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Cruz

¡Ah!, buen Jesús,…, si los hombres supieran lo que es amarte en la Cruz…! ¡Si los hombres sospecharan lo que es renunciar a todo por Ti! (Rafael Arnáiz)

¡Ah! Si el mundo supiera lo que es mi vocación en la Trapa… Si supieran ver la Cruz detrás de una pacífica sonrisa, si supieran ver las enormes luchas detrás de la paz conventual… Per no, eso no deben verlo… Sólo Dios. bien está así. (Rafael Arnáiz)

Ama con locura lo que el mundo desprecia porque no conoce, adora en silencio esa Cruz que es tu tesoro sin que nadie se entere. Medita en silencio a sus pies, las grandezas de Dios, las maravillas de María, las miserias del hombre del que nada debes esperar… Sigue tu vida siempre en silencio; amando, adorando y uniéndote a la Cruz… ¿qué más quieres? (Rafael Arnáiz)

Bendito Jesús, ¿qué me enseñarán los hombres, que no enseñes Tú desde la Cruz? (Rafael Arnáiz)

Callemos a todo, para que en el silencio oigamos los susurros del amor, del amor humilde, del amor paciente, del amor inmenso, infinito que nos ofrece Jesús con sus brazos abiertos desde la Cruz. (Rafael Arnáiz)

Callemos a todo, para que en el silencio oigamos los susurros del amor, del amor humilde, del amor paciente, de amor inmenso, infinito que nos ofrece Jesús con sus brazos abiertos desde la Cruz. (Rafael Arnáiz)

Debemos poner una sonrisa delante de cada cruz, de modo que nosotros vivamos esa cruz pero que los demás solo vean la sonrisa. (Rafael Arnáiz)

Déjame vivir al pie de tu Cruz sin pensar en mi, sin nada querer ni desear, más que mirar enloquecido la sangre divina que inunda la tierra…
Déjame, Señor, llorar, pero llorar de ver lo poco que puedo hacer por Ti, lo mucho que te he ofendido estando lejos de tu Cruz… Déjame llorar el olvido en que te tienen los hombres, aún los buenos…
Déjame, Señor, vivir al pie de tu Cruz… de día, de noche, en el trabajo, en el descanso, en la oración, en el estudio, en el comer, en el dormir, …, siempre… siempre…
Qué lejos veo el mundo, cuando pienso en la Cruz. Qué corto se me hace el día cuando lo paso con Jesús en el Calvario. Qué dulce y tranquilo es el sufrimiento pasado en compañía de Jesús crucificado. (Rafael Arnáiz)

Dios me quiere, y me lo demuestra porque me quiere como es Él… clavado en la Cruz. (Rafael Arnáiz)

El camino dulce de la Cruz…, es el sacrificio, la renuncia, a veces la batalla sangrienta que se resuelve en lágrimas en el calvario, o en el huerto de los Olivos; el camino, Señor, es ser el último, el enfermo, el pobre oblato trapense que a veces sufre junto a la Cruz. (Rafael Arnáiz)

El mayor consuelo es no tener ninguno. (Rafael Arnáiz)

El que ama a Cristo, ama su Cruz. (Rafael Arnáiz)

El verdadero lugar de una víctima está en el Calvario de Jesús y no en las dulzuras del amor. (Dom Vital Lehodey)

En el mundo se lloran intereses materiales, viles y deleznables… En el mundo se llora poco por Cristo. En el mundo se sufre poco por Dios. (Rafael Arnáiz)

Enséñame a padecer con esa alegría humilde y sin gritos de los santos… Enséñame a ser manso con los que no me quieren, o me desprecian… Enséñame esa ciencia que Tú desde la cumbre del Calvario muestras al mundo entero. (Rafael Arnáiz)

Es mejor estar en la cruz con el Salvador que mirarle solamente. (San Francisco de Sales)

Hay personas … (…) que hacen morir su propia voluntad en la de Dios, gracias a notables esfuerzos y haciendo un llamamiento heroico a la razón; y esta muerte es en ellas la muerte de cruz, la cual es mucho más excelente y generosa que la otra. (Dom Vital Lehodey)

La lógica de las almas grandes es la locura de la cruz. (Rafael Arnáiz)

La verdadera valentía está en desear la cruz en medio de la angustia del corazón, y al mismo tiempo en rechazarla, por decirlo así, como nuestro Señor en el Huerto de los Olivos. (Santa Teresa de Lisieux)

Mi alma sufre de verse privada de tus amores, sufre de verse en el encierro de este cuerpo miserable. (Rafael Arnáiz)

No busco consuelo, no busco descanso… Sólo quiero amar la Cruz…, sentir la Cruz…, saborear la Cruz. (Rafael Arnáiz)

¡Oh! Si el mundo supiera lo que es abrazarse de lleno, de veras, sin reservas, con locura de amor a la cruz de Cristo…! (Rafael Arnáiz)

¡Oh! si el mundo supiera lo que es abrazarse de lleno, de veras, sin reservas, con locura de amor a la Cruz de Cristo.
Cuánto tiempo perdido en pláticas, devociones y ejercicios que son santos y buenos…, pero no son la Cruz de Jesús, no son lo mejor… (Rafael Arnáiz)

Para entender la Cruz, hay que amarla, y para amarla hay que sufrir. (Rafael Arnáiz)

Qué alegría tan grande es poder vivir al pie de la Cruz. (Rafael Arnáiz)

¿Qué importa el camino que conduce hasta ti, Dios mío, con tal de que llegue a ti? ¿No es acaso el más corto y más seguro el del sufrimiento? ¿Hay un punto del mundo que esté más cerca del cielo que el Calvario? (Robert de Langeac)

Qué tesoro tan grande es, el no ser nada, ni nadie…, el último… Qué tesoro tan grande es la Cruz de Jesús, y qué bien se vive abrazado a ella; nadie lo puede sospechar. (Rafael Arnáiz)

… quien no toma su cruz y me sigue, no es digno de mi. (Evangelio de San Mateo)

Saborear la Cruz… Vivir enfermo, ignorado, abandonado de todos… Solo Tú y en la Cruz… Qué dulces son las amarguras, las soledades, las penas, devoradas y sorbidas en silencio, sin ayudas. Qué dulces son las lágrimas derramadas junto a tu Cruz. (Rafael Arnáiz)

Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. (Evangelio de San Mateo)

Si entras en agonía por Cristo, el mismo Cristo te enjugará tus lágrimas y te llevará la cruz. (Rafael Arnáiz)

Solamente a los pies de tu Cruz, viéndote clavado en ella, se aprende a perdonar, se aprende humildad, caridad y mansedumbre. (Rafael Arnáiz)

Sufre y descansa en mí. (Rafael Arnáiz)

Tengo lo mejor que un cristiano puede tener… la Cruz de Jesús muy dentro del corazón. (Rafael Arnáiz)

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