PensamientosRincones

Docilidad

Cuando, llevado por el amor y el deseo de Dios, entras en el desierto, el Señor te rodea de su atención. te instruye. Te guarda como a la niña de sus ojos. El Señor despliega sus alas, como el águila, para elevarte y conducirte hacia Él. Él es tu único guía. (Ermitaño anónimo)

Dios quiere sobre todo que su instrumento sea flexible y dócil, es decir, humilde y obediente, fuera de que Dios no nos exige el acierto, sino que pide se obre lo mejor que se pueda, y con eso se da por satisfecho. (Dom Vital Lehodey)

Mi alma era un hierro tan enmohecido por los pecados, que ha sido necesario este fuego de la divina justicia para sacarle un poco de brillo. (Santa Juana de Chantal)

¡Oh hombre! Pero, ¿quien eres tú para pedir explicaciones a Dios? ¿Acaso dice lo formado del barro al que lo modeló: “Porqué me hiciste así?”. ¿O es que el alfarero no tiene poder sobre la arcilla para hacer de una misma masa un vaso para uso noble y otro para uso vil? (San Pablo)

Referid a Dios todos los golpes que os hieran, porque el diablo mismo nada puede hacer sin la permisión de Dios. (San Agustín)

Tienen éxito en la vida contemplativa únicamente las personas que se dejan conducir en ella con fidelidad, siguiendo los impulsos de la gracia. (Pedro Finkler)

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