-
|
Al
Hno. Rafael
- Cubierto
con la capucha
- nuestro
Hermano Rafael
- sigue
siendo en todo aquel
- que
por Dios suspira y lucha.
-
- Siempre
atento y a la escucha
- de
un dulce silbo interior
- que
le transporta al amor
- y
le deja en Dios sumido
- con
el gozo presentido
- de
saberse del Señor.
-
|
|
- Sólo
Dios te basta y
sobra
- y
es tu entera
plenitud
- llenándote
de quietud
- como
vaso que se sobra.
-
- Tu
espíritu en Dios
recobra
- la
paz que no puede
dar
- el
mundo, y es tu
pensar
- un
pensar de llama
ardiente
- que
se torna viva y
fuente
- de
un continuo
borbotar.
|
Porfirio
Martínez G.
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- No
es difícil imaginarse al Hº
Rafael escribiendo sus notas y apuntes en el
noviciado. Alguien que fue testigo, como
compañero suyo me decía, que ,
sobre todo en la última temporada, al
terminar los actos comunitarios, fuera una
hora litúrgica, el trabajo o cualquier
otra observancia regular:
- -
iba a la capilla del noviciado para pedir luz
al Amo,
- -
volvía muy recogido a la
sala,
- -
se ponía de rodillas como estaba
prescrito, durante breves
instantes,
- -
y comenzaba a escribir sus pensamientos o a
dibujar.
-
La imagen era ésta: un novicio alto,
vestido de blanco; tal vez con la capucha
calada para guardar más recogimiento;
un crucifijo en la repisa de su pupitre con
los signos de la Pasión para
imaginárselo más real ; un
pequeño cuaderno de papel..., y una
pluma entre sus dedos, que él quisiera
no fuese de acero, sino espiritual,
para transmitir sus ilusiones a lo divino,
sus anhelos ardientes y su fuego de
volcán.
-
Él mismo nos lo dice:
- "Son
las siete de la mañana de un claro
día del mes de julio.... En el
monasterio reina, como siempre, el silencio y
los monjes se dedican cada uno a ocupar
santamente el tiempo libre que la Regla le
permite disponer.. Yo, encomendándome
a mi Madre María, he cogido la pluma y
el cuaderno, y mirando unas veces al sol que
pasa por entre las hojas de la parra, y otras
al crucifijo que tengo delante, me dispongo a
escribir un ratito".
-
Y al comienzo de MI CUADERNO dedicado a su
hermano Leopoldo, precisamente al entrar por
tercera vez, después del nombre del
Padre, del Hijo y del Espíritu Santo ,
escribe:
-
"Tengo en la Trapa un crucifijo y en el mundo
un hermano. Comienzo a escribir este cuaderno
teniendo delante el primero, y
acordándome del segundo".
-
Fue en ese pupitre sencillo y de escuela -que
se conserva en la pequeña
exposición de la Trapa como reliquia
de las más entrañables-, donde
el Hº Rafael escribió sus cartas
a la familia; sus MEDITACIONES DE UN
TRAPENSE, en cuya portada dibujó una
gran Cruz, cuya sombra cae sobre las espaldas
de un monje arrodillado a su vera, y que es
todo un símbolo de la "cruz
enfermedad" que Dios había echado
sobre sus hombros.
-
También escribió MI CUADERNO Y
DIOS Y MI ALMA, recogiendo lo que
Espíritu Santo iba alentando en su
alma.
-
Los escritos del Hº Rafael, que salieron
tan espontáneamente de su pluma,
desvelando su interioridad, son catalogados
en literatura como "género
biográfico", y en la historia de la
espiritualidad como "escritos de testimonio".
Son páginas de quienes se han visto
precisados a testificar el paso de Dios por
sus vidas. Y así tenemos las
Confesiones de San Agustín, la
Vida y las Moradas de Santa
Teresa de Ávila, la Historia de un
alma de Santa Teresita del Niño
Jesús, los escritos de Carlos
de Foucauld, por citar algunos.
-
Ahí exactamente se sitúan los
escritos del Hº Rafael. Son una especie
de "un gran manifiesto" que recuerda a todos
aquellos que lean detenidamente sus
pensamientos, que el paso de Dios por la vida
de los hombres, no es algo trasnochado que
hay que retrotraer a recodos oscuros de una
historia lejana, sino que ocurre en los
rincones geográficos más
insospechados, y entre personas las
más sorpresivas como Rafael, un joven
que no llega a arquitecto, ni a escritos de
profesión, ni siquiera a monje
trapense en sentido
jurídico.
-
El mismo en su humildad lo reconoció
así:
-
"Señor, yo no soy religioso, no soy
nada ni nadie.... soy el último de
todos... No soy más que una cosa en
posesión de Dios"
-
Y pocos meses antes de morir,
escribía:
-
"Me he dado cuenta de mi vocación. No
soy religioso (era sólo oblato)..., no
soy seglar... ,no soy nada. Bendito Dios , no
soy nada más que un alma enamorada de
Cristo"
-
Y ese mismo día 1 de enero de 1938,
hace un voto,"he
hecho el voto de amar siempre a
Jesús",
voto que, según el especialista en
espiritualidad don Baldomero Jiménez
Duque, no se ha encontrado en ningún
otro santo.
-
Sin embargo, en plena juventud, sin una
preparación teológica que
pudiera ayudarle, se ve forzado, desde dentro
de si mismo, a decir casi día a
día. el tremendo hecho religioso que
pasa por él arrasándolo,
desbordándolo y
transfigurándolo.
-
Sin duda que el Hº Rafael pertenece a un
típico grupo de escritores de raza.
Escritores no publicistas, pues escribe en lo
oculto de una Trapa y sin la menor
intención de que sus pensamientos
alcanzasen notoriedad alguna. Antes al
contrario, que tan sólo pudieran
aprovechar a quienes iban dirigidos y luego
los destruyeran.
-
El caso más típico fue el de su
tía María, Duquesa de Maqueda,
con la que concertó romper las cartas
que se escribieran, una vez leídas y
contestadas:
-
"Cuéntame lo que quieras y como
quieras, te comprendo y aunque no merezco lo
que esperas de mi, tus cartas serán
leídas, contestadas y rotas. Haz
tú lo mismo con las mías.
¿Para qué queremos
papeles?".
-
Y en otra ocasión le
recuerda:
-
"Bueno, como yo no tengo secretos para ti, ya
te iré diciendo.... No sé si
haré mal, pero hemos quedado en que
romperías mis cartas...."
-
Rafael cumplió lo prometido y
rompió todas las cartas que le
escribió su tía, pero
ésta, comprobando la profunda
espiritualidad de su sobrino, no
rompió ninguna. Con ese sexto sentido
que tiene toda mujer, entendió que
Rafael era un caso carismático
evidente, y que la mirada divina se
había posado sobre él con amor
especial. De ahí que guardase las
cartas del sobrino como un
tesoro.
-
Cartas preciosas, escritas
espontáneamente "al aire de su vuelo",
y que al ser autobiográficas, nos
revelan intimidades de su alma. De ahí
el recelo porque fueran
publicadas.
-
A pesar de esta pretensión silenciosa,
sus escritos han traspasado fronteras y han
penetrado en las almas, llevando a la
conversión a muchas y, a otras, a la
vida religiosa y de entrega a Dios. Son
sencillas arrastradas por el viento del
Espíritu para posarse en las almas y
hacerlas fructificar.
-
Esta es la fuerza que uno a uno tienen los
escritos del Hº Rafael. Escritos en
cierto modo, químicamente puros que se
realizan en si mismos. Y compuestos
más por necesidad del autor, que por
la funcionalidad y servicio. El mismo nos lo
aclara:
-
"Escribo estas cosas tal como se me
ocurren..., quizás no sean
pensamientos profundos ni de grandezas, lejos
de mí suponerlas tales, lo que
sí quiero que sean es el fiel reflejo
de lo que pienso , de mi manera de ver y
sentir las cosas.
-
Cuando cojo la pluma y pienso, un poco antes,
lo que voy a decir, al ver que mi
único pensamiento es hablar de Dios y
siempre de Dios..., me siento tan
pequeño, que me dan ganas de cerrar el
cuaderno y dejar las páginas en
blanco, que así seguramente
dirán, más expresivamente que
yo, con mis torpes palabras, la grandeza de
Dios
-
Mis escritos son al mismo tiempo reflexiones
conmigo mismo y oraciones a Dios. Mis
impresiones de lo que mis ojos ven por el
mundo en donde estoy, están vistas a
través del prisma de Dios... No lo
puedo ver de otra forma, ni lo quiero
tampoco
-
Si me impresiona un paisaje, es porque en
él veo a Dios, y los colores, los
vientos y el sol, son obras suyas.
Alabémosle, pues. En las criaturas, o
sea, lo mismo en los hombres que en los seres
irracionales, también veo a Dios. En
la grandeza de las almas para alabarle, y en
las miserias de los cuerpos para
implorarle.... En los actos de la vida,
también veo a Dios..."
-
Es cierto que en un momento concreto, le
sorprendemos trenzando hilos de posible
publicista, cuando impulsado por un
cariño profundo a la Virgen, le dice a
su tía María que:
-
"He pensado una cosa: cuando esté en
la Trapa se lo voy a decir al Padre Abad;
seguramente me dejará escribir, y
entonces allí, con calma, y a los pies
de María, escribo todo lo. que se me
ocurra a la Virgen y que se pueda leer... Te
mando a ti los borradores, y con la firma de
"un cisterciense, hijo de María", se
puede publicar si así te parece.
Así cumplo dos cosas: seguir
ayudándote a ti y publicar las glorias
de María, obligación de todo
trapense. ¿Te parece bien?"
-
El proyecto quedó en puro
sueño, y sólo nos quedan los
escritos más íntimos, con trazo
radical y constitutivo, que se acercan a la
esencia de la auténtica literatura
espiritual.
-
Porque "escrito espiritual", no es
precisamente el que habla de temas
espirituales, sino aquel que contiene en si
mismo el hecho espiritual vivido por el
autor.
-
En su experiencia religiosa
fuerte, no los pensamientos
meramente pensados, ni la
captación estética
de la belleza creada y religiosa.
No. Rafael vierte sobre sus
páginas, el hecho de su
experiencia de Dios: el supremo
fascinante. El Dios que se acerca
y toca. El omnipotente que
avasalla y deja libertad. Con el
que se topa en cada momento, que
al mismo tiempo de ser Dios real,
resulta muy poco
cómodo.
-
Y, a la vez tenemos un Hermano
Rafael, que vive
patéticamente el paso de
Dios por su vida, por lo mucho
que El le quiere
Que se
encuentra desconcertado,
fascinado, chiflado, desbordado,
obligado a decirse todo eso a si
mismo sobre el papel, y a la vez,
claramente convencido de su
incapacidad para decir, para
acabar de decir ese hecho
indecible, precisamente por eso,
porque es
indecible
|
|
-
Vemos un ejemplo como detalle. Ha salido por
tercera vez del Monasterio. Se encuentra en
el pueblo burgalés de Villasandino y
desde allí escribe a su tío
Leopoldo, Duque de Maqueda, y entre otras
cosas le dice:
-
"Querido hermano, no sé para
qué he cogido la pluma y me he puesto
a escribir... Solamente hay una
razón... el deseo de hablar de
Él. Nadie en el mundo escucha con
paciencia las locuras que se le pueden
ocurrir al que, vislumbrando un poquito la
grandeza de Dios, se atonta, y dando de lado
la nada y vanidad de las cosas de la tierra,
se le ocurra gritar: necios, insensatos...
¿qué buscáis? daros
prisa
Sólo Dios,
¿qué hay fuera de El?
¿Cómo es posible que nos podamos
ocupar en tantas cosas, en reír, en
hablar, en llorar, en discutir, y en cambio
,de Dios nada?
-
Y tú te pones a pensar un poco;
primero, muy despacio y después muy
deprisa, sólo Dios..., sólo
Dios, hasta que de repente notes que
también te has vuelto loco, y tengas
el corazón muy alegre, y no sepas
qué hacer, ni qué decir, y te
rías mucho, mucho, como un tonto, de
tanto que amas a Dios. Y lo mismo te
dé todo. Y cuando alguien te diga
algo, contestes, sí, sí, es
verdad, tienes razón, pero allá
adentro muy adentro, te digas a ti mismo...
sólo Dios, sólo
Dios.
-
Y luego un día , también cojas
un papel y una pluma y te pongas a decir
todas las locuras que se te ocurran y se las
mandas a quien se te ocurra, o a lo mejor te
chiflas tanto, que se te olvida escribir
-
No sé decir mas..., me he cortado, y
con la pluma en la mano y mirando este cielo
tan claro de Castilla, me he quedado
pensando..., sólo Dios...,
sólo Dios..., sólo
Dios"
-
He aquí el hecho radical que confiere
unidad y continuidad a los escritos del
Hº Rafael, a modo de gran
sinfonía en torno a un secreto y
diminuto motivo melódico como es el
nombre de cuatro letras:
DIOS.
-
Ante su cuaderno, el Hº Rafael tiene que
quedar solo -no como islote incomunicado,
sino como testigo directo, inconfundible,
incontaminado; citado ante "el hecho
religioso"; por él convocado a hablar
de Dios y de su paso por la propia vida; algo
que ningún otro autor podría
ayudarle a decir.
-
Y a este hecho frontal y determinado, se debe
el desarrollo de su producción como
escritor espiritual:
- -
se adentra en el buceo de su propio
misterio,
- -
pasa a hablar de Dios y con Dios,
- -
para terminar hablando de Dios a los
lectores.
-
Lo primero que hace es: leer el propio
misterio, su vocación, su
pulsión de trascendencia, su
condición de antena receptora de las
ondas que lo sacuden, lo barrenan, lo dejan
en constante tensión de proyecto
inacabado, siempre a tiro de los dones de
Dios. No
sé lo que me pasa...me vuelvo
loco...,vivo sin vivir en mí... no
sé lo que digo... quisiera dar
gritos..., en silencio te
gritare.
-
Lo que dice en esas páginas es de una
inmediatez imparable y, a la vez, de un
imprevisto remoto y desconcertante. Para el
teólogo, esas páginas en que
Rafael habla así, son un "test" de
teología espiritual en vivo. Y para el
lector sencillo, se trata de un corte
transversal sobre el tejido mismo de la vida
cristiana.
-
Lo segundo que hace Rafael es colocarse
más allá: como en la Biblia, un
hombre ante Dios, ante Cristo, ante la Virgen
María, "la Señora", como
él la llamaba.
-
Comienza hablando de Dios, y al menor
descuido, casi insensiblemente, pasa a hablar
con Dios, a intimar con El de
corazón a corazón, como un
amigo con otro amigo. No hay truco literario
en sus páginas, ni efectismo de luces
y sonido. Rafael no hace literatura, ni
teología. No lima ni revisa. El
borrador es definitivo; testifica y vive a la
par.
-
Y viene un tercer momento, que es el de
comunicar la superabundancia de los que vive.
Y escribe cartas, no importa a quien, desde
las familiares a sus padres y tíos,
hasta a personas tan poco conocidas como
tía Ropi (Rosa Calvo)
administradora de Lotería en Toro
(Zamora), y hasta a Marino del Hierro, que
entró en la vida del Hº Rafael de
forma puramente accidental.
-
Y cuando no pueda escribir cartas por estar
en el Monasterio, ya que según los
USOS de entonces "debían ser pocas y
con permiso del Padre Abad o Padre Maestro",
entonces desbordará sus vivencias en
pequeños tratados como: MEDITACIONES
DE UN TRAPENSE, MI CUADERNO y ya en la
enfermería DIOS Y MI ALMA, cuaderno
guardado en una carpeta donde el mismo Rafael
había escrito con tinta china y
cuidada caligrafía, "notas de
conciencia, reservado".
-
Es precisamente en MI CUADERNO donde redacta,
el 4 de enero de 1937, su escrito titulado
SOLO
DIOS Y YO.
Ejemplo poético y de lo más
sublime que se ha escrito, pues llega a
sintetizar toda su historia y su vida en una
sola palabra:
¡DIOS!
-
Aunque está redactado en prosa, es
pura, poesía tridimensional, por su
altura, su anchura y su profundidad, y suena
así:
- Silencio
en los labios
- cantares
en el corazón;
- alma
que vive de amores,
- de
sueños y de
esperanzas...
- alma
que vive de Dios.
-
- Alma
que mira a lo
lejos
- lejos,
muy lejos del mundo,
- pasando
la vida en silencio...,
- cantando
en el corazón.
-
- Una
Trapa
,
- un
monasterio...,
- hombre
-
¡sólo Dios y
yo!
-
- Pasan
rápidos los días, en
ellos se va la vida
,
soñamos en lo pasado,
esperamos lo que ha de
llegar.
- El
alma mira a lo lejos buscando la
única vida, Y que espera sea
mejor.
-
- Una
Trapa.., cantares a
Dios.
- ¿Qué
importan los hombres?
- ¿Qué
importan las nieblas o el
sol...?
- ¿Qué
importa lo que nos
rodea?
- Todo
es nada,
- y
la nada no merece nuestra
atención.
-
- Busca
el alma lo que aquí no
encuentra...
- Busca
en las alturas sus ansias de
Dios,
- y
cuando a ella llegan los rayos de
luz
- que
Cristo la
envía...
- ¿qué
importan los hombres, las nieblas o
el sol?
-
- Y
cantan en silencio murmullos de
amores,
- y
busca sus consuelos en la paz
tranquila,
- quieta
y sosegada del que nada
espera,
- y
pasa su vida sin mirar al
mundo,
- que
ignora lo que es
oración.
-
- Pasan
serenos los días,
- en
la dulce calma del amor que
espera.
- El
alma comprende,
- que
nada en el mundo la puede
llenar
-
- -
la tierra es de barro
- -
los hombres son pobres,
- -
la vida muy corta,
- -
todo es muy pequeño,
frágil y caduco,
-
- y
el alma está
ansiosa
- de
verse en el cielo
- mirando
a la Virgen,
- contemplando
a Dios.
-
- Monasterio
de hombres..., casa de un
día;
- monjes
penitentes
- aves
de paso que vuelan
cantando.
-
- -
Flores y espinas.
- -
Llantos y cruces.
- -
Vientos y hielos.
- -
Himnos de
alegría.
- -
Momentos de angustia.
- -
Campañas...
incienso
-
- Todo
lo que vibra,
- todo
lo que al alma en la vida
rodea
- todo
es flor de un
día,
- que
ahora viene y luego se
va.
-
- Nada
le interesa que no sea
Cristo,
- nada
la conmueve que no sea
Dios,
- y
esconde muy hondo
-
sus
ansias,
-
sus
penas,
-
sus
cruces,
-
su
amor.
-
- Ya
todo la cansa,
- no
busca en los hombres
- lo
que jamás podrá
dar.
- Para
ella, no existen ni cielo ni
tierra,
- ni
hombres ni bestias
- ni
mundo, que es polvo
mortal.
-
- Sólo
tiene el alma una
ocupación
- que
llena su vida entera...,
- un
ansia grande de cielo
- y
un Dios a quien adorar.
-
- En
el monasterio, pasan los
días
- ¿qué
importa? Sólo Dios y
yo...
- Vivo
aún en la tierra, rodeado de
hombres,
- ¿qué
importa? Sólo Dios y
yo
- Y
al mirar al mundo no veo
grandezas,
- no
veo miserias
- no
veo las nieblas,
- no
distingo el sol...
-
- El
mundo entero se reduce a un
punto
- En
el punto, hay un
monasterio,
- Y
en el monasterio... "¡SOLO DIOS
Y YO!"
|
-
Expresión de auténtico
enamorado: ¡Sólo
Dios y yo!.
Es el anhelo cumplido de la esposa del cantar
de los cantares : "Mi amado es para mi y yo
para mi amado". Es el deseo de Cristo: " El
que no me prefiere a mí, no es digno
de mí".
-
En otro soliloquio anterior había
escrito: Sólo Tú,
dibujando al final una banderola en la que
ponía la frase de Santa Teresa:
Sólo Dios basta.
-
Toda persona, sea hombre o mujer, posee un
secreto interior, un lugar que ha sido creado
para el amor, un paraíso
íntimo, un huerto cerrado y una fuente
sellada.
-
Lo único necesario en la vida, es que
esa cámara no se encuentre
vacía, y en el Hº Rafael
había una urgencia de amor, que quiso
y consiguió llenarla de
Dios:
-
"Dios...., he aquí lo único que
anima; la única razón de mi
vida monástica.... Dios para milo es
todo, en todo está y en todo lo veo.
¿Qué interesa la criatura? ¿
Y yo mismo? Qué loco estoy cuando de
mi me ocupo, y qué vanidad es ocuparse
en lo que no es Dios. Y, sin embargo, con
cuanta facilidad nos olvidamos del verdadero
motivo de vivir, y cuántas veces
vivimos sin motivo.
-
Tiempo perdido son los minutos, las horas,
los días o los años que no
hemos vivido para Dios"
-
Y su escrito se convierte en
oración:
-
"Señor, Dios mío,
¿qué me interesa nada que no seas
Tú? ¿Qué saco de ocuparme
tanto de la criatura"
Verdaderamente
todo es vanidad. Sólo Tú eres
lo que debe ocupar mi vida. Sólo
Tú llenar mi corazón...
Sólo Tú ser mi único
pensamiento".
-
Ante este escrito, nace espontánea una
pregunta: ¿De verdad que no le
interesaban a Rafael las criaturas?.
Interrogante que es necesario aclarar con
toda transparencia para poder entenderle como
verdadero pregonero del Absoluto, y profeta
solitario que se eleva en medio de nuestra
sociedad, instándole con urgencia a
que despierte de su ilusión de
autosuficiencia y entienda que no hay
más absoluto que Dios.
-
Si con atención nos paramos ante los
escritos y el arte del Hº Rafael,
notaremos sin esfuerzo, que el joven oblato
trapense ,se distinguió siempre por su
sensibilidad a la belleza de la
creación:
-
"Yo veo la creación muy hermosa... El
sol brilla, me gustan las flores, los
pájaros, los niños. Todo es un
motivo de alabanza al Creador las estrellas,
la noche y los campos llenos de luz... Es
alegre y dichoso ver la bondad reflejada en
las criaturas"
-
En varias ocasiones, nos cuenta su
afición a contemplar la naturaleza
para que desde ella, nos elevemos hasta Dios.
Unas veces será el mar, y otras los
espléndidos panoramas de Asturias,
donde pasaba las horas rumiando los dichos de
San Juan de la cruz, y que plasmó en
sus cuadros. Rafael siempre amó la
belleza de la creación y su
función mediadora en la
elevación del alma al
Absoluto.
-
"¡Cuánto gozaba mi alma, viendo
la inmensidad de Dios, reflejada en los
profundo de los valles, y en las escarpadas
cimas de las sierras y de los montes!
¡Cuántos ratos me tengo pasados
viendo los mares de nieblas y escuchando el
silencio solemne de una naturaleza donde
pocas veces llega el hombre!"
-
Eso lo decía de esos mares de niebla
de los montes asturianos vistos desde las
cumbres, encajonados en los profundos valles.
Pero la misma experiencia tendría
contemplando los interminables horizontes de
su Castilla natal:
-
"En mis ansias de horizontes recorría
las llanuras de Castilla, llenándome
los ojos de la luz de sus cielos, inundando
mi alma de la paz de sus campos, gozando de
la austeridad de sus paisajes y amando esa
tierra que es mi tierra"
-
No cabe la menor duda de que la
contemplación de Dios en la naturaleza
y en los seres en general, tanto racionales
como irracionales, ocupó un lugar
importante en la vida del Hº Rafael.
Tuvo la capacidad de descubrir siempre en la
creación, la presencia inmanente de
Dios que todo lo llena, y que acaba,
imponiéndose a su mirada
orante:
-
"Al ver ese mar tan grande, pensaba en
Dios... Y después pensaba:
¡Qué pequeño es el mare El
mar tiene un límite, y cuando nos
hundimos de veras en EL.., entonces
no vemos nada, le vemos a El en todo,
todo lo es El"
-
La sensibilidad estética y espiritual
del Hº Rafael, le hacía sentir
una profunda atracción por las
grandezas naturales, ante las que
experimentaba su propia pequeñez, y en
las que veía reflejada la grandeza
infinitamente mayor de Dios
-
Sin embargo, es claro también, que
para él la criatura no tiene sentido
alguno en si misma. Ante la Belleza de Dios ,
la maravillosa belleza de la creación,
le resulta infinitamente
pequeña.
- -
La inmensidad del mar, como acabamos de ver,
y sus horizontes aparentemente ilimitados,
palidecen ante la inmensidad sin
límites de Dios-Todo e
inabarcable.
- -
Los más grandes y hermosos paisajes
del mundo, nada son, ante la pequeñez
del Sagrario.
-
Por otra parte, en su canto de
Sólo
Dios y yo,
subraya la fragilidad y fugacidad de las
criaturas:
- -
La tierra es de barro, la vida muy
corta.
- -
el monasterio es casa de un
día.
- -
Los monjes.... aves de paso.
- -
Todo es flor de un día que ahora viene
y luego se va.
-
Por eso ora en su soliloquio:
-
"Señor, admirable eres en tus
criaturas. Por medio de ellas te manifiestas
a mi alma, pero no permitas que en ellas
me quede. Hermoso es el cielo, la
tierra y sus moradores, pero no son
Tú y a Ti quiero llegar a
través de todo y de
todos".
-
La contemplación de Dios en la
naturaleza, no es más que un inicio
para sacar al alma principiante de su
sueño y despertarla al sentido del
absoluto. Pero Rafael está convencido
de que es preciso dar pasos hasta la
posesión o invasión de
Dios. De ahí que nos ponga con
sencillez, esta imagen
aclaratoria:
-
Contemplar a Dios en las
criaturas, es como mirar un
paisaje a través de la
niebla. Las criaturas son esa
niebla.. Es cierto que en todo
está Dios, pero
está como detrás:
detrás de lo que los
sentidos perciben, los
sentimientos sienten y las
ilusiones sueñan.
Detrás del insecto o el
sol, de la flor o del
árbol frondoso, del trozo
de música o del paisaje
grandioso. El verdadero paisaje
es Dios en Si mismo. Para
contemplarlo hay que disipar la
niebla creatural y descender a la
completa soledad del
espíritu.
-
Quien lea detenidamente los
escritos del Hº Rafael,
percibirá con claridad e
inmediatez, que la clave
estructural de fondo, y aquello
que constituye el motor
fundamental de su tensión
religiosa , es : el anhelo
insaciable de Dios.
-
Ya desde su misma petición
de entrada en la Trapa,
escribía al P. Abad con
toda sencillez:
|
|
-
"Dios nuestro Señor, ha obrado en mi
de tal manera, que me he formado el
propósito decidido de entregarme a
él con todo mi corazón y de
cuerpo y alma... Por tanto, mi reverendo
Padre, si me recibe en la comunidad con sus
hijos, tenga la seguridad de que recibe
solamente un corazón muy alegre con
mucho amor a Dios"
-
Su máxima convencida fue
ésta:
-
"El que busca a Dios lo
encuentra"
-
Y nos da este consejo, que para él fue
un propósito de por vida:
-
"Acompañadme y ved que es verdad que
os digo: Buscad a Dios y lo
encontraréis, y una vez hallado, tened
la seguridad de que nada ni nadie os
hará dejarle".
-
Buscar a Dios
es buscar el amor y la vida, que no aparece
al final como el encuentro de un objeto, sino
como el rostro vivo que alumbra desde siempre
por doquier, pero que hay que tener ojos
nuevos para verle. Por eso recomienda el
salmista: Buscad al Señor y
vivirá vuestro
corazón.
-
Todo lo que no sea Dios, no tiene ni poder
último , ni consistencia. Sólo
Dios es ser y sustancia, lugar irremovible no
exiliable por los poderes, o destructible por
los elementos que anonadan.
-
Buscar a Dios,
no es perseguir un deseo nacido de nuestras
carencias, sino ir tras su rostro que nos ha
fascinado y sin cuya contemplación el
alma no puede vivir.
-
Por eso, buscar su faz, es la
expresión permanente para demostrar
que Él es alguien con semblante y
mirada, con ojos que identifican, desvelan,
enclavan y retan. Búsqueda que no
cesa, y encuentro que no cansa. Porque la
relación de intimidad con El, es
perennemente innovadora de vida y
acrecentadora de gozo.
-
No es una fantasía, ni una mera
utopía el impulso que nos lleva a
buscar a Dios y a desear encontrarlo.
Responde a una necesidad honda grabada de
forma indeleble en el corazón de toda
persona sea hombre o mujer. Cuando nos
dejamos llevar por el amor que procede de
Dios, y que ha dejado impreso en todo
corazón humano, sólo El es la
respuesta que no puede defraudar jamás
y la calma gozosa de nuestras expectativas y
esperanzas.
-
Buscar a Dios,
para descansar en su posesión, es la
tarea más sublime y más
cualificada de cuantas nos es dado realizar
en esta tierra de
peregrinación.
-
Cuando el corazón humano digamos la
persona con su conocimiento y voluntad '
alcanza a percibir o sentir a Dios, como su
objeto propio, experimentándolo como
el bien total ,y absoluto a que
espontáneamente aspira,
irremisiblemente se adhiere a El.
Diríamos que inevitablemente se
enamora de El.
-
Es entonces cuando el corazón hecho
amor y deseo, se convierte en
buscador
ardiente del Rostro
divino,
que llega a resultarle por su fuerza de
atracción, del todo
absorbente.
-
Rafael, maestro espiritual en este tema, nos
dirá cómo debemos hacerlo, ya
que lo vivió en su propia persona con
ansias y sed ardiente.
-
Para ello usa verbos en sentido ascendente,
cada vez más concretos y
comprometedores, hasta llegar a la
unidad
de
espíritu,
de una radical intimidad, dedicación y
consagración.
-
El primer verbo es
buscar.
-
Él está convencido de que:
"el
que busca a Dios lo encuentra"
(34,94),
y por eso lanza el consejo a todos y cada uno
:"Busca
el corazón de Dios que es insondable,
húndete en él, y no busques
otra cosa" (421).
Y ya en el monasterio:
"No
hay que buscar la trapa, sino al Dios de la
Trapa"
(638)
-
"Callemos
los cistercienses, pues vinimos al Monasterio
a buscar a Dios en el silencio de nuestras
almas.... Guardemos silencio, pues en
él hallaremos, si sabemos buscarlo,
nuestro tesoro que es
Dios"
( 695)
-
"El
mundo se busca a si mismo y a sí mismo
se encuentra; el corazón que busca a
Cristo, ama la soledad de todo y de todos. Es
en esa soledad dónde Dios busca a las
almas" (764).
-
"Un
alma sedienta de horizonte infinitos,
sólo encuentra lo que busca, en la
grandeza e inmensidad de Dios"
(790)
-
"Sólo
Dios .... Sólo Dios, gritará
con berridos nuestro corazón, ya que
los labios no pueden abrirse para gritar por
las calles y plazas sus maravillas, su
grandezas, su misericordia y amor.
Sólo Dios....no busques otra cosa"
(
926)
-
Y en sus últimos días,
aún se preguntaba:
"¿Qué
vine yo a buscar a la Trapa? No a los
hombres, Dios mío..., no...
Sólo a Ti... queriéndote a Ti y
suspirando por
Ti"
(1061)
-
Y termina convencido:
"Sólo
en Dios encuentro lo que busco"
(1142)
-
Pero hay que buscar a Dios , -y éste
es el segundo verbo-
"deprisa",
corriendo"
-
Comenta San Juan de la Cruz:" Cuando el
ciervo está herido, vase con gran
priesa a buscar refrigerio a las aguas
frías (CB. 13,9)
-
Como eco de esta frase, el Hermano Rafael nos
habla en intimidad de si mismo, de su
pulsión de trascendencia, y nos dice
que "pica
muy alto",
que "no
sabe lo que le pasa"
que
"vivo
sin vivir en
mí",
y, concluye con un consejo:
"Hay
que darse prisa para ser santos"
(406)
-
Y un día, sin fecha fija, -tal vez el
9 de diciembre de 1936- traza un dibujo que
tiene por fondo la Cruz ,que es Cristo, y
saltando fuertes fronteras, la silueta de un
ciervo veloz, figura de sus propias ansias y
anhelos.
-
Y reza más que escribe:
"Señor,
Señor.... murmuran los labios: como el
ciervo desea las fuentes (Sal, 41,2) como el
cervatillo sediento olfatea el aire buscando
con qué mitigar sus sed, así mi
alma suspira de sed de vida.... Vida eterna,
vida de espacio y luz, vida en la cual, esa
centellica que tengo dentro se
dilatará, y a la vista de tu Rostro,
dará más luz que el
sol....
-
Señor, Señor, como el ciervo
desea las fuentes, así está mi
alma." (757)
-
Y cierra estas prisas San Juan de la Cruz
diciéndonos:
-
"Cuando el Amado envía al alma el olor
de sus ungüentos, le hace correr hacia
Él, que son sus divinas inspiraciones
y toques " (Can. 1,34; LB. 3,28)
-
En el octavo grado de la "Secreta escala del
amor" que el místico español
nos trae en la "Noche Oscura", ocurre el
encuentro de fusión por el que "hace
el alma unir y apretar. sin soltar al Amado,
tal como lo recuerda el Cantar de los
Cantares: "Encontré al Amor de mi
alma, lo agarré y no lo
soltaré". (CC.3,4; N
2,20,3)
-
He aquí la meta de toda alma buscadora
de Dios: la de llegar y asir al Amado. Y no
es porque no se le poseyera antes, pues
sabemos que por gracia somos
auténticos "theóforos".
portadores de Dios, sino porque en este
estado, se vive de manera experimental,
tangible e indecible.
-
La contemplación mantenida y
alimentada, es siempre camino de
posesión; pero cuando se sorprende
entre los brazos al Amado, los deseos
irrumpen en ansias de transformación,
y ni los labios saben decir, ni la pluma
escribir, a no ser expresiones de
misterio.
-
Por eso, como en aquella escena de los
"nabos"," Las piruetas de los nabos" que
él titula ,cuando se hizo luz en su
alma, de haberse dejado llevar de sus
impulsos interiores, hubiera comenzado a
hacer verdadera filigranas malabares con los
nabos, la navaja y el mandil; así,
ahora, que se sabe poseedor de Dios, "No sabe
lo qué decir
-
Nos lo recuerda precisamente en la
oración espontánea de un martes
santo, cuando le quedaban tan sólo
catorce días de vida
"Jesús
mío, a pesar de lo que soy,
cuánto te quiero, y te querré
siempre.... y me agarraré a ti, y no
te soltaré no sé lo que iba a
decir".
(1170)
-
Este "no saber decir" lo ha repetido muchas
veces al hablarnos de que "no sabe lo que le
pasa", que "desbarra", que "está
chiflado y loco", y así nos
dice:
-
"Ni el mundo puede comprender, ni tampoco es
necesario, la locura del que ama a Cristo. La
locura si, no tiene otra palabra, la locura
de la cruz, que hace que el alma desbarre,
que las palabras se hagan torpes de tanto
querer decir y no poder decir nada. La locura
sostenida únicamente por esa "camisa
de fuerza" que consiste en unirse a la
voluntad de Dios, y que nos hace callar
cuando quisiéramos gritar, que nos
hace prudentes cuando el alma se desata y
desea.... no sé....Que nos hace serena
la espera cuando el ansia de Cristo palpita
impaciente dentro del
corazón.
-
La locura de Cristo .... no se comprende, es
natural, y hay que ocultarla; ocultarla
dentro, muy dentro. Que sólo El ,la
vea y que nadie, y si fuera posible ni
aún uno mismo , se enterara de que se
está dominado por ella.
-
"Bueno, no me hagas caso
-escribe
a su tía, la Duquesa de
Maqueda-,
ya te he explicado el motivo de todas estas
palabras torpemente escritas, como ves, es
muy sencillo: estoy loco y nada más"
(916)
-
Pero la vehemencia más profunda es,
cuando "loco por Dios" usa verbos de total
"absorbimiento" , y así dice que
quiere "abismarse",
"desaparecer"
,
ser "absorbido".
-
"Quiero vivir en esta vida oculta y humilde
de mi Trapa, en que olvidado de los hombres
me entregue a Dios de lleno... A veces me veo
muy solo y muy pequeño.... ¿
qué podré hacer, Señor"
Quisiera abismarme y desaparecer
(372)
-
"En la vida espiritual, en la vida interior,
no hay principio ni fin,,,, no hay más
que Dios ... Ese sentimiento, ante el cual la
palabra enmudece, quisiera el alma no verse,
desaparecer, no ser ni existir y solamente la
grandeza de Dios ... En fin , me pierdo"
(
650)
-
¿Hay algo más profundo en las
ansias y anhelos de este Oblato trapense?.
Hemos de reconocer y recordar que el Hº
Rafael es un caso carismático
evidente; la mirada de Dios se posó
sobre él con amor especial, y
él supo encontrarse con esa mirada y
responder a sus exigencias amplia, generosa y
heroicamente.
-
La "pasión de Dios" le consumió
de ahí que los estudiosos de la
espiritualidad tendrán que profundizar
despacio; porque Rafael, dentro de la vida
contemplativa,
-
es torbellino
-
es contagio y contagioso
-
ojo huracán que arrastra con fuerza de
espíritu
-
remolino absorbente para meter a
Dios
-
vértigo vertiginoso
-
Los anhelos y ansias más vehemente
fueron como los de San Pablo: "dissolvi et
esse cum Cristo", o como Santa Teresa :" Vivo
sin vivir en mi" ; por eso, no encontrando en
el léxico una palabra más
fuerte de unión transformativa con
Dios, habla de que quiere "disolverse
*
* *
-
Es tan solo un símbolo y casi una
parábola. Me encontraba yo lejos de
España, como capellán, en una
Comunidad de monjas contemplativas de nuestra
Orden, en el Monasterio del Encuentro, en
ciudad Hidalgo, Michoacán,
México.
-
Al entrar por primera vez en el templo, me
impresionó de verdad su lectura
arquitectónica:
-
La iglesia era circular;
-
el altar, así como su base, eran
redondos;
-
el sagrario con su lamparilla también
eran redondos
-
los candelabros eran circulares
-
y circular era también el coro y la
sillería, siguiendo la línea de
la iglesia.
-
Una hechura tan original, no sólo
contribuía a la unión de voces
y resonancias en la liturgia de las monjas,
sino que invitaba y casi impelía a
poner los ojos en otro centro invisible en el
que , en teofanía velada,
aparecía la voz de Cristo alabando al
Padre, en medio de aquellas voces
femeninas.
-
Al tener que dirigirlas la palabra por
primera vez, la conferencia versó
sobre la "O"
de Dios, que era lo que a mí me
parecía el coro, con todas aquellas
formas y detalles circulares.
-
Porque:
-
DiOs
tiene una "O"
-
CristO
tiene una "O"
-
El hOmbre
tiene una "O",
y también la mujer pues Dios al
sacarla del hombre, la llamó
"viragO"
o "varOna".
(Gen. 2,23)
-
Y yo creo que es la definición mejor
que yo puedo dar sobre la vida contemplativa,
la cual consiste nada más y nada menos
que esconder nuestra
"O"
de hombres y mujeres en la
"O"
grande de DiOs
y de CristO,
y que, en realidad, no es otra cosa que el
grito extático de San Pablo: "Vivo yo,
más no yo, es Cristo quien vive en mi.
(Gal. 2,20)
-
Más tarde, consultando a San Juan de
la Cruz, he quedado sorprendido de que
también él nos habla de la
"O"
de Dios, o sea, de la "figura circular
esférica", cuando comenta que
escondidos en los misterios de Dios, que son
las cavernas insondables de
Cristo:
-
-
- "Allí
nos
entraremos,
- y
el mosto de las granadas
gustaremos"
-
-
"Y notamos aquí la figura
circular esférica de la
granada", dice el Santo, porque
cada granada entendemos
aquí por cualquier virtud
y atributo de Dios, o sea, Dios
mismo; el cual es significado por
la figura circular
esférica, porque no tiene
principio ni fin", (CB.
37.7)
-
De este modo, todo nuestro
empeño, no sólo
teórico., sino vital, como
personas consagradas, debe
consistir en meternos,
escondernos, desaparecer tan de
verdad en la
"O"
de Dios, que, cuando intentaran
encontrarnos, sólo
pudieran hallarnos en lo
"escondido de Dios"
|
|
|
|
|
Interior
de la Iglesia de San
Sebastián de Bonn
(Alemania)
- Un
logotipo en la simplicidad de su
confección
simbólica lo decía
todo: el arco elíptico
como letra "O" estilizada,
significaba la gran asamblea o la
Comunidad mundial de las
Iglesias; la persona de Cristo
estaba representada por la Cruz,
y en el fondo las agujas de la
catedral de Colonia indicadas por
una estrella, significaban el
lugar de adoración, ya que
en su slogan condensaba el fin de
la Jornada: "venimos a
adorarle".
-
Como auténtico profeta,
Juan Pablo II invitó a los
jóvenes en el Downsview
Park de Toronto, Canadá, a
un nuevo encuentro, con estas
palabras: "Deseo anunciar
oficialmente que la
próxima Jornada Mundial de
la Juventud, se celebrará
el año 2005 en Colonia,
Alemania. Cristo os espera
allí. Que la Virgen
María Madre nuestra, os
acompañe en la
peregrinación de la
fe".
|
-
Los jóvenes acogieron con entusiasmo
la invitación, y del 16 al 21 de
agosto, miles y miles de jóvenes
llegados de todas partes, convirtieron a
Colonia, en la capital de la Juventud
Católica Mundial durante toda una
semana. Las diócesis de Ávila,
Burgos, León, Palencia Salamanca,
Valladolid y Zamora no podían
faltar.
-
Los feligreses de la Parroquia
del Beato Rafael, junto con la
Delegación de Juventud,
presentaron a los asistentes a la
Jornada Mundial una glosa de tres
horas sobre el monje trapense en
la parroquia de San
Sebastián de Bonn el
día 17 de agosto de las
6,30 a 9,30 de la tarde, teniendo
como objeto resaltar la figura
humilde, atractiva y asombrosa de
este joven místico de
nuestro tiempo, para que sea
conocida en el mundo entero: la
radicalidad de su entrega, la
profundidad de su renuncia, la
delicadeza de sus sentimientos,
la heroica aceptación de
su cruz, y la alegría de
saber esperar.
-
Aunque no pocos jóvenes
emprendieron su marcha mucho
antes de la Jornada oficial,
peregrinando por tierras de
España, Francia, Suiza
hasta llegar a Alemania, el
encuentro de palentinos y
Burgaleses fue el 17 por la
mañana en la capilla de
Marien-Hospital de Dusseldorf.
Antes de la misa, se dio lugar a
al sacramento de la
reconciliación, de la que
participaron bastantes
peregrinos, a la que
siguió la
celebración
eucarística presidida por
el Sr. Obispo de Palencia D.
Rafael Palmero Ramos, el Abad de
la Trapa del Hermano Rafael Dm.
Enrique Trigueros y cinco
sacerdotes más. Al final
de la misa se cantó con
sentimiento y emoción el
himno del Hermano
Rafael.
-
A las 12,30 de la mañana
se había programado un
espacio de danzas
españolas con trajes
regionales en el gran jol del
Hospital, que resultó
precioso y fue intensamente
aplaudido por médicos,
enfermeras, visitantes enfermos
en recuperación y
familiares.
-
Pero el objetivo fundamental, fue
la vigilia-encuentro que se
celebró en la parroquia de
San Sebastián en la ciudad
de Bonn a las 6,30 de la tarde,
dedicada a la
oración-adoración
con el Santísimo, y a la
propagación de la fama de
santidad del Hermano Rafael
Arnáiz Barón, como
modelo de juventud.
-
Los jóvenes de Burgos
colocaron un poster de unos tres
metros de alto en el exterior de
uno de los ventanales de la
iglesia, para indicar la
motivación de los actos
que iban a seguirse, pintado en
lienzo por un feligrés de
la ciudad burgalesa, D. Lamberto,
que siendo daltónico supo
dar con los colores
auténticos.
|
|
-
Dentro del templo, grande y espacioso nos
esperaba D. Ricardo Blázquez, obispo
de Bilbao y antes de Palencia, el arzobispo
de Burgos D. Francisco Gil Hellín y el
obispo de Palencia D. Rafael Palmero Ramos.
D. Ricardo no pudo asistir al acto completo
ya que tenía que atender a otro grupo
impartiendo una de las
catequesis.
-
Mientras se iba colocando la gente dentro del
templo, que terminó por llenarse en su
totalidad, se iban exponiendo en una pantalla
grande una serie de filminas sobre el
Monasterio de la Trapa de San Isidro de
Dueñas, la vida y familia del Hermano
Rafael y sus dibujos.
-
Conseguido el silencio, el P. Juan
Martínez Camino S.J., Secretario de la
Conferencia Episcopal Española, expuso
desde el presbiterio su conferencia sobre:
"La mística española de
siempre, en un joven del siglo XX", a este
tenor:
-
- Hemos
venido a adorarle (Mt 2,
2)
- La
mística española de siempre en
un joven del siglo
XX:
- El
Beato Hermano Rafael
-
¿A qué habéis venido a
Colonia? ¿Para qué os ha
convocado aquí, en su tierra, el Papa
Benedicto XVI? Lo sabéis muy bien.
Pues ¡para hacer ejercicio! El ejercicio
más saludable de todos, que consiste
en... ¡adorar!. "Hemos venido
a
adorarle" (Mt 2, 2). A adorar a Jesucristo.
Como aquellos personajes misteriosos del
Evangelio que, viniendo de tierras lejanas,
se presentaron un día en Belén
para adorar al Salvador recién nacido
y para ofrecerle sus dones. La ciudad de
Colonia recuerda aquel gesto fundacional de
adoración y venera en su catedral la
memoria de los que llamamos Reyes Magos o de
Oriente.
-
Pero ¿qué es eso de "adorar"?
¿Será tan importante adorarle,
precisamente a Jesucristo? ¿Vosotros
adoráis algo o a alguien? ¿Has
pensado en serio si "adoras"... si adoras
alguna cosa o a alguna persona?
¿Qué pasaría si
adoráramos a alguien que no fuera a
Él, a Jesucristo?
-
Seguro que muchos ya conocéis a Rafael
Arnáiz Barón, el popular
Hermano Rafael. Él fue un maestro de
la adoración en pleno siglo XX. Esta
tarde le tomamos a él como guía
para nuestro ejercicio: para que nos ayude a
saber adorar en espíritu y en verdad
(cf. Jn 4, 24).
-
Pero ¿por qué Rafael? Pues muy
sencillo: porque él es, a la vez, un
místico y un joven de nuestro
tiempo.
- 1.
Rafael Arnáiz murió en 1938
cuando no tenía más que 27
años. Desde entonces ha pasado ya
algún tiempo casi siete décadas
pero él es aún
contemporáneo nuestro. Todavía
podría estar hoy entre nosotros,
aunque con la bonita edad de 94 años;
y aún vive gente que le conoció
y que convivió con él.
Además, la situación
fundamental de la humanidad sigue siendo hoy
muy parecida a la de su época. Lo
veremos enseguida.
- 2.
Pero lo que nos interesa sobre todo es que,
joven y cercano a nosotros, el Beato Rafael
es un místico de cuerpo entero.
Místicos son aquellas personas que han
sido capaces de hacer de su vida entera un
gran vuelo de adoración. ¡De su
vida entera, si! No tuvieron miedo de que eso
fuera demasiado. No temieron perderse, ni
quedarse sin nada para ellos mismos. Al
contrario: se tomaron al pie de la letra
aquello de Jesús: "el que pierde su
vida por mi causa, la gana" (Lc 9, 24).
Adorar es ganar de verdad la vida permitiendo
que toda ella se consuma, quemada por el
fuego del Amor. Eso es lo que hizo Rafael,
siguiendo las huellas de los grandes maestros
de la mística española: de
Ignacio de Loyola, Juan de la Cruz o Teresa
de Jesús.
-
Entonces, me vais a dejar que os cuente algo
de Rafael: de su época y, sobre todo,
de su mística. Como él escribe
tan bien, os leeré párrafos
suyos que os permitirán escucharle a
él en directo.
-
- I.
Un joven sensible a la gran cuestión
de nuestro tiempo
-
1. Cuando tenía 22 años Rafael
entró en un monasterio. Alguien
podría pensar que, siendo tan joven y
tan "buenecito", no le había dado
tiempo todavía a sacarle partido a la
vida ni le había sido posible
aún forjarse una idea seria de lo que
es este mundo. Pero no es así. El era
inteligente y no le faltaron ocasiones ni
medios para situarse en la sociedad y para
conocerla bastante bien.
-
Fue en enero de 1934, después de las
vacaciones de Navidad, cuando Rafael les dijo
a sus padres en Oviedo que había
tomado la determinación de abandonar
sus estudios de Arquitectura para irse a
vivir en pobreza y en silencio a la
Abadía cisterciense de San Isidro de
Dueñas, en Palencia.
-
A su familia no le faltaba de nada. Su padre
era ingeniero de montes, alto funcionario del
Estado. Su madre, de familia de militares,
era una mujer culta: tocaba el piano y
escribía críticas de arte y de
teatro en la prensa. Eran felices.
Vivían en el centro de Oviedo, en un
piso precioso, nuevo, amplio, frente al Campo
de San Francisco, la huerta del viejo
convento franciscano convertida en el parque
romántico del ensanche urbano que, en
el siglo XIX, había hecho llegar a la
ciudad hasta la estación del
ferrocarril. Los Arnáiz podían
ver desde su casa, al otro lado del parque,
el colegio de los jesuitas, en el que Rafael
continuó el Bachillerato que
había comenzado, también con
los jesuitas, en Burgos, la ciudad castellana
que le había visto nacer en 1911. Los
tres últimos años de sus
estudios preuniversitarios, de los 15 a los
18 de su edad, Rafael los cursó, como
un estudiante más, en el Instituto del
Estado. Terminado el Bachillerato, se
dedicó a prepararse para el ingreso en
la Escuela Superior de Arquitectura de
Madrid, perfeccionando las técnicas
del dibujo y la pintura con un conocido
pintor ovetense, Eugenio Tamayo. Mientras
tanto, cultivaba también la
música, el teatro, y, con su padre y
los técnicos forestales,
recorría los ríos, las costas y
las montañas de Asturias.
-
En 1932 Rafael se traslada a Madrid para
continuar sus estudios ya en la Escuela de
Arquitectura. Elige una pensión en la
plaza de Callao, en el 8º piso del
Edificio de la Prensa, por aquel entonces el
rascacielos más alto de la capital.
Compra y lee periódicos franceses, de
los que le envía recortes a su hermano
Fernando, a Oviedo; cerca de la
pensión están las salas de cine
de estreno de la Gran Vía; visita de
vez en cuando buenos restaurantes; y sale con
su amigo Juan Vallaure y otros a divertirse;
las compañeras se lo rifan y una
argentina, más avispada, le persigue
literalmente hasta su habitación. Hace
el servicio militar con los
universitarios.
-
También estudia... es verdad.
También... visita a diario el Sagrario
en el Oratorio del Caballero de Gracia, muy
cerca de la pensión de Callao.
También se inscribe en la
congregación mariana de los Luises.
También se escapa algunos fines de
semana a Ávila para charlar de Santa
Teresa, de San Juan de la Cruz y de la vida
monástica trapense con sus
tíos, María y Leopoldo, sus
amigos del alma.
-
Pero ¿conoció o no conoció
Rafael lo que la vida le podía
ofrecer? Lo conoció bien, no cabe
duda. Y se lo pasó también muy
bien. Fijáos en este párrafo de
una "carta kolosal" que le escribe a su
hermano Femando desde la pensión
madrileña:
-
"Nos han puesto alfombra nueva en el pasillo,
y es mi desesperación, porque yo, en
cuanto veo una tira larga de tela con franjas
a los lados y extendida en el suelo..., me
entran unas ganas atroces de dar saltos
mortales, y empezar en un extremo y acabar en
el otro, y como tengo la desgracia de no
saber darlos, nada más abrir la
puerta, y ver la alfombra, tan nueva, gris,
con tiras rojas, me meto corriendo en la
habitación y cuando salgo no puedo
mirar al suelo, porque si miro, me entra en
el cuerpo una cosa como si fuese
vértigo.., y unos deseos locos de
poner las manos sobre el mullido suelo, hacer
una flexión, lanzar los pies a la
altura, describir con ellos media
circunferencia, para volverlos a posar en el
suelo, delante de mi nuca..., y así,
girando a gran velocidad, acabar en un doble
salto mortal delante de la cerradura de la
puerta... ¡Oh! es horrible lo que me
pasa, tener que pasar corriendo, sin pisar la
alfombra, y con los ojos mirando al techo...,
porque si miro ya te digo, o se me va la
vista, o me tiro de cabeza... La dichosa
alfombra me está poniendo malo,
preferiría tener un precipicio y pasar
en una tabla, que tener que atravesar a paso
lento la larga tira gris y roja, extendida en
el suelo de mi pasillo.
-
Bueno, no tengo más que
contarte
-
Ahora estoy oyendo en el
gramófono
«Jocelyn» de
Godard.
¡ ¡Me da
una rabia!! Tu madre puede que
entienda esa rabia, pero
qué le vamos a hacer.
Bueno, te voy a dejar que tengo
que cortarle los rabos a los
claveles, y cambiarles el agua;
el pájaro se ha hecho una
bola de plumas (pone un dibujo),
y no enseña más que
la cola... No sé
dónde tiene la cabeza. A
mi, particularmente, me parece
que está durmiendo
profundamente, pero ahora
vendrá Juan y me lo
despertará... le
conozco.
-
Bueno, es el día
siguiente."
-
No cabe duda: Rafael está
muy contento en Madrid haciendo
su vida de estudiante y
conociendo mundo. Es el mundo de
la España de los
años treinta, de la
efervescencia de la II
República y,
¡cómo no! del
"progreso" (¿os suena?).
También él parece
que llegó a "adorar" un
poco las nuevas posibilidades que
le ofrecía la vida
moderna. En aquellos tiempos,
tenía con frecuencia
¡un coche !a su
disposición y fijaos con
que sencillez escribirá
años más tarde
confesando su pequeña
"idolatría":
|
Juan
Antonio Martínez
Camino
|
-
"Yo también alguna vez allá en
el mundo, corría por las carreteras de
España, ilusionado de poner el
marcador del automóvil a 120
kilómetros por hora...
¡Qué estupidez! Cuando me di
cuenta de que el horizonte se me acababa,
sufrí la decepción del que goza
la libertad de la tierra..., pues la tierra
es pequeña y, además, se acaba
con rapidez."
-
En fin, que cuando llega la hora de pedir el
ingreso en el monasterio, Rafael está
tan contento de la vida, que le podrá
escribir al Abad diciéndole que
él no se hace monje porque la vida le
ofrezca poco; le confiesa más bien con
sinceridad y desparpajo que lo tiene
todo:
-
"
no me mueve para hacer este cambio de
vida, ni tristezas, ni sufrimientos, ni
desilusiones y desengaños del mundo...
Lo que éste me puede dar, lo tengo
todo. Dios en su infinita bondad, me ha
regalado en la vida, mucho más de lo
que merezco... Por tanto, mi reverendo Padre,
si me recibe en la comunidad con sus hijos,
tenga la seguridad de que recibe solamente un
corazón muy alegre y con mucho amor a
Dios."
-
2. Total: que Rafael conoce la vida y
está contento con ella. Sin embargo,
hay algo que le inquieta profundamente en
aquella sociedad tan satisfecha de si misma,
en la que a él le tocó vivir, y
tan parecida a la nuestra de hoy. Aquel
hombre joven, de alma de artista, dotado para
el dibujo, para la pintura, para la
música, para la pluma, para el
volante, etc. sentía una llamada desde
el fondo de todo eso y más allá
de todo ello hacia un Amor indescriptible que
le arrastra irresistiblemente hacia
sí. Rafael echaba de menos un mundo
más capaz de abrirse a Dios y menos
cerrado en si mismo y en sus conquistas. No
se explica cómo es posible que los
hombres vivan tan absortos con las cosas que
ellos hacen y tan olvidados de aquel Amor que
no pasa, del que provienen el ser y la vida.
En definitiva, un corazón joven que no
se conforma con las cosas de este mundo, por
más hermosas e interesantes que sean.
Lo eran, de hecho, para Rafael, pero no eran
bastante.
-
Rafael era, por tanto, sensible al gran
problema de nuestro tiempo, que es el olvido
de Dios que la gente sufre con tanta
frecuencia a causa de una visión de la
vida centrada simplemente en lo que el ser
humano puede conseguir o cree que puede
conseguir. La tragedia de la vida moderna,
que impide a los hombres "ver a Dios" y los
hace esclavos del llamado "progreso", la
expresó un día Rafael con una
especie de parábola que dice
así:
-
"Yo me imagino a toda la humanidad en un gran
valle..., inmenso y lleno de sol. Todos los
hombres están en él; van y
vienen, se mueven y gritan... Dios
está en lo alto de una montaña
desde donde se domina el valle, que es
más inmenso que el mar... Los hombres
y mujeres que están en él ven
la cima del monte donde está Dios,
pero a El no le ven...
-
De la inmensa muchedumbre, que es toda la
humanidad, llega hasta la cumbre del monte
donde está Dios un clamor como un
trueno... Son las conversaciones de los
hombres, su música mezclada a gritos
de combate, ayes de dolor y de
alegría, retumbar de tambores, pitidos
de fábricas, motores
eléctricos, gritos de las plazas y de
los circos, millones y millones de
discusiones, conversaciones, conferencias,
cines y teatros; todo ese griterío
capaz de enloquecer a quien no fuese Dios,
llega hasta la cumbre del monte..., pero
allí se para; Dios no lo oye. Todo ese
ruido lo desdeña, le ofende y no lo
oye... Entonces ¿qué escucha?
¿Por qué Dios no barre de un
soplo toda esa muchedumbre de gente, que no
hace mas que un ruido insoportable?... Parece
que a Dios algo le detiene... Algo escucha
complacido. ¿Es un murmullo? No...
apenas se oye... Entonces, ¿qué
es?...
-
Nos ponemos a mirar detenidamente a los
hombres del valle y vemos que algunos no
gritan, no discuten, no corren ni pegan
martillazos... ¿Qué hacen? Parece
que no hacen nada... Están en silencio
y de rodillas... Los demás los miran y
se extrañan; les estorban algunas
veces en su camino, y o se burlan de ellos o
los quitan de enmedio... Pero ellos siguen en
silencio y siguen de rodillas... Entonces
vamos a ellos y les preguntamos,
¿qué hacéis? ¿Por
qué no [os] unís a
nosotros, en el progreso, en la
civilización?... Y entonces ellos nos
dicen: Calla, hermano, no metas ruido, que
estoy hablando a Dios..."
-
El "progreso" sin Dios es "ruido" que aturde,
no a Dios, sino a los hombres. En cambio,
algunos que parece que no hacen nada, por
estar de rodillas y en silencio ante
Él, son precisamente quienes se hacen
clarividentes y tienen la clave del futuro de
la Humanidad. Por aquellos mismos
días, Rafael hacía en Oviedo
una experiencia que él cuenta
así:
-
"Cuando salí de la iglesia, era de
noche. No quise dirigir mis pasos al Centro
de la ciudad, y me encaminé a los
barrios extremos... En ellos se ve lo de
siempre: pobreza material y moral... Las
casas, sucias y negras, dejaban ver de vez en
cuando el interior mal alumbrado de las
habitaciones, olor a polvo y humedad; mujeres
desgreñadas chillando a los chiquillos
que juegan en el arroyo... Las calles mal
alumbradas y sucias; los comercios se reducen
a casas donde se vende nada más que lo
indispensable..., pan y alpargatas. De vez en
cuando, una taberna de la que se desprende un
olor a tabaco, a vino y a comida barata. Todo
esto debajo de un cielo encapotado y sin
estrellas...
-
Esto es el pueblo, el pueblo pobre, donde el
hambre es una cosa corriente, y a donde los
habitantes del centro de la ciudad, no
quieren venir, porque la miseria les molesta.
Allí hay comercios de lujo, las casas
tienen un portero y ascensor; hay anuncios
luminosos en los teatros, y los coches
brillantes y limpios se pueden deslizar por
el asfalto sin llenarse de barro y sin
tropezar con chiquillos que juegan en el
arroyo.
-
Y, sin embargo, tanto los pobres como los
ricos son hijos de Dios, todos tienen las
mismas miserias y los mismos pecados..., pero
algún día, cuando Dios juzgue,
¡qué sorpresas nos vamos a
llevar!! La desesperación del que
tiene hambre se puede justificar, pero el
egoísmo del que tiene dinero, y los
pobres le molestan, eso no tiene
perdón.
-
Si a Dios le olvidan los de arriba, ¿por
qué nos extrañamos que se
rebelen los que están abajo?... No hay
que ir al pobre a predicarle paciencia y
resignación, sino que hay que ir al
rico y decirle, que si no es justo y no da lo
que tiene, la ira de Dios caerá sobre
él.
-
Al ir caminando por estos barrios, muchos
pensamientos me asaltaban de
indignación y de vergüenza.
Cuanto más se le destierre a Dios de
la sociedad, habrá más miseria,
y si en un pueblo que se llama cristiano, las
criaturas se odian por razón de
castas, de intereses, y se separan en barrios
ricos y pobres, ¿qué
pasará el día que el nombre de
Dios sea maldecido por unos y por otros?...
Si al pobre le quitan la idea de Dios, ya no
le queda nada; su desesperación es
justificable, su odio a los ricos es natural,
su deseo de revolución y
anarquía es lógico; y si al
rico la idea de Dios le estorba, y no hace
caso de los preceptos del evangelio y las
enseñanzas de Jesús...,
entonces que no se queje, y si su
egoísmo le impide acercarse al pobre,
no se extrañe que éste pretenda
arrebatarle a la fuerza lo que
tiene.
-
Al ver la sociedad tal como
está hoy día,
¿quién es el
cristiano que no le duele el
alma, el verla en tal estado?...
Cuando pienso que todos los
conflictos sociales, todas las
diferencias se allanarían
si mirásemos un poco hacia
ese Dios que tan abandonado
estaba en la iglesia que yo
acababa de visitar... Cuando
pienso, al ver el
espectáculo que presentan
los hombres, que los odios y las
envidias, los egoísmos y
las mentiras,
desaparecerían si
mirásemos a Dios... Cuando
veo tan fácil la
solución para que los
hombres sean felices, pero
éstos, ciegos o locos no
lo quieren ver..., entonces no
puedo menos de exclamar:
Señor..., Señor,
mira a tu pueblo que sufre... Los
hombres no son malos,
Señor..., pero si
Tú les abandonas,
¿quién podrá,
Señor, subsistir?...
¿Qué podemos hacer
nosotros solos? Nada;
absolutamente nada... Si
Tú apartases tu mirada del
mundo por un solo instante, el
mundo se hundiría en el
«caos»...
Perdónanos,
Señor."
|
Oyentes
atentos a lo que está
diciendo el P. Juan
Antonio
|
-
Pocos días después de que
Rafael hubiera escrito estas reflexiones,
Oviedo fue arrasada por la revolución
de octubre de 1934, preludio de la Guerra
Civil española y, también, de
la Segunda Guerra Mundial. Adorar el
"progreso", sea del tipo que fuere: material
o cultural, de un signo político o de
otro, es ponerse en el camino del fracaso y
de la catástrofe. Rafael se
percató bien de ello. Y se hizo el
propósito firme de no adorar
más que al Creador de
todos.
-
- II.
La adoración existencial de un joven
místico
-
"Hemos venido a adorarle" (Mt 2,
2)
-
Rafael lo abandonó todo... su carrera,
su futura profesión, su familia para
adorar sólo a Dios. ¿Es necesaria
tanta radicalidad? ¿Pide tanto el
Creador de nosotros, débiles
criaturas? ¿Tenemos que hacernos todos
monjes para poder ser de verdad adoradores de
Dios? ¿Fracasaremos nosotros y
fracasará el mundo si no nos hacemos
todos monjes y monjas? Claro que no. Dios
sólo desea que le demos por entero
nuestro corazón. Rafael tuvo claro que
él sólo lo podía hacer
como lo hizo: cambiando los lápices y
el traje de seda por la azada y el
hábito de áspera lana. A cada
hombre y a cada mujer Dios le muestra un
camino propio para que él o ella le
entreguen por completo su existencia. Eso es
adorar "en espíritu y en verdad", como
nos pide Jesús.
-
Es posible que Jesucristo le pida a
más de uno de vosotros que lo abandone
todo para dedicarse exclusivamente a
él en la vida monástica o en el
apostolado. A la mayoría Dios os
llamará a haceros santos en el hogar y
en el trabajo. Pero a todos, absolutamente a
todos, nos pedirá adoración "en
espíritu y en verdad". Por eso, los
grandes adoradores, como Rafael, nos sirven a
todos de ejemplo y de estimulo.
Recordaréis que, en la Jornada Mundial
de la Juventud de 1989, en Santiago de
Compostela, Juan Pablo II propuso a Rafael
como modelo de seguimiento de Jesucristo para
todos los jóvenes.
-
Pues bien, nos acercamos a Rafael el 5 de
enero de 1935, víspera del día
de Reyes, y lo encontramos en Oviedo, por la
noche, escribiéndole a su tía
María lo siguiente:
-
"Me voy a acostar y mañana, día
de Reyes, iré a adorar al Niño
y le ofreceré... lo de
siempre..."
-
¿Qué es eso "de siempre" que
Rafael le ofrece a Jesucristo, junto con los
dones de los Reyes, como expresión de
que le adora de verdad? Pues, sencillamente
todo lo que es y lo que, tiene. Es,
más en concreto, su trabajo, sus
deseos, su salud y su vida. Hacer ofrenda de
todo a Dios por amor... trabajo, deseos,
vida: eso es adorar de verdad. Veamos
cómo lo hacia Rafael.
-
1. El trabajo, el estudio o cualquiera de
nuestras actividades, sólo tienen
verdadera capacidad de llenar nuestra
existencia cuando son ofrecidas, es decir,
cuando las hacemos más que por lo que
valen en si, por lo que ponemos en ellas de
entrega de nosotros mismos. Entonces
cualquier actividad puede ser valiosa, aunque
no obtenga grandes resultados o aunque sea
tenida por poco importante. Entonces el
trabajo no nos esclavizará ni nos
empujará a la envidia ni a la codicia.
Lo vemos muy bien en lo que le pasó
una fría mañana de invierno a
Rafael en el monasterio:
-
"En mis manos han puesto una navaja, y
delante de mi un cesto con una especie de
zanahorias blancas muy grandes y que resultan
ser nabos. Yo nunca los había visto al
natural, tan grandes... y tan fríos...
¡Qué le vamos a hacer!, no hay
más remedio que pelarlos. El tiempo
pasa lento, y mi navaja también, entre
la corteza y la carne de los nabos que estoy
lindamente dejando pelados.
-
Los diablillos me siguen dando guerra.
¡¡Que haya yo dejado mi casa para
venir aquí con este frío a
mondar estos bichos tan feos!! Verdaderamente
es algo ridículo esto de pelar nabos,
con esa seriedad de magistrado de
luto.
-
Un demonio pequeñito, y muy sutil, se
me escurre muy adentro y de suaves maneras me
recuerda mi casa, mis padres y hermanos, mi
libertad, que he dejado para encerrarme
aquí entre lentejas, patatas, berzas y
nabos.
-
El día está triste... No miro a
la ventana, pero lo adivino. Mis manos
están coloradas, coloradas como los
diablillos; mis pies ateridos... ¿Y el
alma? Señor, quizás el alma
sufriendo un poquillo... Mas no importa...,
refugiémonos en el
silencio.
-
Transcurría el tiempo, con mis
pensamientos, los nabos y el frío,
cuando de repente y veloz como el viento, una
luz potente penetra en mi alma... Una luz
divina, cosa de un momento... Alguien que me
dice que ¡qué estoy haciendo!
¿Que qué estoy haciendo?
¡Virgen Santa!! ¡qué
pregunta! Pelar nabos..., ¡pelar
nabos!... ¿Para qué?... Y el
corazón dando un brinco contesta medio
alocado: pelo nabos por amor..., por amor a
Jesucristo.
-
Ya nada puedo decir que claramente se pueda
entender, pero sí diré que
allá adentro, muy adentro del alma,
una paz muy grande vino en lugar de la
turbación que antes tenía.
Sólo sé decir que el solo
pensar que en el mundo se puede hacer de las
más pequeñas acciones de la
vida actos de amor de Dios; que el cerrar o
abrir un ojo hecho en su nombre nos puede
hacer ganar el cielo; que el pelar unos nabos
por verdadero amor a Dios, le puede a
Él dar tanta gloria y a nosotros
tantos méritos, como la conquista de
las Indias; el pensar que por sólo su
misericordia tengo la enorme suerte de
padecer algo por Él... es algo que
llena de tal modo el alma de alegría,
que si en aquellos momentos me hubiera dejado
llevar de mis impulsos interiores, hubiera
comenzado a tirar nabos a diestro y
siniestro, tratando de hacer comunicar a las
pobres raíces de la tierra la
alegría del corazón... Hubiera
hecho verdaderas filigranas malabares con los
nabos, la navaja y el mandil.
-
Me reía a «moco tendido»
(quizás por el frío) de los
diablillos rojos, que asustados de mi cambio,
se escondían entre los sacos de
garbanzos y en un cesto de repollos que
allí había.(...)
-
¿Qué importa el pesar de un
momento, el sufrir un instante?... Lo que
sé decir es que no hay dolor que no
tenga compensación en ésta o en
la otra vida, y que en realidad para ganar el
cielo se nos pide muy poco. Aquí, en
una Trapa, quizás sea más
fácil que en el mundo, pero no es por
el género de vida éste o
aquél, pues en el mundo se tienen los
mismos medios de ofrecer algo a Dios. Lo que
pasa es que el mundo distrae y se
desperdicia mucho. (...)
-
Aprovechemos esas cosas pequeñas de la
vida diaria, de la vida vulgar... No hacen
falta, para ser grandes santos, grandes
cosas; basta el hacer grandes las cosas
pequeñas.
-
En el mundo se desaprovecha mucho, pero es
que el mundo distrae... Tanto vale en el
mundo el amar a Dios en el hablar, como en la
Trapa en el silencio; la cuestión es
hacer algo por El..., acordarse de El... El
sitio, el lugar, la ocupación, es
indiferente.
-
Dios me puede hacer tan santo pelando patatas
como gobernando un imperio.
-
Qué pena que el mundo esté tan
distraído..., porque he visto que los
hombres no son malos..., y que todos sufren,
pero no saben sufrir...
-
Si por encima de la frivolidad, si por encima
de esa capa de falsa alegría con que
el mundo oculta sus lágrimas, si por
encima de la ignorancia de lo que es Dios,
elevaran un poco los ojos a lo alto...,
seguramente les ocurriría lo que al
fraile de los nabos..., muchas
lágrimas se enjugarían, muchas
penas se endulzarían y muchas cruces
se amarían para poder ofrecerlas a
Cristo.
-
Cuando terminó el trabajo, y en la
oración me puse al pie de Jesús
muerto..., allí a sus plantas
deposité un cesto de nabos peladitos y
limpios... No tenía otra cosa que
ofrecerle, pero a Dios le basta cualquier
cosa ofrecida con el corazón entero,
sean nabos, sean imperios.
-
La próxima vez que vuelva a pelar
raíces, sean las que sean, aunque
estén frías y heladas, le pido
a María no permita se me acerquen
diablillos rojos a hacerme rabiar. En cambio,
le pido me envíe a los ángeles
del cielo, para que yo pelando y ellos
llevando en sus manos el producto de mi
trabajo, vayan poniendo a los pies de la
Virgen María rojas zanahorias; a los
pies de Jesús, blancos nabos, y
patatas y cebollas, coles y
lechugas...
-
En fin, si vivo muchos años en la
Trapa, voy a hacer del cielo una especie de
mercado de hortalizas, y cuando el
Señor me llame y me diga basta de
pelar..., suelta la navaja y el mandil y ven
a gozar de lo que has hecho..., cuando me vea
en el cielo entre Dios y los santos, y tanta
legumbre..., Señor Jesús
mío, no podré por menos de
echarme a reír."
-
El buen humor que derrocha Rafael en su
voluntario encierro monástico es una
prueba de la verdad de lo que dice: "no hacen
falta grandes cosas, basta el hacer grandes
las cosas pequeñas". ¿Y
cómo se hacen grandes?
Ofreciéndolas, finalizándolas,
transfigurándolas por el amor a Dios
que ponemos en ellas.
-
2. Lo que pasa es que estamos constantemente
deseando cosas que a nosotros nos parecen
grandes; o deseando precisamente lo que no
tenemos. Bueno, pues si adoramos
verdaderamente a Dios, si tenemos puesto del
todo nuestro corazón en Él,
también sabremos silenciar ese fragor
de los deseos, que van y vienen, para
encontrar la paz y la serenidad del alma. El
verdadero adorador de Jesucristo no es,
ciertamente, ningún pasota,
ningún desinteresado por lo bueno y
por lo bello, pero su alma se serena y
pacifica, saciada por el único eterno
y gran Amor; y podrá repetir
constantemente, como Rafael, ante los
avatares de la vida y ante los deseos
contradictorios y siempre inquietos del
corazón: "¡qué más
da!"; ¡qué más da, en el
fondo, este lugar que aquel otro, esta
ocupación que aquella otra que tanto
me interesaría! ¡Nada de este
mundo me ata, porque lo tengo todo en el Amor
de Dios! Rafael es un maestro de esta
"espiritualidad del qué más
da".
-
Os leo lo que le dice en una carta a su
tía María sobre esa libertad
espiritual, después de haberse
despedido de ella para ingresar de nuevo
pronto al monasterio. Lo hace con lenguaje de
San Juan de la Cruz y pasaré los
fuertes y fronteras..
-
"¡Qué pena me dio el verte llorar
en Ávila cuando nos fuimos...!
(
)
-
No me extraña nada lo que me dices del
consuelo y la paz que te dio el Señor
al leer a san Juan de la Cruz. A mi me
pasó lo mismo... El día
anterior habíamos leído en
Sonsoles: «Ni cogeré las flores,
ni temeré las fieras...». Pues
bien, con ese pensamiento y con la ayuda de
María, hice todo el camino...
Veía pasar pueblos, personas y
paisajes; y, con el volante muy apretado en
las manos, y ¿por qué no? con
muchas ganas de llorar, seguía,
seguía la carretera sin
detenerme...
-
Acababa de dejar en Ávila muchas
flores de las de san Juan de Cruz... El
Señor me pide seguir y no detenerme.
¿Qué hacer?, pues lo de
siempre: mirar arriba, mirar muy alto...,
y seguir sin detenerme... Haz tú lo
mismo. La Virgen te mira y Dios te ayuda; no
te importe ni el llorar ni el reír,
¿qué más da? El
barro es siempre barro y no nos podemos
mudar. Lo importante es que ese barro sea de
Dios, que Él haga lo que quiera, y que
todo nos lleve a El.
-
¡Qué difícil es no coger
las flores! Pero también, qué
fácil es... Una vez hecho el
tirón, Dios atrae de tal manera
y con tal suavidad, que nada cuesta...
¿Qué más da
llorar?... Llora todo lo que puedas;
ríete y goza, cuando puedas.
¡Qué más te da!...
La que ríe y llora eres tu..., y
tú no eres nadie, tú no eres
nada...' Y, créeme, queridísima
hermana ¿no te importa que te llame
así? créeme: el día que
lo veas..., el día que estés
desprendida de todo y de ti misma,
entonces verás que todo lo que a
nosotros nos pase, nos tendrá
sin cuidado. Ni el sufrir, ni el gozar
atraerán nuestras miradas... Entonces
veremos mejor a Dios. No nos miremos tanto a
nosotros mismos..., y si nos miramos, y
escudriñamos, sea para buscar a ese
Dios escondido, que tenemos en
nosotros.
-
El otro día, aun en medio de mi
aflicción y de mi pena, había
momentos en que, olvidándome de todo,
gozaba de Dios en medio de la carretera.
¡Pasaba todo tan deprisa! era todo tan
pequeño, aun yo mismo, tan
insignificante a los ojos de Dios...
Tenía tanta prisa por verle.., que no
sabia lo que hacía. «Ni
cogeré las flores», pensaba...
¿Qué flores? ¿He cogido yo
alguna vez flores? No..., no me puedo
detener, no hace falta hacer esfuerzo, no
necesito detenerme..., aunque quisiera no
podría, Dios no me deja.
¿No te pasa a ti lo mismo?
-
Qué alegría, Señor,
mándame lo que sea, o flores o
espinas, ¿qué más
da? No me he de detener a mirar nada,
pues con mirarte a Ti tengo bastante;
¡llenas de tal manera, amas de tal
modo!, que todo ante Ti desaparece y quedamos
en nada...
-
¡Qué alegría,
Señor, el poder verte a Ti y el no
vernos a nosotros! ¿Qué
más da flores o espinas si eres
Tú el que las das, el que nos las
llevas y el que nos las quitas? Nosotros no
hacemos nada, pues nada sabemos hacer;
Tú lo haces todo... Nosotros, si
hablamos de la cruz, es para quejamos con
egoísmo; si buscamos consuelo, a
nosotros [nos] buscamos; si queremos
amarte, lo hacemos con ruindad, y no
sabemos...
-
¡Qué alegría,
Señor, pensar que Tú nos lo
haces todo!
entonces todo es grande y
hermoso.
-
Señor, no puedo detenerme, porque si
me detengo, es para buscarme a mi mismo, y en
mi no hallo nada que merezca la pena; tengo
que seguir hasta Ti, ¿qué me
importan las flores? ¿Qué me
importan las espinas? A Ti te tengo, tengo
tu amor, lo tengo todo... Qué
alegría el verse en nada, y sin
nada.
-
Con estos pensamientos continuaba el viaje a
Oviedo... A los lados del camino, dejaba
muchas cosas, pero no las quería. Dios
me esperaba allá en el horizonte, y no
me podía detener, ni yo quería
tampoco.
-
Cuesta mucho desprenderse,... pero una vez
desprendido, se vuela mejor. Después
rezaba Avemarías para que a ti te
ayudara Dios como a mi me
ayudaba.
-
Llegamos a Oviedo a las seis y media. Comimos
en León e hicimos el viaje
perfectamente sin marearse
nadie."
-
3. La adoración que no se queda en
palabras vacias y que permite "volar mejor"
como nos enseña Rafael consiste en
disfrutar de tenerlo todo con tener tan
sólo el amor de Dios. Así, se
adora haciendo grandes las cosas
pequeñas de cada día; se adora
con la sana indiferencia respecto de los
deseos de cualquier cosa; y, por este camino,
la adoración llega a convertirse en la
locura de querer estar con Jesucristo en su
misma cruz. Querer la cruz con Él es
el grado supremo de la adoración. Que
nadie se confunda. No se trata de
ningún masoquismo. Se trata más
bien de estarse con gusto allí donde
el Amor todopoderoso nos sale al
encuentro.
-
Rafael murió a los 27 de años
de un coma diabético, después
de haber tenido que abandonar varias veces el
monasterio a causa de esta enfermedad y
después de haber vuelto una y otra
vez, en cuanto podía, al lugar donde
él sabia que Dios le quería.
Cuando regresa por última vez, el 15
de diciembre de 1937, España estaba en
guerra y todos los monjes jóvenes
habían sido llamados por el
ejército. En el monasterio se pasaban
estrecheces y ni siquiera contaban con el
hermano enfermero que había atendido a
Rafael en ocasiones anteriores. Precisamente
a este hermano, que estaba en un cuartel,
Rafael le escribe una carta hablándole
de su vuelta al monasterio. Es conmovedora la
forma en la que le cuenta cómo
está dispuesto a seguir la llamada del
Amor, aun a sabiendas de que le puede costar
la salud y la vida. Porque es el mismo
Jesucristo quien le llama a
acompañarle hasta el final. Escuchad a
Rafael:
-
"Escribí al Padre Abad
diciéndole que una vez hecho el
reconocimiento, volvería al convento,
y me contestó el Padre José,
diciéndome que volviera cuando
quisiera, que las puertas las tenía
siempre abiertas... pero que lo
pensase bien y no me precipitase ya que ahora
no tienen enfermero y seria de lamentar me
volviese a ocurrir lo pasado. Eso es
todo.
-
Humanamente hablando, es muy prudente,
¿no te parece? Pero ¿qué he
de hacer? Pues mira, yo pienso de la manera
siguiente, a ver qué te
parece.
-
Suponte que tú estás en tu casa
enfermo, lleno de cuidados y atenciones, casi
tullido, inútil..., incapaz de valerte
en una palabra. Pero un día vieras
pasar debajo de tu ventana a Jesús...
Si vieras que a Jesús le
seguían una turba de pecadores, de
pobres, de enfermos, de leprosos. Si vieras
que Jesús te llamaba y te daba un
puesto en su séquito, y te mirase con
esos ojos divinos que desprendían
amor, ternura, perdón y te dijese:
¿por qué no me sigues?...
¿Tú, qué harías?
¿Acaso le ibas a responder...
Señor, te seguiría si me dieras
un enfermero..., sí me dieras medios
para seguirte con comodidad y sin peligro de
mi salud... Te seguiría si estuviera
sano y fuerte para poderme
valer...?
-
No, seguro que si hubieras visto la dulzura
de los ojos de Jesús, nada de eso le
hubieras dicho, sino que te hubieras
levantado de tu lecho, sin pensar en tus
cuidados, sin pensar en ti para nada, te
hubieras unido, aunque hubiera sido el
último..., fíjate bien, el
último, a la comitiva de Jesús,
y le hubieras dicho: Voy, Señor, no me
importan mis dolencias, ni la muerte, ni
comer, ni dormir... Si Tú me admites,
voy. Si Tú quieres puedes sanarme...
No me importa que el camino por donde me
lleves sea difícil, sea abrupto y
esté lleno de espinas. No me importa
si quieres que muera contigo en una
Cruz...
-
Voy, Señor, porque eres Tú el
que me guía. Eres Tú el que me
promete una recompensa eterna. Eres Tú
el que perdona, el que salva... Eres
Tú el único que llena mi
alma.
-
Fuera cuidados de lo que me pueda ocurrir en
el porvenir. Fuera miedos humanos, que siendo
Jesús de Nazaret el que
guía..., ¿qué hay que
temer?
-
¿No te parece, hermano, que tú le
hubieras seguido, y nada del mundo ni de ti
mismo, te hubiera importado? Pues eso es lo
que a mi me pasa.
-
Siento muy dentro de mi alma esa dulce mirada
de Jesús. Siento que nada del mundo me
llena; que sólo Dios..., sólo
Dios, sólo Dios...
-
Y Jesús me dice: puedes venir
cuando quieras... No te importe ser
[el] último, ¿acaso por
eso te quiero menos? Quizás
más.
-
No me tengas envidia, hermano, pero Dios me
quiere mucho...
-
Por otra parte, la carne me tira; el mundo me
llama loco e insensato... Se me hacen
prudentes advertencias... Pero
¿qué vale todo eso, al lado de la
mirada de un Dios como Jesús de
Galilea, que te ofrece un puesto en el cielo,
y un amor eterno? Nada, hermano..., ni aun
por sufrir hasta el fin del mundo merece la
pena dejar de seguir a
Jesús."
-
- Conclusión
-
"Hemos venido a adorarle" (Mt 2,
2)
-
Hemos venido a hacer un ejercicio de amor
místico, de amor de
identificación con Jesucristo. Seguro
que las palabras y la vida del Hermano Rafael
os animarán a convertiros en
adoradores en espíritu y en verdad.
Adorar así es ganar la vida
dejándola que se abrase toda entera en
el fuego del Amor eterno, que es
Dios.
-
Hoy día, como también en los
días de Rafael, son muchos los que se
olvidan de Dios o viven como si Dios no
existiera, adorando falsos dioses. Pero los
falsos dioses jamás dan lo que
prometen. El "progreso", convertido en
ídolo, al que todo se le ofrece,
promete libertad, pero lo que realmente da es
aburrimiento, por un lado, y violencia y
muerte, por otro. La cara de los
ídolos es amable, pero su
corazón es de hierro.
-
Termino dejando hablar de nuevo a Rafael.
Oíd lo que le escribía a su
abuela materna que, al parecer se le
había quejado de sus muchos
años y de lo poco que podía
hacer ella. Rafael le habla como el
místico de 24 años que entonces
ya era y le dice algo que vale también
para todos nosotros:
-
"¿Qué más da ser trapense
que ser militar, ser pobre o rico, alto o
bajo, hombre o mujer? El amor a Dios debe ser
único, y no valdrá
[decir] allá un día,
delante de Jesús..., yo, Señor,
te he querido, pero como he tenido que ir
todos los días al cuartel, pues claro,
el militar no puede ocuparse en otra cosa...,
y el labrador ocupado con sus yuntas, tampoco
tiene tiempo, y el intelectual no puede
interesarse en «ñoñeces de
fraile», y así sucesivamente todo
el mundo.
-
Ya ves, tú tienes muchos años,
pero ¿qué más da? Ves el
sol, el cielo y las flores que son criaturas
de Dios y publican su gloria. Tienes un
Sagrario cerca donde puedes hablar a
Jesús para que Él te consuele
en todo. Tienes un nieto que te quiere mucho
(aunque tú no lo creas), que ha pedido
y pedirá por ti en un coro de monjes
del Cister... En una palabra, tienes a Dios y
la protección de la Virgen,
¿qué más puedes pedir? No
me digas que te falta algo porque lo tienes
todo."
-
Si: ¡Sólo Dios basta!
-
Hermano Rafael, intercede por nosotros para
que sepamos adorar como
tú.
*
* *
-
Terminada la conferencia, se debía
salir de la iglesia, porque dentro del
programa había una
escenificación titulada:
El
joven del "Sólo
Dios",
dividida en cuatro tiempos con estos nombres:
Dispersión,
lucha, encuentro y
anuncio,
y preparada con todo detalle por los
feligreses de la parroquia del Hermano
Rafael.
-
En el primer tiempo de
"Dispersión",
los asistentes y participantes se hallaban de
manera informal a la puerta de la iglesia.
Del pórtico salieron las danzas con
sus trajes típicos y
castañuelas, interpretando una danza
ruidosa. Algunas personas aparecieron en
distintos sitios portando cartulinas en las
que se podían leer:
prisa,
superficialidad, miedos, mentira, irrealidad,
dispersión, ídolos,
vacío etc.
-
Desde el fondo de la iglesia un monitor lee
pausadamente y con energía esta
admonición: "La vida tiene distintos
significados: para unos es seguir su propio
capricho, para otros, recorrer el mundo con
libertad, y para otros, como para Rafael,
ceñirse al querer de Dios:
-
"Todo llega, todo pasa... Un alma sedienta de
horizontes infinitos, solo encuentra lo que
busca en la grandeza e inmensidad de Dios...
Solo hay paz en el corazón
desprendido".
-
Uno de los jóvenes, en tono fuerte
interpeló a la asamblea en nombre
personal: "¿Quieres
entrar dentro de ti? ¿Quieres buscar a
Dios?...
-
Después de unos momentos de silencio
para reflexionar sobre estas dos preguntas se
entonó la siguiente canción:
"Señor Jesús,
enséñanos a ver. / Señor
Jesús, ayúdanos a entrar
/,
-
Adentro, donde nace la luz, / donde crece el
amor, / donde nos esperas Tu."
-
Repetidas las dos preguntas, se entra en la
iglesia y se van ocupando los bancos, y con
ello comienza el segundo tiempo: el
tiempo
de lucha.
-
El monitor pide silencio e interviene: "Hemos
dado algunos pasos importantes para mejor
encontrarnos con nosotros y con Dios, pero:
¿Seguimos
adelante? ¿Nos volvemos
atrás?
-
Mientras tanto hay una escenificación
de lucha en el mismo presbiterio de la
iglesia que significa los dos rivales del
bien y el mal, y se leen retazos de la vida
del Hermano Rafael:
-
"El otro día lo veía todo
negro; mi vida oscura y encerrada en la
enfermería, sin sol, sin luz sin nada
que le ayudara a soportar la carga que Dios
me había echado encima... ,mi alma
sufría mucho. Me veía muerto en
vida como un muerto en el sepulcro... los
monjes me parecían almas en pena, que
también eran muertos... Vi
después que era una
tentación".
-
Y el monitor siguió: Probado por una
tentación fortísima, Rafael
cree que Dios no le quiere, a él, que
tan enamorado estaba, y que no tenía
otro sentido en la vida... Si nosotros no
fuéramos probados por el sufrimiento,
nunca llegaríamos a lanzarnos a los
brazos de Aquel que es la Vida.
-
Al entrar por segunda vez en la iglesia, la
asamblea se encontró que no
podía pasar ya que se lo
impedían unas cadenas
simbólicas, que iban de banco a banco,
y por el so el monitor volvió a
preguntar en sentido reflexivo y personal:
¿Quieres
entrar dentro de ti? ¿Quieres buscar a
Dios?...
-
En aquel momento se rompen las cadenas y los
fieles se acercan a ocupar los primeros
bancos, mientras se cantaba el himno de
liberación, "Llega el
día":
-
"Llega el día, la aurora de la
salvación, cuando el pueblo se llena
de esperanza. Llega el día la aurora
de la salvación, porque el día
a la noche venció y el sol
brilló.
-
Llega el día, salid al encuentro de
Dios, preparad el camino al Señor
libertador.
-
El destierro acabó, el desierto
pasó, la esperanza
brilló
-
Y con esto llegó el
"tercer
tiempo",
el "tiempo
de encuentro".
Mientras se revestía en la
sacristía el Sr. Arzobispo de Burgos
para presidir la Exposición y
adoración de la Eucaristía, se
escuchaba el violonchelo de Dña.
Brígida R. Una, joven española
residente en Düsseldorf, interpretando
magistralmente el "Aria de la Suite en Re
de Juan Sebastián Bach", al que
siguió un profundo silencio de
adoración al
Santísimo.
-
A continuación el Sr. Arzobispo
comentó las lecturas bíblicas,
que no traemos aquí porque fue una
exposición espontánea, y a
continuación, como hecho maravilloso
del Hermano Rafael, la joven
Carmen
Argüelles
Merino,
dio testimonio público del milagro que
un día obrara en ella y que
sirvió para la Beatificación
del monje trapense.
- Hno.
Rafael Bonn - 17 de Agosto de
2005
-
Este será un testimonio personal, de
algo que he vivido yo, y lo que ha supuesto y
representa Rafael en mi vida.
-
Os guste o no os guste mi exposición
porque... esto es lo que sucedió no es
una película con un final bonito que
yo me estoy inventando y... tal vez
interesante para vosotros, que os diera todo
tipo de detalles pero... por el tiempo del
que disponemos es materialmente imposible.
Tal vez os resulte un poco largo pero...
tened en cuenta que ha sido algo largo y
lento. Me he dado cuenta de la existencia de
Rafael de forma lenta; no ha sido de
golpe.
-
Cuando yo tenía 19 años, (mi
curso universitario de 18/19 años), yo
estudiaba arquitectura en Madrid. Estudiaba
en el C.E.U., estaba en un Colegio Mayor de
Madrid y todos mis amigos tenían coche
(yo no).
-
Fue un curso "de locura"; lo mejor de lo
mejor. Hubo alegría, diversión,
fiestas ... y que conste que yo iba a clase
todos los días porque la arquitectura
me gustaba (sobre todo las clases de los dos
dibujos).
|
|
-
El tema de la Iglesia ... aunque
mi Colegio Mayor era de Monjas
quedó olvidado. De
Palencia a estudiar en Madrid fui
un poco fría pero
allí ... creo que ... se
me olvidó que había
Iglesias. Las noches que no
estaba muy cansada rezaba alguna
cosa corta porque ... yo soy de
buen dormir.
-
De vez en cuando me acordaba que
en mi casa todo el mundo, hasta
mis abuelos, rezaban el Rosario e
iban a Misa pero ... ¡eso
qué importaba!... ellos
lo habían hecho así
toda su vida y eran
felices!.
-
Yo también decía:
"Señor... si Tú me
das una señal... yo creo
más y practico" y...
¡jo, con la señal que
me dio!. Por eso os digo:
¡no pidáis una
señal a Dios porque os la
da!.
-
Acabó ese curso de
arquitectura, volví a
Palencia y a los pocos
días comencé a
estudiar para poder hacer algo en
Septiembre.
-
El día 5 de Julio, a las
11,15 de la mañana, mi
amiga Rosa Sandino Gómez y
yo decidimos dejar de estudiar e
irnos a la piscina... que para
eso hacía
bueno.
|
-
En el Paseo del Salón de Palencia nos
tuvimos que parar porque estaba rojo el
semáforo y una escavadora que por
allí pasaba golpeó el
semáforo y lo rompió por su
base, cayó y me dio en la cabeza y
consiguientemente me la
rompió.
-
Todo lo que cuento a partir de ahora, e
incluso cómo cayó ese
semáforo, me lo han contado a mi
porque... porque yo no me enteré y no
recuerdo nada,
-
Me llevaron a una clínica pero en
Palencia, en el año 1982, el servicio
de neurocirugía era bastante
deficiente, y cuando vieron mi caso...
rápidamente fui en ambulancia a
Valladolid.
-
Me practicaron una traqueotomía con
bastante poca delicadeza porque me estaba
ahogando. Yo estaba en coma, en el grado 5,
también llamado coma D'Passé y,
lógicamente, no me enteré de
nada.
-
Después comprobaron que tenía
el parietal derecho clavado en el cerebro y
me operaron para sacarme ese
hueso.
-
El Jefe del equipo de neurocirugía era
Dr. D. Pedro Ley Palomeque, y hablando con mi
familia dijo que... había muy poco que
hacer.
-
Todo hay que decirlo ... ya me habían
dado el Sacramento de la
Extremaunción.
-
Me condujeron a la UCI. pero los mismos
médicos afirmaban que iba a ocupar una
cama muy pocos días.
-
Mi padre, desesperado, pidió permiso a
los médicos de Valladolid para
llevarme a otra clínica, a Barcelona,
a Paris, a... y le dijeron que ...
sólo con bajarme de la cama me
matarían porque tenía la
presión intereraneal altísima.
Dijeron que en aquel momento yo era "como una
botella de Champán", es decir, que si
la agitas, y la mueves... estalla y pierde la
cabeza.
-
Todo esto sucedía el día 5 de
Julio de 1982.
-
La gente que me iba a ver, familiares,
amigos... hablaban con mis padres porque ya
estaba muy próxima "mi hora de las
alabanzas" y... una amiga de mi madre, Pilar
Sevilla Díez, muy seguidora del Hno.
Rafael con toda su familia, le dio a mi madre
una Reliquia, una Novena y le
recomendó que rezara porque ella
siempre lo había hecho y siempre le
había salido bien. Esa reliquia se la
había proporcionado el P. Alberico,
monje de San Isidro.
-
Para colmo de males, y por si esto fuera
poco, después de la operación
por la que me quitaron el parietal vieron que
se estaba produciendo un trombo por estar
completamente paralizada y sin hacer
ejercicio ... (que no se atrevieron a operar
porque por el sitio donde se encontraba, por
lo altísima que tenía la
presión intereraneal y porque el
derrame que podía producirse era
mortal). También hubo más
complicaciones pero no me acuerdo de
nada.
-
Mis padres comenzaron la Novena y mi madre
consiguió que las enfermeras de la
UCI. me pasaran por la cabeza la reliquia de
Rafael y la pegaran con esparadrapo en la
cabecea de mi cama una Reliquia de Rafael.
Ellos lo vieron desde la ventana del pasillo
de la U.C.I..
-
Yo ni me enteré porque seguía
en coma grado 5, esto es clínicamente
muerta. El tratamiento que me practicaron en
la clínica de Valladolid fue
únicamente de control porque no
podían hacer otra cosa. Los
electroencefalogramas que me hacían
salían totalmente planos, pero los
electrocardiogramas daban señales de
vida y no podían firmar mi muerte. Le
pidieron permiso a mi padre para
desconectarme de todo pero... gracias a
Dios... mi padre no lo dio.
-
Mis padres empezaron la Novena al Hno. Rafael
el día 9 de Julio, y el día 16
(día de la Virgen del Carmen)...
inexplicablemente... bajé de coma 5 a
coma 2... y en pocos días salí
del coma y el trombo posterior a la primera
operación, despareció (nadie
sabe porqué).
-
Me llevaron de la UCI. a una
habitación de planta.
-
Todo esto, vuelvo a repetirlo, incluso mi
estancia en la planta de la clínica,
me lo han contado... tantas veces... que he
llegado a aprenderlo.
-
Los detalles médicos a partir de este
momento los tengo que omitir porque no me da
tiempo.
-
Lo único deciros que los
médicos, el primero el Dr. Ley, se
quedaban sorprendidos porque ellos, aparte de
electroencefalogramas, electrocardiogramas,
scaners y otras pruebas de control... no
estaban haciendo nada.
-
Y también estaban sorprendidos de que
no me apareciese ninguno de los efectos
secundarios que tenía que tener
porque, el parietal había
dañado la zona derecha del cerebro y
yo debía quedar paralítica en
mayor o menor grado del lado izquierdo,
epiléptica y muda (o por lo menos con
problemas para hablar).
-
De todos estos efectos secundarios ... como
podéis comprobar ... nada.
-
Todos mis informes médicos, que
tardaron en conseguirse pero se consiguieron,
los interrogatorios a testigos, familiares, a
mi misma (que no supe decir nada porque no me
había dado cuenta)... fueron
estudiados por los correspondientes
Tribunales Eclesiásticos en Palencia,
Madrid y Roma y mi caso fue considerado
milagro.
-
Ahora os hablaré brevemente de lo que
es en mi vida la persona de
Rafael.
-
Al principio de despertar totalmente del coma
no conocía, estaba sondada arriba y
abajo, con hierros en los laterales de mi
cama y... no me daba cuenta de lo que
pasaba.
-
Me lo fueron explicando poco a poco,
repitiendo una y mil veces y todas ellas
haciéndome ver la Reliquia del Hno.
Rafael que seguía pegada en la
cabecera de mi cama.
-
Yo todavía no me enteraba.
-
Llegué a mi casa en Septiembre de ese
año 1982 y... a mis padres les dijeron
que yo no podía beber, ni fumar, ni
aprender a conducir ni estudiar porque... por
el traumatismo sufrido... en aquel momento
físicamente tenía 19
años pero una mentalidad de
6.
-
Poco a poco fui leyendo TBOs, libros
fáciles, tocando el piano (de eso
sí tuve clases) y también
leyendo algún libro de Rafael
(simplemente empezándolos porque no
entendía nada).
-
En San Isidro, la Trapa de Palencia,
conocí al P. Fernando, monje cartujo
hermano del Hno. Rafael, y con él fue
todo una maravilla. Me ayudó casi
tanto como mi familia y en algunos aspectos
más que ellos. El fue el primero que
me hizo dar cuenta que en mi vida
había habido un milagro físico
porque estaba viva, pero que también
había habido un milagro espiritual,
por mi total conversión, y eso era
más importante.
-
El periodo de 1982 a 1989-90 ha sido... no lo
sé... no me acuerdo. Sólo
recuerdo algunos detalles que me impactaron
mucho, pero nada más.
-
Se ha comentado esta tarde que Rafael se
sentía como un muerto en su tumba. Yo
no tenía esa sensación pero era
parecida. Yo me acordaba de las
películas de los zoombies y... era eso
lo que sentía. Yo era un muerto
viviente que hablaba muy bajo, muy poco o...
no hablaba porque no tenía nada
interesante que decir. No se me
ocurría.
-
Era horroroso sentirse muerta viviente.
Más que horroroso... era muy triste.
No es que me sintiese incomprendida como es
lo típico en los chicos de 15
años. No era incomprendida sino que
nada tenía sentido para
mi.
-
Cuando en 1990 me empecé a dar cuenta
de las cosas... ese sentido a mi vida me lo
dio Rafael. Yo entonces... así de
repente... estaba estudiando tercero de
Derecho, conducía un Renault 5 rojo,
iba a misa todos los días, iba a la
Trapa yo solita y me gustaba hablar de temas
religiosos... vi en mi vida un cambio tan
total que ni yo misma me
explicaba.
-
El caso que os acabo de exponer es un
milagro. Podéis creerlo o no, pero lo
he pasado mal y sólo doy gracias a
Rafael porque he salido adelante gracias a
él.
-
Ahora pienso, ¿qué ha hecho
Rafael en mi vida, o con mi vida?... y...
¿le estoy respondiendo?
-
Yo no soy lo que era... eso está
claro... Soy feliz por ser la que soy ahora
pero... ¿cómo puede cambiarse
tanto y en todo?
-
Rafael para mi, desde antes de ir a Roma a su
beatificación el 27 de Septiembre de
1992, es una persona tan buena que... no
sé cómo explicarlo. Es bueno
porque se fija y ayuda a todo el que con fe
se lo pide y... si verdaderamente necesitas
lo que le pides... lo conseguirás
ese es mi caso.
-
Desde la fecha en que creo desperté
totalmente, Rafael es para mi: mi
alegría, mi seguridad, un punto bien
definido, un objetivo a igualar (para mi
difícil de superar), un ideal de
perfección en mi vida (por eso es un
objetivo a alcanzar), el mejor modelo a
seguir, es mi envidia por su
seguridad.
-
Tantas cosas dichas deprisa pueden no
expresar claramente todo lo que ha cambiado
mi vida. Bueno, también es
lógico porque no me conocías ni
antes del accidente ni ahora.
-
Rafael también es para mi una ayuda
para decir bien alto ¡SOLO
DIOS!.
-
Hay veces que, cumpliendo con nuestro deber,
hacemos algo de mala gana y... si pensamos en
el Sólo Dios de Rafael... terminamos
haciéndolo con gusto.
-
Otras veces sucede algo "insuperable", o
"desastroso" en nuestras vidas y sí
pensamos en el ¡SOLO DIOS! de Rafael...
acabamos aceptando que es así por que
Dios así lo ha querido.
-
Es una alegría y un orgullo para mi
haber descubierto a Rafael y poder seguir su
camino.
-
Esto es todo. Muchas gracias.
-
- *
* *
-
-
El monitor leyó algunos pasajes de los
escritos del Hermano Rafael, y entre ellos
este: "Multitud de sagrarios existen en la
redondez de la tierra, pero solamente un
Dios, que es Jesús Sacramentado.
Consoladora verdad que hace estar el monje en
su coro, el misionero en tierra de infieles,
y el seglar en su parroquia. No hay
distancias ni edades..., al pie del Sagrario
estamos todos cerca, Dios nos
une".
El coro y el pueblo cantaron:"En momentos
así":
- En
momentos así, levanto mi
voz
- levanto
mi canto a Cristo.
- En
momentos así, levanto mi
ser,
- levanto
mis manos a El.
- CUANTO
TE AMO, DIOS
- CUANTO
TE AMO, DIOS
|
- CUANTO
TE AMO, DIOS, TE AMO
- (bis)
- En
momentos así, escucho tu
voz,
- escucho
palabras de vida,
- en
momentos así escucho tu
voz,
- escucho
palabras de amor.
|
- Antes
de la bendición, se
rezó el Padrenuestro con las
manos unidas de toda la asamblea, y
en medio de un silencio meditativo
las jóvenes burgalesas
realizaron unas danzas
bellísimas en honor a
Jesús Sacramentado. A
continuación se
impartió la solemne
bendición con el
Santísimo a la que
siguió el
"cuarto
tiempo",
o sea la proclamación del
"Magníficat" y la
letanía de alabanzas a la
Santísima Virgen sacada de
los escritos del Hermano
Rafael.
-
Como colofón de un encuentro
tan precioso, subió al
presbiterio el Obispo de Palencia,
D. Rafael Palmero Ramos para dar
testimonio del monje trapense con
este título:
"Rafael
Arnáiz Barón, joven de
nuestro
tiempo",
dividiendo su conferencia en cuatro
tiempos:
|
|
- 1.
El Hermano Rafael, joven como
vosotros
-
Me alegra mucho, queridos jóvenes,
tener la posibilidad de estar con todos
vosotros en este encuentro festivo, en que
también está con nosotros, en
espíritu al menos, un joven de nuestro
tiempo Rafael
Arnáiz
Barón.
-
Fue un joven de distinguida familia
burgalesa. Estudiante de Arquitectura en el
Madrid de 1933. Inteligente,
simpático, alegre. Un estudiante de
aquellos de los "cambios de acera de la
Castellana", de los conciertos del Monumental
y del Palacio de la Música, de los
buenos restaurantes madrileños.
Elegante, alma fina y exquisita... alma de
artista, pluma de poeta.
-
Un día... se le cruzó Cristo,
descubrió a Cristo, se enamoró
de Cristo... Buscándole,
siguiéndole, tratando de darle
alcance... dejó todo, llegó a
la Trapa de San Isidro de
Dueñas.
-
Tres años vivió entre sus
muros, interrumpidos por la enfermedad, y
allí murió el 26 de abril de
1938.
-
Rafael alcanzó a Cristo. Fue
Beatificado por el Papa Juan Pablo II en
Roma, el 27 de septiembre de 1992, y el 11 de
abril de este año 2005, ha comenzado
el Proceso Diocesano para su
Canonización.
- 2.
Rafael fue un enamorado de
Jesucristo
-
Este fue su secreto: su amor profundo,
intimo, auténtico... a
Jesucristo.
-
"Que bien sale todo, cuando se hace por amor
de Dios"
-
Quisiera dar gritos de alegría y
decirle a toda la creación..., alabad
al Señor. Quisiera volar por el mundo,
gritando a sus moradores: ¡Dios! Dios!
Dios! Sólo El!... Pobre mundo dormido,
que no conoce las maravillas de Dios. Pobre
mundo en silencio, que no entona un himno de
amor a Dios". Qué suerte tan grande
tener un corazón enamorado de
El.
-
Enciérrate dentro de ti mismo con ese
Jesús a quien tanto amas y... Haz
partícipe a los demás de lo que
tienes; ocúpate con caridad de todo y
de todos.
-
Y como slogan suyo, que grabaría a
fuego en la piel de todos, su grito alegre:
"¡Hermano..., hermano!, ama a Cristo...
lo demás, ¿qué más
te da?"
- 3.
Hijo enamorado de la Virgen
María
-
Cuánto se podría decir del amor
entrañable de este joven a Santa
María. De este fidelísimo hijo
a tan buena Madre. Como recordatorio, estas
frases suyas:
-
"A mi me parece..., que cuanto
más amor se tiene a la
Virgen, sin que nosotros nos
demos cuenta, más amor
tenemos a Dios... Y es natural,
¿cómo vamos a querer
a la Madre y no querer al Hijo?,
imposible. Creo que no hay temor
en amar demasiado a la Virgen.
Creo que todo lo que en la
Señora pongamos, lo recibe
Jesús
ampliado.
-
Honrando a la Virgen, amaremos
más a Jesús.
Poniéndonos bajo su manto,
comprenderemos mejor la
misericordia divina. Invocando su
nombre, parece que todo se
suaviza. Y poniéndola como
intercesora, ¿qué no
vamos a conseguir de su Hijo
Jesús?"
-
Detrás de estas
expresiones, está la vida
y la enseñanza de San
Bernardo. Para animarnos a una
confianza total en la
intercesión de la
Santísima Virgen, Rafael
esculpió esta frase
lapidaria:
"No
hay nada difícil para la
Señora".
|
|
- 4.
Desde "su" Trapa, Rafael sigue
hablando
-
En la Trapa de San Isidro de Dueñas,
diócesis de Palencia (España),
sigue vivo su recuerdo. Allí reposan
sus restos y en aquella Capilla recoleta,
abierta todo el día y visitada por
personas, frecuentemente jóvenes, de
toda índole y condición, Rafael
sigue hablando con su silencio
trapense:
- -
con el ejemplo de su vida, siempre cercana y
alentadora;
- -
con los textos de sus Obras Completas,
traducidos ya al alemán y a otras
lenguas;
- -
con el imán de su recuerdo y el
atractivo de sus virtudes santas, siempre
actuales y siempre elevadoras.
-
Sursum corda , arriba los corazones, parece
repetir día y noche. Escuchamos a una
religiosa que por allí se mueve, vive
en Palencia, y que ha cantado a Rafael con
versos sonoros:
-
- Rafael
no te fuiste
- tu
siempre vivirás entre
nosotros.
- Volverá
tu alegría trascendente
- a
darnos el sonris de tu mirada,
- más
pasos en tu ruta de desierto,
- más
sed con el torrente de tus aguas,
- más
luz que rasgue tules de
inconsciencia,
- más
fuego con el fuego de tu brasa.
-
- Tú
siempre vivirás entre
nosotros
- sencillo:
sin palabras.
-
- ¿Volverás,
Rafael? No te fuiste
- permanece
tu luz serena y blanca,
- tus
escritos en alas del misterio
- son
dardos, son hoguera, son espada.
-
- Tu
espíritu que arranca
decisiones,
- tu
fuego que enardece y arrebata,
- tu
fe que en incesante forcejeo
- se
clava en los rincones de las
almas.
-
- Hoy
el mundo comprende tu
alegría,
- tu
dolor, tus renuncias, tus
llamadas
- Rafael,
no te fuiste,
- hoy
el mundo... es tu Trapa!
-
-
Juan Pablo II nos dijo en el Monte del Gozo,
de Santiago de Compostela, el 19 de agosto de
1989:
-
"Con profundo gozo me es grato presentaros
también, como modelo del seguimiento
de Cristo, la encomiable figura del Hermano
Rafael Arnáiz Barón, muerto
como Oblato trapense a los 27 años de
edad en la Abadía de San Isidro de
Dueñas (Palencia). De el se ha dicho
justamente que vivió y murió
con un corazón alegre y con mucho amor
de Dios. Fue un joven como muchos de vosotros
y de vosotras, que acogió la llamada
de Cristo y la siguió con
decisión"
-
Nuestro querido Papa Benedicto XVI no
está utilizando otro lenguaje. Lo
sabéis muy bien. Por eso estamos
aquí...
-
¡Que el Señor y la Señora
os bendigan!
- +
Rafael Palmero Ramos
- Obispo
de Palencia
- BONN,
17 agosto 2005
Para terminar, fue invitado Dom Enrique
Trigueros, Abad del Monasterio de San Isidro de
Dueñas, donde vivió el Hermano
Rafael y después de exponer brevemente el
estado actual del Proceso Diocesano de
Canonización, dio a besar la reliquia del
Beato a la multitud, clausurando el acto con el
canto solemne del Himno al Hermano Rafael
entonado por la schola cantorum de la parroquia
de Burgos.
|
- Cómo
reza un Cardenal ante la tumba del Hermano
Rafael
-
Una tarde de verano, nos dice
Alberto José
González Chaves en su
libro:"Don Marcelo, amigo
fuerte de Dios",
llevándole en mi coche,
con mi amigo salesiano
Santiago Gassín, de
Ávila a Fuentes de
Nava, quiso Don Marcelo que
nos detuviéramos un
poco en la Trapa de San Isidro
de Dueñas. Los monjes
cantaban vísperas y no
les vimos. Entramos nosotros
en la capillita que guardan
los restos del joven Oblato
trapense.
-
El Cardenal se sentó en
uno de los bancos sin
respaldo. Jadeaba un poco,
después de haber
atravesado a paso lento la
explanada del Monasterio
Apoyado en su bastón,
cerró los
ojos.
|
|
-
Al cabo de unos minutos, empezó a
hablar en voz alta:
-
"Querido Hermano Rafael, hemos venido a
estar un rato contigo, porque tú
nos puedes enseñar a amar a
Jesús y a María, a servir
mejor a Dios y a los hombres. Tú ya
vives en el cielo. Nosotros aún en
la tierra. Ayúdanos. Pon en
nuestras almas de sacerdotes el deseo de
que Jesús sea más conocido y
amado"...
-
Calló un instante. Suspiró
levemente. Volvió hacia mi la
cabeza y me dijo:
-
"Vamos hijo". Le ayudé a levantarse
y, antes de volverse a la puerta, hizo
ante el sepulcro una pausa de
inclinación, para despedirse de
Rafael, por cuya beatificación
tanto había él trabajado,
como nos contara en alguna
ocasión...
-
En algún caso pude conseguir que se
activase alguna beatificación. Por
ejemplo, con el Hermano Rafael, de la
Trapa de Venta de Baños, del que
hablé al Papa antes de una de sus
visitas a España:
-
- "Está todo dispuesto en la
Congregación. Yo he ido muchas
veces; está todo esperando. Lo que
le pedimos es que en su próximo
viaje a España diga algo que
mencione al Hermano Rafael"
-
- ¿Y qué creéis que
puedo decir?
-
- Santo Padre, era un joven estudiante de
Arquitectura, era un aristócrata,
era un enfermo que entró y
salió cuatro veces en la Trapa.
Estaba deshecho. Pasaba sus horas en aquel
monasterio, consumido por la diabetes, por
la glucosa que se había apoderado
de el. Si ahora cuando llegue a
Compostela, era el segundo viaje que
hacia, puede decir algo, nos
conformaríamos con
eso".
-
Vino a España y habló al pie
del avión, el primer discurso. Los
obispos estábamos un poco lejos del
avión, en fila. Pues habló
del Hermano Rafael en ese instante,
recordando en su mensaje a los santos
españoles no sólo antiguos
sino actuales, como el Hermano Rafael,
estudiante de Arquitectura" Fue suficiente
ya.
-
Luego vino del avión y
saludó a los obispos. Y al llegar a
mi, como diciendo "he cumplido", me
cogió de la mano. Y yo diciendo:
"Si, Santo Padre, si".
-
- Cambio
inesperado de puesto.
- Querido
Padre:
-
Soy una joven vallisoletana, que a
través de esta carta quisiera
contarle a usted y a todo aquel que quiera
saberlo lo que por intercesión del
Hermano Rafael, el Señor me ha
regalado.
-
En julio de 2001, a mi marido le trasladan
a Paris, así que por cuestiones de
él yo dejé mi trabajo de
maestra y con él y con nuestra
hija, que por aquel entonces tenía
nueve meses nos instalamos en
París. Han sido tres años
felices, pero separados de nuestras
familias. El último año
surgió la posibilidad de cambiar de
puesto, pero nada aseguraba que la empresa
eligiera a mi marido para cubrir un puesto
en Valladolid; de todas formas,
esperanzada que estaba yo, se me
ocurrió rezar la novena al Hermano
Rafael, y junto a mi, una amiga clarisa y
una numeraria del Opus Dei; todas pensamos
en rezar, ellas por las intenciones de
todas, aunque de forma más fuerte
por la mía que era, regresar a
Valladolid con el trabajo.
-
Avanzaba el tiempo, hasta que por fin un
día, mi marido me comentó
que él sería uno de los
candidatos. Fueron varias las reuniones y
procesos de selección, hasta que
por fin se eligió a alguien que no
era mi marido, pero que por razones
familiares lo rechazó, así
que se lo ofrecieron a él y ya
veis, aquí de nuevo con nuestra
familia.
-
Lo que he contado ha sido brevemente, pero
esto que aparentemente es fácil no
lo era, ya que en una empresa son muchas
las historias que hay, y los problemas que
surgen, pero desde aquí he podido
ver, que si el Señor quiere, se
consiguen las cosas, y en esta
ocasión, por la intercesión
del Hermano Rafael.
-
Os he escrito, porque hice la promesa de
que si se cumplía, lo haría
saber, para ver si se consigue la
canonización del Hermano Rafael. Me
despido con un fuerte abrazo
-
Julia
de Valladolid
-
- El
"ensayo inédito" es algo especial
para el espíritu.
- Carísimo
Padre:
-
Recibo el último número del
Boletín, le remito estas letras,
para expresarle cuánto me ha
gustado su contenido. Todo el es
magnifico, pero me ha encantando
especialmente el "Ensayo inédito".
Su lectura es algo especial para el
espíritu y he disfrutado
muchísimo.
-
Pido al Señor y a su Madre la
Virgen, que pronto lo podamos ver en los
altares, como lo que siempre fue: Un gran
Santo. En la medida de mis posibilidades,
hago propaganda de nuestro Beato, para que
sea conocido por todas partes. Sin otro
particular me encomiendo a sus oraciones
ante el sepulcro del Hermano Rafael, como
Vd. está en las
mías.
-
Fraternalmente
-
Antonio
Andrade
-
SAN
JUAN AZNALFARACHE
-
-
- Rafael
ha sido muy especial para
mi
- Queridos
Padres:
-
Desde que conocí al Hermano Rafael,
siempre ha sido muy especial para mi, he
intentado darle a conocer a mi familia y a
las personas que tengo más cerca..
Pusimos una vidriera de su imagen en la
construcción de la iglesia, y una
reliquia en el altar el día de su
consagración; reliquia que la
adquirió nuestro
párroco.
-
He estado varias veces en el Monasterio y
siempre he vuelto a casa renovada y feliz,
porque Dios me permitía ir, porque
es el monasterio de mi Rafa, y porque se
respira una paz que aquí en el
mundo exterior no tenemos tan
clara.
-
Hace tres años conocí al que
en pocos días será mi
marido, Raúl. Comenzamos una casa
hace un año y la ofrecimos y
encomendamos al Beato. ¡Quién
mejor que el, que estudió
arquitectura!. A pesar del trabajo que
lleva la construcción, todo ha
quedado perfecto gracias a Dios y a
él.
-
El próximo 22 de octubre a las 6 de
la tarde recibiremos el sacramento del
Matrimonio en la parroquia de Ntra. Sra.
de la Asunción del pueblo.
Desearía que en ese momento o
durante ese día, rezaran por
nosotros para que Dios nos conceda todas
las gracias necesarias para recibir
santamente el sacramento y para comenzar
una vida en común.
-
Les pido recen por nosotros, gracias de
antemano.
-
Lola
y Raúl
-
QUISMONDO
-
-
- Le
considero un santo
- Estimado
Padre:
-
Soy una devota de Rafael, le conocí
en Villasandino junto con toda su familia;
le considero un gran santo y me llena la
palabra "¡Solo Dios!"
-
Cuando tengo algún problema
difícil de resolver, acudo a El, y
no me falla. Creo es un gran santo. No me
olviden en sus oraciones. La Trapa de San
Isidro de Dueñas tiene "un no
sé qué "que me
atrae.
-
Joaquina
Calleja
-
BURGOS
-
- Pedí
con gran fe
- Estimados
Hermanos:
-
La presente es para comunicarles una
gracia atribuida al Hermano Rafael. El
año pasado, mi hijo Rafael, que se
llama también así en su
honor, hizo unos esfuerzos indebidos dada
su edad, por lo que le ocasionó
mareos, malestar y dolores de cabeza,
acudiendo al médico de cabecera
varias veces, sin haber obtenido ninguna
mejoría; así durante dos
meses y como consecuencia tuvo que repetir
curso. Yo, su madre, abrumada y angustiada
no sabia qué hacer, y cuando
llegó el Boletín del Hermano
Rafael, como cada trimestre, le
pedí con gran fe que parasen los
dolores.
-
No sé lo que pasó, pero doy
fe y testimonio que a partir de aquel
día los dolores cesaron. Y cuando
más tarde le hicieron los
exámenes de cuello y cabeza,
gracias a Dios todo estaba normal; pero de
lo que estoy segura es que el Hermano
Rafael sanó a mi hijo de sus
dolores en el momento en que le
invoqué.
-
Cuando fuimos por el verano a darle
gracias por todo, con mis dos hijos y
esposo, estuvimos como una semana, y
sentimos como si algo superior nos
estuviera protegiendo, llenos de una paz
sobrenatural que solo los conventos y la
Trapa saben transmitir.
-
Gracias, Hermano Rafael, sigue
protegiéndonos como hasta ahora con
tantos avatares que pasamos, y que el
Señor y la virgen que tu tanto
amabas, junto contigo, nos sigas
protegiendo. Gracias por seguir
enviándonos los
Boletines.
-
Rosa
María
-
PUENTE
DE QUILE
-
- Dom.
Enrique Trigueros, Abad de San
Isidro, dando a besar
la
- Reliquia
del Beato Rafael a los
jóvenes, en Bonn
(Alemania)
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