XXII. Apotegmas resumidos que prueban la gran virtud de los Padres del Desierto
1 Se le preguntó a un anciano: «¿Cómo debe ser el monje?». Y contestó: «A mi modesto entender, solo ante el Solo». 2 Preguntaron a un anciano: «¿Por qué tengo miedo cuando voy al desierto?». Y respondió: «Porque vives todavía». 3 A un anciano le preguntaron: «¿Qué hay que hacer …
XXI. Treinta y siete sentencias que envió el abad Moisés al abad Pemenio. Quien las cumpla estará libre de pena
1 Dijo el abad Moisés: «El hombre debe estar como muerto para cualquier compañero suyo, es decir, morir para su amigo, para que nunca le juzgue en nada». 2 Dijo también: «El hombre debe mortificarse y evitar todo mal, antes de abandonar su cuerpo, para que no dañe a ningún …
XX. De la extraordinaria vida de varios Padres
1 El abad Dulas contó: «Un día que caminaba por el desierto con el abad Besarión, llegamos a una gruta. Entramos en ella y encontramos a un hermano sentado que tejía una estera de palmas. Pero no quiso mirarnos, ni nos saludó, ni nos dijo una sola palabra. El anciano …
XIX. De los santos ancianos que hacían milagros
1 El abad Dulas, discípulo del abad Besarión, contó: «Caminábamos junto a la orilla del mar. Yo tenía sed y dije al abad Besarión: “Padre, tengo mucha sed”. El anciano, después de hacer oración, me dijo: “Bebe agua del mar”. El agua se convirtió en dulce y bebí. Luego puse …
XVIII. De la clarividencia o contemplación
1 Un hermano fue a la celda del abad Arsenio en Scitia. Miró por la ventana y le vio como en fuego. El hermano era digno de ver aquel espectáculo. Llamó a la puerta y salió el anciano, y al ver el rostro de asombro del hermano, le preguntó: «¿Hace …
XVII. De la caridad
1 Decía el abad Antonio: «Yo ya no temo a Dios: le amo porque “el amor perfecto expulsa el temor”». (1 Jn 4,18). 2 Decía también: «La vida y la muerte nos viene del prójimo. Si ganamos a nuestro hermano, ganaremos a Dios. Si le escandalizamos pecamos contra Cristo». 3 …
XVI. De la paciencia
1 El abad Gelasio tenía un códice de pergamino que valía dieciocho sólidos. Contenía el Antiguo y el Nuevo Testamento enteros y estaba colocado en la iglesia, para que los hermanos pudieran leerlo cuando gustasen. Llegó un hermano peregrino, se detuvo en el monasterio, y al ver el códice lo …
XV. De la humildad
1 El abad Antonio escrutaba la profundidad de los juicios de Dios, y preguntó: «Señor, ¿por qué algunos mueren después de una vida corta, mientras otros alcanzan una prolongada ancianidad? ¿Por qué unos carecen de todo y otros nadan en la abundancia? ¿Por qué los malos viven en la opulencia …
XIV. De la obediencia
1 El abad Arsenio dijo un día al abad Alejandro: «Cuando termines de cortar las palmas, ven para que comamos, pero si vienen forasteros, come con ellos». El abad Alejandro trabajaba despacio y con moderación. Cuando llegó la hora de comer todavía quedaban palmas por cortar, pero queriendo observar el …
XIII. Hay que practicar la hospitalidad y la misericordia con alegría
1 Un día unos Padres vinieron a Panefo para ver al abad José y consultarle sobre la manera de recibir a los hermanos que estaban de paso. Si debían moderar la abstinencia y alegrarse con ellos. Y antes de que le hiciesen la pregunta, dijo el anciano a su discípulo: …