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Un corazón lleno de flores

Corazón con flores

A Teresita de Lisieux le gustaba llenar su corazón de “flores nuevas” para que Jesús pudiese descansar a gusto en él. Sus actos cotidianos bien hechos, desde que se levantaba hasta que se acostaba, tomaban la forma de pequeñas flores, que juntaba en cada jornada y se las ofrecía al terminar el día. Lo cierto es que se podría decir que nadie como ella para ser original en los regalos a su querido Jesús.

Se me ocurre esquematizar lo que podría ser para mí, a día de hoy, preparar un ramo de flores que poder entregarle a Dios en un día cualquiera:

– Dar las gracias por un nuevo día desde que mis ojos se abren en cuanto suena mi despertador por la mañana.

– Disfrutar del desayuno y prepararme para mi jornada de trabajo.

– Lanzar una mirada de amor a los que dejo en casa y todavía no me han visto.

– En el trabajo, intentar relacionarme con los otros como hijos de Dios que son y que Él ha puesto en mi día. Cada persona es una flor nueva que podemos regalar. Con respecto a mis tareas: hacerlas lo mejor que puedo y sé.

– En mi vuelta a casa, entregar todo el amor que les tengo en un beso o una sonrisa y, simplemente, estar para ellos.

– En la tarde de mi día, dar lo mejor de mí, aún sabiendo que, a veces, el cansancio no me deja.

– En la noche, volver a dar gracias por otro día más vivido y que ya termina.

Todo ello sería intentando pensar que a Dios le gusta nuestra felicidad y ésta depende, en gran medida, de hacer las cosas bien. Puede parecer que poco tiene que ver aquí la figura de Santa Teresita del Niño Jesús, pero para mí ella es una mujer muy actual y su manera de regalar flores también me sirve a mí. Su día a día se desarrollaba en un convento y el mío, en mi casa, mi trabajo y mi ciudad. Lo grande de todo esto es que cada uno tenemos nuestro escenario personalizado y es único también para el Señor.

Soy consciente de que habrá días que pueda entregar ramos de flores muy grandes y otros que serán más escasos… pero me motiva que todos los días puedo entregar uno.

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