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Confianza

Aspirad a las cosas de arriba, no a las de la tierra. Porque habéis muerto y vuestra vida está oculta con Cristo en Dios. (San Pablo)

Aunque tuviera sobre la conciencia todos los pecados que pueden cometerse, iría, con el corazón roto de arrepentimiento, a echarme en brazos de Jesús, pues sé cómo ama al hijo pródigo que vuelve a él. (Santa Teresa de Lisieux)

Cada vez espero menos en los hombres… ¡qué gran misericordia la de Dios! Él suple con creces lo que ellos no me dan. (Rafael Arnaiz)

Dios trabaja para mí… yo trabajaba para él, y nunca mi alma ha adelantado tanto… No buscaba ser amada, no me preocupaba de lo que se pudiera decir o pensar de mí, no buscaba sino complacer a Dios, sin desear que mis esfuerzos diesen frutos. Sí, hay que sembrar el bien a nuestro alrededor sin preocuparnos de su cosecha. El trabajo para nosotros, el éxito para Jesús. No temer la batalla cuando se trata del bien del prójimo, reprender a despecho de la propia tranquilidad personal, y mucho más con el fin de servir a ¨Dios que con el fin de lograr que las novicias comprendan. Y para que una reprensión reporte fruto, es necesario que cueste hacerla y no tener ni sombra de pasión en el corazón. (Santa Teresa de Lisieux)

Doblo mis rodillas ante el Padre para que te conceda fortalecerte interiormente mediante la acción de su Espíritu; que Cristo habite por la fe en tu corazón, para que, arraigado y cimentado en el amor, puedas comprender con todos los santos la anchura y la longitud, la altura y la profundidad, y conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, y os llenéis de la plenitud de Dios. (San Pablo)

El Señor aprecia en sus fieles que confían en su misericordia. (Salmo 146)

El único obstáculo que puede hacer fracasar los amorosos designios de Dios sobre nosotros, sería nuestra falta de confianza y de sumisión, porque Él no quiere violentar nuestra voluntad. (Dom Vital Lehodey)

El “viejo”, que se dedica a calcularlo todo, a hacer las cuentas de lo positivo y lo negativo, limita las posibilidades de la actuación de Dios porque pone límites a su amor y a su misericordia. (Tadeusz Dajczer)

En las instrucciones particulares que daba a cada una de las novicias, siempre se volvía a lo mismo: humildad, pobreza espiritual, sencillez y confianza en Dios. (Santa Teresa de Lisieux)

En paz me duermo luego que me acuesto porque tú, Señor, me das seguridad. (David)

En vez de una aceptación estoica de los decretos “providenciales”, de los hechos y de otras manifestaciones de la “ley en el cosmos”, debemos presentarnos desnudos y sin defensas en el centro de esta realidad que nos asusta, donde estamos solos delante de Dios dependientes de su cuidado providente, en una extrema necesidad del don de su gracia, de su perdón y de la luz de la fe. (Thomas Merton)

Feliz el que vea la mano de Dios en todo lo que le suceda. (Rafael Arnaiz)

Fiarse de Dios, confiar en Él es uno de los riesgos menos comprensibles para el hombre racional de nuestro tiempo. Nada evita la sensación desnudadora de salto en el vacío. (…) Sin embargo, esta experiencia de confianza y salto en el vacío es incomunicable y solo se percibe autobiográficamente en propia carne. (Miguel Márquez Calle)

Lo que más vi brillar en ella durante su última enfermedad fue la sencillez, la desconfianza de sí misma, la humildad, el recurso constante a la oración y a la confianza en Dios. (Santa Teresa de Lisieux)

Los actos de confianza son el privilegio de los humildes. (M. D. Molinié)

Llegaré, Señor, hasta donde Tú quieres, pero dame fuerzas y el socorro a su debido tiempo. (Rafael Arnaiz)

Mira, Señor, con cuánta facilidad te ofendo y cómo me superan estas pasiones de las que yo solo no puedo librarme. Pero este combate es sobre todo tuyo y, aunque yo tenga que seguir luchando, sólo de ti espero la victoria. (Lorenzo Scupoli)

No hemos traído nada al mundo y nada podemos llevarnos de él. Mientras tengamos comida y vestido, estemos contentos con eso. (San Pablo)

Pero me dijo: “Te basta mi gracia, pues mi fuerza se hace perfecta en la flaqueza”. Por tanto, con mucho gusto me gloriaré en mis flaquezas, para que habite en mí la fuerza de Cristo. Por eso me complazco en mis flaquezas, en las afrentas, en las necesidades, en las persecuciones, en las angustias por Cristo: pues cuando flaqueo, entonces es cuando soy fuerte. (Pablo de Tarso)

¡Qué fácil es agradar a Jesús, cautivar su corazón! Lo único que hay que hacer es amarle, sin mirarse uno a sí mismo y sin examinar demasiado los propios defectos… (Santa Teresa de Lisieux)

¡Qué importa, Jesús mío, que yo caiga a cada instante! En ello veo mi debilidad, y eso constituye para mí una ganancia… (Santa Teresa de Lisieux)

Si eres verdaderamente pobre de alma, en tu vida sólo puede haber dos cosas: el presente que Dios te regala y una gran confianza. Nada más. (Jaume Boada)

Tengo que saltar, para abrazarme a esa cruz bendita donde está Jesús que me espera… El salto me cuesta darlo, pero cuando miro a la otra orilla, y veo a María con los brazos abiertos y a su Hijo Jesús, que me mira y me llama con tanto amor… te aseguro que todo se me olvida. (Rafael Arnaiz)

Teresa sabe muy bien que los diversos acontecimientos de su existencia no son efecto del azar sino que se insertan en una trama tejida por Dios como la historia del Pueblo de Israel es guiado por Yavé. (Jean Lafrance)

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