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Hágase

Señor Jesús me piden que comparta algo de la experiencia vivida en estos años.

Para mí es difícil de expresar todo lo que tú Señor has ido realizando… me emociona contemplar la historia de amor que se ha ido entrelazando…

Me gustaría escucharte a ti… Tantos momentos en que me has esperado. en que te has puesto a mi ritmo, te has metido en mi proceso.

Lo grande de esta historia es tu Amor, es tu Fidelidad…

A mi alrededor pusiste personas que con su palabra y experiencia me invitaban a dejarme amar por ti, a dejar que Tú hicieras tu obra. Y esto me ha servido siempre mucho. ¡Cuántas veces me he sorprendido llevando yo las riendas de mi vida sin dejarte a ti hacerlo! Pero volvíamos a empezar, era más seguro que tú las llevaras.

Me hiciste comprender que tú vivías dentro de mí, que mi casa era una casa habitada y así comencé a vivirlo todo contigo. ¡Cuántas veces caminado por la calle sentía tu Presencia o en el autobús o conduciendo en el coche! ¡Cuántas veces dando clase a los alumnos mientras ellos trabajaban yo te los presentaba y vivíamos juntos esa misión!

Tu obra la vas haciendo sin que yo casi me de cuenta… ¡Cuánta finura por tu parte!

En algunos momentos celoso de mi amor me has avisado y me has hecho ver con que facilidad mi corazón se engancha y busca fuera lo que Tú solo le puedes dar.

Me sentí invitada a entregarme del todo a ti, no era nada por mi parte, pequeña respuesta de amor a un Amor lleno de misericordia y de ternura para conmigo.

Sé que tomas la palabra y que decirte «Hágase» o decirte «Haz de mi lo que quieras» implica mucho, implica poner mi nada en ti. Pero me has dado la gracia de fiarme de ti y por ello una y otra vez te digo que aquí me tienes.

Tú sabes mejor que yo la verdad y la hondura de mis palabras, de mis actitudes, todo te lo entrego, me sigo apoyando en tu fidelidad, en tu amor como mi única seguridad.

Desde joven te pedí que me enamoraras de ti, y me lo has concedido. «Eres el más bello de los hombres, en tus labios se derrama la gracia».

En tu infinita misericordia has hecho una alianza de amor conmigo que cada día deseo renovar.

El hilo conductor de toda esta historia es el «nombre» con el que Tú me has sellado, este nombre me ha acompañado siempre. Tú lo pusiste en mis labios y en mi corazón «HÁGASE».

Hágase en momentos de profundo gozo pero también en momentos de fracaso, de oscuridad o de contrariedad, un Hágase que me ha lanzado siempre al abandono, a la entrega, a correr a ti como el lugar más seguro.

La vocación eucarística recibida en el mismo nombre me invita a ofrecerme contigo al Padre por todos, me invita a adorarte en cada hermano y hermana que pones en mi camino, me invita a ser pan o mejor a que Tú sigas a través de mi persona siendo pan, alimento, presencia en medio de nuestro mundo.

Jesús no sé que más decir, el silencio habla mejor de nuestro Amor, me has hecho tu esposa y solo me queda vivir en un GRACIAS, en un HÁGASE apasionado e ilusionado. Junto a María, mi Madre y amiga en esta aventura de ser UNA contigo.

 

¿Cómo es mi experiencia de ti, Señor Jesús?

Mi experiencia de Ti, Señor Jesús siento que es muy íntima, Tú vas siempre conmigo. Tú eres mi yo más profundo.

Siento tu delicadeza, tu ternura, tu Amor seductor y celoso.

Tú eres la razón de mi vida, el amor que invade todo mi ser y me invita a ser amor, me invita a dejarte a ti amar a través mío.

De ti he recibido mi nombre «Hágase» que me lleva a vivir en el más absoluto abandono.

Desde mi pobreza por ti asumida y querida deseas seguir conduciéndome hacia un amor cada día más pleno y total vivido en Nazaret, vivido en una vida sencilla de escucha y de acompañamiento de los hermanos y hermanas que vas poniendo en mi camino.

 

¿Hasta dónde quieres Jesús que llegue nuestro amor?

Quiero escucharte a ti contestar esta pregunta; intuyo que será algo maravilloso y fascinante, amor nuevo y único. Amor que pasará por la Cruz, por el despojo pero que me llenará de vida y de paz.

Siento en mi corazón un deseo muy grande de unión, de transformación. Gracias por poner en mi este deseo. Como decía Santa Teresita, tú no pones deseos que no quieras colmarlos. CONFÍO EN TI.

Construye desde mi pequeñez lo que Tú quieras. TE QUIERO y sé que Tú me quieres mucho más, con un amor divino que todo lo que toca lo transforma.

Animada y protegida por María no me canso de decir: «Hágase en mí como Tú quieras». «De acuerdo mi Señor».

Por todo esto soy dichosa, feliz y no puedo más que vivir en un prolongado GRACIAS, todo me es dado. También a través de los hermanos y hermanas. Mi vida, una Eucaristía de acción de gracias y de ofrecimiento contigo al Padre por todos.

 

Silencio lleno de Presencia, lleno del Amor que me seduce y enamora.

Soy una más dentro de esta comunidad donde tú estás haciendo maravillas. En verdad somos privilegiados… Si el mundo te conociera… Pondré mi granito de arena para que otros puedan hacer la misma experiencia que a mi me concedes tener.

Vuelvo a sentir el fuego con que me atrajiste a ti en los primeros años. Recuerdo tu palabra grabada en mi corazón: «Si tu no ardes muchos morirán de frío».

Señor quema, purifica, consume lo que quieras de mi vida.

SOY TUYA.

E.

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