PensamientosRincones

Obediencia

Abnegad vuestra propia voluntad porque si vuestra alma está cubierta de la cicuta y de las ortigas de la desobediencia, ¿podrá darse todo a vos Aquel que amó la obediencia hasta el punto de morir antes que dejar de obedecer? (Dom Vital Lehodey)

Lo que cuesta más no es la mortificación, sino la obediencia, esa cesión de nuestra voluntad a la voluntad de otro. (Robert de Langeac)

Mi vocación es solamente amar a Dios, en el servicio y la renuncia, sin otra regla que la obediencia ciega a su Divina Voluntad. (Rafael Arnaiz)

(Mostraba) un respecto religioso hacia todos aquellos que ostentaban legítimamente la autoridad. (En referencia a Santa Teresa de Lisieux)

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