PensamientosRincones

Vigilancia

Constantemente se nos ofrecen, como a Teresa, ocasiones de ejercitar la paciencia, pero las dejamos escapar. ¿Porqué? Por falte de fe en el Amor, y por falta de vigilancia sobre nuestra conducta. En los momentos de dolor, en lugar de levantar los ojos y el corazón a Dios, que lo permite en su amorosa Providencia, en lugar de unirnos a Él por el sacrificio inmediato y espontáneo de nuestra voluntad en aras de la voluntad divina, nos replegamos egoístamente sobre nosotros mismos. ¡Qué pérdida tan incalculable!. (Liagre)

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