En el umbral de la contemplaciónOración contemplativa

Capítulo 2 - La oración de recogimiento activo de Santa Teresa de Jesús (II)

Velas

Fotografía: Maciej Biłas (Creative Commons)

2.2 Procesos en la oración de recogimiento de Santa Teresa

A pesar de la ausencia de una metodología sistemática en los escritos de la santa, de la lectura de sus obras se puede elaborar el diseño de un camino progresivo de elevación espiritual, con unas experiencias subjetivas y efectos físicos concretos, que son comunes a los grandes místicos. Es aún más interesante lo que sucede en los grados elementales de contemplación, a los que muchos están llamados, y de hecho muchos orantes entran, …porque hay muchas almas que llegan a éste pero que no perseveran en este camino (1). Como queda dicho, la mística de Santa Teresa estaba inmersa en el ambiente de lo que se llamó la “vía del recogimiento” del siglo XVI. Tuvo gran influencia sobre ella además de la lectura del Tercer Abecedario de F. de Osuna, las obras de Bernardino de Laredo, que le sirvieron para encontrar una justificación al proceso de simplificación de su oración que estaba surgiendo: Mirando libros para ver si sabría decir la oración que tenía, hallé en uno que se llama Subida del Monte (de Sión), en lo que toca a la unión del alma con Dios, todas las señales que yo tenía en aquel no pensar nada, que esto era lo que yo más decía: que no podía pensar nada cuando tenía aquella oración (2). En el Libro de la Vida y en Camino de perfección podemos encontrar la mayoría de citas y reflexiones de la santa sobre esta oración. Hay que tener en cuenta que cuando se escribe el libro de la Vida, han ocurrido las herejías de iluministas y alumbrados, por lo que Teresa tendrá especial cuidado de dejar clara la ortodoxia del recogimiento. Merced a su propia experiencia y el deseo de orientar a sus monjas, va elaborando un recorrido salpicado de bellas y certeras expresiones. La santa distingue claramente la oración “que se hace”, que es la de recogimiento activo, de otra “que llega”, y aunque no la delimita netamente de otros niveles de oración, como la de quietud, queda claro que no corresponde a ningún desarrollo justificado por la actividad humana: “…Un recogimiento que también me parece sobrenatural, porque no es estar en oscuro ni cerrar los ojos, ni consiste en cosa exterior (3).

Teresa insiste en la capacidad humana de ponerse en el camino de encuentro con Dios, proceso al que llama “señorearse de sí mismo” (4); este proceso es progresivo y se encuentra al final del esfuerzo que el hombre puede hacer; es la conclusión de toda pretensión y toda actividad. Y en otro lugar habla de las excelencias de la oración de recogimiento: nunca supe que era rezar con satisfacción hasta que el Señor me mostró este camino (5). Y hace notar un rasgo muy notable: sin cansancio del entendimiento (6), lo que quiere decir sin imágenes, palabras ni ideas complejas: fuera de la línea del discurso intelectual.

Se puede vislumbrar de la lectura de las obras de la santa y en algunos de los místicos coetáneos tres elementos principales de esta oración que son denominados Entrar dentro de sí, acallar el entendimiento y llamar a la voluntad. Aunque aquí se presentan separados, se ha de tener muy en cuenta que coexisten durante todo el proceso oracional, con mayor o menor expresión y fuerza de alguno de ellos en cada momento. Este proceso se explica con más detenimiento en el capítulo IV, dedicado a las características teológicas de la oración de simple mirada.

 

2.2.1 Entrar dentro de sí

Esta frase la emplea Osuna, en su famoso Tercer Abecedario, donde dice, refiriéndose al modo de prepararse el ánimo: debes entrar dentro de ti, porque el salir sobre sí, ello vendrá sin tu procurarlo… que es entrar dentro de ti y será más puro entonces y más espiritual (7). A Teresa no le acaba de convencer esta formulación, de modo que la hace más precisa, desestimando este “salir o subir sobre sí”, ya que de esta frase cabe la interpretación, al leer a Osuna, de algo que pueda ser resultado de un esfuerzo personal, y así afirma: el recogerse es “entrar dentro de sí con su Dios” (8). Se trata de reafirmar que la “subida” es cosa de Dios, el hombre no puede subir por sí mismo a la contemplación, no es algo que se “pueda hacer”: …no se suban sin que Dios los suba, es lenguaje de espíritu (9). Pero también hace distinción entre esta pretensión y el normal y santo deseo de pensar en cosas elevadas y desearlas: no se ha de entender que digo esto por el subir con el pensamiento a pensar cosas altas del cielo… (10). Como vemos, se tiene que mover Teresa en un delicado equilibrio entre la ortodoxia, el discurso racional y sus experiencias, para evitar incurrir en terreno sospechoso de alumbradismo y en la controversia coetánea (y también actual) de acción y contemplación: …buscar a Dios en lo interior, que se halla mejor y más a nuestro provescho que en las criaturas… (11)

Este entrar en sí o dentro de sí no presenta una confrontación con la vida activa, crítica -muy superficial por otra parte- que suele hacerse a la actitud contemplativa. Tampoco la santa hace referencia con este término a la introspección o reflexión discursiva, bien claro lo deja: Y no penséis que es… procurando pensar dentro de sí a Dios, ni por imaginación… (12). Y en otra parte: …sentidos y cosas exteriores parece que van perdiendo de su derecho (13). Y considera que los que permanecen en la exterioridad de la oración pierden su tiempo, para lo que emplea un lenguaje ciertamente duro: que hay almas tan enfermas y mostradas a estarse en cosas exteriores, que no hay remedio, ni parece que puedan entrar dentro de sí; porque… de haber siempre estado con las sabandijas y bestias… que ya casi está hecha como ellas (14).


(1) Vida XV, 2
(2) Vida, 23
(3) Moradas, 4,3,1
(4) Camino de Perfección, 29,7
(5) Camino 29,7
(6) Vida, 13,11
(7) F. DE OSUNA, Tercer Abecedario, 9,7
(8) Camino, 28,4
(9) Vida, 12,5
(10) Vida, 12,7
(11) Moradas, 4,3,3
(12) Moradas 4,3,3
(13) Moradas 4,3,1
(14) Moradas 1,1,6
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