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Silencio

Algunos han entendido las palabras de Jesús; muy pocos han entendido su silencio. (Jean Lafrance)

Aprender a orar es aceptar la pobreza de callar y sentir el silencio. Es éste un silencio que, a la larga, resulta elocuente. (Jaume Boada)

Atender a ser sólo pura mirada es sencillamente: ser, unos ojos, un oído… Eso es el silencio. Ver una flor, mirar una flor y decir: “es flor”, me separa de la flor. El silencio es verla sin mencionarla. (José F. de Moratiel)

Calla ante los hombres, pero guarda tu corazón abierto para percibir por encima de sus palabras su angustia existencial. Tal vez te pidan pan, un servicio material, o no tengan necesidad de nada, pero si te hablan es que tienen hambre de tu sonrisa y de tu amistad, en definitiva, de Dios. (Jean Lafrance)

Calla, hermano, no metas ruido, que estoy hablando a Dios. (Rafael Arnaiz)

Callemos a todo, para que en el silencio oigamos los susurros del amor, del amor humilde, del amor paciente, de amor inmenso, infinito que nos ofrece Jesús con sus brazos abiertos desde la Cruz. (Rafael Arnaiz)

Callemos a todo, para que en el silencio oigamos los susurros del amor, del amor humilde, del amor paciente, del amor inmenso, infinito que nos ofrece Jesús con sus brazos abiertos desde la Cruz. (Rafael Arnaiz)

Callemos, el ruido de las palabras estorba. (Rafael Arnaiz)

Callemos, guardemos silencio, pues en él hallaremos, si sabemos buscarlo, nuestro tesoro, que es Dios. (Rafael Arnaiz)

Callemos, lo mismo cuando somos consolados por el Divino Jesús, que cuando estamos a solas con nuestra cruz. (Rafael Arnaiz)

… como tengo tanto que me bulle dentro, encuentro el silencio más apropiado. (Rafael Arnaiz)

Con el silencio el sufrimiento es más eficaz. (Rafael Arnaiz)

Con silencio, oración y mucha locura por dentro, se espera muy bien la llegada…, y todo llegará. (Rafael Arnaiz)

Cuando callamos es cuando más cosas decimos. (Rafael Arnaiz)

Cuando uno se sumerge en el silencio, comprende que no es para un rato. No se trata de hacer silencio, sino de serlo. No se trata de hacer el amor, sino de amar. (José F. de Moratiel)

Cuanto más silencio tengamos, más cerca estaremos de Dios y más lejos del mundo al que queremos olvidar. (Rafael Arnaiz)

De toda palabra ociosa que hablen los hombres darán cuenta en el día del juicio. Porque por tus palabras serás declarado justo y por tus palabras serás condenado. (Evangelio de San Mateo)

El progreso en la oración es el de un continuo empobrecimiento. … (…) … en la oración todo termina por reducirse a una sola intuición o a algunas palabras repetidas indefinidamente. Por ejemplo, el puro sentimiento de la presencia de Dios te mantiene en silencio a lo largo de toda tu oración, o murmuras durante horas una sola invocación como la oración de Jesús.
La experiencia de la oración se parece a la de la amistad. En los comienzos, sientes la necesidad de comunicar a tu amigo muchos pensamientos y sentimientos, y, poco a poco, las palabras disminuyen para mantenerte en un profundo silencio ante el otro. Lo mismo sucede en la oración: a medida que avanzas, el silencio va adquiriendo más tiempo e importancia que las palabras. Todo tiene lugar en un más allá de las palabras y te basta una breve palabra de la Escritura para alimentar toda tu oración. (Jean Lafrance)

El secreto del Rey se mancha y pierde brillo al publicarse. Ese secreto del Rey es el que hay que ocultar para que nadie lo vea. Ese secreto que muchos creerán son comunicaciones divinas y consuelos sobrenaturales…, ese secreto del Rey que envidiamos en los Santos, se reduce muchas veces a una cruz. (Rafael Arnaiz)

El silencio de la noche hace grande la más pequeña oración. (Rafael Arnaiz)

El silencio del Rey se mancha con el álito de la publicidad. (Rafael Arnaiz)

El silencio es donde el alma que goza de Dios esconde sus delicias. (Rafael Arnaiz)

El silencio es el recreo del que está alegre y hace la felicidad del enamorado de Dios. (Rafael Arnaiz)

El silencio es más agradable a Dios que el hablar, aunque sea de cosas espirituales. (Rafael Arnaiz)

El silencio necesita separarse para ser uno mismo. Es costoso porque no vamos a encontrar respaldos ni apoyos. Atreverse a ser uno mismo se paga caro y la travesía nos lleva a una soledad a la que no estamos acostumbrados. (José F. de Moratiel)

El tener quieta la lengua hace descansar al corazón. (Rafael Arnaiz)

En el silencio es donde muchas veces se encuentra el consuelo que no pueden dar las criaturas. (Rafael Arnaiz)

En la oración sucede como en el amor humano: al principio abundan las palabras, después se hacen más escasas, más verdaderas y más profundas, hasta el momento en que desaparecen en el silencio. (Jean Lafrance)

… es tan difícil no ofender a Dios con la lengua. (Rafael Arnaiz)

La lengua contamina todo el cuerpo. (Carta del Apóstol Santiago)

Me hablas de tu oración, del estar en silencio delante de Dios… Te entiendo; no quieras ni pidas más. Sobre esto ¡si te pudiera hablar! Pero por escrito es muy difícil, aunque sé lo que eso es… ¡Qué bien se está así!, ¿verdad?. Dios inunda el alma con una suavidad… ¡Señor, Señor!, ¿qué hemos hecho, dónde nos meteremos, hermana?. (Rafael Arnaiz)

Mientras no busquemos a Dios en el silencio y en la oración, mientras no estemos quietos, no hallaremos paz, ni encontraremos a Dios. (Rafael Arnaiz)

Mucha gente me pregunta acerca del silencio de la Trapa, y yo no sé que contestar, pues el silencio de la Trapa no es silencio…, es un concierto sublime que el mundo no comprende… Es ese silencio que dice “no metas ruido, hermano, que estoy hablando con Dios…” Es el silencio del cuerpo para dejarle al alma gozar en la contemplación de Dios. No es el silencio del que no tiene nada que decir, sino el silencio del que teniendo muchas cosas dentro y muy hermosas, se calla, para que las palabras que siempre son torpes, no adulteren el diálogo con Dios.
Es el silencio que nos hace humildes, que nos hace sufridos, que al tener una pena nos la hace contar solamente a Jesús, para que Él también en silencio nos la cure sin que los demás se enteren.
El silencio es necesario para la oración. Con el silencio es difícil faltar a la caridad…. (Rafael Arnaiz)

Nada encuentro en los libros; solamente en el silencio de todo y de todos…, en ese silencio que ni el pensamiento se atreve a turbar, en ese silencio que rumía amores y esperanzas, solamente ahí se puede vivir. (Rafael Arnaiz)

Nada me dicen las criaturas…, todo es ruido… Sólo en el silencio de todo y de todos, hallo la paz de tu amor… Sólo en el humilde sacrificio de mi soledad, hallo lo que busco…, tu Cruz…, y en la Cruz estás Tú, y estás Tú solo, sin luz y sin flores, sin nubes, sin sol… (Rafael Arnaiz)

Ningún hombre ha podido domar la lengua; es un mal turbulento; está llena de veneno mortífero. (Carta del Apóstol Santiago)

No busques quien te hable de Él…, te llevarás muchas desilusiones y no hace falta, pues “no sabrán decirte lo que quieres”, y hasta parece que ocultando el amor que a Dios tienes, le quieres más… (Rafael Arnaiz)

No es posible que esta altísima sabiduría y lenguaje de Dios, cual es la contemplación, se pueda recibir menos que en espíritu callado y desarrimado de sabores y noticias discursivas, porque así lo dice Isaías por estas palabras (28, 9) diciendo: ¿A quien se instruirá en el conocimiento?, ¿a quién se le hará entender lo que oye? Y él responde: A los destetados de la leche, esto es, de los jugos y gustos, y a los retirados de los pechos, esto es, de las noticias y aprehensiones particulares. (San Juan de la Cruz)

No habléis mal unos de otros, hermanos. El que habla mal de un hermano o juzga a su hermano, habla mal de la Ley y juzga a la Ley; y si juzgas a la Ley, ya no eres un cumplido de la Ley, sino un juez. Uno solo es legislador y juez, el que puede salvar o perder. En cambio, tú, ¿quién eres para juzgar al prójimo?. (Carta del Apóstol Santiago)

No juréis ni por el cielo, ni por la tierra, ni por ninguna otra cosa. Que vuestro sí sea sí, y el no, no. (Carta del Apóstol Santiago)

Nuestra paz en el mundo aumenta a medida que aumenta nuestro silencio. (Rafael Arnaiz)

Oculta a Dios dentro de ti; ten tus ratos de silencio y tu oración, peo que nadie se entere. (Rafael Arnaiz)

Para orar sólo necesitas ofrecer tu pobreza, tu silencio, tu tiempo y tu deseo. Dios te concede gratuitamente, como un don de su amor, lo que te falta. (Jaume Boada)

Por el alma silenciosa navegan los pensamientos de Dios; y cuanto más silencio, más paz, más serenidad y más facilidad para estar en la presencia del Señor. (Rafael Arnaiz)

Que cada uno sea diligente para escuchar y tardo para hablar. (Carta del Apóstol Santiago)

Que tu vida sea renuncia, sacrificio, oración y silencio. (Rafael Arnaiz)

Si alguno habla contigo de cualquier cosa, no discutas con él. Si lo que te dice está bien, di: “Bueno”, Si está mal, di: “Tú sabrás lo que dices”. Y no disputes con él de lo que ha hablado. Y así tu alma tendrá paz. (Padres del desierto)

Si alguno no cae al hablar, ese es un hombre perfecto, capaz de refrenar todo su cuerpo. (Carta del Apóstol Santiago)

Si es cierto que Dios está en todas partes dando el ser a todos los seres, no es menos cierto que sólo accede a su Presencia Amorosa aquel que ha hecho de su propia interioridad un lugar de silencio, un espacio sagrado de soledad, donde ningún apego  -que no amor- a las criaturas, lo torna opaco y embotado para lo divino. (Antonio López Baeza)

Si quieres orar, empieza por estar atento a tus hermanos. Sé acogedor y silencioso ante ellos, escúchales en profundidad, discerniendo, más allá de sus palabras, el sufrimiento o la alegría que no llegan a expresar. Deja que todo esto penetre tu corazón, desaparece ante el otro; esto es perder la vida por los hermanos. (Jean Lafrance)

Silencio, oración, renuncia y sacrificio con la risa en los labios y paz en el corazón, eso es amor. (Rafael Arnaiz)

Solamente en el silencio se puede vivir, pero no en el silencio de palabras y de obras…, no; es otra cosa muy difícil de explicar… Es el silencio del que quiere mucho, mucho, y no sabe qué decir, ni qué pensar, ni qué desear, ni qué hacer… Sólo Dios allá adentro, muy calladito, esperando, esperando, no sé…, es muy bueno el Señor. (Rafael Arnaiz)

Soledad y silencio es el marco imprescindible a la oración. (Rafael Arnaiz)

Todo hombre que se deleita en una multitud de palabras, aún cuando diga cosas admirables, está vacío por dentro. (Thomas Merton)

Veo mi camino tan sencillo…, amor de lleno a Dios y silencio con los hombres. (Rafael Arnaiz)

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