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SUFRIMIENTO
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Cuando se
ofreció ante mis ojos el horizonte de la
perfección, comprendí que para ser
santa había que sufrir mucho, buscar siempre
lo más perfecto y olvidarse de sí
misma. Comprendí que en la perfección
había muchos grados, y que cada alma era
libre de responder a las invitaciones del
Señor y de hacer poco o mucho por él,
en una palabra, de escoger entre los sacrificios
que él nos pide. Entonces, como en los
días de mi niñez, exclamé:
"Dios mío, yo lo escojo todo. No quiero ser
santa a medias, no me asusta sufrir por ti,
sólo me asusta una cosa: conservar mi
voluntad. Tómala, ¡pues yo escojo todo
lo que tú quieres...!"
(Santa
Teresa de Lisieux)
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El
Señor lo mismo está en el Tabor que
en el Calvario, aunque en el Calvario es donde se
le encuentra más fácilmente.
(Rafael Arnáiz)
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El
sufrimiento es necesario para purificar,
desprender, y adornar las almas y preparar
así su unión a Dios. Es
también preciso para alimentar esta
unión, para impedir que se debilite y
hacerla crecer, pues no bastarían los
ardores del amor.
(Dom Vital Lehodey)
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Para
participar realmente en la eucaristía es
preciso no sólo beber en la copa de la cena,
sino también comulgar en la copa de la
agonía, entregándose al Padre en cada
instante de nuestra vida.
(Jean
Lafrance)
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¿Quién
es el egoísta que llora sus insignificantes
penas, cuando se tiene de una manera palpable la
amistad de Jesús que por mí
murió en patíbulo?
(Rafael Arnáiz)
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Quien no
sabe de penas, en este valle de dolores, no sabe de
cosas buenas ni ha gustado de amores, pues penas es
el traje de amadores.
(San
Juan de la Cruz)
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Tanto vale
el amor cuanto es lo que se atreve a sufrir. No
vive a gusto el amor si no sufre. Querer amar a
Dios sin sufrimiento es ilusión.
(Santa
Margarita María)
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