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Con una estampita

Estampas

Me gusta la manera tan particular que tenía Santa Teresita del Niño Jesús para orar en ciertas ocasiones. En sus escritos habla de ello como uno de los pequeños detalles de su niñez: su amor por las estampitas, que recibía como regalos de algunas de sus hermanas, familiares o conocidos. Se pasaba horas y horas mirándolas. Me pregunto qué le diría Dios en todo ese tiempo… Creo que es una de las maneras más sencillas y bonitas con las que hacer oración.

¿Quién no ha visto una pintura, una fotografía o una escultura que le haya retenido en el espacio y parece que hasta en el tiempo, con el deseo de estar un momento más delante de ello? Se le pueden decir muchas cosas a Dios, o a la Virgen María, -devoción por la que tenía debilidad Teresa-, delante de una estampita. O simplemente no decirle nada e intentar entender qué nos quiere decir Él. Dos personas que se quieren pueden decirse muchas cosas cara a cara y también pueden compartir juntos momentos de silencio, muy fructíferos en ciertas ocasiones.

Cierto es que una buena lectura, una reflexión o una vida de santos nos puede ayudar a tener un rato de oración con Dios. Hoy en día tenemos muchos recursos a nuestro alcance para practicar esto que ya hizo Teresita hace muchos años. En cualquier iglesia, o centro religioso podemos hacernos con alguna estampa, pero a veces no hace falta ni salir de casa para conseguirlas gracias a las nuevas tecnologías. Yo tengo un muy buen fotógrafo de temática religiosa en mi casa, así que me veo en la necesidad de sacar más partido de lo que estoy escribiendo aquí.

De muchos es conocido la noche oscura de algunos santos y, nos cueste o no reconocerlo, nosotros también pasamos por esa etapa. Probablemente podríamos intentar afrontarlo de una manera más sencilla, como nuestra amiga carmelita: coge tu estampita e intenta orar.

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