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Coloquémonos
humildemente entre los imperfectos,
considerándonos almas pequeñas a las
que Dios tiene que sostener a cada instante. ...
(...) ... Sí, basta con humillarse, con
soportar serenamente las propias imperfecciones.
¡He ahí la verdadera santidad!
(Santa
Teresa de Lisieux)
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Cuando no
siento nada, cuando soy INCAPAZ de orar y de
practicar la virtud, entonces es el momento de
buscar pequeñas ocasiones, naderías
que agradan a Jesús más que el
dominio del mundo e incluso que el martirio
soportado con generosidad. Por ejemplo, una
sonrisa, una palabra amable cuando tendría
ganas de callarme o de mostrar un semblante
enojado, etc.., etc...
(Santa
Teresa de Lisieux)
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El
Señor, como un padre que juguetea con su
hijo, estrechará y besará a quien
viene a él con un corazón de
niño.
(La
Nube del No Saber)
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Es
precisamente mi debilidad lo que me da la audacia
para ofrecerme como víctima a tu amor,
¡oh Jesús!
(Santa
Teresa de Lisieux)
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Hazte
pequeño en las grandezas humanas, y
alcanzarás el favor de Dios, porque
Él revela sus secretos a los humildes.
(Antífona
para el Magníficat, Primeras Vísperas
domingo XXII ciclo C).
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Las obras
extraordinarias no están a mi alcance.
¿Cómo demostraré a Dios mi amor
si éste se prueba en las obras? Por mis
pequeñas acciones y sacrificios. ¡Como
niña, sembraré de flores sus caminos!
y Jesús los mirará complacido.
(Santa
Teresa de Lisieux)
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María
ha sabido entenderse con Dios, porque ha podido
ofrecerle lo único que él deseaba: su
pequeñez.
(Jean
Lafrance)
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Nada de lo
que tiene fin es grande.
(Rafael Arnáiz)
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Para
encontrar a Cristo, es preciso ofrecerle la miseria
del propio pecado y la sed de la vida divina.
(Jean
Lafrance)
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Para
pertenecer a Jesús hay que ser
pequeña. He ahí la perfección.
Esto no deja de ser un privilegio; pero
¡cuánta humildad se necesita para
aceptarlo! ¡Y qué pocas almas aspiran a
ser desconocidas!
(Liagre)
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Prácticamente,
en toda vida humana, la única y verdadera
grandeza a los ojos de Dios consiste en hacer las
cosas pequeñas con mucho amor, en renunciar
por Dios a esa serie de insignificancias de que
está tejida nuestra
vida.
(Liagre)
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Si queremos
llegar a ser conocedores de lo divino, e
íntimamente contemplativos, aspirando a la
revelación del rostro de Dios, hemos de
habituarnos a esa pasividad estática, hecha
con tonos de humildad y sencillez de
corazón, pues el hacerse pequeños,
más pequeños todavía, los
más pequeños posibles, es el gran
secreto de la vida mística.
(Alberico
Feliz)
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Si todas
las almas débiles e imperfectas sintieran lo
que siente la más pequeña de todas
las almas, el alma de tu Teresita, ni una sola
perdería la esperanza de llegar a la cima de
la montaña del amor, pues Jesús no
pide grandes hazañas, sino únicamente
abandono y gratitud...
(Santa
Teresa de Lisieux)
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Soy un alma
muy pequeña que no puede ofrecer a a Dios
más que cosas muy pequeñas.
(Santa
Teresa de Lisieux)
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Yo te
bendigo, Padre, Señor del cielo y de la
tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios y
prudentes, y se las has revelado a los
pequeños.
(Lc.
10, 21)
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