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¡Cumplimos 15 años!

Bengala

Estamos de aniversario, pues justamente hoy hace 15 años que abandono.com comenzó su andadura. Fue un 16 de diciembre de 2002, cuando internet se estaba iniciando y empezó a estar presente con más fuerza en nuestra sociedad.

Todo este tiempo hemos sido custodiados por Teresa de Lisieux y Rafael Arnáiz, de modo que sus escritos y los de otros tantos maestros, pudieran asomar a la vida de personas que, probablemente, han descubierto una guía espiritual aquí.

Mucho fue y es el trabajo y el cariño que hay detrás de cada página de nuestra web. Es un trabajo que también se remonta a años e incluso siglos antes, pues muchos de los autores y obras que encontramos en ella son textos referenciados a la oración contemplativa que sus autores nos legaron a lo largo del tiempo. Pensamos en cuál sería la mejor forma de darlos a conocer en nuestra sociedad y fue internet la herramienta que tuvimos en nuestras manos y que quisimos aprovechar.

Hace tres años hicimos “reformas en casa”: queríamos evitar que Abandono se quedara obsoleta y le hicimos un lavado de cara para que fuera más atractiva y asequible a todos aquellos que la encontraran.

Abandono forma parte de nuestra vida. De los que estamos detrás. Nos ha acompañado a lo largo de todos estos años y para nosotros ha sido un regalo el haber podido asumir la misión de mantenerla, cuidarla y hacernos cargos de un contenido tan valioso como el que pensamos que todo el mundo puede encontrar en ella.

Desde aquí queremos agradecer las muchas muestras de cariño, aliento y gratitud que recibimos de todos vosotros. Para nosotros es un aliciente ayudar de esta manera a otros hermanos y difundir la espiritualidad de la oración contemplativa. No podemos olvidar a todos los que han querido colaborar voluntariamente con sus valiosísimas aportaciones espirituales.

No es fácil escuchar a Dios en esta sociedad tan ruidosa y tan sobrecargada de contenidos y de información, pero queremos ser evangelizadores del siglo XXI y pensamos que ésta es la mejor forma que Dios nos ha permitido, sin descuidar nuestras obligaciones de la vida diaria. Una vez más: gracias a todos.

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