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En medio de
esta mi impotencia, la Sagrada Escritura y la
Imitación de Cristo vienen en mi ayuda. En
ellas encuentro un alimento sólido y
completamente puro. Pero lo que me sustenta durante
la oración, por encima de todo, es el
Evangelio. En él encuentro todo lo que
necesita mi pobre alma. En él descubro de
continuo nuevas luces y sentidos ocultos y
misteriosos.
(Santa
Teresa de Lisieux)
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