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...había
pedido a Dios la gracia de no ser amada
humanamente... Lo que constituía toda la
fuerza de nuestra joven maestra era su total
desprendimiento propio; se olvidaba enteramente de
sí, y estaba a la mira de mortificarse
siempre. Nunca hizo una pregunta para satisfacer su
curiosidad, pues tenía por máxima que
no se hace bien alguno buscándose una a
sí misma.
(En
referencia a Santa Teresa de Lisieux)
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He
aprendido a amar a los hombres tal como son, y no
como yo quisiera que fueran.
(BeatoRafael Arnáiz)
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La esencia
del amor es el inmenso deseo del amante de
entregarse a la persona amada. (...) A ese deseo de
donarse le acompaña el de un total olvido de
sí mismo. (...) La percepción de la
experiencia de sí mismo es la
negación de la experiencia de Dios. (...) En
la contemplación, la preocupación y
la ocupación no deben tener por objeto al
propio sujeto, sino únicamente a Dios.
(Pedro
Finkler)
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Para la
Sierva de Dios la humildad consistía en
buscar el olvido más bien que en expresar el
menosprecio que sentía de sí misma.
(En
referencia a Santa Teresa de Lisieux)
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