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Anawin:
hombre pobre, cuya única riqueza es tener a
Dios. Que cree radicalmente en Él y,
teniéndolo en su ser, le basta para
sobrevivir.
(Anónimo)
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Aunque yo
hubiese realizado todas las obras de San Pablo,
seguiría creyéndome un "siervo
inútil"; y eso es precisamente lo que
constituye mi alegría pues, al no tener
nada, lo recibiré todo de Dios.
(Santa
Teresa de Lisieux)
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Coloquémonos
humildemente entre los imperfectos,
considerándonos almas pequeñas a las
que Dios tiene que sostener a cada instante. ...
(...) ... Sí, basta con humillarse, con
soportar serenamente las propias imperfecciones.
¡He ahí la verdadera santidad!
(Santa
Teresa de Lisieux)
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Cuando
abandonemos el deseo de ser diferentes y nos veamos
a nosotros mismos como pecadores sin ningún
derecho a atención especial alguna, solo
entonces tendremos espacio para el encuentro con
nuestro Dios.
(Henry
Nouwen)
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Cuando no
se acapara nada, ni lo bueno ni lo malo del
instante, se vive con plena libertad y sin
tensiones.
(José
F. de Moratiel)
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Cuando
sufrimos al comprobar nuestra pobreza es necesario
que ofrezcamos a Dios las obras de los
demás, y ahí está precisamente
la ventaja de la comunión de los santos.
Taulero dijo: "Si amo el bien que hay en mi
prójimo, tanto como pueda amarle él
mismo, ese bien es tan mío como suyo, y si
lo amo más, es más mío que
suyo". Mediante esta comunión puedo
enriquecerme con todo el bien que hay en el cielo y
en la tierra, en los ángeles y en todos los
que aman a Dios.
(Santa
Teresa de Lisieux)
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Dios es
seducido por la pobreza y la desnudez del hombre.
(Jean
Lafrance)
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Dios
necesita tu plegaria. Sólo puede conceder si
pides, puesto que respeta infinitamente tu
libertad. (Michel
Quoist)
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Dios quiere
que nuestra miseria sea el trono de su
misericordia, y nuestras impotencias el asiento de
su omnipotencia.
(San
Francisco de Sales)
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Dios te
suplica que le pidas y, cuando oras, practicas con
Él la caridad, pues la única cosa que
puedes darle es tu necesidad, tu súplica y
tu indigencia.
(Jean
Lafrance)
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Dios vive
en el corazón del hombre, cuando este
corazón vive desprendido de todo lo que no
es Él.
(Rafael Arnáiz)
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El hombre
es un pobre que necesita pedirlo todo a Dios.
(Santo
Juan María Vianney, Cura de Ars)
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Es preciso
dejar obrar a Dios, que te empobrecerá a lo
largo de los acontecimientos y circunstancias de tu
vida. (Jean
Lafrance)
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... es
preciso vivir esta desapropiación espiritual
(y de vida= con la más total
indefensión.
(Jaume
Boada)
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Estoy
desarmado de la voluntad de tener razón, de
justificarme descalificando a los demás. He
dejado ya de vivir preocupado, celosamente crispado
sobre mis riquezas. Acojo y comparto. No me apego
de modo particular a mis ideas ni a mis proyectos.
Si me presentan otros mejores, o sin ser mejores,
buenos, los acepto sin pena. He renunciado al
comparativo. Lo que es bueno, real, verdadero, es
para mí siempre lo mejor.
(Patriarca
Atenágoras)
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Existe una
estrecha relación entre pobreza y
súplica, entre corazón pobre y
contemplación: cuanto más pobre,
más reza, cuanto más reza, se hace
más pobre.
(Jaume
Boada)
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Habitualmente
el cara a cara con tu debilidad y tu pobreza es
humillante, más aún,
desconcertante... y sin embargo, es el único
aspecto de tu ser que seduce a
Jesús.
(Jean Lafrance)
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Hay que
estar arrinconado en la pobreza para que, desde el
fondo de la miseria y de la angustia, suba una
verdadera súplica.
(Jean
Lafrance)
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Hay ya
bastantes que quieren ser útiles. Mi
sueño es ser un juguetito inútil en
las manos del Niño Jesús.
(Santa
Teresa de Lisieux)
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He
aquí la vida de oración... No hay que
poner lo que ya está, sino que hay que
quitar lo que sobra.
(Beato
Rafael Arnáiz)
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La pobreza
es la ley radical del mundo sobrenatural.
(Jean
Lafrance)
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La pobreza
es una de las leyes radicales del mundo
sobrenatural.
(Jean
Lafrance)
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La
verdadera pobreza consiste en abandonarte como un
niño en los brazos de Dios, amándole
lo suficiente para ser feliz con solo su voluntad.
(Jean
Lafrance)
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La virtud
de la pobreza no está en ser pobre, sino en
amar la pobreza.
(San
Francisco de Sales)
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Las
miserias y flaquezas ofrecidas a Jesús por
un corazón de veras enamorado, son aceptadas
por Él como si fueran virtudes.
(Rafael Arnáiz)
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Las
novicias pueden, pues, aspirar a la santidad a
condición de que reconozcan su pobreza con
humildad. En esta línea es en la que tanto
insistirá Teresa sobre la humildad radical
que exige el camino de infancia espiritual. La
pobreza es para ella la disposición
fundamental para dejarse invadir por el amor de
Dios: es la miseria la que llama a la
misericordia.
(Jean Lafrance)
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Los pobres
tienden la mano para recibir lo que necesitan y, si
son rechazados, no se extrañan, pues nadie
les debe nada.
(Santa
Teresa de Lisieux)
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Nada de lo
que tiene fin es grande.
(Rafael Arnáiz)
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Nada tengo
y tengo a Cristo... Nada poseo ni deseo, y poseo y
deseo a Cristo... De nada gozo y mi gozo es Cristo.
(Rafael Arnáiz)
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No es
virtud la pobreza, sino el amor de la pobreza.
(San
Bernardo)
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Ofrecí
al Señor mi pobreza absoluta de todo, mi
alma vacía.
(Rafael Arnáiz)
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Oís,
sedientos todos, acudid por agua, también
los que no tenéis dinero: venid, comprad
trigo, comed sin pagar vino y leche de balde.
(Isaías)
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Ora
intensamente para que Cristo te admita a seguirle
en la humildad de los verdaderos pobres que lo
esperan todo del Padre y nada en absoluta de
sí mismos.
(Jean Lafrance)
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Para
aquellas personas apegadas a los bienes materiales,
la pobreza es su infelicidad, su desgracia; para el
que nada tiene a qué apegarse, la pobreza
constituye su libertad.
(Pedro
Finkler)
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Para orar
sólo necesitas ofrecer tu pobreza, tu
silencio, tu tiempo y tu deseo. Dios te concede
gratuitamente, como un don de su amor, lo que te
falta. (Jaume
Boada)
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Pobre es
aquel que no tiene ni plan ni programa, se deja
guiar únicamente por la palabra de Dios
interiorizada en la oración.
(Jean
Lafrance)
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Porque el
humilde se siente siempre pobre, quiere dar
gracias, siempre y por todo.
(Juliana
Vermeire)
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Quien da
sus bienes por medio de la limosna, su sangre con
los azotes, su alimento con el ayuno, da una parte
de lo que tiene; el que da a Dios su voluntad se da
a sí mismo y da todo, de suerte que puede
decir: Señor, soy pobre, mas os doy todo
cuanto puedo; después que os he dado mi
voluntad, nada me queda que ofreceros.
(San
Alfonso Mª de Ligorio)
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Quien desea
vivir el abandono tiene que abrir su vida a una
total y progresiva desapropiación de
sí mismo. Se trata de la pobreza de alma...
que se vive queriendo ser pobre e intentando serlo
en todo. (Jaume
Boada)
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¿Quiere
un alma vivir según Dios?... Quite de ella
todo lo que no sea Él..., y ya está.
(Rafael Arnáiz)
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Quita de tu
corazón lo que estorba y en él
hallarás a Dios.
(Rafael Arnáiz)
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Si hay que
gloriarse, me gloriaré en mi flaqueza.
(San
Pablo)
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Si siempre
consideramos no tener derecho a nada (tampoco a un
trato amable por parte de los demás),
estaremos siempre alegres y agradecidos al recibir
cualquier trato amable o respuesta de nuestros
hermanos. (Juliana
Vermeire)
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Tenemos tal
cúmulo de atenciones, distracciones,
aficiones, deseos de vanidades, presunciones;
tenemos tanto mundo dentro, que Dios se aleja...
(Rafael Arnáiz)
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Tienes
siempre demasiado equipaje para atravesar la puerta
estrecha. Tratas siempre de subir, de elevarte y de
crecer, siendo así que deberías bajar
a "los fértiles valles de la humildad". La
comunicación entre Dios y tú, sutil e
inasequible, se establece en aquella región
de tu ser en la que eres más pobre.
(Jean
Lafrance)
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Un pobre no
tiene su centro de gravedad en él, acepta el
perderlo todo por Jesucristo, está
enteramente abierto al otro y depende de él.
(Jean
Lafrance)
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Una noche,
después de Completas, busqué en vano
nuestra lamparita en los estantes destinados a ese
fin. Era tiempo de silencio riguroso, por lo que no
podía reclamarla... Supuse que alguna
hermana, creyendo coger su lámpara,
había cogido la nuestra que, por cierto, me
hacía mucha falta. En vez de disgustarme por
verme privada de ella, me alegré mucho,
pensando que la pobreza consiste en verse una
privada, no sólo de las cosas superfluas,
sino también de las indispensables. Y de esa
manera, en medio de las tinieblas exteriores, fui
iluminada interiormente.
(Santa
Teresa de Lisieux)
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Allí
donde está tu miseria, encontrarás a
Dios. (Jaume
Boada)
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El pobre de
espíritu no busca con mirada ansiosa el
resultado, no se preocupa del éxito, no se
pregunta con inquietud si ha progresado ya mucho,
no desea tener grandes pensamientos, puede vivir,
también, sin luz, no desea verlo todo y
comprenderlo todo: vive de fe y de confianza, y se
pone enteramente en las manos de aquel en quien
confía.
(Conrad
de Meester)
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En las
instrucciones particulares que daba a cada una de
las novicias, siempre se volvía a lo mismo:
humildad, pobreza espiritual, sencillez y confianza
en Dios. (En
referencia a Santa Teresa de Lisieux)
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No existe
alegría comparable a la que saborea el
verdadero pobre de espíritu.
(Santa
Teresa de Lisieux)
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Para amar a
Jesús, para ser su víctima de amor,
cuanto más débil se es, sin deseos ni
virtudes, más cerca se está de las
operaciones de este Amor consumidor y transformante
... (...) ... es necesario aceptar ser siempre
pobres y sin fuerzas, y eso es precisamente lo
difícil.
(Santa
Teresa de Lisieux)
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Porque yo
era débil y pequeña, se abajaba hasta
mí y me instruía en secreto en las
cosas de su amor. Si los sabios que se pasan la
vida estudiando hubiesen venido a preguntarme, se
hubieran quedado asombrados al ver a una
niña de catorce años comprender los
secretos de la perfección, unos secretos que
toda su ciencia no puede descubrirle a ellos porque
para poseerlos es necesario ser pobres de
espíritu.
(Santa
Teresa de Lisieux)
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Si eres
verdaderamente pobre de alma, en tu vida
sólo puede haber dos cosas: el presente que
Dios te regala y una gran confianza. Nada
más.
(Jaume
Boada)
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