía traslucir la divina tragedia que interiormente vivía. Siempre sencillo y humilde, sin rastro de altivez o autosuficiencia. Siempre a los pies de los hermanos.

Francisco, ha hecho de la sencillez el paradigma de su vida. Quiso que sus hermanos se llamasen menores para ser siervos de los siervos de Dios. Sencillo en su trato con la hermana naturaleza y con las criaturas inferiores. Sencillo hasta el trato fraterno canonizando a fray ejemplo como espejo de la sencillez con que unos hermanos deben tratar a los otros.

El sufrimiento y el dolor les marcó a los dos. Rafael a veces, no puede contener en sus escritos un resignado "¡cuánto sufro!". Su cruel enfermedad y el tesón con que la lleva, bien pueden catalogarlo entre los mártires del corazón y del cuerpo.

Verse mermado en una Comunidad que no puede compartir con ella la penitencia y tantos otros deberes de la vida monacal. Con el crucifijo siempre en la mano, encajó el dolor y el sufrimiento como un apuesto soldado del Crucificado. "saborear la Cruz, fue su locura".

A Francisco lo enriqueció Dios con un cúmulo de bienes espirituales sin cuento pero no le perdonó también el sufrimiento y el dolor en el cuerpo. Innumerables enfermedades y muy dolorosas acabaron con el a la temprana edad de cuarenta y seis años. Pero la cima de su dolor estuvo una vez más en el monte Alvernia. A la petición de amor antes citada precedió otra no menos asombrosa: "Señor Jesús, te pido que sienta yo en mi cuerpo los mismos dolores que padeciste Tu cuando morías por nosotros en la Cruz"

Y Jesús no se dejó vencer en generosidad. Se le apareció en la graciosa figura de un serafín crucificado imprimiendo en sus manos, pies y costado, las llagas de su sacratísima Pasión. Bien pudo decir: "Es tanto el bien que espero, que el padecer me es placentero".

Y así podríamos ir tejiendo el paralelismo de estas dos señeras figuras de la santidad. Ahora que estamos ya casi a las puertas de la canonización de nuestro hermano Rafael, nuestro pensamiento vuela hacia Francisco de Asís, canonizado a los dos años de morir, del que Rafael era muy especial devoto, y al que pintó varias veces en su vida, para que impriman en nuestra vida, a veces cobarde y mezquina, parte del rico tesoro que ellos portaron y que los presentan ante nosotros como figuras de esbelta simpatía y atractivo para emularles en un encendido amor a Dios y en ansias insostenibles de ajustarnos incansablemente a los designios de su divina voluntad sobre nosotros.

Fray Pedro de Fátima o. f.m.

FAVORES   TESTIMONIOS    FAVORES   TESTIMONIOS
Voy a pedir a Dios para que llegue pronto su canonización
Estimado en el Señor:
     Hoy me llama mi amiga muy emocionada al recibir el libro que le encargué a Vd.. ¡Cuánto le debo a este querido Hermano... Sus Escritos me llevan a Dios de una manera tan divina que no se explicarlo. He recibido el almanaque con las tres fases: de niño, adolescente y monje. He llorado.., de la impresión que me ha hecho. También he recibido el tríptico donde está el y al lado el "¡Sólo Dios!" y he seguido emocionada. No se explicar con claridad a Vd. cómo este santo lleva mi alma a Dios. Voy a pedir mucho para que llegue pronto esa canonización tan deseada.
      Le agradezco muchísimo sus oraciones ante la tumba de nuestro querido hermano.
           Mª Teresa Domingo - Rincón de la Victoria
 
Siempre atrae la figura de un santo joven
Estimados hermanos:
      Hace apenas dos día regresado de la Argentina y me apresuro a escribirles para agradecerles el envío de los calendarios del Hermano Rafael que les había solicitado. A las Misioneras, veinte en total, que tenemos en aquel país les gustó muchísimo.
      No duden que harán un buena propaganda de la santidad del Beato Rafael, de quienes alguna de ellas es devota; siempre atrae la figura de un santo joven y más en un país como Argentina que cuenta con un número grande de jóvenes en su población.
      Al Hermano Rafael encomiendo la fe de aquellas gentes. Con afecto
           Mercedes Moratinos - La Bañeza (León)
 
Doy gracias al Hº Rafael: sus escritos son una maravilla
Reverendo Padre Abad:
      No puedo por menos de explicar en unas líneas las gracias que tengo que dar al Hno. Rafael. Toda mi familia le tenemos mucho cariño.
      Hoy muy emocionada me dirijo a ustedes: Hace unos días tuve una caída muy peligrosa, pues rodé todo un piso de peldaños. Cuando llegué al descansillo pude darme cuenta que tenía vida ya que los golpes fueron muy grandes. Yo llevaba una medalla del Hno. Rafael y en ese mismo momento pude comprobar y darme cuenta que Nuestro Señor puso su mano sobre mi a través del Hermano Rafael. Doy gracias a Dios y al bendito Hermano; ellos me salvaron. Estoy leyendo su vida y escritos, pues es una maravilla.
           Mª Pilar Conde - PALENCIA
 
Que pronto sea canonizado
Reverendo Padre:
     ... El Hermano Rafael sigue siendo de la familia, y ahora con la categoría de "Hermano Mayor". Cada mes le hacemos mi madre y yo la novena.       Mi padre, que falleció hace dos años, en el último momento tenía la reliquia en sus manos, y durante su enfermedad se la pasaba diariamente y le daba paz a el y a nosotros.
      Más adelante, si mis tíos y mi prima quieren, escribiré un pequeño texto para que lo publiquen en el Boletín, pues la prima tuvo un derrame cerebral y se va reponiendo, tiene 32 años. Le di la reliquia a mi tía y todos los días que estuvo en la UCI. se la pasaba, yo veo claramente la ayuda del Señor a través del Beato Rafael.
      Padre, sigamos rezando para que pronto sea declarado Santo se lo merece el Beato Rafael! Un saludo y una oración.
           Mª Pilar Martínez - SAN JUSTO DE LA VEGA
 
Desde niña le tengo devoción
Rvdo. P. Alberico:
      Hace muchos años que tengo al Hermano Rafael devoción y cariño. Vamos recibiendo los Boletines que por cierto nos gustan mucho y los leemos con avidez, son muy bonitos. El de octubre-diciembre que tengo sobre mi mesa de trabajo, me encanta, es una biografía de mi querido Santo y la leí y seguiré leyendo muchas veces pues me hace mucho bien.
      Me encomiendo a sus oraciones, pida al Beato Rafael me ayude a parecerme "un poco' a el.
           Lucila Huelga - LLAGOSTERA
 
Apertura del proceso diocesano para la
Canonización del Beato Rafael