En el umbral de la contemplaciónOración contemplativa

Capítulo 2 - La oración de recogimiento activo de Santa Teresa de Jesús (VI)

Fotografía: ponte1112 (Creative Commons)

2.6 Santa Teresa y la vida activa

A pesar de alcanzar tan altas cotas de espiritualidad, Santa Teresa fue una “contemplativa en la acción” (1) que no descuidaba sus ocupaciones como fundadora y madre espiritual. En su proclamación como Doctora de la Iglesia, Pablo VI la calificó como contemplativa incomparable e incansable alma activa; su vida estaba llena de numerosas actividades y tenía que viajar con frecuencia, en una época en que ello suponía grandes incomodidades, máxime para alguien que tenía una salud frágil (en total logró fundar 16 casas religiosas para mujeres y 14 para hombres). No sólo no se puede decir que la madre Teresa no fuera activa, sino que la calidad de esa actividad procedía de la misma oración contemplativa que sustentaba y reorganizaba todo su ser. Ella decía, respecto a la cualidad de la oración: …nunca dejan de obrar casi juntas Marta y María; porque en lo activo y que parece exterior, obra lo interior, y cuando las obras activas salen de esta raíz, son admirables y olorosísimas flores (2). Famosa es su frase: Entre los pucheros anda Dios (3). De hecho percibía la oración como la única raíz y fundamento de toda su vida, tanto que no llegó a considerar ésta como de pleno sentido hasta recuperar la oración: Caro costaría, si no pudiésemos buscar a Dios sino cuando estuviésemos muertos al mundo. No lo estaba la Magdalena, ni la Samaritana, ni la Cananea, cuando le hallaron (4).

Como profunda conocedora de las dificultades y problemas propios de la vida en las comunidades religiosas, advierte cómo la oración de simple mirada se va abriendo paso de modo paulatino en quienes tienen costumbre de orar con frecuencia e intensidad y cómo propicia la entrada en el silencio: Quien pudiere y tuviere ya costumbre de llevar este modo de oración, no hay que decir, que por tan buen camino el Señor le sacará a puerto de luz, y con tan buenos principios el fin lo será (5). Aunque advierte que la persistencia en la oración mental tiene el riesgo de no adelantar: …si queréis que os diga el camino para llegar a la contemplación, sufrid que sea un poco larga… Y si no las queréis oír ni obrar, quedaos con vuestra oración mental toda vuestra vida (6). Teresa es contundente en cuanto a la actitud del orante autentico: Obras quiere el Señor, y si ves una enferma a quien puedes dar un alivio…compadécete de ella; y si tiene algún dolor, que te duela a ti; y si fuere necesario ayunes, para que ella lo coma… (7) Y presenta el amor al prójimo como el instrumento esencial para calibrar la profundidad y elevación del recogimiento: Cuando os viéreis faltas en esto, aunque tengáis devoción y regalos, que os parezca habéis llegado ahí, y alguna suspensioncilla en la oración de quietud… creedme que no habéis llegado a unión (8). Y más adelante, al describir el progreso de la oración en las Moradas, lo reafirma: de esto sirve este matrimonio espiritual: de que nazcan siempre obras, obras (9). Queda clara la diferencia con las corrientes quietistas de la época e incluso con las tendencias de aquellos que “utilizan” la oración para su propio bienestar y de quienes decía San Juan de la Cruz: …como ellos pretenden andar en las cosas espirituales a sus anchuras y gusto de su voluntad, háceles gran tristeza y repugnancia entrar por el camino estrecho (10). No se puede, por consiguiente, atribuir a la oración que la santa practicaba y enseñaba ninguna cualidad que produjera un distanciamiento de la práctica de las virtudes, especialmente de la caridad, sino que por el contrario, estas virtudes se incrementan y adquieren una dimensión más honda, merced a la participación en el misterio de Dios en el que se sumerge el místico. El compromiso social de Santa Teresa y su apostolado se ejercían desde la profundidad de un alma que había estado contemplando la profundidad divina.


(1) Frase atribuida al jesuita Jerónimo Nadal (1507-1580) refiriéndose a S. Ignacio
(2) Los conceptos del amor de Dios, 7, 3
(3) Fundaciones, 5, 8
(4) Escritos menores, 6
(5) Camino de Perfección, 19, 1
(6) Ibíd., 16, 5
(7) Moradas, 3, 11
(8) Moradas, 3, 12
(9) Moradas, 4, 6
(10) J. DE LA CRUZ. Noche Oscura, 7, 4
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