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Cuando
llegues a no tener más deseos que los deseos
de dios, entonces está todo hecho; no hay
más que esperar.
(Rafael Arnáiz)
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Dios, en
efecto, se ha reservado en el fondo del alma una
morada en la cual ni siquiera la misma alma puede
entrar sin un permiso especial suyo. Y allí
precisamente es donde se introduce entonces el
alma, no ya para algunos instantes, sino para
siempre, según ella cree. Dios le
reveló primero la existencia de esta morada.
Despertó luego en ella un ardiente deseo de
entrar allí. Este deseo creció. Y
después de duras pruebas acaba de
realizarse. El alma ha entrado por fin en la casa
de su Padre.
(Robert
de Langeac)
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El
día en que nos hayamos volcado del todo y
sin reservas, sin quedarnos con nada, el día
en que devolvamos inmediatamente a Dios todo lo que
recibimos continuamente de Él, ese
día se acabará nuestro tiempo.
Estaremos maduros para la eternidad, para la vida
eterna. (José
Fernández de Retana)
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El
filósofo sueña con encontrar por su
pensamiento el orden del mundo para contemplarlo;
pero el alma unida a Ti, Dios mío, lo
contempla sin esfuerzo y desde mucho más
arriba. (Robert
de Langeac)
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La
unión se hace más íntima a
cada dolor mejor aceptado.
(Robert
de Langeac)
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Me agrada
tu compañía, estáte conmigo.
(Rafael Arnáiz)
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Si para
poderte ver, tenemos que morir, déjanos
morir cada día más a nosotros mismo
para poderte ver.
(Guillermo
de Saint Thierry)
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