Sabiduría
Qué bien comprendo la vanidad de amar lo perecedero. Sólo lo que sufrí por tu amor al fin del día, me servirá para algo… Lo demás es tiempo perdido, y ¡ah!, Señor, entonces sí que lloraremos el no haber hecho penitencia; entonces bendeciremos las pastillas (de chocolate) envueltas en la oscuridad de la chocolatería… (Rafael Arnaiz)