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MUERTE
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No le puede
ser al alma que ama amarga la muerte, pues en ella
halla todas sus dulzuras y deleites de amor (...)
... ni le puede ser pesada y penosa, pues es el
remate de todas sus pesadumbres y penas y principio
de todo su bien. (...) ... El alma que ama a Dios,
más vive en la otra vida que en ésta;
porque más vive el alma adonde ama que donde
anima, y así tiene en poco esta vida
temporal. (San
Juan de la Cruz)
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