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MORIR
A SÍ MISMO
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A menos de
morir a sí mismo, nadie puede ver el reino
de Dios. (A.
M. Besnnard)
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- Consagrarse
es más que sacrificarse, es más
que darse, es aún algo más que
abandonarse a Dios. Consagrarse, en fin, es
morir a todos y a sí mismo, no ocuparse
ya de mi yo, más que para mantenerlo
siempre vuelto hacia Dios.
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Consagrarse es, también, no buscarse en
nada, ni para lo espiritual, ni para lo
corporal, es decir, no buscar ya la
satisfacción propia, sino
únicamente complacer a Dios.
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Hay que añadir que consagrarse incluye
también este espíritu de
desprendimiento que no se apega a nada, ni a las
personas, ni a las cosas, ni a los lugares. Es
adherirse a todo, aceptar todo, someterse a
todo.
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Entregarse es más que dedicarse, es
más que darse, es incluso más que
abandonarse a Dios... Entregarse, en definitiva,
es morir a todo y a sí mismo, no ocuparse
del yo más que para tenerlo siempre
vuelto hacia Dios...
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Entregarse es, además, no buscarse en
nada ni para lo espiritual ni para lo corporal,
es decir, no buscar ya satisfacción
propia sino únicamente la voluntad
divina. Hay que añadir que entregarse es
también ese espíritu de desapego
que no se aferra a nada, ni a las personas, ni a
los momentos, ni a los lugares. Es adherirse a
todo, aceptarlo todo, someterse a todo.
(Santa
Teresa Courderc)
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Cuando los
enemigos vienen a provocarme, me porto
valientemente: sabiendo que batirse en duelo es una
cobardía, vuelvo la espalda a mis
adversarios sin dignarme siquiera mirarlos a la
cara. (Santa
Teresa de Lisieux)
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El amor es
perfecto cuando nos lleva a un mismo querer y no
querer con Dios, lo cual supone un desasimiento de
todas las cosas y la muerte a sí mismo.
(Dom
Vital Lehodey)
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El que
pretenda guardarse su vida la perderá; y el
que la pierda la recobrará.
(Evangelio
de San Lucas)
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Encontré
a Dios allí donde me dejé a mí
mismo; y allí donde me encontré a
mí mismo, perdí a Dios.
(Taulero)
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Es
más duro para la naturaleza trabajar sin ver
nunca el fruto del propio trabajo, trabajar sin
entusiasmos visibles, sin distracciones de ninguna
especie, y que el trabajo más penoso de
todos es el que se realiza sobre sí misma,
para llegar a vencerse.
(Santa
Teresa de Lisieux)
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Jesús
mío, cuánto te quiero, a pesar de lo
que soy..., cuanto peor soy y más miserable,
más te quiero..., y te querré siempre
y me agarraré a Ti y no te soltaré,
y... (Rafael Arnáiz)
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La
constante fidelidad en las cosas pequeñas
está muy lejos de ser una virtud mediocre;
antes bien, es un poderoso medio de morir a
sí mismo y de entregarse todo a Dios; es,
llamémosle con su verdadero nombre, el
heroísmo oculto.
(Dom
Vital Lehodey)
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La
devoción reside esencialmente en la voluntad
y no en el sentimiento.
(Dom
Vital Lehodey)
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No se puede
hacer bien alguno cuando uno se busca a sí
mismo. (Santa
Teresa de Lisieux)
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Sí,
Señor, tengo que morir - contigo, por medio
de ti, en ti - y así prepararme para
reconocerte cuanto te aparezcas a mí
resucitado. Hay tantas cosas en mí que
necesitan morir: falsos apegos, codicia, ira,
impaciencia y tacañería. Oh
Señor, soy egocéntrico, estoy
centrado en mí mismo, en mi carrera, en mi
futuro, en mi nombre y en mi fama.
(Henry
Nouwen)
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Uno no
solamente se da o se abandona en Dios, sino que le
entrega lo más recóndito de su ser,
con toda su capacidad de conocimiento, de amor y de
acción. Tal don no puede realizarse
más que a condición de morir a todo y
a uno mismo para entregarse en manos de otro.
(Jean
Lafrance)
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