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Oraciones católicas

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Fotografía: mrehan (Creative Commons)


 

Oración de entrega al Señor

Toma, Señor, mi corazón: abierto
como un cáliz en tu ofrenda.
Ya sé que apenas si contiene
un poco de mí mismo,
un poco que entregarte.
Son pocas mis renuncias
sacadas desde dentro tan sólo por tu amor.

Escaso el contenido de este cáliz…
Quiero multiplicarlo, Señor, y tú lo sabes,
con cosas pequeñitas: no valgo
para grandes sacrificios.
Soy débil y pequeño, cobarde ante la Cruz.
Ya ves, Señor, tan sólo
pequeños detallitos que ofrecerte.

Te ruego tu presencia en el minuto
constante de mi vida. Presencia
que me anime a las renuncias,
a aquellas mis sonrisas que no salen
si Tú no estás conmigo.

Tú sabes que te amo,
no obstante el poco contenido de este cáliz.

Me veo cada mañana
dispuesto a darlo todo por tu amor.
Y luego, cada noche,
¡qué poco es lo que he dado!
Y sé que no te importa, mi Señor,
pero mi corazón de hombre
solloza acongojado por tantas negativas:
de cien pruebas vividas en el día,
apenas si logré algunas de ellas
ponerlas a tus pies.

Toma, Señor, mi vida:
apenas un vistazo se merece. Lo sé.
Pero es todo lo que tengo.
Pequeña y miserable. Escasa. Ya lo sé.
Toma, Señor, mi vida. Tú pones lo que falta:
amor, entrega, cruz,
abrazos y sonrisas. Detalles abundantes.

Toma, Señor, mi cáliz. Está casi vacío.
Asómate a su fondo y verás
que se refleja en él tu imagen santa.
Esa es toda mi ofrenda:
tu imagen reflejada en mi interior.



 

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