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Infancia espiritual

A los pequeños se les compadece y perdona. (Libro de la Sabiduría)

Como una madre acaricia a su hijo, así os consolaré yo, os llevaré en brazos y sobre las rodillas os acariciaré. (Isaías)

El programa “hacerse más pequeña”, cambia un poco de coloración. Consiste no tanto en abajarse a los ojos de los demás, sino, en primer lugar, en hacerse conscientemente cada vez más pobre y pequeña a sus propios ojos: no poner la mirada en nada que pueda engrandecerla en su propia estimación, depositar en las manos del Señor toda posesión de la que pudiera gloriarse interiormente, vaciarse totalmente de sí misma, no querer ser propietaria de nada ni en ningún sentido, ni siquiera propietaria de su propio amor. (Conrad de Meester)

El que sea pequeñito, que venga a mi. (Proverbios)

El Señor apacentará como un pastor su rebaño, reunirá a los corderitos y los estrechará contra su pecho. (Isaías)

El Señor, como un padre que juguetea con su hijo, estrechará y besará a quien viene a él con un corazón de niño. (La Nube del No Saber)

En algún momento tendrás que convertirte en un niño, confiado, humilde, que espera todo del Señor. Si eso no sucede aquí, tendrá que suceder en el purgatorio. El estado de infancia espiritual es absolutamente indispensable, no sólo para la santificación, sino también para la salvación. (Tadeusz Dajczer)

Os aseguro que quien no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él. (Evangelio de San Marcos)

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