PensamientosRincones

Noche

Darse totalmente a Dios no puede realizarse más que en la oscuridad total. (Theilard de Chardin)

La mayor dificultad en esa búsqueda estriba en saber perseverar a fondo, sin miedo, en esa oscuridad total y descubrir ahí una pequeñísima luz. En la medida en que nos aproximamos a ese casi imperceptible centelleo, aumenta progresivamente en intensidad. Poco a poco nos va revelando todo el contenido sorprendente del que es apenas un insignificante anuncio. (Pedro Finkler)

La noche y purgación del sentido en el alma suele ir acompañada con graves trabajos y tentaciones sensitivas que duran mucho tiempo. Porque a algunos se las da el ángel de Satanás (2 Cor. 12, 7) para que les azote los sentidos con abominables y fuertes tentaciones, que a veces les es mayor pena que el morir. (San Juan de la Cruz)

No se puede alcanzar la luz de la oración contemplativa sin atravesar ese túnel oscuro de vacío total. Este cobra vida con un estado de pobreza absoluta, de dolorosa solidaridad, de penuria interior, de ansiosa búsqueda.
Se trata de un ejercicio de ascesis amargo y penoso que exige perseverancia, valor y entrega personal. La fuerza y el aliento para aguantar y perseverar en el esfuerzo de búsqueda proviene únicamente de la fe y de la esperanza de halar el “tesoro escondido”. (Pedro Finkler)

Para descubrir qué es la oración contemplativa es preciso penetrar en la densa oscuridad en que se oculta Dios y tener el necesario valor de permanecer en esa soledad hasta que se haga la luz. (Pedro Finkler)

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