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(�ndice)
EL
AYUNO A AGUA
-
Dr.
Karmelo Bizkarra
Gentileza
de www.zuhaizpe.com
INTRODUCCIÓN
AL AYUNO
El
ayuno a agua o ayuno hídrico consiste en mantener al
cuerpo bebiendo agua mientras el organismo se alimenta de
sus propias reservas.
En
las primeras horas del ayuno el cuerpo consume el
azúcar (glucosa) en la sangre y la almacenada en el
hígado y los músculos. Posteriormente vive de
transformar primero sus grasas y finalmente las
proteínas. El organismo no deja de comer sino que
hecha mano de los alimentos almacenados en sus propias
células.
Solamente
después de varias semanas el cuerpo consume todas las
reservas y puede reaparecer la sensación de hambre,
aunque a veces no aparece.
Contrariamente
a la idea que tenemos, el ayuno es más fácil
de llevar de lo que imaginamos pues la sensación de
hambre física desaparece el 1º ó 2º
día de ayuno. Incluso se acompaña de
sensación de tener el estómago lleno.
Solamente puede haber cierto recuerdo psicológico de
la comida.
El
ayuno no es nada nuevo en la sociedad humana, desde hace
miles de años culturas tanto de oriente como de
occidente tenían integrados diferentes periodos de
ayuno. Los animales y los niños por su propio
instinto dejan de comer cuando están enfermos. El
organismo indica que no es momento de introducir comida sino
de eliminar las sustancias de desecho y los residuos
tóxicos acumulados con el tiempo. Es un tiempo de
eliminación y "limpieza" interna. Algo así
como cerrado por limpieza e inventario.
El
ayuno no es en sí una terapia, es la mejor manera de
poner en descanso fisiológico el organismo. El ayuno
realmente no cura, es el cuerpo el que se cura mientras
ayunamos. Siempre el poder de curación es algo
inherente al organismo vivo y ningún medicamento o
médico puede llevarse los laureles de la
curación. La curación es una cualidad del ser
vivo, que mantiene en si mismo una parte de la capacidad
curativa de la naturaleza.
La
curación es un proceso biológico y el ayuno
posibilita que el cuerpo ponga en marcha todos los
mecanismos de desintoxicación (limpieza) y
regeneración. Cuando una persona ayuna no gasta
energía en el proceso de digestión y
asimilación de nutrientes y esa energía que
ahorra la invierte en los procesos de eliminación y
autocuración. Todo ello lo hace guiado por la
inteligencia somática, esa misma inteligencia que
hace que nuestro corazón lata, de día y noche,
que nuestros riñones filtren la sangre de desechos o
que el hígado tome las sustancias necesarias para
reconstruir el cuerpo y sus funciones y neutraliza las
sustancias tóxicas ingeridas, y todo ello sin que
mentalmente o conscientemente tengamos que decirle como
hacerlo. Esos mismos órganos, al no tener que
trabajar en la digestión y asimilación de
alimentos, recanalizan su energía hacia los procesos
de curación. En resumen el ayuno no cura, es el
cuerpo como organismo vivo que es el que pone en marcha
todos los procesos de autocuración mientras
ayunamos.
Ocurre
con cierta frecuencia que al ayunar aparecen síntomas
de desintoxicación y curación que con
frecuencia confundimos con enfermedad: náuseas, a
veces vómitos, dolor de cabeza, sensación de
lengua blanca, boca pastosa, orina muy oscura y olorosa.
Todos estos síntomas indican que el cuerpo
está en proceso de limpieza. Lo mismo le ocurre a un
alcohólico o toxicómano cuando deja de beber o
utilizar la droga, su cuerpo entra en un proceso de limpieza
al que llamamos síndrome de abstinencia. Cuando la
persona deja de tomar alcohol, café, fritos, grasas,
embutidos, conservas, sal, y va comiendo menos o deja de
comer pueden surgir los síntomas dichos que no son
más que procesos de desintoxicación o limpieza
que confundimos con síntomas de enfermedad. Estos
síntomas muestran la capacidad de respuesta del
organismo dirigido a eliminar la sustancias de desecho y
tóxicos ingeridos en forma de estos "comestibles", y
le llevamos así ya que a muchos de ellos no podemos
llamarles alimentos. Curiosamente los síntomas que
hemos visto, y que pueden aparecer en un ayuno, son los
mismos síntomas que surgen en las situaciones
opuestas al ayuno, el "empacho", por exceso de comida y
bebida.
Es
el descanso, quizás, la fuerza más curativa de
la naturaleza y el ayuno es una forma de descanso, el
descanso fisiológico. El cuerpo no gasta
energía en la digestión, asimilación de
alimentos y nutrientes y la energía ahorrada en el
ayuno la invierte para autocurarse. Es necesario que el
ayuno se haga en unas condiciones adecuadas: en un lugar
tranquilo, en un ambiente relajado, donde no te presionen
para que comas. En contacto con la naturaleza si es posible
ya que de esa manera nos podemos "alimentar" del contacto de
la tierra y la naturaleza, con el agua, el aire y el sol, ya
que en el sentido más profundo de la palabra los 4
elementos de la Naturaleza nos "alimentan".
Hablamos
de ayuno en esta sociedad, aquí y ahora, porque
normalmente comemos en exceso e ingerimos muchas sustancias
que se pueden comer y beber pero que no nos nutren ni nos
sientan bien. Después de largas temporadas de comer
mucho o en exceso viene bien un descanso, un pequeño
ayuno. Otras veces ante una crisis: catarro, anginas,
bronquitis, vómitos, diarrea... que muchas veces no
son más que crisis curativas o reacciones de limpieza
y regeneración orgánica e incluso
psicológica y emocional, el mismo cuerpo nos dice que
dejemos de comer, se nos quita el hambre. Este es un buen
momento de ayunar, el cuerpo no necesita introducir
sustancias, necesita eliminar las que le están siendo
perjudiciales. Lo único que nos pide muchas veces es
agua, desaparece el hambre, se mantiene la sed, es momento
de beber pero no de comer. Recomendamos un mínimo de
uno o dos vasos de agua al día durante el ayuno,
dejándonos guiar por la sed.
Hay
ocasiones en las que no se recomienda ayunar por ejemplo en
algunas enfermedades muy graves: cánceres extendidos
, verdaderas enfermedades graves del corazón,
insuficiencia renal. En estos procesos, y especialmente
cuando nos da miedo el ayuno, puede ser aconsejable estar
unos días a frutas o ensaladas , o alimentos crudos,
y de esta manera el organismo tiene también un gran
poder de limpieza y regeneración. Si además
queremos o tenemos que seguir cierto ritmo de actividad
diaria es preferible mantenernos a crudos (frutas,
ensaladas, zumos de fruta, jugos de verduras), ya que el
ayuno produce generalmente una interiorización de la
energía. Durante el ayuno los órganos internos
tienen más energía pero los músculos
exteriores se quedan con poca energía durante el
ayuno. Hay cierto sentimiento de cansancio y necesidad de
descansar y llevar un ritmo más bien lento. El
descanso es imprescindible durante el ayuno, especialmente
en las personas con poca energía.
Aconsejamos
llevar a cabo el ayuno en un periodo tranquilo. Igualmente,
si descansamos mucho nuestro cuerpo ahorra energía
que la "invierte" (la lleva hacia dentro) hacia el proceso
de desintoxicación y autocuración.
Además
es igualmente imprescindible no tomar medicamentos o fumar
durante el ayuno. A la hora de eliminar medicamentos y para
evitar problemas recomendamos consultar antes a un
médico experto en ayunos y dietas de
desintoxicación.
Para
resumir recordamos que el ayuno no cura, es el organismo
vivo, nuestro cuerpo, el que se cura cuando estamos
ayunando.
Conocer
el Ayuno
¿POR
QUÉ EL AYUNO?
El
ayuno ha tomado parte de la vida diaria en la humanidad
desde siempre, especialmente en los momentos rituales. La
cuaresma no es más que un recuerdo de aquellos
tiempos. Precisamente en el momento en el que la tierra se
encuentra más desnuda en frutas y verduras. Ese era
el momento adecuado para ayunar. Cuando las "despensas" del
invierno se habían vaciado y la tierra no
había dado aun sus primeros frutos.
El
ayuno ha sido siempre utilizado en la triple vía de
"limpieza" corporal, descontaminación mental y
claridad espiritual.
En
palabras de Pedro Laín Entralgo, gran especialista en
Historia de la medicina y en Antropología
médica: " A comienzos del siglo XIX....Vigente
desde los hipocráticos, la restricción
alimentaria en las enfermedades agudas seguía siendo
la regla..." (Historia de la Medicina, pág.534.
P. Laín Entralgo. Masson-Salvat)
Por
la noche, descansamos, dormimos y ayunamos. Durante el
día gastamos nuestra energía en la actividad
de vigilia, en el movimiento, en el trabajo, en nuestros
problemas emocionales, en nuestros pensamientos, etc. Por la
noche el cuerpo descansa y toda la energía de esas
horas de reposo y ayuno se dirige hacia la
recuperación, eliminación, y
regeneración de lo gastado durante el día. El
cuerpo se gasta y se consume de día, y se recupera de
noche. Durante la noche, las fuerzas formadoras regeneran y
reconstruyen el organismo.
Los
niños pequeños que necesitan mucha
energía para sus procesos metabólicos y de
crecimiento, duermen mucho. El cuerpo recupera en el
descanso de la noche lo que gastamos y "enfermamos" durante
el día, y durante ese periodo el cuerpo descansa
físicamente, y también descansa
fisiológicamente. Proceso éste último
que conocemos como periodo de ayuno y que termina con el
desayuno (des-ayuno).
Por
la noche trabajan más las fuerzas de
desintoxicación y regeneración, durante el
día las fuerzas orgánicas están
centradas en otras actividades: el movimiento, el trabajo,
la relación con el mundo que nos rodea, la
relación con los demás (incluidas las
relaciones sexuales).
Cuando
hablamos de ayuno nos referimos al periodo en el que nos
mantenemos a
agua,
sin ninguna ingestión de otros alimentos. No
olvidemos, de todas maneras, que el agua es una forma de
"alimento".
Si
nos mantenemos a frutas o zumos hablaríamos de dietas
de frutas o zumos. Y si nos mantenemos a frutas y ensaladas
(con verduras crudas) hablaríamos de dieta de crudos.
EL AYUNO
COMO PUESTA A PUNTO
El
organismo sano tiene siempre un depósito de reservas
nutritivas necesarias que le ayudan a salir del apuro cuando
se encuentra por necesidad durante varios días o
semanas sin alimentos.
Durante
el ayuno el organismo puede curarse y normalizarse a
sí mismo con más rapidez y eficacia. Se pone
al día en los retrasos de eliminación de
sustancias de desecho y tóxicas y en la
reparación de tejidos y órganos.
Con
el ayuno el cuerpo no deja de alimentarse ya que se alimenta
de sus propias reservas. Se alimenta de su propio interior.
Mientras existen reservas almacenadas en el cuerpo hablamos
de ayuno.
Cuando las reservas se agotan, el cuerpo comienza a digerir
las partes y órganos más vitales. Este periodo
es conocido como inanición.
La inanición no aparece, en una persona con una
constitución más o menos normal, antes de las
cuatro semanas. Sólo en personas "consumidas" por un
proceso de enfermedad o la anorexia, por ejemplo, el periodo
de inanición aparece antes.
Rara
vez le damos unas vacaciones al aparato digestivo. Los
órganos digestivos se ven sobrecargados de trabajo
por el exceso de una alimentación no adecuada. El
ayuno es una buena manera de "dar vacaciones" a todos los
órganos digestivos, incluidos el hígado y el
páncreas.
Los
animales y los niños ayunan por instinto, dejan de
comer cuando sus energías son necesarias en la
desintoxicación
y en relación.
Ayunan en la enfermedad y en los accidentes.
Cuando
hay una crisis de desintoxicación (enfermedad aguda),
un dolor físico y también cuando la persona se
encuentra cercana a la muerte, son momentos buenos para
ayunar. En esos momentos, con frecuencia, no hay ganas de
comer, se pierde el apetito. La persona incluso puede
incluso sufrir vómitos. El cuerpo rechaza la comida y
si comemos aumentamos el sufrimiento.
En
la naturaleza, en el medio silvestre o salvaje son muy
frecuentes los periodos de ayuno. "Hay un momento para cada
cosa, un momento para comer y un momento para ayunar". Los
animales que hibernan (oso, marmota, lirón) se pasan
largos periodos sin ingerir alimentos, sólo
asimilando las sustancias nutritivas acumuladas en sus
células, tejidos y órganos.
Las
semillas asimilan sus propias reservas para germinar o
brotar en la primavera. En el ayuno hay una
autolisis, proceso mediante el cual el cuerpo se
alimenta de sus propias reservas.
Al
contrario de lo que puede parecer, en el ayuno no se pasa
hambre. Después de muchos años asesorando a
ayunantes no he visto que la persona pase hambre. Cuando se
mantiene la sensación física de hambre apenas
dura más de unas horas. Pocas veces dura 24 a 36
horas como máximo. En el momento que el cuerpo hecha
mano de sus grandes recurso grasos desaparece la
sensación de hambre.
Más
adelante no hay sensación de hambre durante el ayuno,
aunque algunas personas sienten algo así como "hambre
psicológica". Incluso, aunque parezca mentira, hay
muchas personas que mientras ayunan disfrutan de ver comer a
otros o de hablar de comida o recetas. Todo depende del
carácter de la persona, así como de la
predisposición y los motivos para hacer el
ayuno.
CONSEJOS
PARA EL AYUNO
La
persona que ayuna debe descansar para que el máximo
de energía esté disponible en el proceso de
eliminación y "puesta a punto" del organismo. El
organismo humano no es una máquina a pesar de la
visión mecanicista actual de todo lo vivo y tiene
toda la capacidad de autorregeneración y
autocuración.
Una
herida se cicatriza sola; el hueso roto, si está en
su sitio, se vuelve a soldar en los dos extremos, el cuerpo
del bebé "sabe" como desarrollarse guiado por su
propia sabiduría sin necesidad que le tengamos que
decir como hacerlo. El organismo vivo tiene una gran
capacidad de autorregulación, tanto en la salud como
en la enfermedad.
Mediante
el descanso y el ayuno o descanso
fisiológico,
ahorramos energía y dicha energía es dirigida
hacia la recuperación. En el ayuno, el cuerpo no
necesita gastar energías en la digestión y
asimilación de los alimentos. Extrae su
energía de las sustancias "predigeridas", asimiladas
y en reserva por todo el cuerpo, especialmente en el
hígado, en la grasa y en el
músculo.
Este
ahorro de energía hace que la inteligencia corporal o
somática inicie el trabajo de "limpieza" corporal y
recuperación de las zonas alteradas. El cuerpo
durante el ayuno pone el letrero de
"cerrado
por reparaciones".
Es momento de eliminar no de alimentarse.
Es
importante que el ayunante esté tranquilo, relajado y
si es posible en contacto con la naturaleza, de la que nos
alimentamos también. No sólo es alimento lo
que comemos, también lo son los cuatro elementos de
la naturaleza. Todos necesitamos el contacto con la
naturaleza (al menos los fines de semana), el agua, el aire
y el sol. Una persona puede estar varias semanas sin comer,
sólo unos días sin agua y apenas unos minutos
sin respirar. Esto nos indica que el agua y el aire son
imprescindibles durante el ayuno.
Recomendamos
mantener la ventana de la habitación abierta para no
volver a respirar las sustancias volátiles y
tóxicas eliminadas a través de la
respiración.
El
agua es imprescindible durante el ayuno, el cuerpo necesita
el agua como vehículo para sus procesos
metabólicos, y durante el ayuno el agua nos ayuda a
eliminar y depurar el organismo. La persona que ayuna tiene
que tener especial cuidado en beber agua. Una buena medida
de seguridad es beber al menos un litro de agua al
día. Tampoco es bueno beber en exceso ya que podemos
sobrecargar a los riñones ralentizando el proceso de
eliminación. Al principio del ayuno, las personas que
tienen gran retención de líquidos en el
organismo, apenas tienen sed ya que su cuerpo es un "botijo"
lleno de agua. Personalmente recomiendo sobrepasar en mucho
el medio litro y como medida de seguridad un litro de agua
es una buena medida.
Por
supuesto es imprescindible hacer el ayuno bajo asesoramiento
y control. Un ayuno de más de dos o tres días
es necesario que sea vigilado por un médico
especialista en el control del ayuno. Una persona enferma
siempre debe de ayunar bajo estricta vigilancia de un
médico especialista en ayunos.
El
ayuno es algo muy natural pero es un nuevo "lenguaje" que
hay que aprender para poder interpretar y traducir sus
síntomas. El ayuno normal no da más que
síntomas en general leves, pero hay que saber que nos
transmite el cuerpo. La persona que toma medicamentos no
puede interrumpirlos sin consultar con el médico. Las
personas que no hayan tomado medicamentos responderán
mucho antes al ayuno, obteniendo mejores
resultados.
En
los casos en los que no está aconsejado un ayuno
podemos hacer una dieta a frutas o crudos (frutas o
ensaladas) como proceso de eliminación. Si la persona
no puede descansar para ayunar es mejor mantenerse a frutas
o ensaladas o saltarse alguna comida de vez en cuando
sustituyéndola por un zumo, unas frutas o
ensaladas.
Hay
pocas situaciones en las que no se recomienda ayunar. Sobre
todo en enfermedades graves como algunos cánceres muy
extendidos (especialmente de hígado o riñones,
por ser órganos de desintoxicación con la
capacidad mermada o casi anulada), tuberculosis diseminada,
verdaderas y graves enfermedades del
corazón,...
LA
ELIMINACIÓN
Los
residuos de la función de las células son
eliminados hacia el exterior a través de los
órganos de eliminación, normalmente tras ser
neutralizadas y transformados por dichos órganos.
Esta capacidad de eliminación aumenta con el ayuno,
toda la energía se canaliza hacia esa función
de limpieza.
En
efecto, el organismo lleva siempre cierto retraso en su
propia limpieza, y se pone "al día" mediante el
ayuno.
BENEFICIOS
DEL AYUNO
El
ayuno, bien hecho, es verdaderamente efectivo para dar un
buen "repaso" al cuerpo.
¿Y
como se cura el cuerpo? El cuerpo guiado por su instinto
somático siempre canaliza su energía hacia las
zonas más necesitadas. Yo no sé mentalmente en
este momento como funciona mi corazón o mis pulmones,
pero sé que lo hacen en la mejores condiciones
posibles. De la misma manera se cura el cuerpo sin que ni el
mejor de los médicos sepa apenas cómo lo hace.
El "médico interior" guía todos los procesos
necesarios para conseguirlo.
El
cuerpo humano es algo tan complejo que lo mejor es
intervenir lo menos posible. Si intentamos arreglar la
avería de un ordenador y no tenemos muchos
conocimientos de informática provocaremos una
avería mucho mayor. Pues bien, muchísimo
más complicado que un ordenador de última
generación es el ser organismo humano. Cuanto
más intervengamos mayores serán las
posibilidades de avería. Sobre todo si no respetamos
su capacidad curativa.
El
cuerpo busca su equilibrio, o la homeostasis interna
de la que hablan los estudios de la fisiología
corporal. Y lo hace guiado por la propia inteligencia
somática o instinto de conservación. El ayuno
es uno de los mejores medios para buscar la armonía
interna perdida en la enfermedad.
Durante
el ayuno el cuerpo no pierde nada que le sea vital.
Sólo pierde lo que no es útil, grasa excesiva,
incluida el colesterol depositado en los vasos
sanguíneos, y sustancias tóxicas y de desecho
acumuladas en el cuerpo durante años. Los
órganos vitales quedan intactos. Cuando una persona
muere por inanición, que no por ayuno, tras
más allá de 40 ó 50 días, los
órganos vitales como el corazón y cerebro
permanecen sin alteraciones, sólo pierden un 3% de su
peso, y por supuesto ni un solo gramo de sustancias
vitales.
En
general, todas las enfermedades se ven favorecidas por el
ayuno. Aunque en realidad el ayuno no cura nada. Es
el
cuerpo el que se cura
en el proceso de ayuno. El organismo vivo tiene el poder de
autocuración como parte del poder de curación
y regeneración de toda la naturaleza. Que a pesar de
los desastres ecológicos producidos por el ser
humano, mantiene intactas su capacidad regenerativa y no
sólo eso sino que además nos da de comer. La
naturaleza, en un gran acto de amor, da de comer al que le
destruye.
Es
importante darse cuenta de que un
ayuno
no hace
nada. Al poder curativo ya presente y activo dentro del
organismo se le presenta la mejor oportunidad para realizar
su trabajo cuando la persona ayuna. Al no ingerir comida
canaliza su energía hacia la eliminación y
regeneración celular, pudiendo recuperar el tiempo
atrasado en la eliminación, consecuencia de la
sobrecarga de los órganos de
desintoxicación.
SÍNTOMAS
QUE PUEDEN APARECER EN EL AYUNO
Los
peores días del ayuno son, por diferencia, el segundo
y el tercero. A partir de ahí los síntomas van
normalmente desapareciendo, en forma incluso muy
rápida. Al principio del ayuno predominan los
síntomas de desintoxicación. Con el paso de
los primeros días de ayuno disminuyen los
síntomas de desintoxicación, que a veces son
algo desagradables, para dar paso a la regeneración.
Al principio del ayuno predomina la eliminación, al
final la regeneración.
Dolor de
cabeza
El
dolor de cabeza, que normalmente dura unas horas y rara vez
se alarga un poco más, es un síntoma muy
frecuente, especialmente en las personas que tienen
antecedentes de cefaleas o migrañas (dolores de
cabeza). Este dolor de cabeza puede aparecer con el simple
hecho de dejar de tomar café, comer una
alimentación sana o descansar. Muchas personas tienen
síntomas de desintoxicación durante el fin de
semana cuando descansan o cuando inician sus vacaciones.
Cuando el cuerpo descansa no gasta tanta energía
hacia el exterior (trabajo físico o mental,
preocupaciones, etc), y esa energía interiorizada se
canaliza a los procesos de eliminación,
desintoxicación, regeneración y aparecen los
síntomas de desintoxicación.
En
el ayuno, la energía que el cuerpo ahorra por no
tener que digerir o asimilar los alimentos, se interioriza.
Y con ella se ponen en marcha los procesos autocurativos del
organismo. En el ayuno aparecen los síntomas, no de
empeoramiento de la enfermedad sino de
curación.
La
boca
La
cantidad eliminada de saliva disminuye y se siente la boca
seca. Tiende a volverse neutra o poco ácida y no
volverá a recuperar su alcalinidad habitual hasta el
momento de la realimentación.
La
lengua se puede volver blanca, muy blanca o cargada
(saburral), a veces amarillenta y la boca pastosa. En la
lengua aparecen a veces "manchas", en lo que se conoce como
lengua en forma de mapa geográfico. Hay mal gusto de
boca. Incluso el agua de bebida nos puede saber mal a
consecuencia de ello. Estos síntomas van descendiendo
y la lengua se va volviendo más rojiza en
relación al avance del ayuno.
El
aliento puede ser "cargado" y fuerte, fétido,
intestinal o cetónico (olor a acetona). El olor
dulzón a acetona indica la utilización
especial de las grasas durante el ayuno para extraer la
energía necesaria al organismo.
A
veces tienen lugar una sensación de estómago
lleno o incluso nauseas o vómitos, que indican el
trabajo de regeneración del conducto digestivo y la
eliminación de sustancias tóxicas a
través de la bilis. Los vómitos pueden ser en
pequeña cantidad en forma de jugos gástricos
(más o menos transparentes o blanquecino) o de bilis
(de color amarillo o verde). Cuando la bilis está muy
"cargada" de sustancias tóxicas y dichos
tóxicos llegan al duodeno, o primera porción
del intestino, el organismo humano, guiado por el instinto
somático de autocuración elimina dichas
sustancias tóxicas hacia arriba en forma de
vómitos. Rara vez hacia abajo en forma de diarrea.
Durante el ayuno el cuerpo responde con crisis curativas o
de desintoxicación.
Menos
fuerza
Hay
un sentimiento de menos fuerza muscular o debilidad que
aparece, aunque varía mucho de persona a persona.
Ocurre con frecuencia, que cuando más descansamos
durante el ayuno más débiles nos sentimos. Hay
una mayor interiorización de la energía y eso
es beneficioso para el trabajo de eliminación y
regeneración.
Molestias
de estómago
Con
relativa frecuencia durante el ayuno aparecen molestias en
el estómago, hígado o intestino que indican
los procesos de eliminación de sustancias
tóxicas y la regeneración de las zonas
enfermas o "sensibles" a causa de procesos físicos o
psicosomáticos anteriores.
El
aparato digestivo, que "descansa" durante el ayuno, invierte
su trabajo. Al no tener que digerir alimentos, utiliza su
energía para recuperar y renovar los órganos
más afectados (estómago, hígado y
conducto intestinal), y esto hace que la zona se vuelva
más "sensible". La zona afectada o enferma nos puede
molestar en el ayuno cuando el cuerpo intenta regenerar y
curar dicha zona.
La
aplicación de una bolsa
de agua caliente
localmente en el abdomen o en la zona hepática puede
calmar o aliviar los posibles trastornos intestinales que
aparecen durante el ayuno.
Descenso de
peso
El
descenso de peso es bastante rápido al principio del
ayuno, aunque a veces cuesta algo más. Ello es debido
a la eliminación del agua retenida en el cuerpo y las
sustancias tóxicas almacenadas en él. Al
principio del ayuno aumenta la diuresis o eliminación
de agua por la orina.
Las
personas que tienen una "retención de
líquidos" tienden a perder menos cantidad de agua y
por ello de peso. Es más, muchas personas notan que
han bajado en volumen y apenas o no tanto en peso. Notan que
la ropa les queda más floja, aunque la aguja del peso
sigue sin descender. Cosa que afecta mucho a los que se
obsesionan por bajar de peso.
Nunca
debemos olvidar que la finalidad del ayuno no debe ser el
descenso de peso, aunque ese descenso es consecuencia de la
eliminación de sustancias tóxicas acumuladas
durante años en el cuerpo. Cuando la finalidad del
ayuno es bajar de peso, la persona sube de peso muy
rápidamente con la realimentación. La ansiedad
aumentada al dejar el ayuno puede hacerle descontrolar y
comer en exceso o ingerir alimentos no adecuados.
Sensación
de mareo
Algunas
veces ocurren mareos durante el ayuno, sobre todo al
levantarse de forma brusca (es la hipertensión
ortostática). Por eso es bueno levantarse poco a
poco, por etapas (estar un rato sentado antes de ponerse de
pie).
La
orina
La
orina se hace más oscura, olorosa y se carga de
sustancias. Puede aparecer "cargada" de sedimentos en forma
de arenilla.
Sensación
de frío
Hay
una mayor sensación de frío en los pies y en
las manos. Síntomas de interiorización de la
energía y de la sangre hacia los órganos
internos. Para aumentar el proceso de desintoxicación
la sangre se retira de las zonas más
periféricas. Una bolsa de agua caliente (no una manta
eléctrica), puede ser una buena "compañera"
para calentar los pies.
Aumenta la
sensibilidad de los sentidos
Desciende
mucho la tolerancia, a los ruidos, a la luz, a los
demás. El ayuno favorece el retiro y la
interiorización física y psíquica. No
es casualidad que en las civilizaciones antiguas se
realizara el ayuno en momentos de retiro y
meditación. En la Biblia vemos que Jesús se
retira al desierto para ayunar.
Se
recomienda hacer el ayuno en un lugar tranquilo, en contacto
con la naturaleza y fuera de los ruidos y ajetreos de las
grandes ciudades. He visto muchas veces que las personas que
ayunan se vuelven mucho más sensibles al ritmo de la
ciudad y se cansan o incluso se agotan con relativa
facilidad. El ayuno en contacto con la naturaleza ayuda a la
curación. Y si no es posible, una habitación
aireada y limpia y unas cuantas flores nos pueden hacer
salir del paso de forma airosa.
Insomnio
Con
frecuencia aparece el insomnio o hay una disminución
de la capacidad para dormir. La persona que ayuna duerme
menos. Todos sabemos que una comilona nos lleva a echarnos
una siesta o a descansar durante unos minutos después
de comer.
Ocurre
también que la persona tiene la sensación de
que duerme menos de lo que verdaderamente duerme. Mientras
él se queja de no dormir bien, los compañeros
de habitación "certifican" que duerme más de
lo que dice.
La
persona ayunante se hace especialmente sensible a los
olores: del tabaco, perfumes,...incluso puede llegar a
marearse ante los olores fuertes de colonias y desodorantes
químicos y sintéticos.
Olor
corporal
El
ayunante se queja de olor corporal que no desaparece por
mucho que se bañe. Es un olor corporal que indica
procesos de eliminación, de
desintoxicación.
Aumento del
pulso
Al
principio del ayuno puede haber un aumento de los latidos
cardíacos, del pulso. Durante los primeros
días del ayuno, cuando las sustancias tóxicas
se eliminan en mayor cantidad, hay un aumento de la
frecuencia cardiaca. Incluso pueden aparecer palpitaciones
que desaparecen en cuestión de segundos.
El
aumento de las pulsaciones coinciden con el descenso de
peso. A mayor pérdida de peso, mayor número de
latidos. Tras los primeros días de ayuno las
pulsaciones disminuyen.
Ambas
cosas indican una aceleración de la
eliminación. Rara vez las pulsaciones pueden pasar de
los 100-110 por minuto. Si esto ocurre durante un periodo
breve no es alarmante, pero si se prolonga se necesita la
vigilancia estrecha de un asesor higienista. Otras veces,
por mayor seguridad, es mejor cortar el ayuno.
Lo
normal es que el cuerpo, regido por su instinto de
conservación, mantenga estas variaciones bajo limites
no perjudiciales. Pero cuando esta capacidad autocurativa y
de autorregularización no surge desde el interior o
se ha perdido por una grave enfermedad, tiene que ser guiado
por un experto higienista desde el exterior.
Pequeñas
molestias
Puede
haber una sensación de molestias o dolor, normalmente
muy leve, en la zona del hígado o en los
riñones.
No hay
heces
En
situación normal el ayunante no expulsa normalmente
heces (cacas) durante los días de ayuno, pero en las
personas afectadas de trastornos intestinales puede haber
eliminación de heces durante varios días. A
veces, cuando la bilis es muy tóxica, el cuerpo la
elimina acelerando el tránsito intestinal para que no
perjudique al intestino.
Cuando
el contenido intestinal es muy tóxico, el organismo
reacciona eliminando en forma de heces, con frecuencia muy
olorosas y oscuras, casi negras (color brea). Las materias
fecales son transformadas por la bilis y son expulsadas al
exterior del cuerpo en caso de que la inteligencia
somática (del cuerpo) vea necesario.
A
veces el ayunante sufre de gases intestinales. Esto tiene
que ver con la eliminación de la bilis y su
transformación a lo largo del conducto digestivo. A
veces parece ser una forma extra de
eliminación.
De
normal no se forman heces duras (tapón rectal), pero
esto puede ocurrir en las personas intoxicadas, con poca
energía y que hacen un ayuno demasiado prolongado
para su situación o cantidad de energía vital.
Puede aparecer también un tapón en aquellas
que no han realizado una buena preparación al ayuno
mediante una alimentación a base de frutas y
verduras. Especialmente crudas los dos o tres días
anteriores al inicio de ayuno. Rara vez durante el ayuno
puede aparecer una diarrea como una manera de
eliminación extra del contenido
intestinal.
La
eliminación progresiva de los restos intestinales
previene de la aparición de "tapones fecales"
(fecalomas), por endurecimiento excesivo de las heces. Esto
es especialmente importante en personas con antecedentes de
hemorroides (almorranas), porque puede agravar el cuadro o
hacer aparecer una hemorroides larvada (que no da aún
síntomas) en la realimentación. Es frecuente
que la primera deposición sea muy oscura, color brea,
muy olorosa y líquida o blanda.
Si
decimos que una persona tiene sensación de
estómago lleno, la boca seca, la lengua blanca,
náuseas, vómitos; nos parecerá que la
persona está "empachada". Pero curiosamente los
mismos síntomas acompañan al ayuno. La persona
que ayuna tiene con frecuencia los mismos síntomas
que cuando está empachado. Los extremos se tocan,
esta vez.
Con
frecuencia en el ayuno no aparecen síntomas
especiales, sobre todo en personas jóvenes y sin
enfermedades.
ENTRADA AL
AYUNO
Es
necesario descender poco a poco al ayuno, especialmente si
queremos hacer un ayuno mediano o largo. Conseguiremos
así reducir la aparición de las crisis de
desintoxicación y eliminaremos al máximo
posible el contenido en residuos intestinales. Con el
descenso lento disminuimos al máximo la frecuencia de
aparición de síntomas molestos o dolorosos
(dolores de cabeza, náuseas, dolores en los
riñones, etc).
En
un paso brusco al ayuno los órganos de
eliminación (hígado, riñones, pulmones,
piel) pueden verse sobrecargados. Los síntomas de
desintoxicación vistos antes ocurren sobre todo en
las personas muy intoxicadas.
Recomendamos
hacer una entrada suave con un régimen suave
(régimen asociado: frutas, verduras, cereales
integrales, frutos secos; eliminando progresivamente carnes,
pescados, huevos y lácteos), seguidos por unos
días de crudos y finalmente de frutas. La entrada
lenta es especialmente necesaria en las personas muy
intoxicadas o en las que toman medicación. No es tan
imprescindible en personas jóvenes, sin enfermedades
graves o que llevan una alimentación sana. Aunque no
hay que violentar nunca al cuerpo.
Con
el descenso lento, además de disminuir los
síntomas de desintoxicación evitaremos la
utilización de enemas.
Algunas
personas, de todas maneras, se ven sorprendidas con crisis
durante la preparación al ayuno que les obliga a
entrar directamente al ayuno. El cuerpo manda y dirige el
camino.
LA
REALIMENTACIÓN
La
realimentación tras el ayuno tiene que ser progresiva
y a base de alimentos adecuados. Las frutas o los zumos de
frutas son los alimentos más aconsejables en la
realimentación. Las naranjas y las mandarinas durante
el invierno y el melón o la sandía por su alto
contenido en agua son las mejores frutas para comenzar a
comer tras el ayuno. Un exceso de comida o unos alimentos no
adecuados pueden dar al traste con los beneficios
conseguidos con el ayuno.
Normalmente,
la realimentación progresiva tiene que durar al menos
la mitad de los días de ayuno, y mejor aún si
la realimentación dura los mismos días que los
de ayuno. Para un ayuno de una semana podemos comenzar a
realimentarnos con fruta acuosa durante un par de
días. El día tercero podemos añadir
ensaladas. Al cuarto, si queremos, añadimos unas
verduras cocidas. Al quinto día lo que conocemos como
el Régimen Asociado.
A
veces puede ocurrir que tras realizar un ayuno sin
especiales síntomas, estos aparezcan en la
realimentación. Son las llamadas Crisis Postayuno.
Hay que tenerlos en cuenta para saber actuar.
RECOMENDACIONES
PRÁCTICAS
El
reposo es necesario durante el ayuno, aunque se recomendable
el paseo suave y airearse para no estar totalmente parado.
El exceso de horas de cama puede hacer empeorar el estado
mental del ayunante.
Durante
el ayuno disminuye el metabolismo y aparece la
sensación de frío. Es necesario que la persona
no pase demasiado frío. Una bolsa de agua caliente
(que no queme) puede ser una buena compañía.
Cambiamos la bolsa de suero por la de agua caliente.
Mientras tanto es necesario cubrirse con ropas
cálidas, incluso en verano. De todas maneras es
necesario no calentar en exceso la habitación, y
menos con calefacción. El aire excesivamente caliente
reseca los pulmones y hace disminuir la
eliminación.
Durante
el verano es necesario reservarse del sol caliente,
especialmente en la cabeza, ya que la persona se hace muy
sensible al calor. Es mejor estar a la sombra durante el
verano. En la época de invierno los rayos solares
pueden ser muy revitalizantes para el ayunante.
En
el ayuno no es bueno mantener una actitud mental activa (no
darle demasiadas vueltas a la cabeza) sino una actitud de
escucha de las reacciones del cuerpo. Un estado de
contemplación de la naturaleza. Como en el ayuno no
se come nada, tampoco es bueno "comerse el coco".
Es
recomendable que durante el ayuno se descanse lo suficiente.
Dando pequeños paseamos para airearnos y "descansar"
así la cabeza. No es necesario mantener cama a toda
costa, pues de esta manera puede haber una pérdida
energética excesiva a través de nuestros
pensamiento.
Evitar
grandes esfuerzos. Es momento de descansar.
La
persona que ayuna debe reducir el gasto exterior de
energía, dejando de trabajar, de preocuparse y
manteniéndose lo más tranquilo posible. En un
lugar relajado, sin ruidos. Evitando el exceso de lecturas
prolongadas, y conversaciones excesivamente largas. El ayuno
es un momento de interiorización y de aislamiento. El
cuerpo retira la energía del sistema de
relación con el exterior y la concentra en la
eliminación y en la reparación y
renovación de las zonas afectadas.
Es
necesario mantenerse en un estado de relajación, sin
tensiones mentales, preocupaciones, alejados de las malas
noticias, sin ver la TV, en contacto con la naturaleza, en
un entorno que favorezca el descanso y la
interiorización. Recomendamos encarecidamente
mantener una actitud positiva ante la vida, aún en
los momentos más difíciles.
Es
necesario mantener un buen aseo personal. El ayunante
elimina muchas sustancias tóxicas por la piel,
manteniendo un olor característico. No es necesario
tampoco utilizar continuamente jabón pues ese olor
surge de dentro y tiene que ver con la eliminación de
sustancias tóxicas, desde el interior del cuerpo
hacia el exterior. Si limpiamos el interior del cuerpo, no
necesitaremos limpiar tanto el exterior. El olor corporal de
una persona enferma o intoxicada es desagradable. Por el
contrario el olor de la piel de una persona sana es
agradable, como la piel de un niño recién
bañado.
Durante
el ayuno no debemos utilizar agua ni demasiado caliente ni
demasiado fría, para evitar un despilfarro de la
energía vital. Cuando el agua es fría el
cuerpo tiene que poner en marcha un aumento del metabolismo
para contrarrestar esta disminución de la
temperatura.
Es
recomendable, durante el ayuno, no darse baños (en la
bañera) de agua muy caliente ni durante mucho tiempo
pues podemos provocar mareos por un estado temporal de
hipotensión. La sangre durante el baño
caliente se deriva hacia la piel para favorecer la
pérdida de calor interno del organismo, y
temporalmente puede dar como resultado una
disminución temporal de sangre en los sistemas
internos del cuerpo y especialmente en el cerebro. Ello
puede ocasionar un mareo puntual que no es aconsejable
durante el ayuno. Si por cualquier motivo el baño de
agua caliente es aconsejable, por ejemplo en un
cólico de riñón o dolor de regla,
durante el ayuno es aconsejable que la sala de baño
esté bien aireada para que no se acumule el calor ni
el vapor de agua, que pueden dar una verdadera
sensación de agobio.
Es
mejor reducir el contacto con el exterior, evitar lo
máximo las llamadas por teléfono, las malas
noticias. Evitar las preocupaciones para poder recogerse en
sí mismo o interiorizar en la vida.
No
es bueno conducir un coche durante el ayuno, para prevenir
problemas.
EL AYUNO EN
LA FIEBRE
El
ayuno regula la temperatura del cuerpo. La fiebre sube
aún más cuando comemos. Todos tenemos la
experiencia de que una gran comilona nos hace aumentar la
temperatura corporal. Comenzamos quitándonos una
prenda de ropa tras otra, hasta quedarnos casi sin ropa. De
la misma manera sube la temperatura si seguimos la actividad
diaria. El trabajo o el ejercicio aumentan la temperatura
corporal. Por eso en la fiebre lo más recomendable es
mantenerse con agua y en cama. En la Ribera de Navarra,
dicen que la persona enferma necesita "caldico y
quietud".
El
ayuno hace pues bajar la temperatura. Tampoco hay que
olvidar que la temperatura cambia a lo largo del día.
La temperatura mínima tiene lugar hacia primeras
horas de la mañana y la máxima hacia el
atardecer.
LA
COMPAÑÍA DURANTE EL AYUNO
Un
ayuno es más fácil cuando se hace en
compañía, especialmente de otras personas
ayunando. Una persona que ayuna puede animar a otras
personas a realizar una ayuno. Un ayuno en grupo es
más fácil. La persona que ayuna se identifica
y agradece la compañía de otro ayunante a su
lado.
El
ayuno es un momento de recogimiento y no todas las personas
están preparadas, ni fisiológica ni
psicológicamente para vivirlo. La sensación de
soledad se puede ver acrecentada, y es difícil de ser
aceptada por una persona muy volcada hacia la vida exterior.
Igual que el sentimiento de impotencia o de no
llegar.
CRISIS
EMOCIONALES
Pueden
ocurrir crisis o cambios psíquicos de descarga
emocional leves durante el ayuno. A veces inestabilidad
emocional, inquietud, agresividad.
No
olvidemos que utilizamos la comida para tapar ansiedades,
preocupaciones, disgustos, etc. y cuando dejamos de comer
quitamos la "tapadera" y pueden surgir diferente
síntomas psicoemocionales. De pequeño cuando
el niño llora la madre piensa casi siempre que tiene
hambre. El niño puede llorar porque tiene
frío, está mojado, siente a la madre
nerviosa,...etc. pero la madre interpreta, muchas veces de
forma errónea, y le da de comer.
No
se hasta que punto cuenta este mecanismo. Una vez somos
adultos cuando estamos mal, aburridos, nos hemos enfadado, o
nos han dicho que no nos quieren echarnos mano de la comida
para "tranquilizarnos".
UNA
ALIMENTACIÓN SANA DURANTE UN TIEMPO
Una
alimentación sana durante un tiempo puede ser una
buena preparación al ayuno. El cuerpo lleva a cabo,
poco a poco, la eliminación y es más
difícil que aparezcan crisis de
desintoxicación. Aunque a veces esos síntomas
ocurren al mejorar la alimentación y comenzar una
dieta sana.
Cualquier
persona que se prepare para ayunar no debe olvidar que al
principio del ayuno pueden empeorar los síntomas.
Durante el ayuno el cuerpo hace un repaso a su interior y
pueden aparecer síntomas desagradables y molestos,
que si la persona no entiende como lo que son, puede
concluir que el ayuno es malo. Una persona alcohólica
o toxicómana se sienten peor cuando no beben o toman
drogas, su cuerpo comienza a desintoxicar y aparece el
síndrome de abstinencia. Si ellos vuelven al alcohol
o a las drogas, los síntomas desagradables y molestos
desaparecen. Ello no indica que el alcohol o las drogas sean
buenas, sino todo lo contrario. El cuerpo, durante el ayuno,
empeora para curarse. Son síntomas de
desintoxicación y renovación. A veces, cuando
las enfermedades son graves, es necesario tener claros lo
que puede ocurrir antes de que aparezca la
mejoría.
A
veces, pocas veces, la persona puede pasar por una
época más larga de empeoramiento de los
síntomas de su enfermedad.
CUANDO NO
HAY QUE AYUNAR
Son
muy pocas las situaciones en las que no está
recomendado ayunar. Entre ellas podemos destacar: la
tuberculosis diseminada, el cáncer muy extendido, la
delgadez o caquexia extrema, cirrosis hepática, las
enfermedades cardíacas verdaderamente graves,
personas que tienen un órgano transplantado, y a las
que se les ha extirpado la tiroides... y el miedo al
ayuno.
Cuando
no es el mejor momento para ayunar, por ejemplo cuando la
persona toma muchos medicamentos, se aconseja una
alimentación sana durante un tiempo más o
menos prolongado antes de plantearse un ayuno. Todo ello
depende de la enfermedad y del medicamento que esté
tomando.
Hay
medicamentos con los que hay que tener especial cuidado. No
se pueden eliminar sin un estricto control médico:
los anticoagulantes, los betabloqueantes, los
broncodilatadores, la insulina, los corticoides. Sin olvidar
que algunos pocos medicamentos no se pueden eliminar de por
vida. Dejemos de lado cualquier posición
extremista.
ANTES DE
UNA INTERVENCIÓN
Es
recomendable ayunar un par de días o tres, o
mantenerse a frutas o frutas y ensaladas, antes y
después de cualquier operación verdaderamente
necesaria e inevitable. No podemos olvidar que ahora mismo
en los hospitales hay mucha gente "ayunando". Muchos
"pacientes" están recibiendo solamente un poco de
agua con algunas sales minerales o un poquito de
azúcar. A este aporte le llamamos "suero", cuando en
realidad es un poquito de agua, y nada
más.
VARIANTE
DEL AYUNO
Algunas
personas consideran aburrida una dieta a agua. A otras les
sabe mal el agua, debido a que se sensibilizan los sentidos
y la lengua está saburral. Por esta razón
pueden parece interesante beber pequeñas cantidades
de zumo de limón o naranja con el agua para darle
sabor. Esta es una buena manera de asegurar que el ayunante
beba la cantidad necesaria de agua.
Con
el tiempo frío podemos seguir ayunando con caldo
caliente muy ligero.
¿QUÉ
HACE EL ORGANISMO CUANDO AYUNAMOS?
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Degrada
las grasas del organismo, lo que ocasiona una
rápida pérdida de peso.
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Se
reabsorben, y este es un hecho muy comprobado, los
depósitos de colesterol en las
arterias.
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Aumenta
la cantidad de orina eliminada o diuresis. Esto
explica la gran cantidad de peso perdida por
algunas personas durante los primeros días
de ayuno.
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Desvía
la energía utilizada en el proceso digestivo
hacia la eliminación de sustancias de
desecho, poniendo al día el retraso
crónico en la eliminación que tiene
lugar por nuestra alimentación excesiva y no
adecuada, que hace que los órganos de
eliminación (especialmente hígado,
riñones, pulmones y piel) se ven
sobrecargados de trabajo y no cumplen de forma muy
efectiva su trabajo. El ritmo de vida, los factores
psicoemocionales y el estrés, agotan al
cuerpo y a sus órganos de eliminación
también.
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Desvía
la energía utilizada en el proceso digestivo
hacia los tejidos y órganos que necesitan
ser reparados, regenerados y
revitalizados.
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Al
ayunar le damos la oportunidad para que descanse
verdaderamente el aparato digestivo con lo que
puede "poner al día" sus funciones y
recargar sus energías.
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El
cuerpo se alimenta de las reservas menos vitales y
ocurre con frecuencia una desintegración de
quistes, abscesos, bultos, tumores benignos.
Incluso tiene un gran efecto sobre los tumores
malignos. Durante el ayuno, el organismo primero
degrada y quema las sustancias no esenciales para
obtener energía. Una fuente de material no
esencial es el tejido enfermo, como los tumores
benignos. Cuando el organismo físico no
tiene comida, los tejidos se utilizan en orden
inverso a la importancia que tienen para el
organismo. Primero se utilizan los menos vitales.
La grasa es el primer tejido en desaparecer. Para
suministrar nutrientes a los tejidos más
vitales, como el cerebro, los nervios, el
corazón y los pulmones, las reservas
almacenadas se utilizan antes de utilizar cualquier
tejido funcional del organismo.
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Durante
el ayuno, la capacidad del organismo para disolver
los coágulos aumenta considerablemente. Este
proceso, denominado fibrinolisis, no permite
que se produzcan problemas tales como trombosis o
embolias.
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Aumenta
la capacidad inmunitaria del organismo.
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De
todas maneras no podemos olvidar que el cuerpo no tiene un
poder de recuperación ilimitado y por ello es mejor
prevenir que... Conforme avanza la vida, los poderes de
curación disminuyen.
NO HAY
CARENCIAS DURANTE EL AYUNO
Como
dice el Dr. Alan M. Immerman, es significativo que, incluso
en ayunos prolongados de varias semanas, jamás
aparecen enfermedades
carenciales
como el beriberi, la pelagra, raquitismo, escorbuto u otras,
lo que demuestra que las reservas del organismo suelen estar
bien equilibradas. Se ha demostrado por el contrario que el
ayuno mejora los estados de raquitismo y el metabolismo del
calcio. En la anemia, el número de glóbulos
rojos aumentan durante el ayuno. el Dr. Alan M. Immerman ha
observado mejoras en la pelagra durante un ayuno. El
equilibrio bioquímico se puede conservar e incluso
recuperar durante el ayuno. Es importante saber esto porque
si no fuese así el ayuno sería
perjudicial.
Numerosos
experimentos con animales han demostrado que la
subalimentación -en contraste con la sobrealimentaci�n-; tiende a prolongar la vida
y a mejorar la salud.
En
resumen, el ayuno no produce carencias.
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