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Misericordia

Despiértame, Señor, cada mañana hasta que aprenda a amanecer, Dios mío, en la gran luz de la misericordia. (Liturgia de las Horas)

Dios ha dado suficientes pruebas de su misericordia parra que no tengamos nada que temer de nuestra debilidad, y temamos en cambio de nuestra dureza de corazón. (M. D. Molinié)

El Señor aprecia en sus fieles que confían en su misericordia. (Salmo 146)

En el momento de la muerte no hay más que hacer que arrojarse confiadamente en la misericordia. Si es el único acto que debiéramos realizar en el momento de la muerte, es el único que se nos pide para toda la vida. (M. D. Molinié)

Entre la miseria y la misericordia, está el grito de la oración. (Jean Lafrance)

Lo que me parece que constituye un obstáculo para encontrar a Dios es el temor. Por humildad, por timidez, tenemos miedo de dios. No vemos en Él más que la Grandeza infinita, la Omnipotencia, la Majestad, y solemos olvidar la Bondad, la Misericordia, la infinita condescendencia de ese Dios que se hizo hombre por amor a nosotros. Él dijo “venid todos a mi”, y tenemos que ir a Él. (Robert de Langeac)

Los ojos del Señor están puestos en sus fieles, en los que esperan su misericordia, para librar sus vidas de la muerte y reanimarlos en tiempo de hambre. (Salmo 32)

Los ojos del Señor están puestos en sus fieles, en los que esperan en su misericordia. (Salmo 32)

Ya sé, Señor, que no es justo hacer favores a un ingrato, pero no es tu justicia lo que pido, sino tu misericordia. (San Claudio de la Colombière)

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