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Mortificación

A veces, ante un pequeño sacrificio que hemos de hacer… desviamos nuestra mirada para no considerar el vínculo que une indisolublemente la perfección y ese pequeñísimo sacrificio. (Robert de Langeac)

Cuando no siento nada, cuando soy INCAPAZ de orar y de practicar la virtud, entonces es el momento de buscar pequeñas ocasiones, naderías que agradan a Jesús más que el dominio del mundo e incluso que el martirio soportado con generosidad. Por ejemplo, una sonrisa, una palabra amable cuando tendría ganas de callarme o de mostrar un semblante enojado, etc.., etc… (Santa Teresa de Lisieux)

¡Cuánta soberbia se puede ocultar en un ayuno o en una ruidosa disciplina! (Rafael Arnaiz)

En vano sería sin la mortificación tratar de conseguir la indiferencia, puesto que por la sola mortificación o por la mortificación sobre todo puede uno llegar a ser y mostrarse indiferente. (Dom Vital Lehodey, citando a Rothoan)

La verdadera mortificación es hacer lo que no gustas ni deseas, aunque tus deseos te parezcan santos y buenos. (Rafael Arnaiz)

Un sacrificio frustrado queda frustrado eternamente… y quizá era el comienzo de una cadena de gracias que se rompió porque no supimos coger su primer anillo. (Robert de Langeac)

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